Bueno, pues después de un par de días de tregua, vuelvo a hablar de fútbol. En este caso de la Liga de Campeones que se jugó entre el martes y ayer con resultados dispares. En la jornada del martes los dos equipos españoles ganaron, mientras que los del miércoles no tuvieron tanta suerte.
El Barça volvió a exhibir su juego. Rijkaard apostó por la cantera y sentó a Ronaldinho, Henry y a Deco. Los verdaderos héroes del partido fueron Xavi, Iniesta, Bojan y Messi. De hecho el primer gol vino de los pies de esta unión. Xavi recupera balón, Xavi para Messi, éste para Bojan y finalmente remata Iniesta. Poco después vino el empare, pero quien llevaba el ritmo era el Barça, tanto que los rivales, cansados de ver pasar el balón sin poder tocarlo, intentaron frenar el juego con sucias patadas, sobre todo a Iniesta y Messi. No si tontos no eran…Además, el árbitro estaba de su lado, ya que hacía caso omiso a las faltas y acabó por expusar al entrenador azulgrana por la sucesiva sucesión de quejas. No obstante, el Barça cumplió, y ahora ya piensa en el derbi del fin de semana que se presenta emocionante. A ver si mantienen ese nivel en liga.
El Sevilla por su parte, jugó como todos esperábamos, bueno, como esperábamos que hubiera hecho el sábado. Claro que, después de ver ambos partidos, llegas a la conclusión de que el sábado estaban pensando en el Ársenal. Y así fue, salieron al campo con ilusión, con motivación, y vencieron a un equipo que llevaba 28 jornadas invicto. En un principio fueron los ingleses quienes se adelantaron, pero el ambiente deNervión le dio alas al equipo sevillista y se fue arriba buscando el empate. Hubo varios intentos hasta que por fin Keita lanzó un zurdazo. El Sevilla no cejó en su intento y antes de irse al descanso Luis Fabiano de cabeza hizo que se pusieran por delante en el marcador. Tras el descanso el Sevilla se lo tomó con más calma, dejando al Ársenal que tocara balón, pero defendiendo, tanto, que los ingleses no llegaban al área del Sevilla. Mientras que los sevillistas aprovechaban cada pérdida de balón, cada recuperación. Tanto que el tercero llegó de los pies de Kanuté de un penalti que le acababan de cometer ante la desesperación por no poder evitar las contras. Viendo el dominio claro, los aficionados sevillistas no paraban de jalear, y ya sabemos cómo son los sevillistas, bueno, los andaluces en general. Poco pudieron hacer los seguidores ingleses, el himno de El Arrebato se oía hasta en Huelva. Eso sí, con señorío ovacionaron a Cesc cuando fue sustituido. Poco más quedaba por ver en el encuentro. Si en el partido del Barça expulsaron al técnico azulgrana, en el del Sevilla fue Wegner el que tuvo que dejar el banquillo, y aún así, al final del encuentro se fue a buscar al árbitro para discutir unos diez minutos más con él.
Diferente fue la jornada de ayer. El Valencia empató a cero (lo cual dice mucho del olfato goleador de los chés). Lo del los butanitos es caso aparte, ya no sólo por lo que supone un cambio de entrenador (que el Sevilla también ha tenido, pero Jiménez y Juande son más parecidos que Quique y Koeman), sino también por la política del club. A diferencia del Sevilla, los aficionados no hacen tanta piña, en parte porque el club (presidido por ese señor que se parece a Pérez Ráez, ex alcalde de Leganés, para el que no lo sepa), pues eso, que el club ha puesto unos precios desorbitados, y claro, pues los aficionados, no van. No es normal que ni siquiera el día del Chelsea se llenó Metalla. El Valencia ya no es el mismo que llegó a la final contra el Madrid. Hablando del partido, fue un encuentro con dos caras, la de las dos mitades. En la primera se vio a un Valencia sin rumbo, incluso sufrió la expulsión del internacional Albelda, mientras que en la segunda, ya con 10 y paradógicamente, se concentró e intentó levantar el resultado que le dejaba fuera de la Champions. Pero no pudo ser, entre otras cosas porque el gol no llegaba, lo cual ha venido siendo la tónica habitual en Europa, tan sólo han metido dos en cinco partidos. Algo falla. Al final, el resultado fue el del principio y los Valencianistas se quedan fuera de la Liga de Campeones, sólo le queda la esperanza de quedar tercero y clasificarse para la UEFA, claro, que cuando un equipo está así…es preferible que se ubique, se centre y después crezca. Así que, quizá es mejor que se quede fuera y haga una buena temporada liguera.
Bueno, y me queda el Madrid. Un Madrid que perdió como siempre en Alemania. ¿Será el frío? Jejejeje. Eso valía antes como excusa, pero ahora…De hecho el peor del partido fue un alemán, Metzelder, que como resumen del partido os dejo la frase de Lama: “Metzelder valdrá para escribir un libro, porque lo que es para defender…” Y es que el madridista no tuvo su día, también es cierto, que el Bremen tuvo el suyo y estuvo acertado en cada contrataque, muchos de ellos salvados, cómo no, por Casillas. En realidad el Madrid no jugó tan mal, porque en principio dominaba el partido, claro, que cuando te hacen un gol a los 4 minutos, te puedes venir arriba, o te puedes hundir. Además, el árbitro fue un poco casero y toleró demasiadas patadas, incluso un jugador del equipo de la ciudad de los Musikanten cogió el balón con las manos. Unos diez minutos después, Robinho igualó la contienda. Aunque el 2-1 se veía venir ya que el Bremen jugaba rápido, corría y recortaba campo poco a poco, de tal forma que el Madrid se cerró en su territorio. No obstante, los blancos siguieron intentándolo, sobre todo Robinho y Ruud Van Nistelrooy que tuvo alguna oportunidad que dejó marchar. Aunque luego lo solventó temporalmente, no pudieron o no supieron hacer más. Pero aún así, se quedaron a un gol de un empate que les habría clasificado matemáticamente para la siguiente fase. Si Guti hubiera tenido un día bueno, Gago y Diarrá hubieran estado acertados, si los laterales no hubieran desaparecido…En fin, el 11 de diciembre veremos (si Antena3 no está de huelga) si el rugir del Bernabeu consigue que se clasifiquen como primeros de frupo, algo que todavía es posible, ya que es el grupo más disputado y en el que aún no hay nada claro.
Me alargo demasiado, ¿no?
Escrito por X3
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