Estaba yo navegando por la red y no sé cómo, pero me topado con un blog de ElPaís en el que cuyo autor hace referencia a este asunto, el de las velas perfumadas del IKEA, bueno, en realidad, a la relación que hay entre las mujeres y las velas del IKEA.
Os dejo un fragmento: “Al menos una vez por trimestre mi mujer decide que tenemos que ir a la tienda amarilla a comprar algo. Unas veces a por una alfombra que después no compra, unos visillos que no trae, una mantelería que desecha después de verla de arriba a abajo y hacerme diez mil veces la misma pregunta, ¿cariño, te gusta? o una lámpara que después se olvida de comprar. Lo que inevitablemente siempre trae son velas perfumadas que perfumen nuestra vida”.
No sé, pero fíjate tú que me suena familiar. Eso sí, hasta pasado Navidades y la vorágine de gente que deambula por los centros comerciales. Es llegar noviembre, y sólo pensamos en comprar, comprar y comprar…Me pone de una mala leche todo esto este afán consumista, las lucecitas y la ñoñería navideña…Pero bueno, ése es otro tema.
Domingo, Diciembre 2, 2007 a las 10:44 am |
Putas velas…Es una conspiracion mundial! xD