Geosinonimias

¿Qué es eso? Preguntarán muchos, pues no es ni más ni menos que el fenómeno de referirse a la misma cosa con distintos nombres (o expresiones) dependiendo del lugar de origen del hablante. La misma palabra lo dice: sinónimos dependiendo de la zona geográfica. El problema es que a veces son sinónimos que no tienen una practicidad por aquello de que sólo lo entienden y usan en el lugar de origen. Por tanto, se pierde el fin de la comunicación, que es que el mensaje llegue al receptor y éste lo entienda.

Éste va a ser un post largo, así que, querido lector, eres libre de parar aquí o seguir leyendo. Eso sí, es un tema que me parece muy interesante y amplio. Es imposible conocer todos los sinónimos, no cabe duda, y más en el caso del español. Nuestro idioma es complejo, y además, ancha es Castilla. Por ejemplo, yo para hablar de proximidad entre dos cosas, o mejor dicho, de una respecto de la otra, uso “al lado de” o “cerca de” y en menor medida “junto a”, no obstante, en la familia de mi madre, oriundos de Toledo, es común oír “orilla (de)” – el “de” va entre paréntesis porque lo omiten, economía del lenguaje, ya se sabe –. Por otra parte, en la zona de Salamanca se oirá más un “a la vera (de)”. Bien, pues si esto pasa entre Madrid, Toledo y Salamanca, imaginaos las diferencias que podemos encontrar si nos vamos al otro lado del charco: Argentina, para ser más exactos en este caso.

¿Por qué Argentina? Pues por un lado he de reconocer cierta influencia televisiva y radiofónica, Valdano, los Alterio, Agüero, Heinze, Messi, el pato, Floricienta…Bueno, lo de Floricienta es de comer aparte porque entre que hay diferencia de vocabulario (nunca entendí lo de echarle los perros a alguien, claro que tirarle los trastos o los tejos no suena mejor si se analiza detenidamente), la pronunciación, cadencia y la rapidez con la que hablan sus protagonistas, perdón, elenco protagónico, si te enteras de algo, es de premio. Recuerdo cuando icegreen y yo empezamos a ver “El hijo de la novia”, a los diez minutos me dejó abandonada porque se desesperaba al no entender nada. Quién lo iba a decir, ¿verdad?

Por otro lado, Lelhy fomenta día a día mi cultura argentina, que va más allá de los alfajores, riquísimos por cierto. Son buenísimos sus dichos irreproducibles, así como la música. ¿Cuándo nos llevas de viaje?

Un poco más lejana queda la influencia de Germán y su costumbre de ir a la pileta todas las tardes, Agustín y su pava de agua, Graci y su remera…Pero lo cierto es que me ayudaron a entender Kamchatka.

Bueno, pues todo esto me ha venido a la memoria cuando navegando por la red he encontrado este artículo en que se puede observar los diferentes usos que hacemos de las palabras en uno y otro lado del Atlántico. También hay un diccionario muy práctico, ya sabes icegreen, para las reuniones familiares.

En fin, ya he acabado por hoy, perdón, terminado, quería decir, otro día más. Chau.

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SLQH o morir de éxito

Al parecer, según Cristian Tv, SLQH va a aumentar su presupuesto, y gracias a ello, se renovará el programa, sus secciones, el plató…e incluso, se habla de que el programa pasará a durar 2 horas diarias.

Me gusta el programa, no lo voy a negar, pero sí que es cierto, que puede llegar a cansar. Yo lo veo por las noches gracias a Youtube, con lo cual, me ahorro los intermedios, pero he de reconocer que también la mayoría de las veces paso de la sección de Miki, de los reportajes de Pilar y de Berta, e incluso de Dani Mateo. Vamos, que me quedo con Ángel Martín y el resto depende del tiempo del que disponga. Y la verdad es que creo que se han dado cuenta, porque la sección de Ángel dura más que el resto y aunque se supone que es colaborador, se le llega a considerar presentador (de hecho se le ha premiado como tal). En su aparición, sólo hay 2 minutos de publi, y me imagino que cobrarán bien los de la sexta por ella.

Así que, si alargan el programa a 2 horas, realmente lo que harán es que Ángel Martín esté más tiempo en la mesa. Esto conllevará que los guiones vayan perdiendo por falta de ingenio y que tengan que meter relleno, cosa que, por cierto, ya hacen algunos días en los que no hay mucho material. Y es que no es lo mismo hacer dos horas semanales, a una diaria, luego una y media…Creo que los están quemando, por no hablar de las repeticiones, las campanadas…Va a pasar como Cruz y raya, Los Morancos y Martes y Trece en la Primera, que ya repetían demasiado.

Bueno, esperaremos a ver qué confirma la sexta.

Por qué los niños no leen

Navegando por ahí, he encontrado esta reflexión acerca de la lectura. Estar de acuerdo…bueno, hay que tomárselo con humor:

1.- Quienes leen mucho acaban ciegos. Primero son esas gafitas de intelectual, luego las de culo de vaso. Bueno, hay que reconocer, que no le falta razón.
2.- Quienes leen mucho acaban trastornados. Como don Quijote, o Cela. No sólo por el vicio de que un libro esté interesante y te digas una y otra vez: “cuando acabe este párrafo lo dejo” y te den las 4 de la mañana, sino porque también se desarrolla un poder imaginativo…
3.- Leer agota tu economía. Los libros son caros y no se pueden bajar con el emule. Los que están en internet son clásicos y por tanto largos, así que si los lees en la pantalla todavía te quedas más ciego (ver punto 1). Cierto, aunque también se puede ir a una biblioteca, lo cual puede causar otros trastornos…
4.- Leer complica la vida doméstica. Acumular libros se convierte en una obsesión que requiere espacio, metros de estanterías desordenadas, dolorosas cajas en el trastero, mesitas de noche polvorientas… Con la amenaza de cónyuges o hijos: Elige, los libros o nosotros. Y esa pregunta estúpida de las visitas no lectoras: ¿Te los has leído todos? Me suena, me suena… ¿por qué será?
5.- Leer complica la vida amorosa. ¿Todavías estás leyendo? Pues me duermo…
6.- La lectura suele ser fuente de toda infelicidad. Quienes no leen no tienen más punto de vista que el que les ofrece su cadena de televisión habitual, su peluquero, su estanquera o su compañero de cañas. No necesita contrastar visiones distintas de un hecho, ni ponerse en lugar del otro. Asume que la realidad es plana. Y es feliz. Bueno, eso de que ojos que no ven…pero uno se acaba convirtiendo en un borrego si no piensa por sí mismo, aunque sea después de haber leído muchos libros.
7.- Los libros generan frustración. La lectura te muestra vidas que nunca llegarás a vivir y lugares que nunca conocerás. Te permite imaginar a los personajes y lugares de las historias del modo que tú quieres. Luego vienen los de Hollywood y te plantan al guapo de turno en unos paisajes de Nueva Zelanda que te cagas, y ya está, tu gozo imaginado en un pozo, porque cómo les explicas tú a los espectadores de la sala que lo que tú habías imaginado era mejor. Siempre hay gente que prefiere esperarse a la peli, ¿verdad, erpixa?
8.- La lectura es algo lento y repetitivo. A ver, ¿qué ha cambiado en la lectura en los últimos dos o tres milenios? ¿Leemos más rápido? ¿Se lee a través, renglón sí, renglón no? Nada. Siempre igual, una línea detrás de otra. Y encima hay que esperar más de una hora (una semana, un mes) para que nos cuenten el encuentro amoroso de una pareja, el remordimiento por un crimen, la frustración por una vida anodina, la conquista de una libertad. Dicho así, se te quitan las ganas, sí.
9.- Leer no sirve para obtener admiración. Por si alguien no se ha enterado, ser buen lector no cotiza en la bolsa de la vida social. Que alguien cite a buenos lectores que salgan en la tele: … (silencio prolongado). ¿Belén Esteban no vale, no?
10.- La lectura no está al alcance de todos. Digan lo que digan, el placer de leer está reservado a unos pocos. Son esos pocos los que gozan casi pecaminosamente cuando descifran un clásico, cuando sienten las pasiones que se imaginaron hace siglos para que les lleguen a ellos casi en exclusiva, cuando se quedan varios días en estado de shock después de leer buenas novelas, cuando se estremecen leyendo un poema, cuando lloran o ríen entre líneas, cuando recomiendan furtivos lecturas que no se venden en Carrefour, cuando no pueden salir de casa sin un libro en el bolsillo, cuando miden sus vidas por los libros que leyeron en cada época… Son una élite, peligrosa y exquisita, que procura captar miembros para su secta, pero que también sabe que muy pocos serán los elegidos. ¿Lo eres tú?

Para ser un post que defiende que leer es malo, es un poco largo, ¿no? Bueno, voy a ver si me leo la prensa del día y me entero de cómo va el mundo. Luego os cuento cómo quedó la Champions y esas cosas.

Los neonatos y Milagritos

Ayer leí de casualidad, enlazada por menéame, que una niña prematura había sobrevivido gracias a la cercanía de la madre. Al parecer, cuando la cría nació apenas respiraba y el corazón le latía muy despacio,  sin embargo, en cuanto la madre se la acercó y se la metió dentro del camisón, los latidos de la neonata se regularizaron y empezó a respirar por sí misma. Así, recuperó temperatura corporal y poco a poco ha ido evolucionando hasta que le han dado el alta, ya con 3.6 kg.

Supongo que hay quien se sorprende, yo no porque lo he vivido desde cerca. Cuando Milagritos nació, pesaba poco más de 500g y cabía en la palma de su madre. Se tiró en la incubadora desde el 31 de octubre hasta finales del mes de enero, que es cuando tendría que haber nacido por cesárea programada. Ocho años más tardes es una niña muy despierta, demasiado, y muy activa. Los médicos decían que si hubiera sido niño, quizá no habría sobrevivido, al parecer el cuerpo de la mujer está más preparado para situaciones adversas.

Sea como fuere, Milagritos empezó con un gorro del tamaño de una naranja para abrigar su diminuta cabeza en la incubadora, los pañales más pequeños le cubrían todo el cuerpo, se tomaba una jeringuilla de leche materna y cuando le dieron el alta ya podía usar ropa de recién nacido y alimentarse como cualquier otro bebé. Como todo niño prematuro, ha ido a psicomotricidad, y hoy en día, nadie diría que nació antes de tiempo.

Milagritos no es su nombre auténtico, pero mi abuelo la llama así porque dice que es un milagro que sobreviviera. Y la guerra que le queda por dar…

Y la respuesta no se hizo esperar

Estaba cantado, ayer Patricia y Ángel (SLQH) respondieron a JJ por alusiones en La Noria. Y lo hicieron de la mejor forma que pueden, con su ironía y con sentido del humor.

Se visitieron para la ocasión, con esmoquin, porque iban a homenajear a alguien que lo estaba pasando mal por las críticas recibidas. ¿Y cómo se homenajea a un personaje (porque JJ lo es, es una caricatura de sí mismo) de esa alta alcurnia? Pues con su misma medicina, que al fin y al cabo es lo que han hecho siempre.

En el fondo todo giró en criticar el único argumento de JJ: que se le criticaba por ser homosexual (claro, claro, lo mismo le pasa a Jesús Vázquez, que fíjate tú, que le dan premios y todo por su trayectoria), pero no, se le critica porque, como he leído en el descodificador: la gente le repugna porque es la almorrana que asoma por ese recto enfermo que dirige Paolo Vasile. Y también estoy de acuerdo en que la intención de JJ es conseguir audiencia para su programa, aunque a los de SLQH no les viene mal, ya que ayer hicieron 1.053.000 espectadores y un 9.1% de share, un muy buen dato para la Sexta. Así que no sé qué es mejor, porque al competir en la misma franja, se arriesgan a el zapping. Ya sabemos que la metodología del tomate es dejar para los dos últimos minutos “el notición” que ya ha puesto mil veces en forma de cebo, mientras que SLQH se deja lo más fuerte para el principio, es decir, para la hora de programa en la que sale Ángel Martín. Lo único que SLQH puede enganchar, y a lo mejor, te quedas hasta Miki.

En fin, me da que esto no acaba aquí, así que habrá que seguir a los chicos de SLQH, aunque sea en diferido y gracias al youtube.

Ortografía

No, no me voy a poner a hablar de la importancia de la ortografía para el buen entendimiento entre los hablantes, sino que me he encontrado con algo que llaman “humor ortográfico”. Al menos a mí me ha hecho gracia, así que aquí os lo dejo. Juzgad vosotros.

Informe Pisa 2006

Anoche antes de acostarme, oí en la radio los datos del Informe Pisa. Demoledores. Lo más destacable es que somos el país que más ha bajado el nivel de lectura, pero no es sólo eso, sino que esta falta de interés por la lectura de las nuevas generaciones conlleva otro problema como es la falta de capacidad para entender lo que se lee. Normal, es un círculo vicioso, si no se lee (no vale la Súperpop, como decía una chica encuestada), no se adquiere vocabulario, si no se obtiene un mínimo vocabulario, no se entenderán ciertos contextos, no se podrán adaptar a un registro u otro según la situación lingüística, y si no se tiene esa capacidad de adecuación, se aburrirá y no tendrá interés por algo que no entiende.

Además, esto no sólo influye en el área lingüística, sino que se reflejará en el área de las ciencias, ya que si no se entiende un problema de matemáticas, aunque la práctica la tenga muy clara, si no sabe qué se le pide, no servirá de nada lo aprendido.

Leo en ElPaís que el catedrático de Psicología de la Universidad de La Laguna Juan Eugenio Jiménez está estudiando este desinterés por la lectura y, a pesar de que aún no da un diagnóstico, se atreve a señalar a los medios electrónicos y a la enseñanza en Primaria. Estoy de acuerdo con lo segundo, es decir, si desde que aprenden a leer se les fomenta la lectura, serán lectores (aunque también hay que incentivar en casa, es como el anuncio de la niña que imita al padre y que reza: “si tú lees, ellos leen”). Pero no con lo primero, internet no tiene la culpa de que la gente no lea. Es más, creo que hay gente que antes no compraba un periódico a diario, y sin embargo, ahora se lee todos los días varios en la red. Obviamente, no es lo mismo que el hábito de leer un libro, pero es leer. Además, yo uso el metro todos los días, y el porcentaje de gente que va enfrascado en un libro es alto.

Creo que el problema va mucho más allá del sistema educativo, no se puede copiar el finlandés como oí decir ayer a algún contertulio, no me convence eso de 45 minutos de clase y 15 de descanso, aquí no funcionaría. Y es que nos gusta mucho copiar lo que funciona en otros países, pero se olvida la propia idiosincrasia.