Lindos – Rodas

Bueno, voy a ver si termino con las escalas del crucero, porque en unos días (empieza la cuenta atrás) hago otra escapadita y se me acumulan los post. Es lo que tiene el calor, que me aplatana.

Si mal no recuerdo os tenía que hablar de Lindos y Rodas. Realmente la parada fue en Rodas, pero te recomiendan una excursión a Lindos, que antiguamente fue una de las principales ciudades de la isla y queda a unos 55 km al sur de la isla. Teníamos la opción de contratar la excursión que oferta el barco, pero nos salía más rentable (no sólo económica, sino también temporalmente) hacerlo por nuestra cuenta. Así que fuimos a la búsqueda de un autobús de línea…bueno, de los años 80. En fin, tras un trayecto de más o menos una hora (el pavero se lo tomó con mucha calma por las carreteras aquéllas que por aspecto del campo parecía Castilla y León. Se lo tomó con tanta calma que incluso se bajaba a ayudar a la gente a cargar sus bultos en el autobús…otro estilo, supongo) llegamos a Lindos. El autobús deja en una explanada, hay que recorrer a pie unos diez minutillos para llegar a la acrópolis. Para nada comparable a la de Atenas…eso por descontado, claro. Pero sí que hay que reconocer que las vistas son bastantes buenas. Claro, que la mayoría de lo que ves es agua…pero cristalina, eso sí. Bueno, también se ven los burros que suben por un módico precio y un consiguiente dolor de culo. La entrada cuesta unos 6€ y empleas un par de horillas en ver la acrópolis, los restos del teatro y dos templos. Bueno, nosotros no tuvimos mucha suerte y había un grupo de británicos rositas, bien hermosos y lentos que nos ralentizaron la subida de las escaleras, los cruces por las estrechas puertas…pero bueno, estábamos de vacaciones, las cosas con tranquilidad.

Aquí os dejo una foto de las vistas desde la Acrópolis.

Lindos

Después de comer visitamos Rodas, mucho mejor que Lindos. A todo el mundo que le suena Rodas es por el Coloso de ídem. Era una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo, pero vamos, que no debía de ser para tanto porque las dos columnas que quedan no están a tanta distancia. Lo mejor de la ciudad son las murallas. El casco histórico me encantó, tiene un toque Medieval muy bien cuidado (o creado, porque hubo una explosión en el s. XIX), hay mucho que ver y recorrer, y se tarda bastante porque a cada paso que das te encuentras con tiendas de recuerdos, plata, cuero… (Es como si anduvieras por Turquía, se nota la influencia y proximidad.), todas ellas baratísimas, así que es difícil resistirse. Aunque no seas muy aficionado a las tiendas, porque además, siempre algún recuerdo quieres llevarte. La verdad es que me quedé con ganas de pasar más tiempo. Había que embarcar a eso de las 5, así que tuvimos apenas unas 2 horas para ver la ciudadela, de hecho para llegar a las dos columnas que sostenían el Coloso el camino lo hicimos a un paso bastante acelerado.

Rodas

Y esto fue Rodas, ya un poco lejano queda. A ver si saco un hueco y os cuento algo de Delos y Mykhonos.

Anuncios

No me gusta el verano

No me gusta el verano, no. Las vacaciones sí, claro, pero en un sitio en el que no me muera de calor. De pequeña me podía tirar en la playa toda una mañana al sol con la arena o dentro del agua, pero con el tiempo he ido volviéndome más…bueno, no sé qué adjetivo, pero la playa me agobia. Arena por todos sitios, cuando sales del agua la piel se queda con los restos de la sal (que será muy buena el agua del mar por el Yodo y sus componentes, no digo que no), gente, más gente, niños berreando cuyos padres parecen sordos (los padres de hoy en día no saben controlar a sus hijos. Raro es el sitio en el que no hay el típico niño molestando, véase de compras, detrás de tu asiento en el avión, en la bolera…), gente que no tiene consideración por el ecosistema y se deja sus MIERDAS esparcidas por la arena, el sol… No, prefiero unas vacaciones en el Norte de España, o en cualquier ciudad que se quede vacía y que tenga un interés turístico.

Volviendo a lo del verano, el invierno frío es agobiante porque tienes que ir con tantas capas que pareces el muñeco de michelín, pero en verano, por mucho que te quites…seguirás teniendo calor, y los aires acondicionados, ventiladores y demás refrigerios al final nos acaban costando dolores de riñones, cuello, constipados, mocos, dolores de garganta, afonías (eso ya es un caso más particular). En primavera y en otoño yo voy bien. En mangas de camisa, o en manga corta y una chaquetilla…el sol calienta pero no abrasa, no he de lamer las sombras, no me doy asco a mí misma en cuanto empiezo a sudar…

En verano todo cuesta más, el sol me aplatana, no me apetece hacer nada, ni deporte (pobre bici que la tengo abandonada), ni comer (lo único que se agradece es líquido elemento, fruta – preferiblemente sandía – y ensaladas), salir de casa siquiera. Y de ahí mi dejadez para mantener esto al día. No, no es una excusa, todo aquél que me conozca, sabrá que el calor me vuelve irascible, insoportable diría yo.

Así que, nada, intentaré ir escribiendo de vez en cuando, aunque pocas noticias hay, bueno, ahora lo de Martinsa- Fadesa (lo que no le pase a Tere…), Spanair, la subida del abono transporte y la madre que parió a Lamela, la crisis en general es lo que se oye en cualquier conversación del transporte público, oficinas, etc. Sí, también hablamos de las vacaciones, pero nos lleva también a la crisis, ya que nos merecemos descansar, pero hay que mirar más el bolsillo.

Pero el tema de las vacaciones lo dejo para otro momento. Además, todavía tengo pendientes escalas del crucero. A ver si el calor me deja sentarme otro rato a escribir.

Santorini

Lo prometido es deuda, y como dije hace un tiempo (ya os contaré el motivo de mi dejadez), voy a hablar de Santorini, esa pequeña isla griega que era circular pero que debido a un terremoto y a un volcán, se quedó en semicírculo.

Santorini me recordó a Mojácar. Casitas blancas al estilo andaluz, en lo alto de un monte…De hecho, para subir, tienes tres opciones, subir en teleférico, que si tienes vértigo lo pasarás algo mal; subir en burro, con el movimiento, el olor, el calor…; o bien a pie, con el olor, cruzándote con los burros, con sus ñordas… Yo subí en teleférico, que me parecía lo más rentable.

Una vez arriba tienes unas vistas estupendas, del agua, claro, porque es lo que tienen las islas. Hay un montón de terracitas en los acantilados, tiendecitas y esas cosas.

Santorini

El tiempo acompañó, bueno, un poco de calor para mi gusto, pero no era sofocante, también es cierto que era primeros de mayo… y el mar siempre modera las temperaturas. En la foto podéis observar el acantilado con las casitas blancas, las terracitas y el cielo despejado.

La isla no tiene mucho que ver, bueno, no se me malinterprete, es una isla con encanto, y si te gusta la playa, tiene un agua cristalina, pero para ver, para hacer turismo, en un día la has visto. Nosotros no tuvimos ni eso, ya que el barco zarpaba a las 6 y a las 5 ya había que estar de vuelta. Si tenemos en cuenta que nos levantamos tarde porque Atenas nos había dejado muertos (teníamos el vuelo a las 7 de la mañana, réstale las dos horas antes que tienes que estar en el aeropuerto, una hora antes que te tienes que levantar…bueno, y que el día antes el Madrid ganó la liga y los aficionados y sus pitos no nos dejaron dormir mucho), y porque no sonó el despertador…

El caso es que la intención de alquilar un ciclomotor para ver las ciudades más representativas, al final no se pudo llevar a cabo y empleamos la mañana en ver la ciudad en la que nos dejaban las lanchas y que se llama como la isla, Santorini. Volvimos a comer al barco y por la tarde simulacro, bueno, cutre simulacro, porque duró apenas 5 minutos. Os dejo la foto de rigor.

Simulacro

Próxima entrega: Lindos – Rodas (Grecia).