Consejos para hacer la maleta

El otro día viendo un monólogo de Luis Piedrahita sobre que las maletas se llenan de “por si acasos” me puse a pensar sobre cómo he evolucionado a la hora de hacer las maletas.

Al principio sí que es verdad que llenaba la maleta de ropa que luego no utilizaba, o bien calzado que no tenía nada que ver con el tiempo que hace en el destino… Hay que tener en cuenta varios puntos como el medio de transporte, el destino, el clima, la duración del viaje, el tipo de viaje, el alojamiento, si la maleta es para uno solo o para varias personas…

El medio de transporte es importante pues si vas en avión, por ejemplo, tenemos una limitación de peso (y dimensiones)… y si no queremos pagar de más, hay que aligerar. Una buena forma es llevar puesto lo que más pese, como el calzado, prenda de abrigo… Cuando volví de erasmus a finales de julio, después de un año fuera, volví con jerseys atados a la cintura y el abrigo de paño en la mano porque era imposible que entrara todo en la maleta, y no quería pagar sobrepeso. Fue un tanto raro llegar a España con tales prendas…

El destino nos va a condicionar por el clima, no es lo mismo ir a Asturias, que a Canarias, ni a Tokio o al Caribe. También es importante, y unido al destino, el tipo de viaje que hacemos, ya que no es lo mismo un viaje de ocio en el que vas a estar tirado en la tumbona del hotel, o en la esterilla de la playa, a uno en el que vas a hacer turismo activo, con rutas, caminatas… Y por supuesto, no es lo mismo recorrer ciudad que campo, ya que el calzado y ropa deberá ser totalmente diferente.

Yo he llegado a la conclusión de que para hacer rutas por el campo, aparte de una mochila de ataque (no muy grande) con agua y algo de comida, la ropa ha de ser cómoda. Independientemente de que sea verano o invierno, recomiendo pantalones largos, ya que al andar por el campo acabarás con arañazos de ramas, polvo, salpicones de agua en la parte trasera de las piernas… e incluso picaduras de bichos. En cuanto a la parte de arriba, nunca tirantes, y menos si llevamos mochila, ya que los hombros sufrirán. Por supuesto, indispensable un buen calzado que agarre al tobillo, que transpire, que no cale y que no resbale. Suelen ser botas feas, pero previenen torceduras, caídas, esguinces…

Así pues, cuando viajo al campo, no me falla un buen calzado, ropa cómoda y larga. El llevar chubasquero o no… la experiencia me dice que luego no acabo usándolo… y se convierte en un “por si acaso”. Lo que sí que suelo llevar, es un calzado de repuesto, ya que las botas de andar suelen acabar llenas de barro. En estos viajes campestres la maleta suele acabar más llena, la ropa tiende a mancharse antes, por lo que llevas más mudas, hace algo más de fresco, con lo que la ropa ocupa más… has de llevar repuesto de calzado…

Por el contrario, si vas a un destino de playa, con intención de bañarte y hacer poco más que tomar el sol, la maleta te permite más concesiones ya que los bañadores ocupan poco sitio, así que puedes permitirte llevarte un modelito por día. Además de que la ropa y calzado de verano ocupa bastante menos.

Así pues, el tipo de viaje condiciona, pues no es lo mismo ir a la playa con poco peso, que ir a la montaña con ropa que ocupa bastante más sitio. Si vas a ir hacer un turismo de ciudad, necesitarás algo intermedio, ropa cómoda, pero algo más cotidiano, un calzado cómodo, pero no necesariamente botas de montaña. En los últimos viajes he optado por  ahorrar espacio llevándome ropa que ya está en las últimas. Me explico, camisetas que están descoloridas, que están dadas de sí, que ya no te pones, pantalones desgastados, jerseys con pelotillas, zapatillas que se están rajando… No toda la ropa que llevo es así, pero sí que ahorro espacio por ejemplo destinando esa ropa para usarla en plan batalla, por ejemplo en rutas, y se queda allí. Y esto es importante sobre todo si eres propenso a comprar ropa en el destino. Y si no, pues es ropa de la que te ibas a deshacer igualmente.

El alojamiento también juega un punto importante a la hora de optimizar el equipaje. No es lo mismo una estancia en hotel, que en camping. Si vas a un hotel, podrás omitir el llevar toalla, secador, si vas a un camping, no te puedes olvidar de las chanclas para bañarte, necesitarás saco de dormir, toalla… En la gran mayoría de los hoteles hoy en día te encuentras con el kit de cortesía que suele incluir gel, champú, cepillo de dientes, cuchilla de afeitar… A lo mejor el gel o champú no es de tu agrado, pero estos botecitos viene bien guardarlos porque cuando haces un viaje en el que no facturas, son perfectos para no tener que facturar, los rellenas, y listo. Yo también los uso para los campings y para la piscina (así no tengo que llevar un neceser muy grande en la bolsa de natación). Yo guardo todos los botecitos de muestras, que nunca sabes cuándo te van a hacer el apaño.

Otra forma de ahorrar espacio en el neceser es emplear el mismo método que con la ropa. Llevarte ese bote de crema que está a punto de acabarse, aprovechar el cepillo de dientes que tienes en casa desde hace 5 meses… Todo esto va, pero no vuelve… y un quebradero de cabeza menos.

En cuanto a la planificación de la maleta, he de reconocer que yo lo voy teniendo en mente con un par de semanas de adelanto. No planto la maleta en medio y voy llenándola, pero sí voy pensando qué me quiero llevar, qué necesitaré… porque obviamente, si te quieres llevar un jersey concreto y te lo has puesto dos días antes de irte, no te dará tiempo a lavarlo y tenerlo listo. Por eso, empiezo a crear una lista con lo que voy a necesitar, si hay una actividad en concreto que me “obligue” a llevar según que ropa u objetos… De esa forma evito no tener disponible lo que me quiero llevar, y que luego todo sea más rápido.

También es muy importante la maleta o bolso de mano… y más si haces un viaje largo, se agradecerá llevar cualquier aparato electrónico (consolas, ereader, tablet, portátil), libros, información sobre el lugar a visitar, y por supuesto, la documentación, esto es, el pasaporte, el billete de avión, permisos o visados, vuelos de conexión… Eso sí, ojo con lo que no se puede llevar, deja el cortauñas en la maleta facturada.

¿Preparado para viajar? Estructúrate antes pensando adónde vas, qué vas a hacer, cuántos días… eso te dirá qué vas a necesitar y de qué puedes prescindir.

Nueva York. Marzo 2011

Como comenté en la entrada anterior, el año pasado estuve en Nueva York. La verdad es que el continente americano no lo tenía muy arriba en mis destinos próximos… aún me queda mucho por ver de España y Europa, pero carambolas de la vida… surgió el viaje y no tardé mucho en decidirme a cruzar el charco.

El viaje se gestó en el mes de octubre o noviembre de 2010 y el viaje fue en marzo, así que hubo tiempo para organizarlo. Esto puede sonar a que está todo calculado al milímetro, pero lo cierto es que es recomendable, al menos por el tema económico a la hora de reservar vuelo y hotel.

En nuetro caso aprovechamos un buen cambio, el dólar estaba, creo recordar, a 1.34. Y el vuelo nos salió Madrid – JFK/ JFK – Madrid por apenas 400€. Volando sin escalas y con Delta.

En cuanto al hotel, elegimos el Country Inn & Suites By Carlson, en Queens. La verdad es que la búsqueda fue difícil, porque amigos me habían recomendado todo tipo de alojamientos, que si con baño compartido, que si en pleno centro… pero yo buscaba algo económico y bien comunicado con el transporte. Gracias a los mil buscadores que hay por internet, encontré esta cadena, y este hotel, y la verdad es que una semana en marzo (con San Patricio de por medio) con desayuno incluido nos salió por 89$ la habitación por día, que por aquel entonces eran unos 65€.

Lo del desayuno podríamos haberlo evitado, porque no te faltan sitios para desayunar, pero sí que es cierto que te evitas perder tiempo, ya que bajas a desayunar, subes a la habitación, te preparas para salir y listo. De la otra forma busca un sitio en ayunas… El desayuno era buffet pero igual todos los días: yogures desnatados, plátanos, variedad de donuts, café, té, gofres (que te hacías tú mismo), tostadas y no recuerdo si había algo más. Pero bueno, hacía el apaño… y llevarte unos donuts para media mañana recuperar fuerzas, no viene mal.

La elección del barrio ya os digo que dependía de la buena comunicación al centro, creo que en metro se tardaba una media hora, 40 minutos, y con lo bien que funciona el metro, preferíamos algo más alejado que salía mejor de precio. Y más cuando en Madrid tardo más todos los días en ir y volver de trabajar.

Volviendo a los preparativos del viaje, una vez elegidos vuelo y hotel, lo siguiente es documentarte sobre la ciudad. Importante saber qué te interesa ver, y cómo desplazarte hasta esos puntos. Así pues, recomiendo hacerse con un mapa de la ciudad… con internet la tarea es muy simple.

Creo que en la semana que estuvimos nos dio tiempo a ver lo que teníamos pensado, es decir, ir al Bronx, a Queens, a Staten Island; cruzar el puente de Brooklyn y pasear por el barrio;

coger el ferry gratuito para ver la Estatua de la Libertad, pasear por Chinatown, Little Italy subir al Empire un poco antes del atardecer y ver antes, durante y después de atardecer;

subir al TOR (Rockefeller Center), pasear por Central Park, ir a un Outlet;

ver el desfile de San Patricio….y el resto de Manhattan, claro. Obviamente no vimos todo a fondo… te quedas con una esencia de los barrios… Central Park es tan grande que obviamente necesitas dedicarle tiempo. Tiempo que, por cierto, dedicamos de más al desfile, ya que desde las 11 de la mañana hasta las 2 que nos cansamos… y le quedaba la vida…. Ahí desfilaron hasta agrupaciones asturianas y gallegas…

En cuanto a la entrada al Empire y al TOR, dudábamos de si subir a ambos, y os recomiendo que si no os decidís, subáis a los dos… Es totalmente diferente… Eso sí, creo que lo mejor es subir a uno por ejemplo por la mañana y a otro por la tarde, para tener diferentes fotos, aunque no se ve lo mismo, desde el TOR ves Central Park en toda su inmensidad, y por supuesto, el Empire.

Para moverse por los barrios, y, por supuesto, por Manhattan sale a cuenta el sacarse un pase de transporte en función de los días que vayas a estar. Es como viajar por Madrid (salvando las distancias), ahorras tiempo si de un punto a otro vas en transporte público. A no ser, claro, que del punto A al punto B, haya algo interesante, si no, la línea más corta es la línea recta. Te permite ir al Norte, volver al centro a comer y después volver al Norte de nuevo…

Ya tengo el viaje un poco lejano, casi un año, pero sí que recuerdo que no me sorprendió mucho la ciudad… no sé, se habla de una gran ciudad, con grandes edificios… sí, es verdad, pero claro, cuando lo has visto en tantas series y películas, pues no te impresiona igual. De hecho, la primera noche, nada más aterrizar, nos fuimos a recorrer la 5ª Avenida, y la verdad es que como si fuera por Gran Vía, es más, creo que se podía andar mejor por las aceras. Y me decepcionó un poco la iluminación, nosotros tenemos farolas, pero en plena 5ª Avenida la luz venía de las ventanas de los edificios. Creo que la luz de Nueva York se queda en Times Square, que eso sí, de noche, impresiona.

Los estadounidenses tienen la fama de hacerlo todo a lo grande, y la verdad es que es verdad, les encantan los rascacielos, los coches grandes (que si te pillan no te parten las piernas, sino la cadera), las camas grandes, la comida grande… madre mía… no sé cómo se extrañan del índice de obesidad que tienen el país…y más, teniendo en cuenta que sale más barata la comida basura que la sana.

Me gustó cruzar paseando el puente de Brooklyn, recorrer Central Park, subir a las alturas y contemplar la ciudad, coger el ferry y ver la Estatua de la Libertad, Times Square (no dejéis de visitar la tienda M&M’s), ir a la playa y pasear por el malecón… Fue un buen viaje.

Intentando recuperar el blog

Bueno, por enésima vez, voy a intentar retomar el blog… Es una de esas cosas que empiezas con mucha intención, dedicándole tiempo, pero poco a poco lo vas dejando de lado. Y más cuando cada vez estamos más digitalizados y al final tienes tantas cuentas, que si facebook, que si twitter, correo, blog… en fin, el que mucho abarca…

Para empezar he navegado un poco por el menú, que esto ha cambiado mucho y hay nuevas utilidades, diseños, enlaces… Así que ahí vamos con nuevo diseño, y tengo un par de reflexiones que me rondan, con lo que en breve publicaré nuevas entradas.

Desde octubre del 2010 anda que no han pasado cosas…. así me vienen a la cabeza un viaje a Nueva York, un crucero por los Fiordos Noruegos, cambio de casa, descubrimiento del Carcassonne, el grupo de amigos crece… no ha ido mal el 2011. Y lo que nos depara el 2012 es muy interesante también.

Ya os contaré.