Crucero Fiordos Noruegos. Etapa I Copenhague

Y llegó el día de embarcar, y allí estábamos en Barajas esperando el embarque. Teníamos la salida de Madrid a las 10 de la mañana y pensábamos que la llegada iba a ser rápida. Pues no. Llegas a Copenhague, te dicen en el avión que tienes que coger la maleta en destino y llevártela al barco, pero cuando bajas, encuentras en el camino hacia la salida a personal de Iberocruceros que te dice lo contrario, que te olvides de las maletas, que ya las recogen ellos y se las llevan al barco. Al final no sabes que hacer, que sí, que no… Pero gana el no. Te montas en un bus que te lleva al puerto. Durante el camino de ida te van explicando las excursiones, que rellenes tus datos para la tramitación de la tarjeta magnética que usarás en el barco para entrar y salir (una forma de saber quién entra y quién sale, quién se queda en tierra…), para el camarote y compras, etc.

Una vez en el puerto no creas que ahí ya haces el embarque. Nooooo. Tienen montada una carpa, y a medida que van llegando buses con gente proviniente de diferentes vuelos te dicen que te sientes, te pongas cómodo y esperes a que llamen a los de tu color. Y ahí te puedes tirar una o dos horas fácilmente hasta que pasas por unos mostradores, enseñas tu documentación, te dan tus tarjetas y ya puedes entrar en el barco.

Ya dentro tienes que esperar otra cola pues te van haciendo una foto que incorporarán a su sistema para que cuando entres y salgas ellos vean que efectivamente eres tú. Y por fin puedes ir al camarote. Pero ojo, sin maleta. Las maletas irán llegando a la carpa y las irán distribuyendo a cada uno de los camarotes correspondientes (te las dejan en la puerta. Saben cuál te corresponde porque te ponen una pegatina en el embarque en el aeropuerto).

Nosotros pasamos por el camarote para situarnos, y a buscar la comida para ponernos en marcha cuanto antes. Comimos un algo rápido y a ver la ciudad de la sirenita. Todos los días al entrar al camarote, os encontraréis con el diario de a bordo, que os aportará datos sobre las actividades del barco, espectáculos, horarios, excursiones, datos sobre la ciudad que visitamos, teléfonos de interés. Aquí podéis ver el del primer día

Día 1Veis que pone lo del simulacro. Es importante e imprescindible, pero lo hacen el segundo día. Porque el primero con tanta entrada, excursión y demás, están saturados.

Pero vayamos a Copenhague, a la ciudad. Te encuentras en el puerto, a veces llegas a Langelinie y otras a Freeport, depende de los permisos. Nosotros llegamos a Langelinie, y si sales a la carretera y sigues una acera que va bordeando el puerto (Langelinie Allé, se llama) a una media hora andando (se puede coger el bus 26 o una parada en metro, pero después del vuelo y esperas, apetecía moverse) llegas al Parque Kastellet (tiene forma de estrella en el mapa) donde está la Sirenita. Por el camino vas viendo carteles que la anuncian, en danés, claro: Den Lille Havfrue. No sé danés, pero sí puedo imaginar que Lille es como little en inglés, y frue es como Frau en alemán… Pero por si no lo deducís, ahí os lo dejo.

Una vez vista la Sirenita y entender lo de ita. Nos dirigimos hacia el centro de la ciudad bordeando el parque (que es muy chulo, y muy verde)

pasando por la calle Bredgade hasta que llegamos al Palacio Real (Amalienborg).

Es una plaza muy chula con cuatro palacios y donde ves a los guardias dándose paseos para estirar las piernas. Es muy curioso porque la Familia Real reside allí, pero es de libre tránsito, no es una plaza vallada a la que no puedas acceder. Muy danés todo.

Seguimos caminando, siguiendo la misma calle y llegamos a Nyhavn (Puerto nuevo. En alemán neu es nuevo y Hafen puerto…)

Esta es una de las partes que más me gustó, las casas de colores, la gente en los restaurantes… un calor de mil demonios y un color de cielo ligeramente sospechoso.

Como no es que tuviéramos mucho tiempo a esa hora de la tarde, ya que teníamos que estar a las 8 y media en el barco, pues callejeamos desde el puerto, siguiendo la calle del puerto hasta Strøget y paseando por las calles peatonales descubrimos el ayuntamiento, la fuente del dragón, plazas, iglesias y la torre redonda.

Radhuspladsen es el centro neurálgico de la capital danesa, donde se encuentra el Ayuntamiento, construido en 1903, de planta rectangular y adornado con esculturas de la mitología nórdica, sobre todo dragones y serpientes.

Se puede visitar tanto el reloj astronómico como la torre de 105 metros que ofrece unas impresionantes vistas de Copenhague.

La plaza está rodeada por grandes edificios, como el Hotel Palace, de principios del XX.

En la esquina de la avenida H. C. Andersen con Vesterbrogade se encuentra la famosa Chica del Tiempo de Copenhague. Data de 1930 y en su día funcionó como barómetro. Consta de dos figuras femeninas, una en bicicleta si viene buen tiempo, y una con paraguas si parece que va a llover. Aunque hoy en día no funciona, y rotan ambas mujeres.

Nos lo tomamos con calma, quiero decir, vimos la sirenita, el puerto, el Palacio Real, y después anduvimos por las callejuelas peatonales perdiéndonos entre daneses, músicos callejeros, gente en bici (mucha bici).

Y es que aunque llevábamos mapa de la ciudad, la mayoría de las veces nos guiamos por los picos… y es que los edificios importantes siempre destacan.

Y a medida que íbamos paseando, yo decía, “uy, qué cielo, va a llover, tiene pinta de llover, uy, cómo se está poniendo, parece que va a venir tormenta, huele a mojado“.

Y decidimos no llegar hasta el Parque Tívoli y volver hacia el barco. Pero de repente empezó a chispear, y decidimos volver en metro… Pero aún así, el metro te deja como a media hora del barco, así que de igual manera tocaba caminar.

Fue entrar en el metro y empezar a diluviar. Para muestra unas imágenes

No he visto llover igual en toda mi vida. Nos llegaba el agua hasta las rodillas, a mí por lo menos. Estábamos secos, así que dijimos, bueno, vamos a esperar aquí en la estación, a ver si amaina, total, hasta las 8 y media, son las 7 y media… nos da… Y esperamos, esperamos, esperamos y a las 8 decidimos que no nos quedaba otra que mojarnos. Y así fue. Como si en el instante en que pones el pie fuera de la estación te echaran un cubo de agua encima, pero un cubo de 5 litros. Así que ya nos daba igual pisar charcos o meternos debajo de algún sitio. Anduvimos deprisa y acabamos corriendo. Llegamos a la carpa del barco empapados no, lo siguiente.

Menos mal que la mochila quechua es impermeable y todos los documentos llegaron sanos y salvos. A mí un viajero muy amable me dejó su chaqueta para que me pudiera quitar mi camiseta porque estaba chorreando, tanto que hacía charco. Las zapatillas sonaban, el reloj se me paró. En fin, no os lo podéis imaginar. Y no podíamos entrar en el barco porque desde la carpa hasta la pasarela había unos charcos de unos 15cm. Que yo le dije a uno de control “mírame y piensa si me importa“. Pero claro, había otro tema, y es que faltaban los de las excursiones. Que ya me contaréis, pagar de 25 a 50€ por persona para que tengan que meterte en el bus porque no te pueden enseñar nada y encima que el bus no pueda llegar al puerto de lo inundado que está todo…

Una vez en el barco no nos quedó otra que ir al camarote, ducharnos y ponernos ropa seca. La ropa y calzado tardó prácticamente toda la semana de crucero en secarse. Bueno, la ropa menos días, pero las zapatillas incluso dándoles aire caliente con el secador de pelo a ratos para ver si aquello secaba…

Y poco más de sí dio el día. Cena y animación. Y a dormir que amaneceríamos en Oslo al día siguiente.

Por cierto, por si no habéis visto las coronas danesas, aquí va una muestra de lo que nos sobróMoneda Danesa

Depende del cambio, pero ahora está más o menos 1€ = 7.45 DKK. Y una Corona a 0.13€. Nosotros creo que nos llevamos unos 50€. Realmente no gastas salvo en transporte y algun souvenir que quieras comprar, que en nuestro caso suele ser alguna figurita, imán y postal. De ahí que nos sobrara dinero.

Siguiente escala: Oslo.

26 comentarios en “Crucero Fiordos Noruegos. Etapa I Copenhague

  1. Madre vaya chupa de agua! He puesto eso en YouTube, vaya tela…
    Y lo de que te tengan 2h esperando a que te llamen? Madre, ni idea de que era asi, esta bien tenerlo en cuenta por si alguna vez se me ocurre ir de viaje… jeje
    Ahora, Copenhague esta muy chula! Vaya aventura……

    • Sí, lo de la espera creo que estaban desbordados… es lo peor, que llegas cansado del vuelo, y encima quieres empezar a patear… Pero bueno, hay que tomárselo con calma.
      Lo de la lluvia… pues es que fíjate en las fotos, que sí, ves unas nubes, uy cómo se está poniendo de negro, las nubes se acercan, parece que huele a tierra mojada, que si me ha caído una gota, está empezando a chispear, métete para el metro…. Y de repente el diluvio.
      De Copenhague no nos acordamos de mucho, eso sí, las risas que nos echamos corriendo empapados… eso no se nos olvidará en la vida.

      • Jejeje ya imagino… Vaya aventura… Es lo tipico que siempre recordaras de tu viaje a Copenhague… Eso y el paisano que te dejo su chaqueta 😛
        Madre vaya avatares… jeje! Por cierto la moneda de la foto es como las ultimas de 25pesetas! #momentoviejuno

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