Crucero Fiordos Noruegos VIII. Etapa final llegada a Copenhague

Y llegó el final. El día que te levantas y ya todo ha acabado. Como os dije en la etapa anterior, ya habíamos dejado la maleta fuera durante la noche para que nos la bajaran del barco, y te asignan un bus según la hora de tu vuelo para llevarte al aeropuerto. Así que de ver Copenhague, o lo que quedó sin ver por las prisas, nada. Si vas por tu cuenta, que hay gente que además se queda un par de días en Copenhague y se vuelve a casa por su cuenta, también tienes un color asignado para que te dejen las maletas en otro lado. Pero en cualquier caso, no tendrás que cargar con ellas desde tu camarote hasta la salida.

Diario de a bordo CopenhagueNosotros teníamos el vuelo por la tarde, pero el camarote lo tienes que dejar a las 8 para que lo limpien y lo preparen para el próximo crucero. El barco vuelve a hacer el recorrido de nuevo y tal y como va dejando gente, van llegando nuevos vuelos.

Así que desayunamos tranquilamente, paseamos por el barco y esperamos hasta eso de la una que ya nos recogieron y nos llevaron al aeropuerto. La salida del barco la haces en cola, tienes que ir dando tu tarjeta del camarote, la escanean, ven tu foto, comprueban que has pagado todo, y si está todo correcto, te dejan salir.

Una vez en el aeropuerto, no fuimos a la terminal, sino que nos asignaron una nave en la que estaban todas las maletas, y tú ibas llegando, te ponías en cola y pasabas por unos pasillos y cuando veías la tuya, la cogías, y seguías la cola en dirección a los mostradores de facturación.

Aquí no se lo montaron muy bien, no sé si era culpa de los daneses, de iberocruceros, o qué, pero se hizo muy tedioso. Había como 10 mostradores en la nave adyacente a la de las maletas, pero sólo había unos 4 trabajadores atendiendo, con lo que aquello iba bastante lento. Hubo gente que se calentó más de la cuenta… que si es culpa de la naviera, que si los daneses, que si nos tienen aquí esperando… De hecho se nos juntó otro crucero y venían ya con lo suyo a sus espaldas y esto les hizo indignarse más aún… No puedo con la gente así. Vamos a ver, si no te parece bien lo que te están haciendo esperar, pide una hoja de reclamaciones, y listo, pero no vocees, calientes a la gente y des vergüenza ajena.

En el crucero de Pullmantur, en el Rondó Veneciano, la vuelta también fue cansina. Fue diferente porque el barco atracó en Venecia por la noche y podías estar fuera hasta el día siguiente, de fiesta, turismo o lo que quisieras. El desembarque fue similar, pero tenían las maletas ya cargadas en buses y de ahí al aeropuerto. Sin embargo, ahí también se montó el caos, y es que el aeropuerto de Venecia es enano. Nuestro vuelo que era a la 1 y pico y tenía los mostradores asignados a partir de las 11 y media, pero no podíamos facturar puesto que llevaban retraso con la facturación de los vuelos anteriores, y nos encontramos en la cola detrás de gente del crucero que tenía el vuelo a las 12. De tal forma que nosotros facturamos 10 minutos antes del despegue, fuimos los últimos… que la gente se pone muy atacada. Fue coger el billete, correr por la terminal, llegar a la puerta de embarque, subir al avión, sentarnos y volar. Vamos, que tardamos lo mismo en llegar que nuestras maletas.

Y es lo malo del viaje, que llevas una semana sin parar y si encima el último día, el de vuelta se te plantea así… llegas a casa con ganas de otra semana de vacaciones. ¿A dónde? A los Fiordos, sin duda. Por muy cansado que fuera, repetiría.

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