Series Terminadas: Mental y United States of Tara

Pues ya tenemos otras dos series menos. Esta vez he acabado Mental y United States of Tara, dos series que no tienen nada que ver, bueno, ahora que lo pienso, sí, hay un trasfondo de psiquiatría, de problemas mentales… pero ahí está la similitud… por lo demás, no se parecen en nada.

Mental se centra en un hospital de Los Ángeles, concretamente en el área de psiquiatría. El Doctor Jack Gallagher llega nuevo como director de dicha especialidad y lo pone todo patas arriba con su metodología, la forma de tratar a los pacientes, su forma de ser. Podemos pensar en un Doctor House, pero no tiene nada que ver, es raro, sí, pero no es borde, no es autodestructivo… aunque tiene una historia familiar por ahí… Y creo que el hecho de que no sea un House es lo que conllevó la serie a su cancelación, ya que puede a llegar insulsa.

El planteamiento no es malo, un psiquiatra que trata diferente a los pacientes, que sintoniza con ellos… pero no hay más en la serie, el resto de personajes no tienen pies ni cabeza: dos residentes, la jefa, una doctora experimentada y un médico malo maloso que aspiraba a ser director. Y ya. Los casos no llaman demasiado la atención, los guiones no son muy allá… En fin, que aunque sólo tiene una temporada de 13 capítulos, os la podéis ahorrar.

Por otro lado, con United States of Tara, no te aburres, cada capítulo te encuentras diciendo “¿estamos locos o qué?”.

La serie se centra en la vida de Tara, una artista que tiene desorden disociativo de personalidad y en su familia. Tenemos por un lado al paciente marido, que se toma todo con mucha calma – demasiada paciencia tiene el pobre hombre – y por otro lado a sus dos hijos adolescentes, Kate y Marshall. Y la verdad es que no sé quién es más peculiar, si las personalidades de Tara o sus hijos, porque tela.

La serie tiene tres temporadas de 12 capítulos cada una y dura cada uno unos 25 minutos, así que es de las que te las ventilas de una sentada. Los diálogos son ágiles, las situaciones surrealistas de todo punto. Las carcajadas están aseguradas. Aunque creo que se les fue de las manos al ir añadiendo personalidades a lo largo de las temporadas. Pero en principio tenemos tres:

  • T: La adolescente. Es vulgar, descarada, se pone ropa de su hija, se maquilla en exceso… Es una de las que más líos provoca
  • Alice: Si habéis visto Mujeres Desesperadas, es un poco la Bree Van de Kamp, esa mujer ama de casa siempre con delantal, perfecta ella, con su tono de voz dulce, que te da la bienvenida al barrio con una cesta de magdalenas. Es la delicada, la cauta, doña perfecta, la que busca la unidad familiar.
  • Buck: Es un veterano de Vietnam, o eso cree él. Va con sus gafas y gorra, fuma y conduce una moto. Además, tiene armas. Es el bestia de los tres, el agresivo

A medida que avanzan las temporadas conoceremos otros alter ego, que representan la infancia de Tara, la adolescencia, el lado animal, incluso una psicóloga… Demasiado, creo yo, ya os digo que no sé cómo el pobre marido aguanta… si es que además tiene una madre con Diógenes… Además de los hijos, y la suegra de Tara, también aparecen puntualmente sus padres… capítulo aparte merecen, y su alocada hermana menor, que toma protagonismo a medida que avanzan las temporadas.

En fin, una serie, ágil, alocada, amena y diferente. Ah, está producida por Spielberg, que a mí me llamó mucho la atención verle en los títulos de crédito. Es algo antigua, pero recomendable para estos días de verano en los que la tele no nos ofrece nada.

Viaje a Cádiz IV: Puerto Real – San Fernando – Chiclana – Medina Sidonia

Tras el día anterior en el que no paramos, este día no iba a ser menos. Por supuesto, no pudo faltar un desayuno bien rico, esta vez, tosta de tomate.

Por lo que vimos, allí lo típico es la un pan tostado y luego tienes un carro en el que puedes elegir con qué acompañarlo. No puede faltar el tomate, salmorejo, mantequilla, margarina, mil tipos de mermelada, paté y por supuesto aceite. Te puedes abrumar delante del carro sin saber qué elegir.

Como decía, el día fue también de no parar. Hicimos cuatro paradas empezando por Puerto Real. Fue el pueblo que menos me gustó de todos, junto con Chipiona, supongo que vive de la playa, no del casco histórico, aunque playa como tal no vimos, sólo marismas.

Y del pueblo, pues aquí unos retazos

Sin embargo, San Fernando, la tierra de Camarón sí que me gustó. Dimos un paseo largo por su gran avenida, al lado de las vías del ausente tranvía.

Al final, de las vías, está la estatua del cantaor


De ahí nos fuimos a Chiclana, donde comimos. Bueno, donde casi reventamos. Madre mía cómo nos pusimos, y es que los platos eran del tamaño de los de pizza. Para muestra, unas fotos

Comimos muy bien, mucho, pero muy rico. Se notaba el pescado fresco y muy rico. Después dimos un paseo por el pueblo, que es muy pequeño.

y nos acercamos al pueblo de pescadores Sancti Petri, pero no había mucho ambiente.

Como había que moverse, nos fuimos camino Medina Sidonia, que es un  pueblo muy chulo en lo alto de la montaña con unas ruinas. Una pena que estén restaurándolas y hubiera parte que no pudimos ver.

Está todo en cuesta, callejuelas blancas… muy chulo, con sus iglesias y plazuelas

y subiendo hasta las ruinas, un buen mirador. Además, como estaba despejado, se veían muy bien los alrededores.

Un buen fin de viaje, ya que al día siguiente saldríamos de vuelta para Madrid.

Un viaje relámpago pero muy aprovechado en el que hemos descubierto rinconcitos muy chulos, desconectamos del día a día, descansamos y comimos muy bien. Nos quedamos con las ganas de llegar hasta Conil, pero ya no había tiempo, quizá para la próxima.

Viaje a Cádiz III: El Puerto de Santa María – Rota – Sanlúcar de Barrameda – Chipiona

Después de pasar la mañana en Cádiz, y de llenar el estómago con pescaíto frito, nos dirigimos a El Puerto de Santa María, ciudad de Rafael Alberti, o pueblecito, ya que lo puedes recorrer en menos de una hora.

Destaca sobre todo por sus playas y por su Castillo de San Marcos.

Puedes visitar la Antigua Lonja, el Museo Arqueológico o la Iglesia Mayor. Nosotros nos dimos un paseo para bajar la comida y partimos rumbo a Rota. Me pareció un pueblo que en su día fue pesquero, sigue siéndolo, claro, pero que hoy en día vive más del turismo de las playas.

Y si El Puerto vive de veraneantes en busca de sol y playa, Rota no se queda atrás. También tiene buenas playas, es un pueblecito marinero, eso sí, el ambiente queda algo enturbiado con tanto trasto militar.

Y también tiene un castillo

y, cómo no, iglesias

Paseamos un poco por sus calles y seguimos la ruta

Nuestra penúltima parada del día fue en Sanlúcar de Barrameda y su casco antiguo,con la Iglesia de la Santísima Trinidad, la de los desamparados, la Parroquia de Ntra Sra de la O o la más alejada de Santo Domingo, el Palacio de Medina Sidonia o el de Orleans y Borbón.

 

De los 4 pueblos que visitamos por la tarde, fue el que más me gustó. Sin embargo, el que menos, sin duda: Chipiona.

Y es que no tiene nada aparte de playa, es decir, vive de eso, se nota, sobre todo por sus urbanizaciones, tiene un castillo, una iglesia y poco más.

Y con eso terminamos nuestro segundo día por tierras gaditanas. Nos quedaba un día más para Puerto Real, San Fernando, Chiclana y Medina Sidonia.

Tabatha, te necesito

Ya os he hablado de varios programas a los que me he enganchado, tipo Man v. Food o Love it or List it. Y hoy os voy a hablar de Tabatha.

Tabatha, una rubia platino que viste de negro, espigada y delgada ella, con taconazo, muy seria, se encarga de ayudar a empresarios a reflotar sus negocios, en principio peluquerías, pero he visto algún programa en el que ayuda a gente con otro tipo de empresa, como por ejemplo el de una angelina que regentaba un hostal o un matrimonio con una heladería. Es como la Chicote de la peluquería (o la Ramsey, que es el original).

Vamos, que el guión del programa es un clásico: peluquería desastrosa, con empleados/as cerdos, jefe/a despreocupado/a y allí llega la borde Tabatha a poner los puntos sobre las íes, a hacerse cargo del negocio, detectar errores, renovar el local, las técnicas de los empleados, y por supuesto a levantar un poco la ceja, mandar callar a la mitad de los personajes que aparecen por el capítulo y a poner en evidencia al propietario.

El programa engancha, o por lo menos a mí, por lo borde que es Tabatha, por el antes y el después también, claro, pero yo creo qe el peso del programa cae sobre ella. Bueno, compartido con según qué cerebritos que no tienen ni idea de montar una empresa y menos de peluquería y no se les ocurre otra cosa que embarcarse en abrir un salón de belleza.

Es sorprendente ver que hay algunos que hasta han hipotecado por segunda vez su casa, y aún así siguen con el negocio. Recuerdo un matrimonio que decían que tenían tantas pérdidas que se almentaban de leche y cereales, otra que dormía en el salón, uno que iba de gigoló presumiendo con su coche deportivo, otra que era compradora compulsiva y no sólo el negocio era un agujero para la economía familiar, sino ella misma…

En fin, casos extremos, supongo, pero que aparte del morbo de ver qué mal lo están haciendo otros, también nos abre los ojos ya que hay teorías que se pueden emplear en la economía familiar. El básico las gallinas que salen por las que entran, o no gastar más que lo que se tiene. Ah, lo podéis ver en divinity. El cuándo es aleatorio, ya que tan pronto te echan 3 capítulos los sábados y otros tantos los domingos, como que dejan de echarlos… Yo llevaba tiempo sin verlo, y de repente el otro día haciendo zapping me encontré con la rubia.

Viaje a Cádiz II: Cádiz

El martes amaneció soleado en Jerez y con una temperatura cercana a los 25º. Los lugareños estaban más contentos, se ve que no están muy acostumbrados a la lluvia.

Para este día teníamos previsto ir a Cádiz y alrededores, así que tras un desayuno de tostada con aceite y un té, nos pusimos en ruta.

Cádiz me sorprendió gratamente, pues todo el mundo me dijo que no tenía nada, que eran tres calles… y todo lo contrario, tiene mucha historia, edificios interesantes, callejuelas, muralla, parques, playa…

Quizá porque tenía pocas expectativas, me gustó más.

Aquí sí que seguimos una ruta y es que lo tienen muy bien organizado y hay 4 paseos, cada uno de un color. En cada uno de ellos el recorrido tiene una temática. Aquí podéis consultar el folleto.

Paseo 1, la línea verde, es el Recinto Medieval y la Puerta de Tierra. Recorre los barrios del Pópulo y Santa María, los barrios más antiguos de la ciudad, con calles estrechas y empedradas. Parte del Centro de Turistas y termina en la Puerta de Tierra, el resto de muralla que rodeaba Cádiz, y pasa por sitios como el Arco del Pópulo, el de la Rosa, la Catedral

el Teatro Romano o el Convento de Santa María.

Paseo 2, línea naranja. Esta es la de los Castillos y Baluartes y rodea la ciudad por su perímetro. También parte del centro de turistas y termina cerca del Castillo de San Sebastián, pasando por las Murallas de San Carlos, el Baluarte de la Candelaria, el Parque Genovés, el Gran Teatro Falla (donde se celebran las famosas chirigotas), el Castillo de Santa Catalina y la Playa de la Caleta.

Paseo 3, línea violeta. La línea de Cargadores a Indias nos lleva a la época de máximo esplendor de la ciudad. Parte del Santuario de Nuesta Sra del Rosario y Sto Domingo para acabar en el Oratorio de la Santa Cueva. Recorre un anillo en el que se pasa por diferentes plazas e iglesias.

Paseo 4, línea azul. Esta última es la de la Constitución gaditana. Comienza en el Palacio de la Diputación y termina en la Plaza de San Francisco. No puede faltar la Plaza de España y el Monumento a las Cortes (me encantó).

o el propio Museo de las Cortes de Cádiz.

Los recorridos se entrelazan unos con otros, y hubo puntos que decidimos saltarnos y continuar con la nueva ruta, pero la verdad es que vimos prácticamente todo en una mañana. Aparcamos en un parking cerca del centro de visitantes y nos encontramos justo con dos líneas y seguimos una de ellas y acabamos con la otra intercalando con las otras dos en las intersecciones. No creo que haya que recorrerla al pie del mapa… simplemente pasear, dejarte llevar por los picos, las plazas animadas, los edificios que te llamen la atención. Ya os digo que hubo algún punto marcado que nos saltamos.

Para reponer fuerzas paramos en un bar a tomar unas tapas de pescaíto y partimos rumbo a El Puerto de Santa María.

Pero eso ya para otro día. Os dejo el buen sabor de boca que nos dejó la tacita de plata.