Interrail. Viajando por Benelux día 2. La Haya – Haarlem – Leiden – Delft – Rotterdam

Aquí comenzó realmente nuestro interrail. Ya os comenté que íbamos en la opción de 8 días, pero en realidad viajaríamos 11. El primer día no contaba, y al final íbamos a estar varios días en Ámsterdam y ya no lo necesitaríamos.

Y no empezó mal, sino que ni más ni menos con 5 ciudades. Bueno, cuatro y media porque La Haya estaba prácticamente vista, aunque como ya os comenté, sin quererlo, nos habíamos dejado lo mejor.

Tras un sueño reparador, nos levantamos muy pronto y nos dirigimos a la estación, ya el día antes habíamos visto que había tiendas en las que tenían desayuos para llevar, así que la idea era coger algo que pudiéramos comer en el tren de camino a Haarlem. Y ahí, íbamos, de camino a la estación, pasamos un lago

Lago

Lago

cuando vimos una especie de placita que se podía atravesar y que nos ahorarría tiempo y decidimos cruzarla. Y menos mal, porque la supuesta plaza era el Binnenhof, o Parlamento Holandés.

Binnenhof

Es sin duda el edificio más bonito de la ciudad, es una plaza, un patio, y no sabes dónde mirar, pues lo que te rodea es impresionante. Yo iba con la boca abierta ante la sorpresa. Me había encantado la ciudad, pero eso me hizo marcharme con una sonrisa.

Binnenhof

En la estación, donde ya vimos un gran número de bicis a temprana hora, compramos el desayuno y comenzamos el viaje.

Bicis

Este día se presentaba duro, pero llevábamos la intención de no saturarnos. Es decir, había cuatro destinos: Haarlem, Leiden, Delft y Rotterdam. Bueno, la última era donde teníamos el hotel, por lo que era parada obligada. Pero el resto no. La idea era salir dirección a Haarlem y si nos hacía emplear mucho tiempo, elegir entre ir a Leiden y saltarnos Delft, o al revés, ir directamente a Delft. O bien, ninguna de las dos paradas y acabar directamente en Rotterdam. Al final nos dio tiempo a todo, y me alegro de no haberme dejado ninguna de las ciudades. El caso de Rotterdam, es aparte, una pena tener el hotel allí.

En fin, a lo que iba, con el desayuno ya en nuestras manos y el primer día marcado en nuestros billetes de interrail, nos sentamos en un tren dirección a Haarlem. Estamos hablando de un tren directo que tarda 35-40 minutos, vamos, menos de lo que tardo en llegar a trabajar, lo que viene siendo un desayuno y un vistazo a internet.

Haarlem es una ciudad pequeña y con una gran historia, y como está cerca de Ámsterdam, es una de las más visitadas del país. Y al igual que esta, se encuentra atravesada por varios canales, ya que está a 4 metros por debajo del nivel del mar. Desde la estación (por cierto, fue la primera línea ferroviaria de Holanda, que unía Haarlem a Ásmterdam)

Estación Haarlem

al centro se llega en unos cinco minutos, y cómo no, nos encontramos con la Grote Markt, que es donde montan el mercado y alberga edificios como el Stadhuis (ayuntamiento) o la catedral de St Bavo (Grote Kerk van St Bavo).

Haarlem

Un par de datos importantes a tener en cuenta en los Países Bajos: Kerk es iglesia, Grote Markt como una Plaza Mayor o centro neurálgico, Stadhuis es el ayuntamiento, Gracht es canal. El artículo masculino y femenino es de (de Boer, de Jong) y el neutro het. Las “ges” se pronuncian como nuestra “jota”  y las “uves” como “efes”, así pues Van Gaal sería Fan Jaal, y Van Gogh, Fan Joj.

Volviendo a Haarlem, que me enredo en temas lingüísticos, aparte de la Grote Markt con su Kerk, de pasear por sus canales,

Canal Haarlem

por sus calles,

Haarlem

Iglesia Haarlem

de ver excentricidades,

Canalón

no os podéis perder la oportunidad de acercaros al Molino Adriaan. Para nosotros era nuestro primer molino, y hacía ilusión, aunque a lo largo del viaje los veríamos más grandes, más pequeños, más singulares, más bonitos… otra cosa no, pero molinos… te puedes hartar.

Molino Adriaan

Tras un par de horas en Haarlem, tomamos un tren dirección Leiden (20 minutos de trayecto), esperando que la ciudad mereciera la pena también, porque empezaba a hacer calor, unos 35º, e íbamos con las mochilas. A Leiden hay guías que la definen como una Ámsterdam en pequeñito, porque su centro histórico está dominado por los canales y casas de estilo flamenco. Pero es una ciudad con mucha historia, es donde se fundó la primera universidad holandesa, la única ciudad que resistió a los españoles y es la casa de Rembrandt y tulipanes.

Estación de Leiden

Lo primero que nos encontramos al llegar fue unas chicas muy amables que estaban en un stand haciendo publicidad de coca cola zero y repartiendo latitas casi heladas que nos vinieron estupendamente porque, como os decía, empezaba a pegar el lorenzo.

Y tras refrescarnos, nos dirigimos al centro, no sin antes quedarnos sorprendidos de la cantidad de bicicletas que se pueden acumular en un espacio. No sé si es por ser ciudad universitaria, pero creo que es una de las ciudades en las que más bicis hemos visto. Aparte de Ámsterdam, claro.

Bicis

En este caso, el centro neurálgico es el Vishmarkt (Mercado del Pescado), donde no puede faltar el ayuntamiento. La Kerk más popular de la ciudad es la de San Pedro. Y, cómo no, no pueden faltar los canales y molinos, y como os decía, la vida de Rembrandt, que si la casa donde nació, la casa donde vivió, la casa donde aprendió a andar… ya me entendéis, como si vais a Salzburgo y preguntáis por Mozart, o a Bonn con Beethoven.

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

La ciudad me gustó, también era muy chula, en la línea de Haarlem, pero me gustó más la primera. Con otra coca cola zero en la mano, tomamos el siguiente tren con destino Delft (otros 20 minutos).

Estación Delft

En la estación de Delft, en obras como casi todas las que hemos pisado (no sé si es que se ponen de acuerdo para hacer obras en verano o qué) cogimos unos sándwiches y unas bebidas en un Albert Heijn, un minisupermercado que se convertiría en uno de nuestros sitios frecuentes para desayunar o a los que recurrir para una ensalada o sándwich. Hay en casi todas las estaciones y te solucionan la papeleta sin duda. Por cierto, podéis probar bebidas de mil sabores.

2016-06-24_07.50.07

En fin, fuimos comiendo de camino al centro de la ciudad, y sin duda no nos dejó indiferente, creo que de todas las que vimos ese día, Delft está en lo alto de todas en cuanto a belleza. Es una ciudad medieval, donde si quieres un recuerdo, no verás otra cosa que cerámica azul. Como no, lo importante se concentra de nuevo en torno a la Grote Markt, una plaza rodeada de casas antiguas, del ayuntamiento y de la Nieuwe Kerk (Nueva Iglesia).

Grote Markt

Grote Markt

Nieuwe Kerk

Y si hay una Nieuwe, no podía faltar la Oude (vieja), una iglesia muy peculiar, ya que su torre está inclinada.

Oude Kerk

Oude Kerk

Delft

Delft

Grote Markt

Delft

Delft

Y tras pasear por sus calles, recorrer canales y echar mil fotos, seguimos nuestro camino rumbo a Rotterdam, nuestra parada final del día.

Estación de Rotterdam

Estación de Rotterdam

Ilusos nosotros pensando que nos íbamos a encontrar otra ciudad bonita más, repleta de edificios históricos, con sus Grote Markt y sus Kerk, sus canales y sus bicis, sus molinos… ese ambiente tranquilo… y no, lo que nos encontramos fue con una ciudad gris, muy “industrial”, muy moderna, con edificios vanguardistas, y que no tenía nada que ver con La Haya, Haarlem, Leiden, y mucho menos con Delft.

Rotterdam

Puerto

Además, llevábamos cansancio acumulado del día, hacía mucho calor, muchísima humedad, se nos vino un poco el mundo abajo, la verdad. Si lo llego a saber, me salto la ciudad y habría buscado alojamiento en Amberes, que sería nuestro destino. Si tenéis intención de ir a Rotterdam, dejadlo, hay muchas más ciudades alrededor que merecen la pena, pero por si queréis desengañaros…

Los famosos cubos,

Rotterdam

Rotterdam

nuestro querido Desiderio Erasmus,

Erasmo

el puente que lleva su nombre,

Puente de Erasmo

Puente de Erasmo

y poca cosa más

Rotterdam

Rotterdam

Rotterdam

Rotterdam

Por cierto, el Grand Hotel Central tampoco os lo recomiendo. Se nota que es bastante viejo, sobre todo en el ascensor, en el baño, en la moqueta… En fin, una pena, acabamos el día un poco chof, con la de cosas chulas que habíamos visto. Cogimos la cena en un burger king, que era de lo poco que había abierto a una hora tardía

Cena

y nos acostamos con la esperanza de que el siguiente día fuera mejor.

7 comentarios en “Interrail. Viajando por Benelux día 2. La Haya – Haarlem – Leiden – Delft – Rotterdam

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