Serie Terminada: Dexter

Desde finales de julio hasta ahora no os hablaba de más series terminadas. Ahora que ya acabé con el interrail y que el otro día os contaba el regreso (al menos temporal) de Veronica Mars, me acordé de que tenía cosas en el tintero que contar, en concreto, dos series más que han caído. La primera de ellas: Dexter. La serie comenzó a emitirse en 2006 y acabó en 2013 y consta de 8 temporadas. Así que aprovechando que había acabado, nos pusimos con ella del tirón antes de que alguien nos la destripara, que parece que está de moda.

La historia se basa en una novela de Jeff Lindsay, Darkly Dreaming Dexter, y nos cuenta la historia de Dexter Morgan, un forense especializado en manchas de sangre de la policía de Miami, pero que oculta un secreto tras su calmada apariencia de fiel novio, amante de los niños y querido hermano, y es que por las noches es un asesino en serie.

A partir de la segunda temporada la trama está basada en historias de S. R. Pastore. Aunque Jeff Lindsay tiene seis libros más publicados sobre el mismo personaje.

¿Y cómo le ha dado a Dexter por ser un asesino? Pues porque tiene un trauma desde que tenía cuatro años y asesinaron a su madre delante de él. Fue adoptado por Harry Morgan, policía, quien lo adoptó y crió como un hijo. Sin embargo, su padre adoptivo comenzó a detectar que Dexter tenía ciertos instintos que tenía que saciar, así pues, para evitar que matara sin ton ni son, le marca una pauta, una forma de canalizar esa tendencia homicida. El “código de Harry” consiste en asesinar sólo a aquellos asesinos que se han escapado de la justicia.

Además de Dexter, comparten protagonismo su novia, los compañeros del departamento de policía y sobre todo su hermana Debra, quien juega un importante papel en la vida de Dexter. No son hermanos de sangre, ella es hija de Harry, pero se han criado como si lo fueran, hay una gran conexión entre ellos. Sobre todo de parte de ella a él. Para Debra, Dexter es todo lo que ella quiere ser. Desconoce su secreto, pero lo que recuerda es que su hermano y su padre pasaban tiempo juntos, y ella siempre quiso esa relación con su Harry. De hecho sigue sus pasos haciéndose policía. Y muestra gran ahínco y profesionalidad, lo que harán que medre rápidamente. Así que Dexter tiene que hacer malabares con la relación que tienen y lo que ella quiere, que es pasar más tiempo con él, que se abra y le cuente todo… Y claro, eso es complicado porque Dexter no empatiza. Ha aprendido a poner caras, a fingir, pero le cuesta ante su hermana. Y tienen unos caracteres bastante enfrentados. Él ha aprendido a controlar su ira, su ímpetu, y es paciente, espera, observa, y actúa cuando considera que es el momento. Sin embargo, ella es más del pronto, una mujer de carácter e impulsiva, aunque con buen olfato.

La serie engancha, pero no sólo por el personaje, que nos muestra algo diferente con un asesino fuera de lo convencional, sino también por la voz en off de Dexter, las caras que pone cuando intenta fingir, el ritmo pausado de Miami que sin embargo contrasta con acción trepidante cuando actúa el oscuro pasajero.
Esa preparación exhaustiva de la escena del crimen plastificada, Dexter con su ropa de matar, con su delantal, sus mangas, sus cuchillos….Aparte está el debate del bien y el mal. ¿Es un asesino que toleraríamos porque sólo se carga a quien se lo merece? ¿Y quiénes somos los demás para decir si se lo merecen o no si ya han sido juzgados y han sido puestos en libertad? Un debate ético interesante. Pero sobre todo, el carácter de la serie se lo da el protagonista. No sería lo mismo sin Michael C. Hall, conocido por A dos metros bajo tierra (serie que tengo en la lista de próximas a ver).  El actor tiene esa cara de póker, esa sonrisa de medio lado, ese levantamiento de cejas… sin duda, una gran elección.

Es una gran serie, con buenos personajes, buenas tramas, acción… lo único que le falla es quizá el final, no quiero reventar nada, pero así como el final de la cuarta temporada me dejó ojiplática y con ganas de más, al último capítulo de la serie le faltaba algo. Y es que es algo que parece complicado en series con tanto nivel: cerrarlas adecuadamente y contentar a todo el mundo.

Verónica Mars

Hace tiempo os hablé de Verónica Mars, una serie que a priori parece juvenil, de instituto y en plan culebrón adolescente sin más pretensiones, pero nada más lejos de la realidad. Es (era) una serie con un trasfondo mucho más profundo, con personajes que tienen traumas bien arraigados, asesinatos, violaciones, intercambio de bebés al nacer, drogas, pandillas y todo regado con ese humor sarcástico, con alusiones audiovisuales o citas literarias y musicales. Los títulos de sus capítulos siempre eran juegos de palabras haciendo referencia a éstas. Es una serie dentro del género negro, con esa fotografía en tonos oscuros (sobre todo el despacho de Investigaciones Mars con las típicas persianas de lamas), esos flahsbacks, esas esperas en el coche con el sabueso (Backup) como acompañante. Los diálogos entre padre e hija… La voz en off de Verónica que nos guía a través de cada capítulo.

Y es que por algún motivo la serie lleva el nombre de la protagonista, es que ella es quien engancha. Una adolescente rubia, vengativa, con una lengua viperina y rápida, con mucha inventiva, valiente; pero también vulnerable y dulce como una nube (ese apodo, Marshmallow, que tomaron los fans para referirse a ellos mismos como seguidores de Verónica). Me encanta ese carácter de ella, esa ironía, ese ingenio, esas frases que dejaban a su contrincante dialéctico sin más que decir y con la boca abierta. Kristen Bell lo borda. Y cómo no, en este género noir no puede faltar el compañero romántico. En este caso, Verónica tendrá su chico duro de instituto, el niño malo: Logan Echolls.

En fin, que por todo esto es una serie que engancha, que merece la pena ver, y que era una pena que acabara como acabó. Tras tres temporadas, en 2007, no la renovaron porque salía cara y los fans montaron una campaña para que volviera, pero no sirvió. No pudo seguir adelante. Sin embargo, con el tiempo, Rob Thomas, el creador, y Kristen Bell, dejaban caer continuamente que les gustaría seguir la historia, de hecho fueron a la Warner a pedir financiación, pero les dijeron que no interesaba. Así que, se necesitaban 2 millones de dólares para poder financiar una película, y Rob y Kristen se plantearon que quizás si los fans donasen lo que pudiesen o quisiesen…

Y en marzo del año pasado se inició una campaña para recaudar fondos. El objetivo: conseguir esos 2 millones en un mes. Quien pusiera su granito de arena, o sus dólares, podría obtener un regalo, bien un guión de la película, acudir al estreno, merchandising, conocer a los protagonistas… Pero los fans no necesitaban muchos alicientes, llevaban seis años pidiendo más historias de Verónica Mars y en once horas se llegó a la meta. Así pues, con esos datos, estaba claro de que los fans iban en serio cuando decían que querían más de su Marshmallow.

Un año más tarde, el 14 de marzo de 2014 se estrenó la película a nivel mundial. En España saldrá en DVD directamente, no la han emitido en los cines. La vi hace unas semanas y sólo puedo decir que me he quedado con más mono de Verónica, con ganas de rescatar los DVDs de la serie y tragarme de nuevo las tres temporadas del tirón y ver qué redescubro.

La película parte de la reunión del décimo aniversario de la promoción de Neptune. La típica fiesta que hacen los americanos para reencontrarse con aquellos que no soportaban cuando eran unos púberes. Verónica que se marchó de la ciudad cuando dejó el instituto no piensa volver, pero la muerte de la novia cantante de Logan y el hecho de que este sea acusado de asesinato, harán que la rubia protagonista ahora aspirante a abogada en Nueva York, cruce el país para volver a California y ayudar a su antiguo amor a encontrar abogado que le defienda.

Durante el metraje de la película veremos aparecer a los personajes que giraban en torno a Verónica: Dick, Mac, Weevil, Wallace, Vinnie Van Lowe… pero para mi gusto, la trama va tan rápido que apenas sabemos de ellos. Me gustaría haber visto más a Mac, cuyos diálogos con Verónica eran para aplaudir.

Pero en general, se recupera el tono de la serie haciendo guiños a ella (el A long time ago we used to be friends o la posible continuación en su día como agente de FBI). Volvemos al instituto, a Neptune, a los personajes odiosos, a las injusticias, a Investigaciones Mars…Se mantienen los diálogos rápidos e irónicos, las referencias culturales, la voz en off que nos guía…

Ahora queda saber si habrá secuela. Aunque una película cada “x” años no me parece suficiente para el hueco que ha dejado esta serie. Sin duda, una SERIE (sí, en mayúsculas). Voy a buscar los DVDs, se avecinan días de sofá, serie y palomitas. La mantita creo que esta vez sobra.

Viajar con el Interrail. Conclusiones y Reflexiones

¿Qué conclusiones saco de este interrail? Pues muchas cosas, como en cada viaje. He disfrutado de las ciudades que visto (algunas más que otras, claro), he aprendido de cada parada, de cada día. Pero sobre todo, me he dado cuenta de cómo ha cambiado el concepto Interrail desde hace unos 10-12 años cuando me planteé hacerlo por primera vez y con otros destinos (Grecia, Italia y Turquía).

Parece una tontería, pero los años no pasan en balde. Sí, ya, es una obviedad lo que estoy diciendo, pero no me refiero sólo al hecho de que yo, como persona, he cambiado. Pues claro, no soy la misma que hace 10-12 años, ni yo, ni mis circunstancias. Pero no me refiero sólo al apartado económico, ya que ya no estoy estudiando y viviendo con mis padres, sino que trabajo, soy independiente, y aunque tengo unas obligaciones financieras, hay mayor movilidad en ese sentido, más opciones encima de la mesa. Incluso teniendo en cuenta de que el propio billete de interrail es más caro si pasas los 25. Pero con todo ello, es lógico que hayamos buscado hoteles, económicos, sí, pero hoteles al fin y al cabo. Y no hemos hecho lo que se suele asociar típicamente al interrail, es decir, dormir en los trenes nocturnos, en albergues de mala muerte, o incluso en la estación. Tampoco hemos hecho kilómetros en tren y horas perdidas en trasbordos y esperas desde casa hasta nuestro destino.

Y a esto es a lo que me refiero con lo de que se nota esa década. Para empezar, hoy en día sale más rentable coger un vuelo hasta el destino de origen del interrail, en nuestro caso, Ámsterdam. No quiero ni pensar lo que habría supuesto hacer ese recorrido en tren. Seguramente habríamos necesitado 10 días para ir y volver, además de los 8 de interrail. Una locura y pérdida de tiempo, porque además, llegaríamos cansados al punto de partida. De esta forma, comienzas la ruta fresco y ávido de recorrer ciudades.

Por otro lado, en cuanto al tema alojamiento, ocurre algo similar. Resulta que hoy en día puedes encontrar una oferta hotelera bastante amplia y para todos los bolsillos. También depende del destino, está claro. Pero en Europa es raro no encontrar un Ibis, NH o similar por 50€ la habitación doble. Por no hablar de los easyhoteles, que salen más baratos incluso y que son una muy buena opción para estancias cortas como en este caso. Cuando estaba con los preparativos recuerdo buscar albergues y nos salían a 20€ por cabeza, sábanas y toallas aparte y con baño compartido. Así que al final, es que te sale más barato un hotel… Al menos teniendo en cuenta que éramos dos. Pero si vas en grupo, siempre puedes pedir habitaciones dobles o triples en función de los integrantes. Creo que sale más rentable.

Así que ya hemos quitado un par de características de lo que nos viene a la mente cuando pensamos en interrail: horas en andenes/trenes y dormir de cualquier manera y en cualquier sitio precario. Y creo que sin alterar mucho el presupuesto. Nosotros volamos con AirEuropa, no con una low cost y nos salió el vuelo por 200€ persona, pero ¿cuánto nos habría salido ir en tren Madrid-La Haya? Desde luego el avión gana. No sólo económicamente, sino como os decía al principio, en tiempo (que es casi más importante, el tiempo es oro).

Pero sobre todo, donde yo creo que ha cambiado la forma de viajar con el interrail es en las telecomunicaciones. Hoy en día es infinitamente más rápido preparar un viaje. Cuando planteábamos el interrail por el sur de Europa nos recorrimos las Embajadas de Turquía, Italia y Grecia (ojo las oficinas que tienen algunas con unas vistas impresionantes de todo Madrid), sin embargo con este, todo está al alcance de un ratón. Internet nos sirve para recopilar información sobre las ciudades, saber qué visitar y qué no con una simple búsqueda en google (lástima no haberme informado más de Rotterdam), hay millones de foros y blogs con consejos, pero a mí para lo que más me ayudó fue para saber las combinaciones posibles entre ciudades y la frecuencia de trenes. Que no está de mal saber si tienes un tren cada media hora o si sólo hay uno por la mañana y otro por la tarde. Para ello, la web de cabecera es die Bahn, la página del ferrocarril alemana. Pero no os asustéis, podéis consultarla en español, y tiene los horarios de un montón de países, aunque no sé si de toda Europa. Supongo que habrá más páginas donde consultar, pero yo ya conocía esta y funciona muy bien.

Eso sí, lo que nos da la vida hoy en día (o nos la quita, según cómo se mire) son los móviles, o tablets o con lo que sea que viaje cada uno. Y es que aunque yo llevaba la tarifa de datos desactivada durante todo el viaje, en los hoteles tienes wifi (al menos en la mayoría de los que cogimos, que para mí es un valor añadido y es algo que tengo en cuenta a la hora de decidirme, aunque primero están el precio y la comunicación) y en los Países Bajos en las estaciones y en los trenes regionales (practicamente el 99% de los que cogimos en el paso por el país), así que viene muy bien, aparte de para comunicarse con la familia y amigos y poner los dientes largos, sobre todo es de gran utilidad para improvisar sobre la marcha, consultar horarios y echar un vistazo a google como nos pasó con Amersfoort.

Así que quitaos (si la tenéis) la idea preconcevida de que el interrail es algo propio de la locura de juventud, creo que se puede hacer con cualquier edad, depende de la organización de cada uno. Hay que establecer unos puntos claves como cuál es el presupuesto, de qué días dispongo y qué ruta quiero hacer. Básicamente con eso, sólo queda buscar cómo llegar al punto de partida, y cómo unir las ciudades que quieres visitar. Puedes llevarlo más o menos cerrado, eso depende de lo cómodo que te sientas con la improvisación.

También está el tema mochila: que si soy mayor, que si me duele la espalda, que si hay muchas cosas que necesito y al final la mochila pesa demasiado… Hay que pensar en dónde se va uno de viaje. Porque gel/champú hay hasta en el último pueblo perdido de la Conchinchina. Porque si se te acaban los calcetines, seguro que encuentras un lidl, plus o similar donde reponerlos, por muy cutres que sean. Porque en las estaciones hay taquillas donde puedes dejar las mochilas… En fin, que hay mil opciones para viajar ligero de equipaje. Yo opté por llevarme una muda y camiseta por día, 3/4 pantalones, sólo uno de ellos largo, una chaqueta, unas zapatillas, chanclas para la ducha, productos básicos de aseo (cepillo de dientes y crema, desodorante, suavizante y cepillo para el pelo y crema solar. El champú y gel lo encontrábamos en cada hotel). Aparte, no puede faltar la documentación, cámara de fotos y los cargadores con sus adaptadores correspondientes. Importante ya que no en todos los países encontraréis la misma toma eléctrica que en casa.

Quizá lo simplifico demasiado, hay otros aspectos importantes como el idioma o la comida, pero que no son tan determinantes. El tema lingüístico a mí no me preocupó mucho a pesar de no hablar ni francés ni neerlandés, podría decirse que con el inglés queda prácticamente solventado, pero claro, depende dónde vayas. Aunque españoles, o gente que lo hable, hay en todos sitios, y si no, siempre están los gestos. Y en cuanto a la comida voy a confesar que soy algo especialita. No todo me sienta bien, sobre todo rebozados y picantes, pero bueno, siempre encuentras algo, aunque sea el típico bocadillo de supermercado: pan y embutido/queso. Eso sí, hay que tener muy en cuenta los horarios, que no siempre son como en España y te puedes volver loco a las 9 buscando un sitio donde cenar o comprar la cena para llevártela. Ah, y por supuesto, si no queréis sorpresas, perdid agua SIN gas. Si no, se sobreentiende que es CON. A no ser que os guste, claro.

Pero en general, no sé si por los países que recorrimos que están muy bien comunicados y son algo potentes económicamente, pero el caso es que fue un interrail muy tranquilo, sin tantos avatares como leí por aquí. Y es que no estoy muy de acuerdo con los 38 puntos mencionados. Sobre todo con:

Punto 6: Eso de llevar embutido para ir tirando… No se me ocurriría, no sé, vale que el jamón está muy rico, que cuando sales de España hay comidas que echas de menos… pero irte de interrail con el chorizo entre los calcetines… No lo veo… Y si viajas en avión, menos.

Punto 10: Lavar la ropa. Pues depende del tiempo que vayas… si vas un mes… pero 11 días como fuimos nosotros… no abultan tanto 11 mudas… La ropa interior es lo que menos ocupa.

Punto 13: ¿Perdona? ¿Tan extraño es ver a alguien mayor de 30 haciendo el interrail? Creo que ya he explicado los motivos por los que no tiene edad.

Punto 17: Lo de dormir en trenes nocturnos no termino de verlo. Si me encontrara en tal situación, me plantearía si me merece la pena hacer un trayecto en 5 horas maldurmiendo en el tren, o pagar una noche de hotel, descansar en condiciones y coger un tren a las 6 de la mañana, por poner un ejemplo, y tardar 3 en llegar al destino… Supongo que depende de las conexiones.

Punto 23: Dormir en las estaciones. Poco más que añadir con respecto al punto 17. Quizá lo que falla es la planificación de la ruta y de las escalas.

Eso sí, sí que estoy de acuerdo en lo de revisar el billete, el andén y el tren en el que te montas. Así como si es de 1ª ó 2ª clase o es un vagón silencioso (en los Países Bajos encontramos alguno y es una gozada la tranquilidad que se respira. Los viajeros aprovechan para dormir, leer, trabajar, o disfrutar del paisaje sin tener a las típicas cotorras detrás).

También estoy de acuerdo con lo de no saber en qué ciudad te has levantado, qué país es y qué idioman hablan. Afortunadamente con el € teníamos una preocupación menos. Pero bueno, esta sensación es similar a la del crucero. Pasa una semana y has visto 6-7 ciudades, de varios países, en los que hablan diferentes idiomas, con culturas tan diversas, que no sabes en qué mundo vives ni cuánto tiempo ha pasado cuando vuelves a casa, porque está todo tan concentrado que parece que has estado fuera el doble de días.

Y cuando deshaces el equipaje, hay que poner en orden los recuerdos y las fotos, madre mía, las fotos… Ardua tarea cuando vuelves con gigas y gigas y tienes que ir pensando qué ciudad era la que ves en la foto. Además, es algo que tienes que hacer cuanto antes, porque luego esos datos se dispersan. Aunque siempre quedará el código de tiempo en las propiedades de cada imagen, los tickets de compra que marquen el camino seguido o afortunadamente para mí, el gps de la cámara (cuando se encuentra) que me dice dónde está hecha cada foto. Aquí podéis ver la ruta de todas las fotos que hicimos y nos geolocalizó:

RecorridoUna pena que no marcara La Haya que me encantó. Sin embargo, ha tenido la buena decisión de no encontrarnos en Rotterdam, que mejor, porque es para olvidar.  Si pensáis en un recorrido similar, os recomiendo que toméis nota de las siguientes ciudades:

Países Bajos: La Haya, Haarlem, Leiden, Delt, Maastricht, Utrecht, Zaanse Schans, Amersfoort, Edam, Volendam, Marken y Ámsterdam (Omitiría Eindhoven y Rotterdam)

Bélgica: Amberes, Brujas, Gante y Bruselas.

Luxemburgo podéis obviarlo. Está quizá demasiado lejos.

En fin, mil recuerdos que me ha llevado varios meses el poder ordenar y contar. Seguro que me he dejado cosas en el tintero. Y eso es lo bueno, que cada vez que recuerdas un viaje, te vienen a la mente diferentes momentos vividos. Pero de momento, con esto, zanjo el Interrail. Ahora a pensar en el próximo viaje.

¿Os habéis planteado alguna vez hacerlo? Ya conozco a dos personas que se están planteando hacer un interrail este verano, con destinos totalmente diferentes. Y creo que estaría más extendido si se le diera más publicidad. Es una forma tan buena como otra cualquiera de viajar y sale rentable si te lo montas bien. Es más, no sólo como viaje de verano de 10-15 días, sino que creo que puede ser muy útil para una escapada de un puente de 3-4 días. Para mí desde luego queda como opción para repetir.

Interrail. Viajando por Benelux día 11. Ámsterdam – Madrid

Este día la verdad es que no tiene mucha miga. Teníamos el vuelo a las 11 de la mañana, así que aparte de dejar el hotel, comprar el desayuno y coger el tren camino a Shiphol, poco más me queda por contar.

Sólo que si no os habéis podido hacer una foto con las letras de Iamsterdam junto a los museos, o al otro lado del canal de la estación central, tenéis unas menos transitadas en el aeropuerto.

Y si os falta algún recuerdo, también podéis hacer compras de última hora, puesto que no es que tenga tiendecillas de duty free, es que parece un centro comercial… Se junta la estación de tren con las tiendas con los mostradores de facturación. Es peculiar.