Crucero Capitales Bálticas. Etapa I: Tallín

Bueno, pues allá vamos con la aventura báltica.

En esta ocasión viajamos también en el primer vuelo, a las 10:30, lo cual es la mejor opción para disponer de más horas para visitar la primera escala. Esta vez no era un vuelo chárter, sino de Pullmantur Air. Un mega avión de dos plantas.

El viaje dura cuatro horas, a lo que hay que sumar la diferencia horaria con Estonia, que tienen una hora más, así que por muy pronto que salgas, la llegada no está prevista hasta medio día. En nuestro caso las 15:35. En el billete te recomiendan que estés en el aeropuerto 4 horas antes de tu hora de vuelo, que es a la hora que abren el mostrador, de forma que mientras estábamos esperando para facturar ya había una segunda cola para el vuelo de la 1. A mí me parece una barbaridad de tiempo de espera, y con estar un par de horas antes, es suficiente. Después, el embarque fue bastante rápido, quizá por la gran cantidad de personas que éramos y porque el avión estaba en medio de una pista y conectado por pasarela. Aunque he de reconocer que también la gente es un poco agonías con el tema de las colas. Y más cuando ya tienes el asiento numerado. Durante el vuelo olvídate de películas o comida a bordo. Bueno, comida hay, pero pagando, claro.

Ya en el aeropuerto de Tallín nos bajamos del avión en medio de una pista, tal y como subimos, sólo que nos recibió una banda mientras nos dirigían a unos autobuses que nos llevarían directamente a la terminal del puerto sin pasar ningún tipo de control por el aeropuerto. Las maletas seguirán su propio camino y como en otras ocasiones las encontraríamos en la puerta de nuestro camarote.

A la llegada a puerto hay de nuevo que pasar una cola para llegar a unos mostradores en los que te hacen una foto, comprueban los documentos y te dan la tarjeta de acceso al barco. En el tiempo de espera te ofrecen un refrigerio consistente en agua o zumo de naranja, te hacen la foto de rigor y además te dan unos formularios sobre enfermedades para que entregues en el mostrador.

Una vez pasado este trámite, puedes entrar en el barco. Nosotros fuimos directos a por algo de comer rápido y salimos de nuevo dirección a la ciudad. Y es que al final, aunque parezca que tienes mucho tiempo, no es tanto. El barco zarpa a las 20:00, así pues a las 19:30 todo el mundo ha de estar a bordo. Creo que salimos sobre las 5 y algo, así que recorrimos la ciudad en un par de horas. Obviamente no se puede ver todo, pero al menos te quedas con lo más importante. La ventaja es que el puerto está a 5 minutos andando del centro, por lo que se puede llegar cómodamente y pierdes lo menos posible en el desplazamiento.

Tallín es la capital de Estonia y concentra a casi un tercio de la población del país. Desde 2011 pertenecen a la zona Euro, así que un problema menos. Desde que en 1990 se independizó de la URSS ha apostado por la tecnología y la modernidad. Desde comienzo de los años 2000 se ha ido actualizando toda la burocracia del país y formando a la población en las nuevas tecnologías. Skype por ejemplo es estonia. Y en Tallín se puede pasear con conexión a internet en determinadas zonas de la ciudad.

Es ciudad reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es chiquitita pero tiene mucho encanto con su aspecto medieval. Su casco histórico tiene muy bien conservados los edificios y monumentos.

ciudad

Es un laberinto de callejuelas, plazas, iglesias y edificaciones. La ciudad está dividida en tres partes: Ciudad Antigua (donde vivían los ciudadanos), Toompea ( ciudad noble) y Ciudad Moderna.

Nosotros comenzamos el recorrido por la puerta flanqueada por la torre Margarita la Gorda en el lado norte de la ciudad vieja. La puerta se construyó como defensa, pero también para impresionar desde el mar. Posteriormente se añadió la torre que ha servido de almacén de armas y como prisión. Hoy en día alberga el Museo Marítimo de Estonia.

Una vez pasada la puerta, callejeamos hasta llegar a la ciudad antigua, franqueada por la Puerta Viru. A un lado de la puerta se encuentra la vieja plaza del mercado rodeada de edificios medievales. En la calle Viru es donde se encuentra una gran oferta de tiendas y bares.

En la Plaza del Ayuntamiento nos encontramos con un gran mercado junto a las terrazas de los bares de la zona. Es el centro de la vida de la ciudad.

En esta plaza encontramos edificios emblemáticos como el Ayuntamiento.

Ayuntamiento

Es de estilo gótico. Su torre mide 61 m y sigue el estilo de los minaretes islámicos.

También es imprescindible una parada en una de las farmacias más antiguas de Europa que aún hoy en día siguen en funcionamiento.

Desde el Ayuntamiento seguimos el rumbo hacia Toompea, la zona alta de la ciudad, que en la época hanseática fue la sede del clero y de la aristocracia. Se aislaban así en la ciudadela independiente de la ciudad de Tallín, de lo que sería el casco antiguo. Se sube por la unión de las calles Pikk y Lai, atravesando una puerta que se cerraba por la noche para impedir el tránsito de ciudadanos no deseados.

En Toompea encontramos la parte conservada del castillo y la torre Hermann.

También se conservan las murallas y la Iglesia de San Olaf. Esta iglesia era la más alta de la Europa medieval. También de estilo gótico, como el Ayuntamiento, recibe su nombre del rey noruego Olaff II tras ser santificado. Tiene historia, ya que ha recibido ocho rayos y se ha incendiado tres veces. Pero es que además fue utilizada por la KGB para enviar comunicaciones por radio ya que la sede de la agencia estaba cerca.

Aunque a mí lo que más me llamó la atención por su contraste con el aspecto medieval de la ciudad fue la Catedral Alexander Nevsky. Claramente ortodoxa, decorada hasta la mínima expresión, fue construida en 1900 cuando Estonia pertenecía a Rusia. Está dedicada al Príncipe Alexander Yaroslavitz Nevsky.

Es curioso que la ciudad fuera atacada y saqueada a lo largo de la historia, incluso la Ciudad Antigua fue bombardeada durante la II Guerra Mundial, pero se conserva bastante bien.

Una primera escala que ponía muy altas las expectativas de este viaje. Próxima parada: San Petersburgo.

 

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Crucero Capitales Bálticas

Pues sí, este año tocó de nuevo crucero. En 2008 fue el Rondó Veneciano y en 2011 Fiordos Noruegos, así que parecía haber un patrón de 3 años que hemos decidido no romper. Y el destino estaba muy claro, nos encanta Europa, nos gusta seguir descubriendo países, y en verano buscamos el buen tiempo, lo que para nosotros viene siendo una temperatura entre los 25 y 30º como mucho.

Así pues, con el destino claro, hacia finales de 2013 comenzamos a mirar catálogos de cruceros para ver qué nos ofrecían las diferentes compañías. Y cuando todo parecía apuntar a Iberocruceros con el ya conocido Gran Mistral por las escalas que tenía (Tallín, Riga, San Petersburgo, Helsinki, Estocolmo y Copenhague, creo recordar), salió el nuevo catálogo de la temporada 2014 y ¡SORPRESA! el buque no se encontraba en la flota de la naviera. Así que de nuevo a revisar el resto de las compañías, comparar las escalas, mirar detenidamente si había algún cambio, comparar fechas y volver a decidir.

Al final la decisión no fue muy complicada, no teníamos muchas opciones, y quitando Pullmantur, el resto de navieras se nos iban de presupuesto o algo fallaba en las escalas. Por lo que volvimos a los orígenes.

Ya os conté aquí los pasos que recomiendo tener en cuenta a la hora de contratar este tipo de viajes, así que no me voy a enrollar mucho más:

1. Teníamos destino,

2. Elegimos compañía,

3. Nos decantamos por el itinerario que finalizaba en Malmö. Esta decisión era quizá la más clara. Esta escala tenía el atractivo de Copenhague a tiro de piedra, pero para nosotros no lo era, puesto que ya la habíamos visto (en medio del naufragio, pero la teníamos reciente). Así que la dejamos como punto final por si no dispusiéramos de muchas horas. Al menos nos quedaría Malmö.

itinerarioSi la hubiéramos tomado como partida, habríamos tenido más tiempo, pero, por contra, correríamos el riesgo de no ver la última, Tallín.

4. Descartamos agosto y queríamos la salida en junio, pero estaba completa, así pues, tuvimos que posponerlo a julio.

5. Lo demás va rodado. Mismo criterio de camarote, TI, primer turno de comida.

6. Preparativos. En este crucero teníamos una peculiaridad que no nos habíamos encontrado con anterioridad: el visado. Habíamos tenido que cambiar moneda en los Fiordos, pero al haber tratado Schengen, con el pasaporte te mueves sin problema, no necesitas contratar excursión para moverte. Sin embargo, Rusia es otro mundo.

Me informé sobre la posibilidad de recorrer San Petersburgo a nuestro aire, pero no es nada sencillo, ni sale económico. Necesitas un visado, pero no es como EEUU que para obtener el ESTA rellenas un formulario en internet, pagas unos $14 y listo. No, para Rusia tienes que pagar unos 70€ y acreditar un lugar de estancia durante tu visita. Algo complicado cuando vas a alojarte en un barco, que no tiene domicilio físico tradicional.

Así pues, a seguir buscando información y todo nos llevaba a descartar la opción por libre. Por lo que nos quedaba centrarnos en contratar una excursión, bien entre las que oferta Pullmantur, bien entre compañías externas. En ambos casos ellos se encargan del visado, no tienes que hacer nada más que pagar el importe de la excursión, te mandan unos pases que enseñas en el control al subir y bajar del barco y listo. Pero esto ya os lo contaré en la escala de San Petersburgo.

Por supuesto, imprescindible el llevar un seguro médico, pues cuando estás en Europa puedes usar la tarjeta sanitaria europea, pero claro, si es fuera de Europa… mejor no arriesgarse.

Si estáis pensando en un crucero para el próximo año, os animo a estar atentos a las próximas entradas.