Un palo, un paaaaaaaalo

Fue el regalo de estas navidades pasadas, y claro, los reyes no se saltaron mi casa, y menos con las de fotos que iba a hacer este año… Lo pusieron de moda en Asia, con lo que les gusta a los japoneses hacerse fotos por doquier, pues claro, plantas el móvil, pones el temporizador y foto con algo más de amplitud que si usaras el brazo.

palo

Este en concreto es extensible y plegable, lo cual viene ideal para llevarlo en el bolso y en un extremo tiene el enganche a rosca para poner el teléfono o la cámara (que no pese mucho, que si pones una reflex no sé yo si aguanta). Además, como particularidad tiene un “espejo”, por lo que con el móvil no tienes que usar la cámara frontal, que es algo peor generalmente, y con la cámara verías lo que enfocas. O intuirías, porque lo del entrecomillado no es aleatorio, es un cuadrado reflectante, más que un espejo. Pero bueno, hace el apaño.

espejo

Viene muy bien para fotos de grupo y que no le cortes la cabeza a nadie y que no tengas que andar pidiendo al camarero que si te puede hacer una instantánea mientras están llamándole otros clientes y el pobre por no decirte que no te saca una rápida. No, otra, por si alguien sale con los ojos cerrados, gracias, majete. Uy, espera, haznos otra que menganito se ha movido... Un rollo. O cuando estás de turisteo… se acabó tener que hablar en según qué idioma para ver si te pueden sacar con el fondo que quieres. Aunque es universal el gesto de señalar al otro, la cámara (o iPad como me dio la señora del Gran Cañón) y luego al sujeto a fotografiar. Pero es más rápido, y unas risas te echas también. Al menos si yo dirijo. Entre que engancho el móvil o cámara, pongo temporizador, enfoco… risas aseguradas. Pero, eh, lo bueno es que al final en la foto seguro que salimos sonrientes.

Palo 2

Por cierto, si lo queréis llevar en un viaje en avión, tendréis que facturarlo, pues con la nueva normativa no se permite llevarlo como equipaje de mano. Menos mal que lo leí antes de hacer la maleta.

De momento le estoy dando mucho uso. Os animo a haceros con uno.

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Jamie Oliver y sus libros de recetas

Hace tiempo ya os hablé de Jamie Oliver. Un gran descubrimiento sus programas de cocina. Empezó en el 98 con The Naked Chef y le siguieron otros programas como Jamie’s Kitchen, Jamie’s School Dinners, Jamie at Home, Jamie’s 30 minute meals o Jamie’s 15 minute meals entre otros. Tiene canal en Youtube donde publica recetas, trucos, también aplicaciones para móvil, juegos para la Nintendo DS y libros, que es de lo que os vengo a hablar hoy.

Yo tengo 3:  Jamie’s 15 minute meals, Save with Jamie y, el último, Comfort Food. Los tengo en versión original, pues vienen vía Londres. Me los ha ido regalando mi hermano por mis cumpleaños. Cada uno de ellos es diferente.

En el primero de ellos, Jamie’s 15 minute meals, muestra que no hay excusa para no comer bien porque no tenemos tiempo. Básicamente explica que lo importante es organizarse y cocinar varias cosas a la vez como por ejemplo poner a hervir agua mientras hacemos la carne que tarda más, la importancia del aceite de oliva en vez de mantequilla, las especias o un yogur natural en lugar de la mayonesa…

Aparte de recetas, también hay páginas en las que nos muestra fotos de su vida, de sus hijas, de su huerto, de sus día a día… un poco un instagram, si queréis. Y es que, somos lo que comemos, y el comer bien nos hará sentir mejor, él educa a sus hijos en una buena alimentación, desde que se siembra hasta que nos lo llevamos a la boca. Y los hace partícipes de cada momento.

libros

A veces da consejos que dices “¡Pues claaaaaaaaro! Como toda la vida, ni que estuvieras descubriendo América”, pero es que están enfocados al público inglés y a sus costumbres alimentarias, y a ti ni se te ocurriría hacerlo de otra forma de la que él recomienda, que es el modo mediterráneo, el de siempre. Pero aún así es muy recomendable, se pueden aprender truquillos, optimización del tiempo, cómo sacar partido a los sabores… y también para salir de la rutina, que yo misma miro mil recetas, cojo ideas, voy probando, pero llega un momento en que vuelves a sota, caballo y rey y te tienes que reinventar. Así que no vendrá mal para esos días en los que te plantas delante de la nevera con la mente vacía de ideas.

Por otro lado, Save with Jamie está enfocado a concienciar sobre el despilfarro de la comida bajo 3 premisas:

Save with Jamie

1. Compra con cabeza porque es preferible comprar poco a poco, alimentos de temporada, a ir almacenando productos frescos que se nos pondrán malos o perderán sus propiedades. Cuanto más cerca esté la ingestión de la recogida de la huerta, mucho mejor, más nutrientes tendrá. Y para carne y pescado, lo mismo, cuanto más fresco, mejor. Así que es recomendable hacerse una idea de lo que queremos cocinar los siguientes días, ver qué nos ofrece el mercado y echar cálculos antes de cargar. Sería útil programar un menú semanal, por ejemplo y llevar una lista.

2. Cocina de forma inteligente porque así sacaremos más provecho de los alimentos. Bien sea por sacar varios platos de un mismo alimento, por cocinar todo de una vez y congelar la mitad… en fin, aprovechar al máximo. Y no sólo los alimentos, sino también gastar menos electricidad, menos tiempo… Por ejemplo, habría que guardar los platos en la nevera una vez que ya tienen temperatura ambiente, no cuando aún están calientes, guardar las sobras en recipientes herméticos para que se conserven bien, hacer las propias conservas, postres, reutilizar sobras como el pan del día anterior para tostadas de hoy, o sacar una nueva receta. Todo cuenta.

3. Desperdiciar menos. Este es un punto muy importante, si se compra lo justo y necesario y se cocina siguiendo las pautas, en teoría podemos pensar que no vamos a desperdiciar, pero es que aún así, siempre podemos sacar más ventajas. Como por ejemplo usar el agua en el que cocemos la verdura, patatas, huevos… para regar las plantas. Yo lo reutilizo con mis aloes para que crezcan ahí potentes. Si tenemos huerto, podemos usar pieles y restos orgánicos para hacer abono para las plantas.

Un programa y un libro muy indicados para la época de crisis en la que vivimos que cada céntimo cuenta. Supongo que se lanzó a crear esta nueva saga por las nuevas estadísticas en las que se decía que los Británicos desperdiciaban lo equivalente a 6 comidas a la semana. Y parece que hay una concienciación. En esta web dan también unas pautas para seguir las mismas premisas para desperdiciar menos.

En fin, unos trucos que muchos ya seguimos, pero que parece que aún así se tira mucha comida por una mala gestión. A veces son los supermercados, otras veces los usuarios, y parece que poco a poco nos vamos buscando soluciones, no sólo en Reino Unido, sino también en España, que somos el 8º país que más comida desperdicia. Es alarmante, no sólo por los tiempos que corren, sino porque debería hacerse siempre, en época de vacas gordas, y en la de flacas. Para concienciar sobre este hecho, el Ministerio de Agricultura, junto a Unilever, han presentado una Guía contra el Desperdicio que recoge consejos similares a las que indica Jamie.  Unos consejos que tampoco vienen mal en estos días con comidas copiosas en las que se nos va la mano a la hora de medir cantidades.

El último que ha llegado a la colección es Comfort food.

Comfort Food

Este libro tiene la particularidad de que viene estructurado por estados de ánimo, sensaciones. Porque lo que quiere reflejar son recetas subjetivas, que te llevan a recuerdos, a celebraciones, a sensaciones, a los pequeños placeres del día a día. No sé, creo que en España tenemos mucha cultura en torno a la comida (sí, a la bebida también). Estamos llenos de recuerdos de aromas, de sensaciones, de sabores. Por ejemplo, para mí, es oler a cocido y saber que es sábado o a paella un domingo… Como los perros de Paulov, vaya. El bollo de la abuela, asociar la ensalada de cardo con celebraciones navideñas de hace mucho tiempo; los croasanes a la plancha de fines de semana sin prisa, esos sándwiches a la plancha de la cafetería del C, los tés con galletas y nuspli saben a Bochum…

Consta de 100 recetas para encuentros, celebraciones, más para gente que le guste la cocina y pasar tiempo en ella. En sus anteriores trabajos intentaba facilitar el día a día, en este hay recetas más especiales, más elaboradas: pasteles de carne, cassoulet de Essex (de donde es oriundo), los típicos pies ingleses, lasañas, …

Recetas Comfort Food

No pueden faltar la pasta y los postres… Las galletas doble chocolate del diablo tengo que probarlas… babeo y todo de pensarlo. Una imagen vale más que mil palabras:

ChocolateO si no, esta pedazo tarta

Tarta

Muy recomendable, sin duda.

San Patricio

No celebro los santos, y menos uno que ni siquiera me va y me viene. Pero este día siempre me recuerda al desfile del 17 de Marzo de 2011 en Nueva York, mis papilas gustativas buscan una excusa para volver a saborear la estupenda Tarta Guinness y me pongo a tararear Paint the town green de The Script.

Un día totalmente sensorial, de recuerdos. Sea de San Fulanito o San Menganito ¡Vamos a pintar la ciudad de verde!

Cómo casarse por lo civil y no morir en el intento II

Antes de nada, aclarar que esto no se va a convertir en un blog de bodas. Para nada. Sólo que, siguiendo con la tónica del blog, escribo sobre lo que me va ocurriendo. Y aunque mi vida es bastante organizada y metódica, toda esta planificación ha cambiado los últimos meses y mi entorno. Ojo, que no voy a hablar de flores, ni peinados, ni vestidos, ni me voy a poner en plan ñoña. Pero sí quiero compartir, al igual que con el post anterior, los trámites y pasos que he tenido que seguir por si pudieran ser de ayuda.

Y es que cuando buscas información para iniciar los trámites, te encuentras recomendaciones de pruebas de vestidos, de reservar restaurantes, de tipos de invitaciones, de regalos, de reportajes fotográficos… En fin, un sindiós. Pero cuando te sales de lo “tradicional” y vas a celebrar una boda simbólica, por así decirlo, todo esto te viene grande. Así que lo que hicimos fue seguir nuestra propia agenda. Aprovechamos una celebración familiar para anunciar la fecha y paralelamente lo comunicamos en el trabajo, por aquello del permiso.

A partir de ahí, noviembre fue el mes del viaje, la mayor locura de todo este embolao. Tenemos experiencia ya en organizar viajes con tiempo. Nueva York, Costa Oeste, Cruceros… Somos expertos en organizarnos e ir concretando vuelo, hoteles, rutas, ciudades y lugares por visitar… Pero cuando te planteas Japón, está la cosa aquella de si no será muy arriesgado lo de ir por nuestra cuenta en un país tan diferente y con su grafía, su idioma… o sería más sensato buscar una agencia y viaje programado. Con agencia te puedes encontrar Japón tradicional 11 días por 2500€. Toma ya. Como estamos un poco locos, y dejándome llevar por los consejos de un compañero de trabajo que había estado el año anterior, al final decidimos montárnoslo por libre y a la aventura. Yo, que cuando surgió el destino no las tenía todas conmigo, porque me llamaba más la atención Australia o Nueva Zelanda. Pero poco a poco me vi cada vez más entusiasmada con descubrir el país nipón.

Así que en noviembre, mapa en mano, marcamos qué ciudades visitar, establecimos una ruta y buscamos vuelos y hoteles (dicho así parece muuuuucho más sencillo de lo que fue). Y a finales de año ya habíamos cerrado el tema viaje salvo algún pequeño detalle de transportes, documentación e información que leer de foros y blogs. Pero ya os hablaré de Japón largo y tendido a la vuelta. Que me huele que habrá mucho que contar.

Paralelamente, nos fuimos de joyerías. Planazo. Yo pensaba que iba a ser una tarea que finiquitaríamos en un par de tardes, algo así como pasar por 3 ó 4 joyerías, comparar precios y modelos y después ir a la elegida, encargarlas y volver a por ellas. Total, somos sencillos y simples y queríamos alianzas sencillas. Pero nada más lejos de la realidad, es un mundo. Abrumada me sentí ante las preguntas del joyero. Porque aparte de la cantidad de modelos que te pueden enseñar, hay mucho más que elegir: oro amarillo, blanco o rosa, qué diámetro, qué ancho, qué grosor, con diamante o sin él, de 9 ó 18 quilates, el grabado y por supuesto, la talla. Lo cierto es que sí que le dedicamos poco, pero no es tan sencilla la elección como me pensaba. Le dedicamos dos tardes y entramos en 5 joyerías. Nos gustó la segunda en la que entramos, precisamente por el despliegue de preguntas y modelos, ya que había más donde elegir y podíamos concretar más. Os recomiendo que echéis un ojo a esta web donde podéis ver las múltiples opciones.

Ya en enero, dedicamos una tercera tarde para encargar el modelo que queríamos, bueno, los modelos porque, aunque muy parecidas, no son iguales. Y aunque parecía que lo teníamos claro, a mí me costó decidir la talla. Sí, porque estaba entre dos números, el 7 me quedaba justo y el 8 aunque en principio no se me caía, me iba suelto. Va en cuestión de gustos, nos decía el joyero, y siendo invierno, tenía la duda de si elegía el número menor, en verano no me iba a cortar la circulación, o incluso, con el paso del tiempo que tendemos a coger peso. Pero tras un rato prueba uno, prueba otro, a ver cómo te sientes, ¿qué tal este?, ¿mejor el otro? Al final, me decanté por el número pequeño, pues al final el verano son tres días. Hasta finales de febrero no las tuvimos en nuestras manos para probárnoslas y llevárnoslas a casa ya grabadas.

El restaurante fue lo último. Como no llegamos ni a una docena de personas no queremos un salón especializado en bodas, sino en celebraciones más del día a día. Nuestra idea es hacer una comida íntima sin muchas pretensiones, sin baile, sin tarta nupcial ni historias. Así que no es tan complicado encontrar algo decente, y menos en nuestra fecha que es un viernes por la mañana. Con lo que una semana antes quedaba solucionada la reserva.

Paralelamente en la recta final cerramos la indumentaria y el fotógrafo. Para mi vestido yo tenía claro que no quería ir de novia-novia. Y al no ser vestido de novia, no preciso tampoco de complementos especiales como sujetador sin hombreras, o liga, o zapatos blancos, velo o un largo etcétera. Así que cero estrés.

El fotógrafo será mi hermano, que es un aficionado a la fotografía y tiene una buena cámara a la que le saca buen partido. Así que me fío de su buen ojo.

Y con estas cuatro cosillas, sólo nos queda esperar al día D y a la hora H.

Órbita Laika

Hoy voy a hablar de tele, pero no de series. El domingo pasado acabó la primera temporada de Órbita Laika. Un programa de ciencia que comenzó allá por el mes de diciembre y que emitía La2 a las 23 horas.

Lo confieso de antemano, si no lo presentase Ángel Martín, seguramente habría cambiado de cadena, pero este showman catalán me tiene encandilada desde la época de Sé lo que hicisteis. Y es que a mí la ciencia no me atrae mucho, he sido siempre de letras puras. En el colegio las matemáticas no se me daban mal, pero si entrábamos ya en ciencias naturales, física, química, biología… no eran para mí. Así que a priori un programa de ciencia un domingo a las 11 de la noche parece que no me iba a tener como espectadora.

Pero cuando el conductor es Ángel Martín la cosa cambia. Porque sabes que va a tener humor y porque sabes que será para tontos.

La temporada empezó bien, con humor, el presentador comenzaba cada semana con un monólogo y además tuvo como madrina en el primer programa a Ana Morgade, que también me encanta con ese toque irónico que tiene. Ana ejerció de madrina, y tras una entrevista, se quedó en el sofá participando en las explicaciones y curiosidades que se iban dando a lo largo del programa. Dinámica que se repitió con cada uno de los invitados, la mayoría humoristas, la verdad, supongo que Martín tiró de su agenda y llamó a sus colegas.

Órbita Laika es un programa de ciencia en el que ésta se le presenta al espectador desde un punto de vista llano, para que todo el mundo lo entienda. Sí, hay términos científicos, incluso experimentos y demostraciones por medio de sus colaboradores expertos en diferentes áreas, pero como digo, muy de andar por casa.

colaboradores

Los colaboradores y las secciones están bien diferenciados para tocar todas las áreas, la parte matemática, la biológica, la genética, experimentos mezclando bioquímica y la cocina… Mi espacio favorito es el de los vídeos de youtube de Clara Grima, aunque la parte de Antonio Martínez Ron es muy curiosa, quizá porque demuestra la teoría por medio de la práctica. Quizá la parte que menos me gusta es la del señor Cervera, que toca más el punto histórico.

El programa parece haber funcionado bien, a pesar de la audiencia de La2, ha sido TT en Twitter cada semana. Además, ha recibido recientemente el Premio Zapping como el Mejor Programa Cultural, Divulgativo y Documental, así que han decidido renovarlo una temporada más. Decisión que aplaudo.

Tanto si eres de ciencias como de letras como una servidora, creo que te va a gustar Órbita Laika. Si eres de los entendidos porque asentirás mientras ves el programa corroborando que lo que explican es cierto, y si eres de los míos porque te sorprenderás dándole lógica a aspectos que antes no tenían, o entendiendo tal o cual fenómeno. Me parece mucho más acertado este tratamiento de la ciencia que el que hacen en el programa de Pablo Motos.

Veremos a ver qué nos depara la segunda temporada y espero que vengan muchas más. Quizá incluso algún profesor de colegio o instituto lo use en sus clases. Seguro que los alumnos se sentirían más atraídos por la ciencia.