Adaptador Universal con USB

Ya os hablé en la última entrada de lo importante que es un adaptador universal para poder enchufar todos esos gadgets que llevamos en nuestros viajes al extranjero. En mi maleta no falta, desde luego.

Yo tenía uno normal, para múltiples opciones tanto de entrada como de salida, pero resulta que esto evoluciona cada día. Mi hermano para el primo invisible pidió uno pero con USB. No sabía yo que habíamos llegado a ese avance, sí que conocía el enchufe con adaptador para USB, pero claro, para aquí… si era fuera de España ya necesitaba el adaptador.

Así que, como soy una envidiosa, me hice con uno.

adaptador

Como veis, es como cualquier adaptador, ahorra espacio, porque para qué voy a llevar mil cargadores cuando puedo llevar un cable. En concreto llevo dos, porque tengo un iPod y los señores de apple son tan guays que no conocen los cables universales. En fin, no me libro de llevar el cargador de la batería de la cámara, pero gano que a la vez que está cargando, también puedo conectar vía usb el móvil, por ejemplo.

Adaptador2

Aunque claro, ahora tengo dos adaptadores universales, así que también he ganado en agujeros…

Japón por libre I: Preparativos

Ya os adelanté aquí cómo se fueron dando las circunstancias para configurar el viaje, la recopilación de la información y organización de las etapas.

Uno de los puntos importantes para determinar la ruta definitiva es comprar los vuelos. En este viaje era muy importante por la cantidad de horas que te pasas en tránsito. Al igual que nos pasó con el interrail que teníamos varios aeropuertos de destino, aquí tuvimos que mirar varias combinaciones para ver qué era lo mejor tanto económicamente, como para aprovechar el tiempo. Así pues, hay que jugar con los aeropuertos de Tokio (Narita y Haneda), Osaka y Nagoya. A partir de ahí, ver si es mejor ida y vuelta en el mismo aeropuerto haciendo una ruta circular, por así decirlo; o ida desde uno y vuelta desde otro. Dependerá de muchos factores.

Por ejemplo, a Narita no vuelan todas las compañías. Teníamos la opción de ida con Lufthansa haciendo escala en Frankfurt y vuelta con Swiss air parando en Zurich. Esta opción es buena porque salías un día a las 9 de la mañana y llegabas a las 9 del siguiente a Tokio (con el cambio horario y demás).

A Haneda vuelan Qatar airlines y Turkish. Que he leído relatos de viaje de gente que ha volado con ellos y sin problema. Pero dada la diferencia de precio (casi nula) y el hecho de que era otro aeropuerto, nos decantamos por la primera opción. Más caros o con más escalas, pero también a Haneda eran Finnair o Alitalia.

Ojo, también hubo otros dos factores para que se inclinara la balanza hacia los vuelos LH/Swiss. En primer lugar los países de escala. Al tener que pasar controles entre un vuelo a otro, es preferible que sea UE a no UE, va a ser más rápido todo el paso por inmigración, y cuando dependes de la conexión con poco tiempo, cualquier ahorro es bienvenido. Cuando hicimos el Road Trip volamos de Madrid a Filadelfia y de ahí a San Francisco. Al ser en Filadelfia la entrada a suelo americano, al proceso de recoger maleta, pasar por aduana por unos plátanos y dejar las maletas para el siguiente vuelo, había que añadir pasar por el control con el papelito verde, recorrer media terminal para coger el siguiente vuelo y demás. Si hubiéramos hecho escala en Londres, por ejemplo, habría sido más rápido: salir, coger maleta, dejar maleta y esperar al siguiente vuelo. El control de inmigración lo habríamos pasado sólo al final.

Y el segundo factor fue el idioma. Imagino que con el inglés en las otras ciudades de escala para Qatar o Turkish nos podríamos haber entendido, pero el hacer escala en Alemania o Suiza y hablar alemán (e inglés), pues no vas con tanta presión. Pero de nuevo, al ser UE, no habría ningún problema con inmigración, y sólo te quedaría llegar a Japón y pasar por control de huellas y foto, como en EEUU.

Pero claro, tienes que ser rápido, porque los 470€ que tenían los vuelos con Lufthansa y Swiss estuvieron durante toda la semana y cuando al fin de semana fuimos a reservar… ¡sorpresa! estaban a 700€. Debía ser una oferta que se nos fue de las manos.

Así que vuelta a empezar porque estas premisas ya no se cumplían, los vuelos más baratos eran de Air China o Aeroflot (escala en Moscú de 23 horas. No, gracias.). Me estaba volviendo loca cuando mi hermano me habló de Ita Matrix. No os perdáis esta web. Vaya descubrimiento. Eligiendo Multicity, origen Madrid, destinos todos los aeropuertos que os comentaba, la fecha de salida, la de regreso y que no permitiera cambio de aeropuertos en las escalas, obtenemos esto:

ITA Individual

En la parte superior vemos las compañías y los precios, y abajo nos muestra de menor a mayor precio las posibilidades que tenemos, y podemos ampliar más para obtener más detalle. Eso si elegimos la opción individual flights, porque si elegimos time bars podemos comparar cuándo sale cada vuelo, cuándo llega… es muy visual.

time bars

Está muy muy bien. Puede hacerte decantar por uno o por otro según aeropuerto, la duración de la escala, hora de llegada… Si os fijáis, hay dos de Madrid a Haneda de Air France que llegan a la vez, la diferencia es el tiempo de espera en el CDG. En fin, que para mí se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de buscar vuelos.

Al final nos decantamos por el vuelo de Air France de menos de 600€ (pensé que sería más caro teniendo como referencia el precio de los paquetes de las agencias) la ida a Osaka, y la vuelta desde Haneda. En el momento de la compra, le añadimos el seguro que nos ofertaba last minute, que es la web donde compramos los billetes. Es recomendable llevar siempre seguro de viaje, pero en casos como EEUU o Japón, donde la sanidad es carísima, mejor curarse en salud, pagar unos 100€ y si no pasa nada, mejor. Otras veces lo hemos cogido con Mapfre, pero leímos las condiciones de éste y era muy similar, nos salía por 90€ los dos y era con Allianz.

Como siempre hacemos, vamos pagando los viajes poco a poco. Un mes los vuelos, otro el alojamiento, otro entradas o transporte y mientras esperamos para el día en que salimos, vamos ahorrando. A la hora de irte de viaje ya no es tanto desembolso porque has ido pagando poco a poco. Así pues, tras los billetes de avión y el seguro, lo siguiente fue el alojamiento. Aquí fue donde ya habíamos cerrado sí o sí el itinerario.

A Japón se puede ir por libre y a la aventura. Hay una amplia oferta hotelera de todo tipo. Puedes buscar un hotel cápsula a última hora, o incluso un hotel del amor, que tienen baño incluido en la habitación y todo. Pero es recomendable llevar el hotel buscado previamente por aquello de la barrera idiomática, los letreros luminosos, los carteles, el orientarse en la propia ciudad… al final, te pueden hacer perder tiempo que podrías emplear en otra cosa. Además, hay un problema añadido, y es que los japoneses son muy muy previsores, con lo cual, cuando se van de vacaciones, lo dejan todo bien atado. Supongo que tienen tan pocas a lo largo del año, que cuando saben qué semana van a disfrutar, enseguida se lanzan a reservar. Y son taaaaaaaaantos, que o te mueves rápido, o te quedas a la aventura. Y más si tu viaje coincide con algún festival o fecha clave (como la floración del cerezo en nuestro caso).

Además de los dos tipos de alojamiento indicados, los cápsula y los del amor, también podemos elegir entre albergues, hostales, hoteles tipo occidental o un ryokan al más puro estilo nipón con su tatami y sus futones. Es algo que depende de tantos factores… Nosotros comparamos proximidad con puntos de interés o transporte, servicios que ofrecían (si tenían baño o no en la habitación, si servían desayunos, wifi…), recomendaciones de viajeros, disponibilidad y precio. Hay veces que prima la proximidad a la estación, y otras el precio. Unas el que fuera típicamente oriental, y otras que tuviera encanto. Es algo muy personal. De nuevo, lo que funciona para uno, no funciona para otro. En cada etapa ya os iré comentando cuál elegimos y qué nos pareció.

El siguiente paso fue comprar el JR Pass. Es una especie de Interrail, para entendernos. Es un pase con el que puedes viajar ilimitadamente por todo Japón en las líneas JR (antes eran varias compañías que se agruparon). Están incluidos algunos express, trenes locales, buses (de la misma empresa) y el ferry a Miyajima (imprescindible). Se puede elegir entre tres opciones: 7, 14 ó 21 días, siempre en días consecutivos. Y puedes elegir 2ª o 1ª clase. Tal y como pasa con el interrail, no vale para nacionales, y sólo lo puedes comprar fuera de Japón, así que es algo que hay que hacer antes de embarcar. Ojo, tampoco hay que hacerlo con mucha antelación, puesto que desde se compra, hasta su utilización, no pueden pasar más de 3 meses.

El precio podéis consultarlo en su web. Saldrá más o menos rentable según los días que vayas a estar y lo que te vayas a mover. A nosotros nos fue muy útil por la cantidad de días, por todos los desplazamientos que hicimos y por cómo los hicimos. A veces se puede ir del punto A al B en un tren más barato, pero claro, tardas más que con un tren bala, así que hay que ver qué nos conviene, porque el tiempo también es importante, sobre todo cuando a las 5 de la tarde te han cerrado los templos y se te hace de noche. Es primordial ahorrar en desplazamientos, y algo menos de 350€ (336€ a nosotros, pero depende del cambio Yen-Euro) por 14 días, no está nada mal teniendo en cuenta el tipo de trenes y su puntualidad. Además, puedes reservar asiento sin pagar suplemento, sólo hay que acudir a una oficina de la compañía, enseñar el pase, el pasaporte, llevarles anotado el tren que queremos coger, y ahí ya elegimos. Parece una tontería, pero es que hay mucho japonés en Japón… y se mueven mucho. Así que si no quieres hacer un trayecto largo de pie, mejor hacer la reserva. Hay vagones con asientos reservados y otro con no-reservados, siempre puedes elegir la última opción y echarlo a suerte. Pero si sabes con tiempo el itinerario, mejor asegurar. Puedes aprovechar para dormir, leer, comer…

El pase se compra en España en empresas autorizadas, que te lo mandan a casa a la brevedad, pero esto no es el billete, sino que una vez en Japón hay que cambiarlo, pero esto os lo explico otro día detalladamente.

Y ya prácticamente tendríamos todo: Vuelos, seguro, alojamiento y JR Pass. Nos faltarían un par de detalles: aparatos electrónicos y cambio de divisa.

Es mejor llevar dinero en efectivo pues no en todos sitios aceptan tarjeta, como en puestos callejeros o templos, y menos si es extranjera, que da error de lectura. Está bien llevar una tarjeta por si acaso, pero mejor en efectivo. Por lo que había leído, es mejor el cambio en Japón en cualquier casa de cambio que hacerlo aquí en un banco. El problema fue que el Euro empezó a bajar allá por enero por las elecciones griegas y el comunicado del BCE de la nueva impresión de Euros. Así que, para no encontrarnos con que en marzo hubiera bajado más, decidimos cambiarlo aquí en España. Al final nos salió 1€=121Y, ya con el cambio, comisión aplicada del banco y demás.

Yenes

En cuanto al tema de aparatos electrónicos, nuestros enchufes allí no sirven. Pero ojo, no es sólo tema de clavijas, que son dos y planas, es que allí la corriente es de 100V en frecuencias de 50 ó 60 Hz, así que a veces necesitaremos transformador. Ojo con los cargadores, a ver si os vais a cargar los dispositivos. Nosotros nos llevamos un adaptador universal con USB incorporado que es muy práctico.

Falta preparar maleta y contar los días. Si vais a estar una estancia larga, no vayáis cargados como mulas, pues muchos hoteles disponen de lavadoras y secadoras, así que te hacen el apaño. Eso sí, a veces las instrucciones de uso vienen en japonés solo y necesitas adivinar o pedir ayuda. Yo, además, acostumbro para llevarme ropa que ya tiene alguna tara (como pelotillas, alguna mancha de lejía, se ha dado de sí, tiene marcas del desodorante…) y que en la última puesta antes de tirarla sin más, me decido a darle una oportunidad más. Así que va de ida, pero no de vuelta. Y así gano sitio para recuerdos. Y me ahorro tiempo de hacer y deshacer maleta de vuelta, lavadora y demás… Que es lo peor sin duda de los viajes. No toda la ropa que me llevo es así, pero sí algún vaquero, algunas zapatillas, 3 ó 4 camisetas…

Os dejo con unos imprescindibles para saber por dónde empezar y organizarse (aparte de la ya mencionada Ita Matrix):

  • Japan Guide : La guía más completa sobre Japón, en inglés, sin ninguna duda. Podéis encontrar información sobre ciudades, transportes y horarios.
  • Japan National Tourism Organization: Está en Español y tienes información cultural sobre cómo organizarte antes de ir, desglose de las ciudades recomendadas, así como noticias el estado de las obras de monumentos, como por ejemplo el Castillo de Himeji.
  • Hyperdia : Igual de imprescindible que el bahn.de para hacer el interrail. Puedes planificar de antemano los trayectos en tren y lograr una mejor ruta para ver el máximo posible. No sólo te da las conexiones, horarios, paradas, sino que además te da el precio, por lo que puedes calcular si te sale rentable o no el JR Pass o alguno local.
  • XE.com : Conviene revisarla semanalmente para ver la evolución del cambio de divisa y valorar si la tendencia está a la alza, a la baja. O simplemente para saber cómo está el cambio.

Trípode articulable

Y sigo con los gadgets, y es que además del palo para autofotos, los reyes también me trajeron este trípode articulable.

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Un trípode es útil para cuando quieres hacer una foto con mucho fondo y quieres salir tú, pero también para fotos con gran exposición. Mi caso es más el primero, que vas de turismo y quieres tener fotos de todos y buscas dónde apoyar la cámara. Y claro, a veces, incluso con un trípode no puedes asentarlo para hacer la foto en cuestión.

Sin embargo, con este trípode, se abre un mundo de posibilidades. ¿A quién se le ocurrió esta fantástica idea? Con él puedes jugar con las superficies, lo mismo te vale un árbol, una roca irregular (que es como suelen ser), a un mueble, una barandilla, el manillar de la bici… Un gran invento, sí señor.

Trípode

Los hay de diferentes tamaños y aptos para soportar más o menos peso, según el tipo de cámara que tengas, claro. Es importante asegurar bien el apoyo, por lo demás, temporizador, colocarse y sonreír.

No pesa casi nada y ocupa menos aún, porque puedes plegar las patas y hacer una bola. Y además, como ventaja, seguro que sí dejan pasarlo en sitios como el Empire State, donde los trípodes normales son confiscados. Vaya, tendré que volver a Nueva York y hacer la prueba, jeje.

Bola

Quizá el único inconveniente es que no ganas altura, pero bueno, como lo puedes enganchar a casi todo, puedes elegir una farola, una señal de tráfico…

Todo un descubrimiento e imprescindible para mis viajes.

Viaje de (no) novios: Japón

Pues sí, Japón. Ese fue el destino elegido para nuestro viaje de novios. O no novios, que es curioso que el primer viaje de casados lo llamen así. La elección del destino se coció durante la espera del expediente. Ya que te dejan tanto tiempo en la tramitación, te da para pensar y repensar. A mí así de primeras no se me habría ocurrido, de hecho no se me ocurrió, yo quería Australia o Nueva Zelanda. No por la playa, sino por ir a algún lugar remoto y aprovechar los 15 días de permiso. Pero claro, es cosa de dos, y cuando uno no es muy amigo de los aviones y para recorrer Australia necesitas tomar vuelos domésticos si quieres aprovechar los días… pues parece que hay que descartarlo. Me contraofertó con Tailandia, China o Vietnam, pero con tantos destinos en el globo terráqueo, no me siento valiente para viajar allí. Antes tengo mucho mundo que recorrer. En una de esas charlas que si Australia, que si Tailandia, que si Nueva Zelanda, que si Vietnam… de repente surgió Japón y bueno, no me disgustó la opción. Y al final, poco a poco, acabó cobrando importancia hasta que se quedó como EL VIAJE.

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Hay gente que se ha sorprendido de la elección, por no ser de lo más habitual (aunque si buscas un poco en foros y blogs, cada vez cobra más importancia). Por lo general, es frecuente elegir destinos de playa como Tailandia, Bali, Polinesia Francesa, Rivera Maya, Cruceros por el Mediterráneo, Seychelles, Islas Mauricio, o Punta Cana. Como no somos proplaya. Descartados. Pero también está la versión de grandes ciudades, bien un recorrido por Italia o Grecia, Un circuito por la Costa Oeste de EEUU, Nueva York, Cruceros por el Norte de Europa, Safari en África… Estas opciones estaban más abajo aún en nuestra lista de prioridades, sobre todo porque son viajes que ya hemos hecho, menos visitar África, que sí que sonó Zimbawe y las Cataratas Victoria cuando ni siquiera habíamos empezado los trámites, pero claro, cuando surgió la crisis del virus del ébola allá por octubre, la opción quedó relegada a otro momento.

También está la versión mixta de una semana en Nueva York y otra en Rivera Maya, o Japón-Bali que te la intentan colar a la de 3. Pero no hay que dejarse llevar por lo que nos recomienden los demás de sus viajes de novios, y mucho menos de una agencia, que al final te están vendiendo algo y no sabes si su intención es colocarte lo que mejor le viene. Hay que escoger el viaje que te apetezca, que se adecúe al viajero. Si quieres hacer un viaje de novios en plan mochilero, allá tú. Si quieres quedarte quince días en un complejo tirado a la bartola con un margarita o mojito, pues adelante.

El caso es que nosotros elegimos Japón. Sí, muy bien, y ahora, ¿qué? Vamos a hacer la ruta de las agencias, a ver si nos dan catálogos, que tengamos al menos un punto de partida con un mapa e itinerarios. Y por supuesto internet, porque el mundo foros y blogs es genial. Por eso me gusta compartir mis experiencias viajeras, porque sé lo que me ayuda cuando estoy al otro lado y no sé por dónde empezar, qué puedo ver en cada sitio, cuántos días son recomendables. Busco, comparo y creo mi propia ruta, porque como siempre, el que mejor conoce como viajas, eres tú. Lo que a uno le sirve, a otro no. Aunque hay datos de referencia objetivos, como mapas, horarios, información de aeropuertos, trenes.

Pero claro, esto había funcionado hasta ahora que siempre habíamos viajado por libre (salvo San Petersburgo). Lo que no teníamos tan claro era ir viajar de este modo a tierras niponas. Sería una locura. ¿O no tanto? Y es que claro, al principio se te pasa por la cabeza que es una locura, que si la barrera idiomática, la cultura, el caos de gente… y te fijas en los catálogos que te han dado en las agencias y las rutas te parecen escasas para lo que parece que hay para ver según foros y blogs y de precio desorbitado. Como todo lo que tenga que ver con una boda, se añaden ceros, y a mí pagar 2500 – 3000€ por persona en 11-15 días, me parecía desproporcionado. Así que empecé a tantear internet, leí a blogueros que viven en Japón y tienen consejos sobre cualquier tema, a foros de viajeros que contaban sus diarios de viaje, a youtubers que suben vídeos de sus viajes con múltiples recomendaciones, con vocabulario básico de japonés…. y al final, una que está muy loca, propone ir por libre, ir 21 días en vez de 15 – porque con los vuelos pierdes dos días y medio – y gastar más o menos lo que por agencia, pero una semana más y con muchas más paradas. Y como parece que no soy la única loca, y hemos visto películas (o programas de viajes), ahí que nos lanzamos a la aventura nipona.

¿Por dónde empezar? Porque claro, recopilas tanta información que no sabes qué hacer con ella. Tenía el disco duro lleno de archivos en pdf (viva la opción “imprimir a archivo”) y comencé por organizarlos en carpetas, que siempre me funciona ir poco a poco:

Recomendaciones generales: Ahí guardo lo relativo a consejos sobre vuelos, viajes, seguros médicos, si se necesita visado, vacunas, tipos de enchufes… Un poco un acercamiento al viaje.

Transporte: En esta carpeta almaceno mapas de transporte, explicación sobre el JR Pass, las tarjetas de contacto, si es mejor tren o bus…

Mapas: Pues eso, los mapas del país, para situarme dónde está cada sitio o la distancia que hay entre los puntos de interés para hacerme una idea de cómo diseñar la ruta.

Ciudades: Aquí ya guardo la información por ciudades, sus mapas de barrios o de transporte, puntos de interés, alojamientos recomendados, etc.

Y una vez que he clasificado la información, empiezo a leerla (me ha venido hasta bien tener dos horas al día de transporte público). Primero las recomendaciones generales, para saber un poco del sitio adonde voy a viajar, sus costumbres, curiosidades y demás. Y después, cuando más o menos me he situado, con un mapa en mano, comienzo a leer sobre las ciudades, para saber a cuáles me interesa ir según los puntos recomendados. Como siempre, hay cosas que a un viajero le parecen muy recomendables, y a otro no. Así que es seleccionar qué te llama la atención, qué quieres ver. O a veces tienes que considerar otras opciones por la época del año en la que viajas, como nos pasó con Yosemite que debido a la nieve tenía salidas cerradas y hubo que salir por la misma entrada. O qué puedes ver porque haya algún momumento en obras.

Con toda esa información, es cuando ya monto el pifostio padre. Necesito una superficie (una mesa, un sofá), con un mapa claro, un listado de las ciudades que quiero ver y el tiempo a dedicarle y por último, el ordenador para consultar online las conexiones de trenes. Como ya teníamos el interrail a nuestras espaldas, he de decir que fue más fácil esta organización. Aunque no por ello me evitó dolores de cabeza y mil modificaciones sobre la ruta original. Y es que hay lugares que es mejor visitar entre semana, días concretos en los que hay un festival, o un acontecimiento en tal sitio, horarios de los templos, de las mareas, de los trenes, conexiones… Un sindiós. Tienes que hacer malabares para cuadrar todo. Pero lo conseguimos, y en siguientes entradas os iré comentando la ruta que hicimos y desgranando cada parada como siempre hago.

Ahora al regreso tengo el problema de siempre: las fotos. Aunque como nos hemos llevado el ordenador, he ido filtrando cada noche antes de subirlas a la nube como backup. Y aún así tengo gigas y gigas…Pero bueno, bendito problema. Había tanto que fotografiar, tantos lugares bonitos, diferentes y/o curiosos… Nos ha encantado Japón y su gente. Y si queréis conocer nuestra aventura por el país del sol naciente, estad atentos a los próximos posts, porque hay mucha tela que cortar.