Viaje de (no) novios: Japón

Pues sí, Japón. Ese fue el destino elegido para nuestro viaje de novios. O no novios, que es curioso que el primer viaje de casados lo llamen así. La elección del destino se coció durante la espera del expediente. Ya que te dejan tanto tiempo en la tramitación, te da para pensar y repensar. A mí así de primeras no se me habría ocurrido, de hecho no se me ocurrió, yo quería Australia o Nueva Zelanda. No por la playa, sino por ir a algún lugar remoto y aprovechar los 15 días de permiso. Pero claro, es cosa de dos, y cuando uno no es muy amigo de los aviones y para recorrer Australia necesitas tomar vuelos domésticos si quieres aprovechar los días… pues parece que hay que descartarlo. Me contraofertó con Tailandia, China o Vietnam, pero con tantos destinos en el globo terráqueo, no me siento valiente para viajar allí. Antes tengo mucho mundo que recorrer. En una de esas charlas que si Australia, que si Tailandia, que si Nueva Zelanda, que si Vietnam… de repente surgió Japón y bueno, no me disgustó la opción. Y al final, poco a poco, acabó cobrando importancia hasta que se quedó como EL VIAJE.

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Hay gente que se ha sorprendido de la elección, por no ser de lo más habitual (aunque si buscas un poco en foros y blogs, cada vez cobra más importancia). Por lo general, es frecuente elegir destinos de playa como Tailandia, Bali, Polinesia Francesa, Rivera Maya, Cruceros por el Mediterráneo, Seychelles, Islas Mauricio, o Punta Cana. Como no somos proplaya. Descartados. Pero también está la versión de grandes ciudades, bien un recorrido por Italia o Grecia, Un circuito por la Costa Oeste de EEUU, Nueva York, Cruceros por el Norte de Europa, Safari en África… Estas opciones estaban más abajo aún en nuestra lista de prioridades, sobre todo porque son viajes que ya hemos hecho, menos visitar África, que sí que sonó Zimbawe y las Cataratas Victoria cuando ni siquiera habíamos empezado los trámites, pero claro, cuando surgió la crisis del virus del ébola allá por octubre, la opción quedó relegada a otro momento.

También está la versión mixta de una semana en Nueva York y otra en Rivera Maya, o Japón-Bali que te la intentan colar a la de 3. Pero no hay que dejarse llevar por lo que nos recomienden los demás de sus viajes de novios, y mucho menos de una agencia, que al final te están vendiendo algo y no sabes si su intención es colocarte lo que mejor le viene. Hay que escoger el viaje que te apetezca, que se adecúe al viajero. Si quieres hacer un viaje de novios en plan mochilero, allá tú. Si quieres quedarte quince días en un complejo tirado a la bartola con un margarita o mojito, pues adelante.

El caso es que nosotros elegimos Japón. Sí, muy bien, y ahora, ¿qué? Vamos a hacer la ruta de las agencias, a ver si nos dan catálogos, que tengamos al menos un punto de partida con un mapa e itinerarios. Y por supuesto internet, porque el mundo foros y blogs es genial. Por eso me gusta compartir mis experiencias viajeras, porque sé lo que me ayuda cuando estoy al otro lado y no sé por dónde empezar, qué puedo ver en cada sitio, cuántos días son recomendables. Busco, comparo y creo mi propia ruta, porque como siempre, el que mejor conoce como viajas, eres tú. Lo que a uno le sirve, a otro no. Aunque hay datos de referencia objetivos, como mapas, horarios, información de aeropuertos, trenes.

Pero claro, esto había funcionado hasta ahora que siempre habíamos viajado por libre (salvo San Petersburgo). Lo que no teníamos tan claro era ir viajar de este modo a tierras niponas. Sería una locura. ¿O no tanto? Y es que claro, al principio se te pasa por la cabeza que es una locura, que si la barrera idiomática, la cultura, el caos de gente… y te fijas en los catálogos que te han dado en las agencias y las rutas te parecen escasas para lo que parece que hay para ver según foros y blogs y de precio desorbitado. Como todo lo que tenga que ver con una boda, se añaden ceros, y a mí pagar 2500 – 3000€ por persona en 11-15 días, me parecía desproporcionado. Así que empecé a tantear internet, leí a blogueros que viven en Japón y tienen consejos sobre cualquier tema, a foros de viajeros que contaban sus diarios de viaje, a youtubers que suben vídeos de sus viajes con múltiples recomendaciones, con vocabulario básico de japonés…. y al final, una que está muy loca, propone ir por libre, ir 21 días en vez de 15 – porque con los vuelos pierdes dos días y medio – y gastar más o menos lo que por agencia, pero una semana más y con muchas más paradas. Y como parece que no soy la única loca, y hemos visto películas (o programas de viajes), ahí que nos lanzamos a la aventura nipona.

¿Por dónde empezar? Porque claro, recopilas tanta información que no sabes qué hacer con ella. Tenía el disco duro lleno de archivos en pdf (viva la opción “imprimir a archivo”) y comencé por organizarlos en carpetas, que siempre me funciona ir poco a poco:

Recomendaciones generales: Ahí guardo lo relativo a consejos sobre vuelos, viajes, seguros médicos, si se necesita visado, vacunas, tipos de enchufes… Un poco un acercamiento al viaje.

Transporte: En esta carpeta almaceno mapas de transporte, explicación sobre el JR Pass, las tarjetas de contacto, si es mejor tren o bus…

Mapas: Pues eso, los mapas del país, para situarme dónde está cada sitio o la distancia que hay entre los puntos de interés para hacerme una idea de cómo diseñar la ruta.

Ciudades: Aquí ya guardo la información por ciudades, sus mapas de barrios o de transporte, puntos de interés, alojamientos recomendados, etc.

Y una vez que he clasificado la información, empiezo a leerla (me ha venido hasta bien tener dos horas al día de transporte público). Primero las recomendaciones generales, para saber un poco del sitio adonde voy a viajar, sus costumbres, curiosidades y demás. Y después, cuando más o menos me he situado, con un mapa en mano, comienzo a leer sobre las ciudades, para saber a cuáles me interesa ir según los puntos recomendados. Como siempre, hay cosas que a un viajero le parecen muy recomendables, y a otro no. Así que es seleccionar qué te llama la atención, qué quieres ver. O a veces tienes que considerar otras opciones por la época del año en la que viajas, como nos pasó con Yosemite que debido a la nieve tenía salidas cerradas y hubo que salir por la misma entrada. O qué puedes ver porque haya algún momumento en obras.

Con toda esa información, es cuando ya monto el pifostio padre. Necesito una superficie (una mesa, un sofá), con un mapa claro, un listado de las ciudades que quiero ver y el tiempo a dedicarle y por último, el ordenador para consultar online las conexiones de trenes. Como ya teníamos el interrail a nuestras espaldas, he de decir que fue más fácil esta organización. Aunque no por ello me evitó dolores de cabeza y mil modificaciones sobre la ruta original. Y es que hay lugares que es mejor visitar entre semana, días concretos en los que hay un festival, o un acontecimiento en tal sitio, horarios de los templos, de las mareas, de los trenes, conexiones… Un sindiós. Tienes que hacer malabares para cuadrar todo. Pero lo conseguimos, y en siguientes entradas os iré comentando la ruta que hicimos y desgranando cada parada como siempre hago.

Ahora al regreso tengo el problema de siempre: las fotos. Aunque como nos hemos llevado el ordenador, he ido filtrando cada noche antes de subirlas a la nube como backup. Y aún así tengo gigas y gigas…Pero bueno, bendito problema. Había tanto que fotografiar, tantos lugares bonitos, diferentes y/o curiosos… Nos ha encantado Japón y su gente. Y si queréis conocer nuestra aventura por el país del sol naciente, estad atentos a los próximos posts, porque hay mucha tela que cortar.