Japón por libre IV: Distribuir Kioto

Tras mucha lectura, mucha planificación, muchos quebraderos de cabeza, finalmente parecíamos tener un itinerario, pero con eso no estaba todo hecho, puesto que quedaba la distribución del tiempo en cada ciudad. Empecemos por Kioto.

Kioto fue la capital de Japón durante más de mil años. Hoy en día ha perdido esa capitalidad (desde 1868 que pasó a Tokio), pero es el centro religioso y artístico del país. La ciudad fue reducida varias veces a cenizas por terremotos, incendios y la guerra civil. Aún así, no es tan moderna como otras ciudades del país, sigue más ligada a otros siglos, a la naturaleza. Hay millones de templos, casas y barrios tradicionales. Es el Japón más típico, el de los templos, el de las geishas y samuráis.

La mejor forma de intentar abarcar todo Kioto es dedicándole, al menos, tres días. De esta forma, dividiríamos la ciudad en zona Este, Zona Oeste y zona Centro.

Mapa Kioto

– En la zona Este están la mayoría de los templos, entre ellos el Ginkakuji o el Kiyomizudera.

– En la zona Oeste hay otros templos principales como el Kinkakuji o el Ryoanji.

– En la zona centro destacan el castillo Nijo y el templo Sanjusangendo.

Dado que la mayoría de los templos cierran a las 5 de la tarde (sobre la puesta del sol), hay que aprovechar bien el día madrugando bastante para no encontrar mucha gente en los recintos y para que nos dé tiempo a ver el máximo posible. Y después, emplear las tardes con visitas a Fushimi Inari o los barrios de las geishas, que salen al atardecer. Incluso Osaka queda cerca para un paseo nocturno.

Además de estos tres días, añadimos otros 4 para ver Nara y sus ciervos, Hiroshima y Miyajima, Osaka e Himeji.

Para moverse por Kioto no es necesario el JR Pass, pues la mejor forma de recorrerlo es en autobús. En la oficina de turismo, que está justo al lado de la terminal de autobuses, se puede comprar un pase diario por 500Y.

Ticket bus Kioto

Es altamente recomendable, puesto que un viaje sencillo puede costar unos 220Y, así que se amortiza enseguida. Junto con el ticket nos darán un mapa de la ciudad y otro con las líneas de autobuses.

Líneas buses Kioto

El uso del pase de un día es muy sencillo: montamos en el bus por la puerta de detrás, y cuando vayamos a bajar, nos dirigimos hacia la puerta delantera, donde, junto al conductor, encontraremos una máquina para validarlo. Sólo se pica la primera vez, en la que la máquina nos marcará la fecha de validez, de tal forma que las siguientes veces sólo se lo tendremos que enseñar al conductor. No hay que preocuparse de la interacción, puesto que el señor en cada parada se gira, saluda y da las gracias a cada uno de los pasajeros que se bajan, así que con enseñarlo y una leve inclinación de cabeza, todo solucionado.

Los buses no tienen pérdida, pues están numerados y además tienen la grafía latina, con lo que se puede ver el destino y la ruta que hace. En las paradas de autobuses también están publicadas las líneas que pasan, las rutas y sus horarios.

Horarios bus

Y se cumplen. Una vez dentro del autobús, el conductor, o una locución van indicando la próxima parada en japonés, chino, coreano e inglés. Incluso cuando es una parada de interés turístico, se avisa a los pasajeros de que esa es la parada en la que se han de bajar. Pero es que, además, los buses suelen llevar una pantalla en la que podemos seguir el recorrido que vamos haciendo. Es decir, todo muy sencillo.

Autobús

Para bajarse, hay que pulsar el botón, tal y como hacemos en España. Lo que sí es diferente es el comportamiento: la gente va en silencio, con el móvil apagado, hay asientos reservados que se respetan, se aprietan lo máximo posible para que entre todo el mundo (incluso con mochilas, que no se las quitan) y se dirigen hacia la salida cuando el bus se ha detenido, no antes, para evitar posibles accidentes.

Además de una extensa red de buses, también hay metro, pero sólo dos líneas y no resultan muy útiles. Para recorrer Kioto básicamente necesitaremos un mapa de transporte con los puntos de interés marcados, el pase de un día de bus, muchas ganas de pasear y algo de dinero para las entradas a los templos. Kioto tiene mucho para ver, en próximas entradas, os lo enseño.

Anuncios

Resaca electoral

IMG_20150524_172126Pues parece que sí que ha habido movimiento. No esperaba tanto, la verdad. Leía escéptica las encuestas, pues tengo la sensación de que los encuestados mienten, pero además, porque los resultados daban un cambio tan radical, que me parecía impensable. Tenía el presentimiento de que ganarían los de siempre.

Sin embargo, algo olía diferente cuando, antes de cerrar los colegios, en Génova ya habían decidido que no iban a montar el balcón. Y parecía confirmarse cuando empezó el recuento y se empezó a ver un arcoiris, una paleta de colores en ayuntamientos y comunidades que paracía más una hoja de pantone.

LocalesSin ir más lejos, así estamos en Leganés, que el gráfico lo conforman un cuádruple empate a 6 concejales entre PSOE, Leganemos, ULeg y PP, además de 2 de Ciudadanos y 1 de IULV. Y ahora comienza el festival. En las campañas nadie iba a pactar con el resto de partidos, iban para ganar, pero ahora, veremos a ver quién cambia de opinión y a quién le toca decir lo de “donde dije digo, digo Diego”. No hay mayoría absoluta y nadie va a poder gobernar sin apoyos. Pero a ver a quién te arrimas porque te puede condicionar para las generales. Tanto descalificarse unos a otros, que a ver ahora quién se baja los pantalones.

LeganésNo es de extrañar el resultado de Leganés donde el PP, que es quien tenía la alcaldía, ha colocado a una candidata que ni conoce la ciudad, ni esta a ella, ya que los carteles electorales no dieron a conocer su foto y nombre hasta ya empezada la campaña. Y es que creo que la buscaron a toda prisa después de echar por la puerta de atrás a Jesús Gómez. Que también fue colocado en su día a dedo. Esperanza Aguirre pone, y dispone. Y tal y como lo puso, lo quitó, que se estaba quejando de ser espiado. El resultado ha sido una bajada de 6 concejales (la mitad).

El PSOE también ha bajado, pero sólo 2. De 8 ha pasado a 6, con otro candidato también desconocido. Sigue habiendo desconfianza hacia un partido que ha estado muchos años en la alcaldía. Y esos dos concejales que se ha dejado por el camino los ha cogido ULeg, un partido vecinal que nació en 2003 y con un candidato que repite desde entonces.

Por otro lado, ha perdido IULV, que se ha quedado con 1. Por aquello de querer mantener el nombre, mientras que Leganemos, con los miembros de IU que sí querían candidatura popular, ha conseguido 6 concejales. Quizá si fueran juntos tendrían 7 y habrían conseguido la mayoría. Pero es jugar a los y sis. Ciudadanos también ha aparecido en el panorama, pero solo con 2 concejales.

Y así está casi todo el panorama nacional. PP y PSOE han perdido votantes (el PSOE pensaba yo que iba a perder más, la verdad sea dicha) y se han incorporado las candidaturas ciudadanas, se llamen Podemos, Ganemos, Ahora X, Se Puede o similar. Ciudadanos no ha conseguido tanto como se esperaba y se han cumplido los pronósticos de UPyD y de IU desde el momento que decidió que no quería perder sus siglas. Parece que algo hartos sí que estábamos los españoles de lo que teníamos, aunque parece que no terminamos de abrir los ojos ante las evidencias de corrupción, robos, tejemanejes, concesiones a dedo y enchufismos. O que pensamos que venga quien venga no va a cambiar mucho el panorama. Esa campaña del miedo y del caos que han hecho algunos candidatos.

Hay quien estaba nervioso con la gente que manifestaba su indignación y desacuerdo ante las políticas de los dos grandes partidos y les respondían con un “presentaos”, como queriendo decir “a ver si os creéis que podéis hacerlo mejor”. Y ahora que hay movilización ciudadana para intentar tomar el relevo y demostrar que hay alternativas, se les intenta desacreditar por todos los medios con descalificaciones como que son “gente sin experiencia”. Ay, que alguien estaba con el cagómetro en modo on. Y con razón.

Comunidades

Resulta interesante ver las ruedas de prensa de los candidatos, delegados o presidentes de partidos (bueno, Rajoy ha hecho el avestruz). Es similar a leer los resultados del EGM. Todos los medios ganan oyentes/lectores, o suben en ventas, porque cada uno hace el análisis desde el punto que más le interesa. Por ejemplo, El PP se escuda en que es el partido más votado, que están orgullosos, que los españoles confían en ellos, blablabla. Pero veremos a ver si consiguen salvar Valencia (¡Qué hostia, qué hostia!) o Madrid, sus grandes feudos. Y por otro lado, El PSOE que sí han subido con respecto a las Europeas, pero no evalúan su bajada con respecto a 2011. No había más que ver a Susana Díaz ayer, estaba exultante. Otros, como Rosa Diez, parece que hace un análisis más realista y hoy ya reconoce que no se va a volver a presentar como cabeza de cartel. Algo que quizá tendría que haber hecho hace unos meses y habría evitado esa huída de afiliados y electores. Lo de IU es ya tema aparte, eso no hay por dónde disfrazarlo, así que si quieren engañar a alguien con un análisis buscando lo positivo, va a ser a ellos mismos. Rivera e Iglesias todo lo que analicen va a ser positivo porque con respecto a las de 2011 menos no pueden sacar. Aunque en el fondo seguro que ambos esperaban más tal y como auguraban las encuestas durante la campaña.

Eso sí, aquí nadie habla de la participación. Sigo pensando que debería ser obligatorio votar. Me parece irrisorio un 65%. Incluso quitando a los expatriados que tienen complicado votar o a gente que no está en sus facultades mentales, queda un porcentaje alto de no votantes.

Aún así, con los votos de los que sí han participado, parece que va a haber cambio, aunque es pronto para decirlo, porque ahora es cuando empieza el baile de reflexiones, dimisiones (debería haber alguna como ocurre en países desarrollados), reuniones y negociaciones. Y aún así, nos queda comprobar si este cambio será para bien. Lo que está claro, es que todos los partidos deberían reflexionar, tanto los que han emergido, que tienen un gran peso a sus espaldas para cumplir espectativas, como los que han bajado (por no decir se han hostiado) porque dentro de nada tenemos unas generales. Hay pocos meses por delante y todos deberían empezar a trabajar por demostrar que son capaces de tirar de este país para adelante.

Nueva serie a la lista “para ver”: The affair

Otro de los pilotos que vi en el puente de mayo fue The Affair.

La serie se centra en la infidelidad de Noah, un escritor, y Alison, camarera, ambos casados. Él vive en Brooklyn con su mujer y sus cuatro hijos y vive acomplejado por el empujón de su suegro, también escritor. Ambos se conocen en Montauk, donde ella vive y trabaja, cuando la familia de Noah se va a pasar las vacaciones de verano a la mansión de sus suegros.

Hasta aquí no parece que la serie sea muy novedosa. Pero lo que la hace especial es esa narración de los hechos a dos bandas. Los acontecimientos van intercalados entre escenas en las que vemos a los dos protagonistas sentados en una sala frente a un policía prestando declaración. No sabemos el motivo, estamos a la espera de encontrar las conexiones, de recrear la historia a través de sus relatos.

Recuerda un poco a True Detective. Los protagonistas van soltando las piezas del puzzle y el espectador las va uniendo. Y con la peculiaridad de que no hay una historia, sino dos, dependiendo del narrador. Es curioso ver cómo nos relatan un acontecimiento y las diferentes perspectivas según quién lo cuenta. Incluso creo que está acentuado al tratarse de dos perspectivas ligadas a su género. Cuando Noah recuerda los hechos, Alison lleva un vestido provocativo, es ella quien se acerca a él, quien se insinúa, quien le invita a ir a casa. Sin embargo, cuando nos cuenta ella la historia parece que hay atracción, sí, pero si hay alguien que parece llevar la iniciativa, es él. ¿Qué hacer ante tal situación? ¿Cuál tomamos como la real? ¿Nos la cuentan como la recuerdan o como quieren que creamos que ocurrió?

Me parece todo un acierto este enfoque de varias perspectivas, pues lo que podría ser una serie más, que cuenta una atracción y posterior infidelidad de dos personajes atormentados, se convierte en una intriga. Vamos conociendo poco a poco los personajes que integran la historia y cuáles fueron los pasos que llevaron a ese caso por el que están siendo interrogados los dos infieles. En el piloto el espectador se encuentra algo perdido. No sabemos a qué se debe que estén envueltos en una investigación, no sabemos quién dice la verdad, no sabemos qué pasó, y no sabemos qué es de la vida de los personajes en el ahora. Aunque sí que recibimos pequeños datos que nos hacen mantenernos entre dos aguas: el ahora, y el pasado.

Aparte de los dos protagonistas, tenemos por un lado a la familia de Noah formada la mujer y los cuatro hijos, dos de ellos ya se atisba en el piloto que están de psicólogo. O eso nos quieren dar a entender, nunca se sabe. Según nos cuenta él, su hija mayor está obsesionada con contar calorías y su hijo tiene tendencias suicidas. Pero como digo, no sabemos si es verdad o es lo que quiere que creamos.

Por el lado de Alison tenemos a su marido, cuya relación está algo tensa por un acontecimiento trágico que les ha marcado como pareja y como persona.

De momento pinta bien, tiene una temporada y ha renovado para una segunda. Anotada queda en la lista de series “para ver”. Habrá que visionarla y juntar las piezas de este puzzle que nos plantean los protagonistas.

Japón por libre III: Configurar el itinerario

Configurar un itinerario de un viaje de este estilo es lo que siempre me causa más quebraderos de cabeza, porque intento encontrar la mejor combinación posible, cubriendo el mayor número de puntos de interés, y no siempre es fácil.

Ya os adelanté en entradas anteriores que finalmente elegimos entrar por Osaka y salir por Tokio. Ahora faltaba configurar los días intermedios. Lo primero fue decidir qué ciudades ver y después el orden. Japón es un archipiélago con 6852 islas, y por supuesto, era impensable ver todas. Así que nos centramos en Honshu, la principal. Tras leer foros y guías de viaje, parecía que teníamos una lista con las favoritas: Kioto, Osaka, Nara, Fushimi Inari, Uji, Hiroshima, Miyajima, Himeji, Nagoya, Kanazawa, Shirakawa-go, Takayama, Kamakura, Yokohama, Tokio, Nikko, Hakone, 5 lagos y Odawara.

Puntos de interés

En fin, una barbaridad de ciudades para ver en tres semanas. Aunque todo se puede organizar. Para no andar de acá para allá como el interrail, una noche en un sitio, otra en otro y maleta a cuestas, centramos el viaje en dos paradas principales: Kioto y Tokio. Ya que la comunicación ferroviaria es bastante buena, nos pareció más cómodo así.

Así pues, estructuramos el viaje en dos etapas, una primera en Kioto y alrededores: Osaka, Nara, Fushimi Inari, Uji, Hiroshima y Miyajima; y otra segunda en Tokio, Nikko, Kamakura, Yokohama y la zona del Fuji. El problema es que nos quedaba la zona de los Alpes descolgada y con escasa comunicación por tren. Así que buscamos una tercera parada de una noche en un ryokan (alojamientro tradicional japonés) en las montañas.

Con esta estructura más o menos clara, había que jugar con varios factores: no visitar Nara, Nikko o Fuji en fin de semana. Aprovechar las mañanas para las visitas donde hay templos. Encontrar el mejor día para ir a Miyajima según las mareas, y además, tener en cuenta la activación del JR Pass para agrupar lo más caro y lejano para aprovechar al máximo posible los trenes bala. Así que no era tarea nada fácil.

Finalmente, así quedó el itinerario:

Como veis, hay mucha tela que cortar. Pero eso ya otro día.

Nueva serie a la lista “para ver”: Borgen

Vuelvo a hablar de series mientras sigo clasificando fotos e información de Japón. El puente de mayo aproveché para desconectar un poco y para hacer un poco de sms. Aunque ya queda poco de manta. Uno de los pilotos que vi fue el de Borgen, una serie danesa ya finalizada de 3 temporadas. Borgen, es el nombre por el que se conoce coloquialmente al Palacio de Christianborg en Copenhague, sede del Parlamento, el Tribunal Supremo y la oficina del Primer Ministro.

Va muy acorde con los días de campaña electoral en los que nos vemos envueltos. La trama se centra en cómo llega Birgitte Nyborg, la líder de un pequeño partido de centro, a ser Primera Ministra danesa. En el primer capítulo vemos cómo hay una coalición entre partidos minoritarios (entre los que se encuentra el de la protagonista) para conseguir ganar las elecciones a un partido ya asentado en el poder. Se tocan temas como la corrupción (no a un nivel tan español, pero sí hay un uso de tarjetas con fondos públicos para uso privado), los tejemanejes y acuerdos entre partidos, la ambición, los “todo vale”, el sacar trapos sucios para hundir al rival, la traición o el uso de poder. Y mientras tanto, Birgitte, intentará ser fiel a sus ideales políticos, a sus votantes y, ante todo, ser ética.

Así pues, aunque se centre en un país nórdico, con su ideosincrasia, con otro tipo de moral que no tiene mucho que ver con la picaresca española, resulta muy interesante puesto que la política en sí va más allá de las nacionalidades. Se nos introduce en cómo funciona un gobierno, en cómo se relaciona con los medios, no en vano, hay dos personajes que ya en el piloto cuentan con un hilo argumental propio como son la periodista de televisión Katrine Fonsmark y el asesor de comunicación, Kasper Juul.

Todo el entramado de pasillos, de preparación de discursos, de encuestas y de reuniones es algo que me recuerda un poco a otra serie: El ala Oeste de la Casa Blanca, de Sorkin. Pero, aunque sólo he visto un capítulo, me parece que Borgen es mucho más cercana. No sólo por ser europea y que geográficamente nos quede más cerca, sino también por la narración de los hechos. No es tan idealista como la estadounidense. Y es que las series americanas siempre me da la sensación de que nos salvan contra el mundo, que tienen un complejo de Jack Bauer. Se creen el ombligo del planeta. En la serie danesa vemos a una protagonista que combina el poder político y público con la familia, intentando no perder la esencia de quién es, de sus creencias. De hecho, se apoyará en su marido (temporalmente retirado de su vida laboral para apoyarla en su andadura y cuidar de los dos hijos) para evaluar desde otra perspectiva si está perdiendo el norte. Creo que se llega a empatizar más con esta protagonista porque se la hace más humana con esa parte privada. No tiene una familia modélica en el sentido de las series americanas, todos rubios y perfectos ellos, con una Primera Dama que sonríe y apoya a su marido sin rechistar. Aquí tenemos a una líder política que se descalza cuando llega a casa, que se preocupa de si ha engordado y charla con su marido durante la cena.

Quizá en otro momento no me habría interesado tanto, pero en este momento en que la vida política está tan revuelta, me resulta interesante ver cómo se afronta en otros países, aunque sea ficción. Y también me da envidia, porque este tipo de dramas en la televisión española serían impensables, y en Rtve, ya sería una realidad alternativa. Sin embargo en Dinamarca la serie fue emitida por el canal público.

Es más, no sólo es que la serie sabemos que aquí no vería la luz, es que en sí la radiografía que hace Borgen del panorama político es muy diferente. No hay bipartidismo, sino que se buscan los pactos entre partidos por un bien común. Hay debates, todos los partidos acuden a una cita televisiva para dialogar y exponer sus ideas. Y la prensa no ve censurada su información. Cuánto nos queda por aprender…

Os dejo con el trailer

Japón por libre II: JR Pass y uso de Hyperdia

Antes de entrar de lleno en el relato del viaje, quería escribir sobre el Japan Rail Pass, el pase para viajar ilimitadamente en tren por todo Japón en las líneas de la compañía JR, incluso algunos buses y el ferry a Miyajima.

En el post de preparativos ya comentaba que es como una especie de interrail, para entendernos. Es un pase con validez de 7, 14 ó 21 días consecutivos sólo válido para extranjeros y que hay que sacar previamente a viajar a Japón. A casa nos llegará un documento que, una vez en el país nipón, en una oficina de la compañía, nos canjearán por el pase tras cotejarlo con el pasaporte indicando el día de inicio. Ojo, su validez es de 3 meses, así que no hay que comprarlo con mucho adelanto o a la llegada a Japón nos habrá cadudado.

Pero empiezo por el principio. ¿Conviene a todo el mundo? ¿Y de cuántos días? Durante los preparativos este fue uno de los quebraderos de cabeza que tenía, puesto que nuestro viaje era de 21 días contando el día de la salida y el de la llegada. Así pues, el de 21 días no parecía que fuera a ser muy rentable. La duda estaba en 14 ó 7 días. Para ello, es importante tener claro el itinerario con el mapa de trenes delante y así poder ver las conexiones para no dar más vueltas que una peonza. Habíamos establecido la llegada a Osaka y la vuelta desde Tokio, así que la primera parte del viaje iba a ser para la parte de Kioto, y la parte final, Tokio. Dado que no íbamos a comprar un pase para toda la estancia, bien la ida, bien la vuelta al aeropuerto tendríamos que pagarla. Con las ciudades que queríamos visitar más o menos en mente, vi que lo más recomendable era sacar el de 14. Y puesto que en Kioto es fácil moverse en bus, mientras que en Tokio el tren/metro es imprescindible, la decisión estaba clara: el JR Pass tendría que tener validez en Tokio.

La idea es agrupar al máximo las salidas en las que se requiera el tren, para así sacar el pase de menor número de días. Aunque también puede ser una paliza hacerlo todo tan de seguido. Depende de cada uno. Pero también hay pases locales, con lo que para un viaje de 14 días, puede ser preferible un JR Pass de 7 y alguno local para un par de excursiones puntuales.

Y para cuadrar el itinerario y ver qué conviene, lo mejor es Hyperdia. Ya os adelanté que es como la web alemana que usé en el interrail, incluso mejor, porque te da precios. Así que es nuestra aliada para planificar rutas. Por resumirlo muy a lo básico, se puede decir que hay trenes locales o regionales y luego están los trenes bala o shinkansen. Para el primer grupo no hay problema, el precio es el que es, pero para los trenes bala hay asientos reservados y no reservados. Con el JR Pass puedes elegir asiento sin coste adicional, pero si no lo tienes, has de pagar por la reserva, con lo cual, se encarece el importe final. Así pues, también hay que tenerlo en cuenta a la hora de echar cuentas. El reservar asiento te ata un poco a la hora de hacer las excursiones, no sales cuando quieres y vuelves cuando te hartes, pero en según qué fechas y horas los vagones sin asiento reservado van llenos, o hay trenes que son sólo con asiento reservado y no lo puedes coger, sino que tienes que esperar al siguiente.

Ueno a Nikko

En la imagen de arriba, veis dos opciones posibles para ir de Ueno, en Tokio, a Nikko. Nos indica tanto los andenes, como el nombre del Shinkansen, dónde tenemos que hacer trasbordo (también con andén de llegada y de salida), el tiempo que duran cada uno de los trayectos, el precio, si hay posibilidad de asiento reservado, cuánto cuesta. Más claro, agua. Por ejemplo, en el primer caso, con Shinkansen, si no viajáramos con el JR Pass, el trayecto con asiento nos saldría por 5570Y y sin asiento reservado por 2590Y. En el segundo caso, nos costaría también 2590Y, pero tarda unos 20 minutos más pues el trayecto es en trenes locales, no en bala. Con estos datos, se puede configurar el itinerario cuadrando lo más caro dentro del JR Pass.

Con el itinerario cerrado y a unas semanas de marcharnos, compré vía web los pases. Los compré aquí, y me llegaron en 48 horas, les escribí un par de correos por unas dudas que tenía y me las resolvieron casi al instante. Además, me incluyeron una guía y un mapa. El precio bastante ajustado al cambio del día Yen-€ en xe.com, así que todo perfecto.

JRPass

Es más, venden también la tarjeta PASMO, una tarjeta de pago por contacto, que te permite pagar en el transporte e incluso en tiendas o máquinas de refrescos, con lo que encargué un par para evitar tener que pelearme allí con las máquinas en otro idioma. Vienen recargadas con 20€ e incluye el depósito de 500Y que te devuelven al entregarla (nosotros la canjeamos en el aeropuerto de Haneda directamente). Es muy útil para moverse los días que no tienes activado el JR Pass (u otro pase local, o donde no son válidos).

PASMO

Así que, antes de viajar a Japón hay que: configurar el itinerario, decidir para cuántos días queremos el JR Pass y comprarlo. Una vez allí, como decía, solicitamos el canje para que nos den el pase real. Es muy sencillo, en el mostrador de la oficina de JR entregamos el documento que nos llegó, nuestro pasaporte, y el empleado nos solicitará fecha de activación, nos hará firmar, y en apenas unos minutos nos dará nuestro pase.

JRPass canjeado

JRPass reverso

Para utilizarlo habrá que dirigirse a los extremos de los tornos de entrada de las estaciones, donde hay una ventana con un empleado. Se lo enseñamos para que vea la fecha de validez, nos hará una reverencia y nos indicará con la mano que podemos pasar. En ningún caso nos han solicitado el pasaporte, supongo que nuestros ojos ya muestran que muy japoneses no somos. Y porque entienden que no vas a hacer uso de algo que no podrías usar, claro.

Para reservar asiento sólo hay que ir a una oficina de JR, enseñar el pase y solicitar un asiento para el trayecto que queramos en la día y hora que deseemos. Y si no quieres pelearte con el idioma, es muy sencillo, pues puedes consultar en la web de hyperdia, anotarte los datos, y entregarlos con el pase. En el mostrador cuando te atienden ya saben qué hacer. Te expiden un ticket con la reserva del asiento y (a veces) te sellan el JR Pass.

asiento reservado

Puede parecer un poco complicado, pero lo más lioso es configurar el itinerario, después, su uso es muy sencillo y nos da una gran movilidad.