Japón por libre IV: Distribuir Kioto

Tras mucha lectura, mucha planificación, muchos quebraderos de cabeza, finalmente parecíamos tener un itinerario, pero con eso no estaba todo hecho, puesto que quedaba la distribución del tiempo en cada ciudad. Empecemos por Kioto.

Kioto fue la capital de Japón durante más de mil años. Hoy en día ha perdido esa capitalidad (desde 1868 que pasó a Tokio), pero es el centro religioso y artístico del país. La ciudad fue reducida varias veces a cenizas por terremotos, incendios y la guerra civil. Aún así, no es tan moderna como otras ciudades del país, sigue más ligada a otros siglos, a la naturaleza. Hay millones de templos, casas y barrios tradicionales. Es el Japón más típico, el de los templos, el de las geishas y samuráis.

La mejor forma de intentar abarcar todo Kioto es dedicándole, al menos, tres días. De esta forma, dividiríamos la ciudad en zona Este, Zona Oeste y zona Centro.

Mapa Kioto

– En la zona Este están la mayoría de los templos, entre ellos el Ginkakuji o el Kiyomizudera.

– En la zona Oeste hay otros templos principales como el Kinkakuji o el Ryoanji.

– En la zona centro destacan el castillo Nijo y el templo Sanjusangendo.

Dado que la mayoría de los templos cierran a las 5 de la tarde (sobre la puesta del sol), hay que aprovechar bien el día madrugando bastante para no encontrar mucha gente en los recintos y para que nos dé tiempo a ver el máximo posible. Y después, emplear las tardes con visitas a Fushimi Inari o los barrios de las geishas, que salen al atardecer. Incluso Osaka queda cerca para un paseo nocturno.

Además de estos tres días, añadimos otros 4 para ver Nara y sus ciervos, Hiroshima y Miyajima, Osaka e Himeji.

Para moverse por Kioto no es necesario el JR Pass, pues la mejor forma de recorrerlo es en autobús. En la oficina de turismo, que está justo al lado de la terminal de autobuses, se puede comprar un pase diario por 500Y.

Ticket bus Kioto

Es altamente recomendable, puesto que un viaje sencillo puede costar unos 220Y, así que se amortiza enseguida. Junto con el ticket nos darán un mapa de la ciudad y otro con las líneas de autobuses.

Líneas buses Kioto

El uso del pase de un día es muy sencillo: montamos en el bus por la puerta de detrás, y cuando vayamos a bajar, nos dirigimos hacia la puerta delantera, donde, junto al conductor, encontraremos una máquina para validarlo. Sólo se pica la primera vez, en la que la máquina nos marcará la fecha de validez, de tal forma que las siguientes veces sólo se lo tendremos que enseñar al conductor. No hay que preocuparse de la interacción, puesto que el señor en cada parada se gira, saluda y da las gracias a cada uno de los pasajeros que se bajan, así que con enseñarlo y una leve inclinación de cabeza, todo solucionado.

Los buses no tienen pérdida, pues están numerados y además tienen la grafía latina, con lo que se puede ver el destino y la ruta que hace. En las paradas de autobuses también están publicadas las líneas que pasan, las rutas y sus horarios.

Horarios bus

Y se cumplen. Una vez dentro del autobús, el conductor, o una locución van indicando la próxima parada en japonés, chino, coreano e inglés. Incluso cuando es una parada de interés turístico, se avisa a los pasajeros de que esa es la parada en la que se han de bajar. Pero es que, además, los buses suelen llevar una pantalla en la que podemos seguir el recorrido que vamos haciendo. Es decir, todo muy sencillo.

Para bajarse, hay que pulsar el botón, tal y como hacemos en España. Lo que sí es diferente es el comportamiento: la gente va en silencio, con el móvil apagado, hay asientos reservados que se respetan, se aprietan lo máximo posible para que entre todo el mundo (incluso con mochilas, que no se las quitan) y se dirigen hacia la salida cuando el bus se ha detenido, no antes, para evitar posibles accidentes.

Además de una extensa red de buses, también hay metro, pero sólo dos líneas y no resultan muy útiles. Para recorrer Kioto básicamente necesitaremos un mapa de transporte con los puntos de interés marcados, el pase de un día de bus, muchas ganas de pasear y algo de dinero para las entradas a los templos. Kioto tiene mucho para ver, en próximas entradas, os lo enseño.