Japón por libre VII: Día 3. Kioto Este

Después de un parón, retomo el relato del viaje a Japón, que hay mucha tela que cortar.

Para el tercer día teníamos también una ruta completita. Comenzamos en el norte, en el santuario sintoísta Shimogamo, también conocido como Kamo Mioya Jinja. Es uno de los santuarios sintoístas más antiguos de Japón y es uno de los 17 Monumentos Históricos de la Antigua Kioto. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad y se puede acceder de forma gratuita. Para llegar hay que tomar el bus 4 ó el 205.

Cuando me documenté para el viaje, consulté blogs, páginas webs, guías de viaje, vi programas de televisión en los que españoles expatriados nos muestran sus ciudades en el extranjero, y así como casi todos los medios coincidían en monumentos como el Pabellón Dorado, el Templo de Plata o Kiyomizu, el santuario Shimogamo apenas aparecía como reseñable. Quizá por que queda algo más alejado. Sin embargo, desde aquí os digo que para mí fue una de las mejores visitas de Kioto. Me parece imprescindible. Si ya el primer día me encantó el ambiente del Yasaka con la iluminación, los puestos, las tonalidades rojo anaranjadas; aquí lo corroboré con el Shimogamo: me gustan más los santuarios que los templos.

Y es que no es lo mismo un templo que un santuario. Los templos son budistas, y los santuarios sintoístas. Vamos, como una iglesia o una mezquita, son lugares de culto, pero cada uno de una religión. En los templos se rinde culto a Buda, mientras que en los santuarios se veneran los Kami, dioses que se encuentran en la naturaleza, cielo y tierra. Delante de la habitación donde se está Buda se sitúa un quemador de incienso enooooooorme, sin embargo en los santuarios los fieles se purifican en una fuente lavándose las manos y la boca.

Lógicamente sus recintos y construcciones son diferentes. En el caso de los templos, sus construcciones son más austeras, de madera, marrones; mientras que los santuarios tienen ese color rojo anaranjado y con un gran torii a su entrada que nos indica que entramos en una zona sagrada. Aunque algunos santuarios tienen miles de toriis, como Fushimi Inari. Pero ya llegaremos a él. Como curiosidad, los santuarios suelen ser gratuitos y abiertos al público.

Volviendo a Shimogamo, es un santuario dedicado a la deidad del trueno. Y se accede por un sendero tras dejar la parada del bus. Tras cinco minutos nos encontramos con el típico torii grande y rojo indicando que accedemos a un lugar sagrado.

Mapa Santuario Shimogamo

Entrada Shimogamo

Una vez dentro del recinto se alternan estructuras de madera noble y edificios anaranjados mucho más coloridos.

Shimogamo

Shimogamo 1

Además cuenta con un puente y un lago rodeado de cerezos que nos da unas preciosas vistas de todo el complejo. Precioso.

Puente Shimogamo

Shimogamo lago

Como era primera hora de la mañana estábamos prácticamente solos, pudimos pasear tranquilamente por todo el santuario.

Shimogamo 2

Shimogamo 3

Shimogamo 4

Una pena que los cerezos aún no estuvieran en su máximo esplendor, pero aún así el entorno era muy bonito y apacible. Nos dio una inyección de ánimo de buena mañana.

Cerezo

Además, como anécdota, os encontramos unos novios haciéndose fotos con sus trajes típicos. Pobrecilla, que no se podía ni mover para andar.

Boda

Los trajes de los novios son muy tradicionales. Ellas llevan un kimono de seda blanca y ese gorro circular que se supone que para tapar los celos de la suegra. Ellos, un kimono negro. Aunque es frecuente que ambos se cambien posteriormente para el banquete por una vestimenta más occidental. Lo más seguro es que estos que nos encontramos no estuvieran en el día de su boda, sino que era una sesión fotográfica. Lo que no sé es si pre o postboda. No obstante, a lo largo del viaje, como visitamos varios templos y santuarios, vimos varias bodas. Y choca la diferencia cultural. Es curioso de ver. Aunque las bodas en España también son para escribir un libro con toda la parafernalia que entrañan.

En fin, que habíamos empezado el día fuerte, con una de los mejores atractivos turísticos de la ciudad.

torii Shimogamo

Continuamos el recorrido dirigiéndonos a Ginkaku-ji, el Templo de Plata. Se puede llegar con el bus 5, el 17 ó el 100, que es de los más turísticos. Cuesta 500Y y su horario es de 9 a 17:30. Es recomendable visitarlo pronto porque siempre suele estar lleno de gente.

Plano Templo de Plata

Se encuentra encima de un lago. Se construyó en el siglo XV como lugar de retiro e iba a ser la contrapuesta al Templo Dorado, pero se quedaron sin dinero y al final no pudieron recubrirlo de plata.

Templo de Plata

El edificio principal es un pabellón de dos pisos de diferentes estilos que ha sobrevivido a incendios y terremotos. No está abierto al público, por lo que sólo se puede visitar su recinto exterior.

Templo de Plata

Aunque el templo no es tan llamativo como el Kinkaku, sus alrededores le dotan de mucho atractivo. A mí el recinto en sí me gustó mucho más, quizá porque en global, es mucho más completo, el atractivo del Pabellón Dorado es ese, el edificio principal y su reflejo en el lago.

Bosque Templo de Plata

Templo de Plata

Durante la visita al Templo de Plata podemos recorrer varios jardines japoneses con arena blanca perfectamente rastrillada (ahí estaba el señor minuciosamente entregado a ello), un lago y una subida desde donde se puede divisar la ciudad y el propio templo.

Templo de Plata

Vista aérea Templo de Plata

Templo de Plata

Si además coincide con la primavera, debe ser mucho más bonito el paisaje. Aunque ya digo que a mí me encantó el entorno del templo. Sí que es verdad que el templo en sí es más bien sencillo, pero con el lago y la arboleda, la imagen global cambia.

Templo de Plata

Templo de Plata

Templo de Plata

Están cuidados todos los detalles: el lago, los jardines, la arena rastrillada, los caminos, incluso las alcantarillas con el bambú.

Alcantarilla Templo de Plata

Seguimos la ruta dirigiéndonos al Camino de la Filosofía (o Paseo del Filósofo). Un camino de 2km lleno de cerezos, aunque, lamentablemente, como comentaba, a mediados de marzo aún no habían florecido y la zona estaba algo desangelada.

Paseo de la Filosofía

Paseo de la Filosofía

Aunque nos encontramos con cosas curiosas, como unos peluches pescando.

Paseo de la Filosofía

Durante el recorrido podemos encontrar tiendas, cafeterías y restaurantes. No tiene pérdida, sólo hay que seguir el canal. Recibe este nombre porque era una caminata que solía hacer el filósofo Kitaro Nishida, supongo que para pensar.

Paseo de la Filosofía

Es un paseo de una hora hasta llegar al santuario de Heian por el margen derecho. Es una zona donde podemos encontrar muchos templos, algunos más grandes, otros menos, y algunos de pago y otros gratuitos.

Honen-in. Se llega a él tras pasar un bosque de bambú. Es un templo pequeño, tranquilo, destaca más su entorno que el templo en sí.

Templo Honen-in

Tiene una puerta techada de paja y montículos de arena rastrillada que va cambiando su diseño cada pocos días.

Jardín seco Templo Honen-in

En su origen el templo era una cabaña del sacerdote Honen, que fundó su propia secta dentro del budismo. Sin embargo, la cabaña original fue destruida y el sacerdote tuvo que exiliarse porque se le consideraba un demonio por el sector más conservador del budismo. Con posterioridad, en el siglo XIX se construyeron los edificios que hoy lo componen y en 1953 el templo se independizó de la secta.

Templo Honen-in

Eikan-do. También se conoce como Zenrin-ji, el templo del bosque zen.

Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Su horario es de 9 a 17 y cuesta 600Y. Es un complejo de edificios y jardines muy tranquilo. No sé si por el ambiente zen.

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Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Invita a sentarse en el porche de los edificios y observar los jardines, tomarse un té verde y relajarse. Por supuesto, el suelo está impoluto, no te preocupes por mancharte.

Té verde

El té es gratuito, eso sí, hay que ser respetuoso y dejar la taza limpia después, que para eso hay un fregadero. Es un té matcha que toman a todas horas y que les encanta. A mí me gusta mucho el té, y fuerte. Pero no pude con él, es muy amargo. Quizá me faltó algún pastelito de estos empalagosos que toman para acompañar.

Alberga en su interior un Buda Amida que mira para un lateral en vez de para el frente. Y además tiene una pagoda de dos plantas desde la que se puede una buena panorámica de Kioto. Es uno de los templos imprescindibles solo por las vistas, aunque hay que preparar las piernas para la subidita.

Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Eikan-do

Nanzen-ji.  Es un templo que se concibió como una villa de retiro del Emperador. A su muerte fue cuando se convirtió en templo zen. La entrada cuesta 500Y; 1000Y si además se quiere visitar los jardines. Su horario es de 8:40 a 17.

Nada más entrar sorprende la imponente puerta San-mon, de dos pisos.

Nanzen-ji

La zona es muy bonita, cuenta con estructuras de madera, estatuas, fuentes, un jardín zen y, algo que me sorprendió bastante, un acueducto.

Nanzen-ji

Nanzen-ji

Nanzen-ji

Nanzen-ji

Nanzen-ji

Se construyó en el siglo XIX inspirado en los romanos. Hoy en día sigue en funcionamiento y los canales unen la ciudad con un lago.

Nanzen-ji

Nanzen-ji

Tiene subtemplos y cada uno tiene su propia entrada. Los edificios son muy bonitos, la madera está tallada y tiene elementos decorativos que le restan austeridad (para ver las imágenes con más detalle sólo hay que pinchar en ellas).

Nanzen-ji

Nanzen-ji

A lo largo del recorrido por el Camino de la Filosofía también encontramos un cementerio.

Cementerio

Sé que no es una visita que a priori suene turística, pero me gusta ver las costumbres del lugar, cómo vive y se entierra a la gente. Las tumbas tienen estatuas a las que les ponen gorritos y delantales, además de alimentos y agua. También hay tablillas con inscripciones.

Y también encontramos algún tímido cerezo empezando a dar flores (o creo que eran cerezos).

Cerezos

Cerezo

Con tanto templo y paseo se nos había hecho más que tarde para comer. Al final acabamos comprando unos enrollados y unos sándwiches y nos los comimos frente al torii del Heian Jingu. Cuando compras en una tienda de conveniencia (7 eleven, Family Mart o similar) y el producto es susceptible de ser calentado, como unos fideos, carne o unos enrollados, los dependientes te preguntarán señalando un horno o microondas, así que aunque no sepas japonés, con asentir o negar, todo solucionado. El lenguaje de signos es casi universal.

El Heian Jingu es el 2º santuario más importante. Fue diseñado para imitar al Palacio Imperial. Cuesta 600Y visitar el jardín. Se puede llegar con el bus 100. Es fácil localizarlo, puesto que para llegar a su recinto hay un torii gigante bien colorido.

Torii

En sus alrededores podemos encontrar también la Biblioteca y el Museo Municipal de Arte de la ciudad.

Museo de Arte Municipal

En 1976 se incendiaron 9 edificios, pero pudo reconstruirse tres años más tarde gracias a una colecta. Aparte del enoooooooooorme torii, sorprende que los edificios no son de madera noble sin más, sino que los tejados son verdes, mientras que su estructura y paredes están pintadas en sus tonos típicos anaranjados.

Heian Jingu

Heian Jingu

Heian Jingu

Heian Jingu

Me recordó en cierta manera al primer santuario del día, al Shimogamo. Por el entorno, por los edificios, aunque el recinto es mucho mayor e impresiona más. Lamentablemente no pudimos quedarnos mucho tiempo, pues nos habíamos ido entreteniendo tanto por la mañana, que ya era casi hora del cierre. Así que paseamos el recinto y nos fuimos.

Heian Jingu

Seguimos nuestro recorrido de santuarios y templos visitando de nuevo el Santuario Yasaka.

Santuario Yasaka

Santuario Yasaka

Ya lo habíamos visitado de noche el domingo y nos gustó mucho, pero merece la pena pasearlo también de día. Además, para ir desde Heian hasta Kiyomizudera, el próximo destino, tuvimos que hacer trasbordo y coger dos buses porque el que iba directo iba llenísimo y tuvimos que dejar pasar un par. Casualmente la conexión entre las dos líneas era justo en la puerta del Yasaka, así que aprovechamos para darle una vuelta.

Santuario Yasaka

Santuario Yasaka

torii Santuario Yasaka

El ambiente es completamente diferente, además, hacía un día de calor y había mucha gente en el césped aprovechando el sol. Por supuesto, no podía faltar gente vestida con los trajes típicos.

Trajes típicos

También nos sorprendió encontrarnos con las típicas escolares que parece que se han escapado de los dibujos animados.

escolares

Y para finalizar el día: Kiyomizudera. Se puede llegar a él con el bus 100, el 205 y el 206. Es de visita obligatoria y preferiblemente al atardecer, porque la luz al ocaso dotará al paisaje de un toque rojizo que embellecerá aún más la zona. Al encontrarse en una colina arbolada, ofrece una buena panorámica de la ciudad. Cierra tarde, a las 18 (normalmente los templos y santuarios cierran a las 16:30 ó 17:00), así que es mejor dejarlo para el final y cerrar el día de una forma espectacular. Nosotros aprovechamos hasta el cierre que comenzaron a echarnos por megafonía.

La entrada cuesta 300Y y es un conjunto de templos y recintos que también es Patrimonio de la Humanidad, cómo no. Pero no sólo hay que disfrutar del recinto del templo, sino que ya desde que nos bajamos del bus y hasta que llegamos a la colina en la que se encuentra, tenemos una subidita muy propia del Japón tradicional en la que podemos encontrar mil tiendecitas de ropa, de recuerdos, de dulces, restaurantes, tiendas de artesanía. Toda una delicia para el visitante. Además, estará tan plagado de gente que tendrás que ir despacio, por lo que se puede ir echando un ojo a los comercios. De hecho, si vais al atardecer, visitad primero las tiendas, ya que de bajada, en cuanto cierre el templo, echarán el cierre y os quedareis sin poder comprar, como nos pasó a nosotros.

Subida a Kiyomizudera

Kiyomizudera

Kiyomizudera

Kiyomizudera

El templo tenía alguno de los edificios en obras, cubiertos por lonas, por lo que no pudimos verlo todo. La parte principal del recinto es la terraza sostenida por un gran número de columnas de madera. y destaca en la colina.

Kiyomizudera

De nuevo, una pena no encontrar los cerezos en flor. Yo me empecé a desanimar un poco, porque pensé que habíamos errado con la elección de fechas. Pero teníamos muchos días por delante.

Justo debajo de la terraza, se encuentra la cascada Otowa-no-taki, que da nombre al templo (del agua pura). La cascada cuenta con 3 chorros, cada uno de ellos con un tipo de deseo diferente: salud, longevidad y éxitos. Ojo, que beber de los tres chorros se puede considerar como de avariciosos. Se supone que el agua tiene propiedades terapéuticas. La verdad es que había una gran cola.

Fuente Kiyomizudera

Al comienzo del recinto atravesamos la puerta Niomon, o de los Reyes Deva en español. Aunque también se la conoce como la puerta Akamon, la puerta roja. En ella encontramos las estatuas de dos reyes Deva junto a dos leones-perros que protegen el recinto de los malos espíritus.

Kiyomizudera

La pagoda Sanjunodo, de tres pisos, es la más alta de todo Japón. Tiene 31 metros de alto y destaca por encima del resto de edificios.

Kiyomizudera

Pagoda. Kiyomizudera

La torre de la campana Shoro es el típico campanario budista y está decorada. La campana es una bestialidad de 2.03 toneladas.

Campana. Kiyomizudera

Además de la gran pagoda Sanjunodo, dejando atrás la cascada y caminando un par de minutos, podemos encontrar la Koyasu, también de tres pisos, pero más pequeña y a la que acuden mujeres embarazadas para pedirle a la diosa Senjuu Kannon que las ayude a tener un buen parto.

Pagoda. Kiyomizudera

Kiyomizudera

Justo desde esa pagoda se ve el conjunto del resto de edificios. Sin duda una buena panorámica.

Kiyomizudera

Como decía más arriba, empezaron a cerrar los salones, edificios y a solicitar por megafonía que abandonáramos el recinto pues era la hora de cierre. Así que nos dirigimos a la salida. Eso sí, no sin antes fotografiar un bonito atardecer.

Kiyomizudera

Kiyomizudera

Atardecer en Kiyomizudera

Atardecer en Kiyomizudera

El problema de salir en el cierre, es que toooooodo el mundo sale a la vez y si intentas coger un bus con dirección a la estación central, puede ser imposible. Así que tuvimos que andar un tramo del recorrido hacia atrás para poder subirnos en uno.

Para finalizar un completísimo día, volvimos al hotel previa parada en una tienda de conveniencia para comprar la cena y el desayuno. Y a descansar que nos metimos buen tute. No hay más que ver lo extenso que me ha quedado el post. Pero es que vimos tantas cosas y taaaaaaaaaan bonitas.

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6 comentarios en “Japón por libre VII: Día 3. Kioto Este

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