Japón por libre XII: Día 6. Hiroshima

Tras coger el ferri y la JR Sanyo Line, llegamos a Hiroshima, una ciudad que podríamos decir que está en los circuitos turísticos por su castillo, pero la realidad es mucho más triste. Justo ahora en estas fechas “celebramos” el aniversario del lamentable suceso. Hiroshima es conocida porque hace 70 años, el 6 de agosto de 1945, a las 8:15 horas, los Estados Unidos escudándose en el “Proyecto Manhattan” lanzaron el arma nuclear Little Boy causando la muerte de alrededor de unos 120.000 japoneses y dejando unos 360.000 heridos que con posterioridad fueron desarrollando cánceres y mutaciones genéticas por la radiación a la que se vieron expuestos. La bomba redujo el 90% de los edificios a cenizas. El 9 de agosto el ataque fue en Nagasaki y el día 15 Japón se rindió frente a los aliados, lo que llevó al final de la Segunda Guerra Mundial.

La bomba explotó a 600 metros del suelo y se notaron en un radio de 10 km. El epicentro fue el Domo, que se usaba como Sala de Promoción Industrial. Fue la única estructura que quedó en pie, por así decirlo, ya que sólo quedó su esqueleto. Al ser el impacto en vertical, los cimientos de la sección bajo la cúpula y el soporte del edificio se mantuvieron y se produjo una onda expansiva que arrasó el resto del edificio. Lo que se conserva es lo que mismo que quedó aquel 6 de agosto, salvo alguna que otra intervención para apuntalarlo. De hecho, nos lo encontramos con andamios, supongo que preparándolo para este 70 aniversario.

En un principio, al planificar la reconstrucción de la ciudad, se iba a demoler, pero se decidió mantenerlo como recuerdo a las víctimas. Desde entonces se lo conoce como la Cúpula de la Bomba Atómica y se intedra dentro del Parque Conmemorativo de la Paz.

Este Parque se construyó en lo que antes de la bomba era el centro financiero y político de la ciudad. Allí se encontraban la Oficina Prefectural o el Ayuntamiento. Hoy en día está limpio y cuidado, claro, que es Japón, no se puede esperar otra cosa. Dentro del parque tenemos varios puntos en los que pararnos a reflexionar:

– Monumento Conmemorativo de la Paz de los Niños: Este pedestal de tres patas con una niña que sostiene una grulla de origami está dedicado a todos los niños que perecieron como consecuencia de la bomba, pero en especial a Sadako Sasaki, una niña de dos años que sobrevivió a la explosión, pero que diez años más tarde murió de leucemia. Cuando estaba enferma intentó hacer mil grullas de papel, porque según la tradición japonesa, de esa forma los dioses le concederían un deseo. Sin embargo, se quedó en los 600, falleció antes de completar su tarea. En su recuerdo, este monumento está lleno de grullas de origami de todo el mundo.

Los niños en los lados opuestos del pedestal simbolizan un futuro brillante y esperanza. Y bajo el pedestal podemos leer la siguiente inscripción: Esta es nuestra oración. Para construir la paz en el mundo.

Debajo de la estructura, hay una grulla de origami de bronce a modo de campanilla. Alrededor encontramos unas estructuras llenas de miles de grullas de colores que se reciben a lo largo de los años, sobre todo en esta época cerca del aniversario de la bomba.

También hay una grulla de origami al lado del monumento para que el visitante deje su mensaje de paz.

Museo Coreano Conmemorativo de la Bomba Atómica: Está dedicado a aquellos coreanos que tuvieron que trabajar como esclavos en las fábricas de armamento de Hiroshima. Los muertos de dicha nacionalidad ascendían al 10%.

Museo Conmemorativo de la Paz: Explica el motivo por el que fue atacada la ciudad y no otra. Era el objetivo perfecto porque prácticamente toda la ciudad se dedicaba al armamento. Pero el museo no ensalza a Japón, ellos saben que hicieron cosas mal también. Se centra en condenar la fabricación de armamento nuclear.

Cenotafio: Es uno de los primeros monumentos que se construyó en el parque y conmemora a las víctimas de la bomba. Se trata de una piedra con los nombres de los fallecidos a causa de little boy. La lista de nombres se sigue completando con los años cuando algún familiar de algún muerto lo solicita. Así que no están todos los que son, ya que si nadie del entorno lo pide, no aparecerá. Encima tiene una estructura de cemento con forma de arco que simula a un manto que cobija las almas de las víctimas.Tiene una inscripción tallada que dice “Descansad en paz, pues el error jamás se repetirá”.

Al situarnos frente al cenotafio, el arco enmarca el Estanque de la Paz, la Llama de Paz y la Cúpula de la Bomba, una imagen que engloba la destrucción que causó.

La Llama de la Paz: arde sin cesar desde el 1 de agosto de 1964 que se encendió, y no se apagará hasta que no se destruyan todas las armas nucleares.

Puertas de la Paz: Son 5 puertas de 5 metros de alto con la palabra “paz” en diversos idiomas.

Torre Conmemorativa a los Estudiantes Movilizados: en memoria de aquellos que tuvieron que trabajar forzados en la industria de la guerra dado que no había mano de obra, y acabaron muriendo.Así pues, más que una visita turística, se trata de una visita de recapacitación, como visitar un campo de concentración nazi, para reflexionar sobre la maldad del ser humano y de lo cerca que estamos de repetir nuestros errores si no echamos la vista atrás y analizamos nuestros actos a lo largo de la historia.

Pero no todo es desolación y tristeza, en Hiroshima también podemos visitar su castillo, conocido coloquialmente como “La Carpa”. Fue construido en 1589 en madera de pino y se considera Tesoro Nacional desde 1931 siendo un ejemplo de castillo en una llanura.

Lamentablemente, lo que vemos hoy en día es una reconstrucción de la torre puesto que la estructura original quedó devastada por la bomba. En el interior se puede visitar un museo sobre la historia de los castillos japoneses.Abre de 9 a 18 horas (17 en invierno) y cuesta 400Y.

Está muy cerca del Parque de la Paz.

Pero no podemos irnos de Hiroshima sin visitar la calle Hon-dori, una calle peatonal llena de tiendas, bares, locales de videojuegos (sobre todo pachinkos), perfumerías, etc. Era la primera vez que nos encontramos este tipo de calle – peatonal y con una especie de tejado –  y yo me sentí abrumada. Demasiadas cosas para ver, no sabía dónde mirar, todo me sorprendía, me llamaba la atención.

Japón moderno en estado puro. Y es que al final, Hiroshima se ha tenido que reinventar y reconstruir, por lo que todo tiene apenas 60-70 años.

9 comentarios en “Japón por libre XII: Día 6. Hiroshima

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