Japón por libre XVII: Día 8. Kanazawa

Continuamos el día 8 rumbo a Kanazawa. Desde Himeji lleva su tiempo, ya que tuvimos una hora en Shinkansen hasta Shin-Osaka, y una vez allí el recién estrenado expreso Thunderbird, que tarda dos horas y cuarenta minutos más.

Billetes

Estación

Nada más llegar, nos dirigimos al hotel para poder dejar las mochilas y movernos libremente. Elegimos el Kanazawa Mantel Hotel Ekimae, muy cerca de la estación y con Wifi. Nos salió por unos 44€ la noche al cambio y la verdad es que estaba muy bien, era más amplia que la habitación de Kioto de donde veníamos. Teníamos yukata y zapatillas, por supuesto.

Habitación

Habitación

El baño estaba equipado con amenities, con jabones de Shisheido y, por supuesto, el típico wc japonés.

Baño

Y encima de la cama nos encontramos un aparatejo que, según las indicaciones de los dibujos (ya que el texto estaba en japonés), era un masajeador. Todo un detalle después de un día cargando con las mochilas y largas horas en el tren.

Cama

Masajeador

Habitación

Tras dejar las mochilas y un breve descanso, volvimos a la estación, ya que muy cerca se encuentra la oficina que vende los billetes de los buses que van a Shirakawa-go y Takayama, nuestras paradas del día siguiente. Los buses se llenan enseguida, así que hay que reservar con anterioridad.

Con los billetes asegurados, nos dimos un paseo por Kanazawa. Una ciudad que estuvo protegida históricamente de la influencia exterior gracias a su ubicación entre los Alpes y el mar. Durante años fue la región más próspera del país, sobre todo gracias a la producción de arroz. Esta importancia favoreció que hubiera muchos proyectos culturales y artísticos, y dado que no se dedicaban a la industria, no estuvo en el punto de mira durante la II Guerra Mundial.

Este desarrollo cultural y artístico se debe a que ya en la época feudal fue la residencia de la segunda familia más poderosa de Japón, quienes tuvieron interés en la artesanía y no en actividades militares. La mayoría de los lugares de interés se encuentran en el centro. Aunque hay un paseo desde la estación. Eso sí, siempre te vas encontrando sorpresas por el camino, como este mini santuario.

Santuario

Santuario

Santuario

En la ciudad podemos encontrar el barrio de las geishas (Higashi Chaya-gay) o de los samurais (Nagamachi), además de la puerta Ishikawa o el Castillo, y por supuesto, los famosos jardines Kenrokuen.

El Castillo es realmente una explanada con una muralla rehabilitada, nada que ver con los castillos de Osaka o Himeji. Era uno de los castillos más grandes del Japón feudal, pero fue arrasado casi por completo por un incendio. Se han reconstruido los edificios que formaban el castillo, como las torres de observación, la torre almacén, la antigua puerta principal de acceso al castillo o el foso.  La puerta Ishikawa sirve como acceso principal al parque del castillo y lo conecta con los jardines.

Castillo

Castillo

Castillo

Castillo

Castillo

Castillo

Castillo

Castillo

Entrar al recinto es gratuito, aunque para acceder a algunas construcciones sí hay que pagar. Abre de 8 a 17 horas. Y nosotros cuando llegamos ya era casi la hora de cierre. Aunque viéndolo por fuera, no nos dio mucha inspiración para verlo, así que paseamos por los alrededores. Justo al lado hay un parque muy bonito y que está milimétricamente cuidado.

Jardines

Jardines

Jardines

Jardines

Jardines

Jardines

Jardines

Al igual que el castillo, los famosos Jardines Kenrokuen estaban también a punto de cerrar, por lo que no nos quedó otra que dejarlos para el día siguiente. Mientras tanto, seguimos dando un paseo de camino al hotel. Y la verdad es que con el atardecer se notaba la bajada de las temperaturas. En Kioto y la zona Oeste de la isla nos encontramos con unas temperaturas agradables. A veces necesitábamos la chaqueta, pero, en general, en manga larga íbamos bien. Incluso en Nara con la lluvia se estaba bien. Pero en Kanazawa notamos la altitud. Y es que estábamos en los Alpes. Se notaba en el ambiente un aire fresco, pero además, nos chispeó y amenazaba a lluvia.

De camino a la estación paramos en una tienda de conveniencia a comprar la cena y nos fuimos a descansar, ya que para el día siguiente tendríamos que madrugar si queríamos ver los jardines antes de tomar el bus a Shirakawa-go.

Y volvimos a pasar por la estación. Una estación que llama la atención, ya que la preside una puerta que simula un tsuzumi (un tipo de tambor japonés con forma de reloj de arena) y que mide 13.5m de alto por 24 de ancho. Tiene un enrejado que gira sobre sí mismo. La verdad es que a mí me recordó más bien a un torii. Pero quizá después de ver tantos, ya tenía la mente sugestionada.

Puerta

Puerta

Puerta

Sobre la puerta hay una cúpula acristalada y frente a ella hay un reloj de agua muy peculiar. Podemos leer la hora o mensaje de bienvenida en japonés e inglés, así como el nombre de la ciudad.

Fuente reloj

Fuente reloj

Anuncios

5 comentarios en “Japón por libre XVII: Día 8. Kanazawa

  1. Pingback: Japón por libre XVIII: Día 9. Kanazawa | Una cosa te voy a decir
  2. Pingback: Japón por libre III: Configurar el itinerario | Una cosa te voy a decir
  3. Pingback: Japón por libre XVI: Día 8. Himeji | Una cosa te voy a decir
  4. Pingback: Japón por libre XXII: Día 10. Llegada a Tokio | Una cosa te voy a decir
  5. Pingback: Japón por libre XXXIX. Conclusión itinerario | Una cosa te voy a decir

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s