Japón por libre XXII: Día 10. Llegada a Tokio

Tras el paseo por Nagoya, volvimos a la estación a tomar de nuevo el Shinkansen, esta vez, dirección a Tokio. Comimos y dimos unas cabezaditas en el trayecto. Y es que los trenes son tan cómodos y hay tanta tranquilidad, que a mí me dejaban K.O.

Llegamos a Tokio a las 16:10 de la tarde a la estación de Tokio de Shinkansen. Y para ir a nuestro hotel, teníamos que coger la Yamanote Line (línea circular de la compañía JR y que es básica para moverse con el JR Pass, pues llega a los principales puntos de interés). Así que, salimos de la zona de los trenes bala y llegamos a un vestíbulo enooooooooorme, con millones de gente moviéndose rápida y coordinadamente sin tropezarse unos con otros. Tuve un pequeño momento de pánico sin saber adónde ir. Y eso que llevábamos 10 días en Japón, no quiero imaginar la impresión que debe ser llegar directamente a Tokio.

En fin, tras respirar y relajarme, finalmente nos dirigimos en busca de la señal de JR Lines volvimos a pasar el control y enseñar los pases y posteriormente fijamos nuestra vista en encontrar la Yamanote. Al ser circular hay que ver el sentido en el que va, pero está indicado en los letreros, de dónde viene, y adónde va. Además, lo pone en el tren, en el andén el listado de paradas, e incluso en los luminosos con el tiempo que le falta por llegar (e incluso en qué parada está el tren que hará su entrada próximamente en la estación). Vamos, que no tiene pérdida. Y si una vez dentro del vagón, te das cuenta de que te has equivocado, bajas en la siguiente y cambias de dirección. Es fácil, porque dentro del vagón hay unas pantallas que indican la estación, el número de vagón en que te encuentras, por dónde se abren las puertas, las próximas paradas… Y también lo dice por megafonía. Ambos avisos, escrito y hablado, tanto en japonés como en inglés.

Teníamos el hotel en el barrio de Ueno, así que eran cuatro paradas hasta la parada del mismo nombre. Sin embargo, al día siguiente descubrimos que teníamos más cerca la de Okachimachi (mucho más divertido, la verdad. Acabamos con la cancioncita en la cabeza de la repetición de la megafonía.), que es una estación más pequeña y algo menos transitada. La de Ueno era algo más caótica porque había otras líneas aparte de la JR y claro, gente por todos lados en sus conexiones y trasbordos.

Sin embargo, lo bueno que tuvo el salir en Ueno, es que, para llegar al hotel, atravesamos la calle-mercado de Ameyoko, así que fuimos echando un ojo a las tiendas, restaurantes y puestos para saber qué nos esperaba en los aledaños del hotel. Ya se respiraba otro ambiente, más algarabía, más frikismo.

Ameyoko

Máquina de bebidas

El alojamiento elegido para nuestra etapa final del viaje fue el Ueno First City Hotel. Como digo, a 5-10 minutos de Okachimachi y 10-15 de Ueno. Por supuesto, allí estaban nuestras maletas esperándonos. ¡Buena decisión sin duda!

Maleta

Así que hicimos el chek-in, cogimos nuestras maletas, y subimos a la habitación.

Habitación

La habitación era estándar. Más o menos lo que nos habíamos encontrado hasta la fecha. Aunque este como novedad, tenía armario. Bueno, miniarmario, pero es que en el de Kioto y en el de Kanazawa sólo había un hueco para una maleta y una barra para colgar 3 perchas.

Por supuesto, no pueden faltar el albornoz con las zapatillas de rizo, aparte de las chanelas para la moqueta. Como detalle, tenían un ambientador de agua con olor a té verde y una nota que decía que te sintieras libre de usarlo tanto como quisieras. Alguno se volvió adicto, y lo echó de menos a la vuelta, jejeje. Como novedad, teníamos un planchador. No lo usamos, claro está.

Aquí teníamos la cama doble, la tele, un escritorio, la nevera, una pava de agua (que nos venía estupendamente para los fideos instantáneos) y té. Y el baño, pues lo habitual: bañera, amenities que reponían todos los días y el WC típico japonés.

Algo que también encontramos tanto en Kioto, como en Kanazawa como aquí fue el reloj despertador en la cama. Muy práctico. Si es que estos japoneses están en todo.

En fin, con el visto bueno al hotel y ya anochecido, salimos a conocer un poco la zona, ver dónde estábamos situados y buscar algo de cena para finiquitar el día.

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4 comentarios en “Japón por libre XXII: Día 10. Llegada a Tokio

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