Japón por libre XXXIV: Día 19. Asakusa

Y llegamos casi al final del viaje, con la visita a uno de mis barrios favoritos de Tokio: Asakusa. Es uno de los pocos que aún conservan ese toque antiguo, ese recuerdo a lo tradicional que habíamos visto en Kioto.

Templo Sensoji

Para llegar allí, se puede tomar bien la línea Asakusa o A (rosa) y bajarnos en la parada 18. O la línea de Ginza, la G (naranja) y bajarnos en la 19. El metro en Tokio puede parecer un caos, pero apenas hay que tener claro un par de detalles: Hay varias compañías que dan servicio en la ciudad, por lo que al hacer trasbordos, habrá que pasar los tornos y cambiar no sólo de línea, sino también de estación, pues tienen sus propias entradas (hay que fijarse en sus logotipos). Incluso dentro de la misma compañía, los trasbordos se hacen desde el vestíbulo, y no con pasillos interiores como puede pasar, por ejemplo, en el metro de Madrid.

Metro Tokio

Nosotros con la PASMO no tuvimos ningún tipo de problema y la recomiendo encarecidamente porque sirve para pagar en muchos sitios, así que se usa sí o sí. Y si no, se devuelve en el aeropuerto y te dan el dinero que tenga cargado y no hayas usado. Te evitas pelearte con las máquinas, con comprar billetes sencillos, con las colas y demás. Aunque tengas que cargarla durante la visita, perderás mucho menos tiempo en el global. El lector de los tornos calcula la tarifa (importante por ejemplo para los trasbordos) y solo tienes que ir controlando el saldo que te queda. Sin ella tendrías que calcularlo para sacar el billete sencillo en la máquina. Eso sí, tampoco hay que entrar en pánico porque no es más complejo que en el cercanías de Madrid. Al comprar el billete puedes o bien elegir la estación de destino, o si sabes el precio, indicarlo directamente. A mayor distancia, mayor precio. Pasas un torno al inicio y al final del trayecto y si te has equivocado o decidido seguir hasta una estación posterior, este no se abrirá y podrás pagar en una máquina o al revisor la diferencia. Ah, y las máquinas están en varios idiomas, incluso en español en algunos casos.

Aparte de eso, calcular el viaje es sencillo: buscar el destino, saber dónde estamos y ver cómo llegar del punto A al punto B. Las líneas van por color y las paradas numeradas… así que si te equivocas y estás en la 17 y quieres ir a la 22 pero una vez dentro ves que la siguiente en la que para es la 16, obviamente estás haciendo algo mal. Además, a diferencia de otras ciudades, los andenes son únicos, no compartidos (ojo, no ocurre lo mismo en los Shinkansen), por lo que si eliges el andén y el sentido bien, solo falta fijarse en las paradas que va haciendo el metro. Todo tiene solución.

Metro Tokio

Volviendo a Asakusa, es un barrio en el que destaca el Templo Sensoji (o Asakusa Kannon Temple), que encuadra una zona llena de tiendas, puestos de comida, locales de recuerdos y restaurantes.

Asakusa

Durante el día es imposible ver el templo sin gente, es una zona bulliciosa, ya que es uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad. Además, con los cerezos en flor, la estampa es inigualable.

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Es imposible pensar en el barrio sin que nos venga a la mente una imagen del templo, y viceversa, están estrechamente unidos. El edificio principal está abierto de 6 a 17 horas y su entrada es gratuita.

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji. Tiendas

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Es el templo más antiguo de Tokio, construido en el siglo VII, en el año 628. Y aparte de las tiendecitas que tiene en las calles que nos llevan a él, que recibe el nombre de Nakamise, en sus alrededores tenemos locales y comercios con el toque del período Edo.

Alrededores Templo Sensoji

Asakusa

Accedemos al recinto del templo a través de la puerta Kaminarimon, la puerta de los dioses del viento y el trueno, que es la puerta exterior. Es el símbolo del templo, con su gigantesca linterna. En su lado derecho está la estatua de Fujin (viento) y en el izquierdo Raijin (trueno).

Templo Sensoji

Si continuamos por la zona de Nakamise, llegamos a otra puerta, el Hozomon, que es la entrada al templo. El piso superior del portal alberga varios objetos de gran valor histórico.

Templo Sensoji

Templo Sensoji

El pabellón principal es una réplica, ya que el original se destruyó durante la guerra. Este data de 1958. En el centro se encuentra el altar con la diosa.

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

En el templo también encontramos la pagoda de cinco pisos. También se trata de una reconstrucción, esta de 1973, ya que la original ardió durante la guerra.

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Templo Sensoji

Paseamos por los alrededores del templo, por las tiendecillas e hicimos algunas compras y nos acercamos al puente Azumabashi sobre el río Sumida para ver la Torre de la Cerveza Asahi, también conocida como el cagarro dorado. Es la sede de la destilería Asahi y fue terminado en 1989. Se supone que la parte dorada es la espuma de la cerveza. Hay que tener un poco de imaginación, la verdad.

Asakusa

Río Sumida

Skytree y Fábrica Asahi

Fábrica Asahi

Y hasta aquí nuestra mañana en Tokio.

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2 comentarios en “Japón por libre XXXIV: Día 19. Asakusa

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  2. Pingback: Japón por libre XXVI: Distribuir Tokio | Una cosa te voy a decir

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