Japón por libre XXXV: Día 19. Parte II. Akihabara y Niombashi

Ya que estábamos con la compra de recuerdos y souvenirs, nos fuimos a Akihabara, que teníamos fichada alguna cosilla de la visita anterior.

Akihabara

Y ya aprovechamos para comer en la zona. Esta vez elegimos Mos Burger, una cadena de hamburgueserías japonesa con un menú bastante interesante. Tienen cocina creativa, por así llamarlo, y no quiero decir con dos filetes de carne, o rompiendo esquemas con un filete de pescado o una pechuga de pollo. No, tienen de gambas, vegetarianas, de arroz, de tempura de pescado…

Menú Mos Burger

Yo no soy muy fan de este tipo de comida rápida, no me sientan muy bien al estómago, sin embargo, todo tenía una pinta excelente y me costó decidirme. Al final nos decantamos por una de gambas y otra de soja con aguacate (me encanta y me sorprendió encontrarlo tanto en Japón). Acompañamos las hamburguesas con unas patatas y unos aros.

Hamburguesas Mos Burger

La calidad mucho mejor que BK o McD. Mucho más sabroso. Y el local mucho más cuidados los detalles, la atención… Además, salvo los vasos, que son reutilizables, el resto es papel, así que parece que cuidan no solo el menú con productos orgánicos, sino también el medioambiente.

Ya que estábamos en Akihabara, nos quedamos por la zona para ahondar más en el barrio. Que no todo es mundo friki. Si nos dirigimos hacia la zona de Ochanomizu (Parada M20) podemos encontrar el Santuario Kanda Myojin.

Santuario Kanda Myojin

Santuario Kanda Myojin

Santuario Kanda Myojin

Santuario Kanda Myojin

Santuario Kanda Myojin

Santuario Kanda Myojin

Es un antiguo templo sintoísta construido en el año 730. Según la tradición, trae suerte para los negocios, la familia y encontrar pareja. Además, protege de la mala suerte y la competencia.

Y según íbamos caminando hacia el santuario, nos sorprendió ver en la distancia una cúpula verde, así que nos acercamos a ver qué era. Y resultó ser Nicholaido, que se encuentra sobre una colina.

Nicholaido

Es la Catedral de la Santa Resurrección, la catedral principal de la Iglesia Ortodoxa de Japón. Se terminó en 1891, pero un terremoto de 1923 la destruyó, así que se reconstruyó años después, en 1929, aunque con una cúpula más pequeña. Recibe su nombre en honor a San Nicolás, un misionero ruso responsable de expandir la religión ortodoxa por Japón. Es de estilo bizantino con planta de cruz.

Tomamos la Chuo Line y nos fuimos hasta la estación de Tokio, y de ahí nos fuimos paseando a Nihombashi. En este barrio es donde encontramos el puente del mismo nombre y que era en su día uno de los pasos más importantes en la ruta Tokaido del Período Edo que unía Tokio y Kioto. Desde ahí partían las cinco rutas con más actividad de la época. Además, es el km 0 de Japón, desde donde se miden las distancias para carreteras y ferrocarriles.

Shimbashi

El puente original de 1603 ya no existe, pues ha sufrido terremotos y guerras. El que vemos hoy es de 1911, de estilo Art Noveau y no es muy visual, ya que lo atraviesa la autopista. Aún así, ha sido designado como de gran importancia cultural.

Teníamos intención de acabar el día subiendo a la Tokyo Sky Tree, pero nos acercamos y decidimos dejarlo para el día siguiente, ya que estaba atardeciendo y no nos iba a dar tiempo a subir y verlo de día.

Skytree

Además, el “centro” de la ciudad está al oeste de la torre, por lo que nos caería el sol de lleno y no podríamos disfrutarlo de lleno. Y no sólo eso, sino que no es llegar y subir, sino que hay que hacer una cola para comprar la entrada (2000Y), y en función de la entrada, te van asignando hora, para lo cual tienes que hacer otra larga cola. Además, si quieres subir al segundo mirador (1000Y), tienes que comprar otro billete. La verdad es que está muy mal organizado para lo que son estos japoneses. Si lo comparamos con el Empire State Building, que también tiene dos miradores, subir al Sky Tree es harto complicado. Porque además, se puede comprar la entrada por internet, pero sólo con tarjetas de crédito japonesas. Para el Empire puedes decidir el día que vas a ir, comprar para un mirador o dos, y te puedes quedar el tiempo que quieras. Nosotros subimos a eso de las 4 de la tarde y esperamos a que se nos hiciera de noche para tener las vistas de día, con el atardecer y con las luces ya brillando. Y esa era la intención en Tokio, pero parece que iba a ser complicado y que nos iba a llevar tiempo. Así que decidimos dejarlo para el último día y aprovechar para ultimar compras en Ikebukuro de alguna cosilla que nos faltaba y nos volvimos al hotel a dejar las maletas finiquitadas, ya con los regalos preparados, puesto que el día siguiente haríamos el check-out en el hotel.

escultura

Parque de juegos

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Un comentario en “Japón por libre XXXV: Día 19. Parte II. Akihabara y Niombashi

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