Serie Terminada: The Listener

Hace unas semanas que acabamos esta serie canadiense que creo que en España no ha llegado a ser muy conocida. Narra la historia de Toby Logan, un paramédico que es telépata. Es decir, es capaz de oír lo que piensa la gente. De ahí lo de The Listener.

Al principio le supone un problema, pero con los años, comienza a aprender a vivir con su capacidad, a no volverse loco al oír tantas voces y a enfocar ese don en ayudar a los demás.

Tan solo hay dos personas que conocen su secreto. Por un lado, su compañero de ambulancia, el turco Osman, y por otro, su amiga (y ex novia) Olivia, que trabaja como médica de urgencias. Sin embargo, cuando Toby decide ayudar a los demás, necesita hablar con la policía, y no es fácil explicar cómo obtiene la información que aporta, así que, también tendrá que contárselo a la detective a la que suele acudir, Charlie.

Al principio la serie me parecía algo floja. El planteamiento no estaba mal, sin ser del otro mundo, pero los casos eran algo simplones. Sin embargo, a medida que avanza la temporada, vamos conociendo algo más de la historia del húerfano Toby, van ganando protagonismos los secundarios, sobre todo Osman, que es todo un personaje (es el típico Sancho del Quijote protagonista).

Poco a poco, a lo largo de las cinco temporadas The Listener se ha ido renovando. Se introducen nuevos personajes, otros van desapareciendo; la trama se centra más en la labor policíaca del protagonista y el hospital va perdiendo importancia. Hay un cambio importante por ejemplo de la primera a la segunda temporada. En la cuarta y la quinta vemos a un Toby ya más metido en la investigación, con un equipo a su lado, otras técnicas de investigación. Quizá la tercera sea la más floja.

Aún así, aunque vaya mejorando, es una serie para pasar el rato, entretiene sin más. No tiene excesiva intriga o tensión. No tienen nada que ver con Flashpoint, por ejemplo (también canadiense). Son casos que inician y finalizan en cada capítulo, y siempre hay buenrrollismo. Incluso le falla el hecho de no ahondar más en el pasado del protagonista, en su paso por casas de acogida, qué pasó con su familia. Hay intentos en algunos finales de temporada, pero muy leves. Y si da un paso adelante, luego todo se cierra de un carpetazo. A veces hay saltos en los que ya han pasado cosas y no te enteras. Todo muy abrupto.

Pero bueno, no está mal para pasar el rato. Son cinco temporadas, pero son cortas, de 13 capítulos. Sirve para desconectar del día a día mientras cenas. Sin más expectativas.