La jornada de reflexión no fue el 19-D

Quizá la jornada de reflexión para la ciudadanía fuera el sábado, pero la verdadera reflexión comienza hoy. Llevamos unos años en constante campaña electoral. Que si las europeas, las municipales y autonómicas de gran parte del país, que si las andaluzas, las catalanas y, por fin, las generales. Este país ha cambiado mucho en los últimos años. No voy a entrar en herencias recibidas, en “hemos tenido que hacer lo que había que hacer”. No podemos cambiar esos sucesos, pero lo que es cierto es que todo lo que nos hemos encontrado durante el camino nos ha llevado al lugar en el que estamos hoy.

Ayer hubo elecciones al Congreso y al Senado y tenemos un abanico bien colorido en la Cámara Baja. Hay quien dice que llegó el caos, que nos encontramos con un guirigai tremendo y que será imposible gobernar. Yo creo que tenemos un reflejo de lo que es la sociedad hoy en día. Plural. Y el que diga que el resultado es un error, está insultando a los votantes, ya que entiendo que cada elector actuó en conciencia. El pueblo ha votado, ahora le corresponde a los políticos sentarse a dialogar y negociar por un bien común, que parece que se les olvida que, ante todo, están para representarnos. Si no se ponen de acuerdo tendremos que votar de nuevo, por mí no hay problema, pero ¿cómo van a convencer a la ciudadanía de que les voten para gobernar un país si no son capaces de negociar con los representantes de los otros partidos?

Quien pensara que la campaña por la presidencia terminaba ayer, se equivocaba de lleno. Esto no acaba más que empezar y entramos en una postcampaña en la que vamos a oír a los diferentes partidos contradecirse a sí mismos continuamente.

Ahora mismo el balón está en el tejado del PP, que ha conseguido el mayor número de escaños, 123. Pero no llega la mayoría absoluta (176), así que necesita apoyos para que Rajoy sea investido presidente. Y ahí empieza el festival. Como se han dedicado a ningunear e insultar al resto de fuerzas, ahora puede tener complicado que le den el sí en el Congreso.

De momento, el único partido que podría facilitar la investidura sería Ciudadanos, que ha dicho que sólo votará sí a su propio partido y no se va a oponer a que otros lo formen absteniéndose. Pero aún así, sería insuficiente, puesto que sumarían 163 a favor frente a los 178-187 en contra (en función de quién se abstenga). Por eso piden a los de Pedro Sánchez que ellos también lo hagan, para que la balanza quede en 123-97 y pueda gobernar la fuerza más votada.

El siguiente con más escaños es el PSOE, que se ha quedado con 90. Así que tampoco llega, obviamente, a la mayoría. Así que tiene dos opciones, o dar apoyo al primero formando una gran coalición con una suma de 213 escaños; o bien empezar a mover ficha y buscar alternativa. Tampoco lo tiene fácil en su diatriba.

No sé yo si sus votantes verían muy bien la unión con el PP y no tendría sentido después de tanta flecha en ambos sentidos (aunque mucho forme parte del show de la política). Respecto a dar el “sí” en la investidura, hoy ya han salido miembros del partido a asegurar con rotundidad que ellos votarán “no”.

Así pues, queda la segunda opción, intentar formar un grupo que obtenga la mayoría. Ya hay cábalas de un pacto de izquierdas, pero yo no lo veo tan claro. En esta coalición se habla de Podemos (con sus confluencias – que es de donde más aporta-) y sus 69 escaños y UP-IU con 2. Juntos sumarían 161, que serían más que los noes (149) del resto del partidos y la abstención de Ciudadanos. Sobre esto ya han comenzado a pronunciarse. Susana Díaz o García-Page no verían con buenos ojos esta coalición, tienen muy recientes las autonómicas y municipales en las que han tenido enfrentamientos entre ambos partidos en sus propios acuerdos de investidura. Y Podemos se sitúa en la misma postura: si quieren los 69 escaños hay determinados puntos que cumplir. El principal de ellos es el de un referéndum sobre la consulta de la independencia de Cataluña. Ahí hay una línea roja que los del PSOE no quieren pasar, y para los morados es imprescindible. Y más con la fuerza que tiene En Comú dentro de la agrupación.

También se da por hecho que UP-IU se uniría a esta unión de izquierdas, pero recordemos que IU ya tuvo su propio diálogo con Podemos para intentar confluir y se rompieron las negociaciones porque había muchos desacuerdos de programas. De esta forma, de esos 69 escaños que se cuentan como de Podemos, en realidad algunos también serían de IU. Por ejemplo, en Galicia Anova, Esquerda Unida y Podemos iban bajo el nombre de Na Marea. Y En Cataluña se unieron Barcelona en Comú, ICV, Podem y EUiA con el nombre En Comú Podem. Los gallegos obtuvieron 6 escaños y los catalanes 12. Así que podemos decir que hay 18 escaños que estarían a medias entre las dos formaciones. Un auténtico lío dentro de otro lío.

Y además, se riza más el rizo, si cabe, puesto que en Cataluña estaban esperando estos resultados para investir presidente y, ante los resultados, la CUP entiende que hay mayoría de izquierdas en Cataluña y que no tiene sentido votar a Artur Mas. Así que ha avisado a Junts per sí que si quieren su apoyo en la investidura ya pueden buscar otro candidato. Y parece que sabremos algo pronto. El próximo domingo la CUP votará en asamblea propuestas para investir a Mas o para rechazarlo. Si no llegan a un acuerdo para formar gobierno, que no parece, tendrán que convocar de nuevo elecciones.

¿Se esperarán los partidos nacionales a los resultados de las catalanas para mover ficha y entraremos en bucle? En principio tenemos hasta el 13 de enero para que vayan hablando y acercando posturas. Eso es la política: diálogos, negociaciones y acuerdos. Así que ya pueden empezar a levantar los teléfonos y mirar agendas. El pueblo ya ha hablado, falta que los dirigentes entiendan el mensaje, reflexionen y actúen en consecuencia.