Atascados

Cuando pensábamos que lo habíamos visto todo en la política de este país, resulta que esto no acaba más que empezar. Cuando todo apuntaba a que esta semana tendríamos un debate de investidura tras las visitas protocolarias a Zarzuela, resulta que el candidato propuesto por el monarca dice que vaya pasando el segundo, que a él es que ahora no le pilla muy bien. Un candidato que lleva un mes machacando con que ha ganado las elecciones, con que tiene que gobernar el partido más votado, con que hay que ser serio; pero que cuando Felipe lo propone como candidato esconde la cabeza cual avestruz. Donde dijo que se veía “con fuerzas” y que era su “responsabilidad”, ahora dice que ha comentado que se va a presentar, pero que lo que no ha aclarado es cuándo.

Mariano Rajoy sigue en su línea, como cuando daba ruedas de prensa en el plasma. Sin dar la cara. Sigue con sus axiomas que sólo él entiende, es el Rajoy de es el vecino el que elige el alcalde, de las decisiones se toman en el momento de tomarse, de a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión. Ha hecho lo de siempre: salir por la puerta de atrás. Pensando que para qué defender su reelección en un debate de investidura en el Congreso si no va recibir apoyos. Según él porque “aún” no los tiene. De los 14 grupos parlamentarios diferentes que hay en el Congreso, parece que no ha logrado convencer a nadie. No sé yo si llegará a hacerlo. Esperar que se pongan de su parte aquéllos a los que has ignorado durante cuatro años, se me antoja complicado. Por mucho que apele al bien de España ¡PAÑA!, la unidad, los mercados, al foro de Davos, Alemania, bla bla bla.

Pero él a lo suyo, la culpa es de los demás, que no son serios, que no saben estar a lo que hay que estar. Mira que no enterarse de que lo que tienen que hacer es votarle a él. Y sin proponer nada. Sólo porque él lo vale, que en estos cuatro años ya lo ha demostrado, ¡hombre ya!

Con esta jugada pone en el punto de mira al PSOE desviando la atención de la imputación del PP (como partido, ya no vale lo de la oveja negra) por destruir pruebas judiciales; evitando que nos demos casi cuenta de que la mano derecha de Soraya ha dimitido por el escándalo de Acuamed; haciéndonos olvidar que tienen una tesorera investigada. Se trata de poner el foco en los demás, como lo del bebé de Bescansa o las rastas. Y mientras, no nos fijamos en de la Serna.

En el PP creen que por muy mal que les vaya a ellos, esto no depende de ser el mejor, sino de saber jugar sus cartas y ser mejor, al menos, que el oponente. Y en este caso, como ya dije, la papeleta la tiene el PSOE. Un movimiento que, dicho sea de paso, no creo que le corresponda si seguimos la lógica del PP de que tiene que gobernar el partido más votado. En tal caso, lo que tendría más sentido sería que fuera primero el que ha ganado las elecciones, según sus propias palabras. Y, si no funciona, que pasen los demás. Que además, mientras no tenga lugar el primer debate de investidura, no empiezan a correr los dos meses para convocar nuevas elecciones.

La estrategia del PP consiste en que sea Pdr Schz el propuesto, que se estrelle, que se abra, aún más, la batalla interna del PSOE. Y mientras llueven los cuchillos, presentarse Rajoy, entonces sí, como salvador caído del cielo. Para ese momento, quizá sí que encuentre los apoyos que ahora no tiene. Y sin haberse desgastado como ocurriera en Andalucía con Susana Diaz o en Cataluña con Mas y la CUP con su no pero sí. Rajoy ha funcionado así toda su carrera. Lo cuenta muy bien Ignacio Sánchez-Cuenca aquí.

Pdr Schz baila entre dos aguas, entre lo que le dicen sus barones y lo que le ofrece Podemos. Una oferta que nos pilló de sopetón, incluido a Sánchez que se encontraba en Zarzuela. Con esta propuesta Podemos pretende presionar al PSOE. Al igual que hace el PP, le pone la pelota en su tejado. ¿Que le sale bien? Iglesias se lleva la vicepresidencia. ¿Que no? Puede culpar al PSOE de que gobierne Rajoy o de que vayamos de nuevo a elecciones. Y en el caso de unos nuevos comicios, todo parece apuntar a que los morados pasarían a los socialistas. Toda una jugada maestra. Y es que algo que manejan muy bien en Podemos son los tempos, el marketing y las redes sociales. Aunque a esta coalición de izquierdas le siguen fallando los números, con PSOE, Podemos y UP-IU no tendrían mayoría para desbancar al PP. Hacen falta los nacionalistas. Así que no sería una propuesta tan cerrada. Pero antes de obtener esos apoyos de fuera que faltan, Pedro tiene que conseguirlos dentro. Tiene demasiados frentes. Y lo curioso es que le critican por intentar acercarse a Podemos aquéllos que ya tienen pactos similares en sus ayuntamientos y comunidades. Un sinsentido.

Pero Sánchez ha visto la jugada de Rajoy y el PSOE ha dicho en un comunicado que “Rajoy tiene la obligación constitucional de aceptar el encargo real y presentar su candidatura a la investidura o renunciar definitivamente a ella”. Pero la Constitución no dice nada al respecto. Incluso podríamos tener una segunda ronda de consultas, que Felipe proponga a Sánchez y este diga lo mismo que Rajoy. Y así hasta el infinito, ya que no correrían los plazos. Cuelga tú; no, tú; no, venga, tú. Eso sí, cada vez que hacen una comparecencia apelan a que hay que cerrar un gobierno con urgencia en pos de la estabilidad del país. En sus manos está. El pueblo ya votó, hagan su trabajo.

Y sin embargo, con todo esto, creo que lo tiene más fácil Sánchez que Rajoy. Pero el tiempo lo dirá. El miércoles volvemos al día de la marmota. De nuevo veremos paseíllos, saludos y fotos en Zarzuela. Ya podían agilizar esto un poco haciéndolo por la vía telemática, como con la Presidenta del Parlament. No creo que cambien muchos los discursos. Aunque en este país nunca se sabe. Lo mismo tenemos un bombazo a la vuelta de la esquina.

Nueva serie a la lista “para ver”: CSI Cyber

Continúo con series añadidas a la lista “para ver”. En este caso se trata de CSI Cyber, cuarta en la franquicia CSI, y actualmente la única en antena. CSI Las Vegas finalizó recientemente tras 15 temporadas y una película como cierre, y CSI Nueva York y CSI Miami ya terminaron hace un par de años.

Tal y como se había hecho en los anteriores spin-off, se presentó Cyber en una de las sagas. En este caso no había más remedio que fuera en Las Vegas. Un caso con delito cibernético en la penúltima temporada y allá que se plantó la jefa del equipo para echar una mano.

Una vez que ha echado a andar, vemos a Avery, la agente especial y ciberpsicóloga que dirigirá a su equipo adentrándose en las redes para resolver crímenes, asesinatos, robos cibernéticos o hackeos.

CSI se ha renovado para tratar temas de actualidad en una época en la que toda nuestra vida está en los ordenadores y aparatos electrónicos en general. Una época en la que vivimos más en la red que en el mundo real.

Está muy en la línea de CSI, un procedimental con sus casos por capítulo y poca profundización más. Personajes algo estereotipados y me imagino que muchos informáticos se llevarán las manos a la cabeza con la representación de los casos. Pues como siempre, hay licencias televisivas, el código no será muy real, inventarán procedimientos y recurrirán a métodos que son imposibles. CSI nunca se ha caracterizado por ser muy realista. Así que si eres docto en el tema, te recomiendo que te olvides de CSI Cyber y veas Mr Robot. A ver si saco un hueco y os la presento.

Interrail por Capitales Imperiales. Preparativos

Seguimos con los viajes. Pasamos del país del sol naciente a las Capitales Imperiales (Viena – Praga -Budapest). Fue un viaje de 11 días que hicimos de finales de junio a principios de julio de 2015.

Este viaje lo teníamos en la lista de próximos destinos, pero nunca nos arrancábamos, porque casi todas las ofertas que veíamos eran en bus, y son una auténtica paliza. Sin embargo, después de lo bien que se nos dio el Interrail por Benelux, echamos un ojo a los mapas y vimos que había buena comunicación ferroviaria entre las ciudades, así que, no hubo que pensar mucho más. Tocaba Capitales Imperiales en tren.

Llegó el momento de comprar el billete y me puse a echar cuentas porque había varias opciones de billete:

El resultado era 364€ vs 372€. Parece que estaba claro, porque con el primero podíamos hacer también parada en Bratislava (Eslovaquia 78€), que está a una hora de Viena.

Sin embargo, no sé cómo, fui a dar a parar a la página Eurail, que es el nombre que recibe Interrail para ser comercializado fuera de Europa. Según la propia web “El pase Eurail es sólo para ciudadanos o residentes no europeos. En cambio, los ciudadanos europeos pueden usar un pase InterRail, disponible en Interrail.eu. Si no es residente europeo pero puede probar que vive en Europa, también puede elegir usar un pase InterRail“. Es decir, se supone que es el mismo tipo de billetes. Pero resulta que no. Si te pones a navegar por los menús, resulta que hay más variedad y combinaciones. Por ejemplo, existe la opción de elegir 4 países limítrofes. Así que si eres ciudadano europeo, sales perdiendo porque tienes menos opciones.

Y buscando buscando, llegué al European East Pass de la web Rail Europe, que incluye justo los 4 países que queríamos ver. ¿El precio? 5 días en un mes 168€ por persona. Sin duda teníamos billete ganador, ya que las condiciones eran las mismas que las del Global Pass. Y nos ahorrábamos casi 200€ por persona.

Pase interrail

Las cuatro ciudades forman casi una línea recta, y no había que configurar mucho itinerario. El orden de la ruta quedó reducido a dos opciones:

  1. Praga – Viena – Bratislava  – Budapest
  2. Budapest – Bratislava – Viena – Praga

Tomamos la decisión en base a los precios de los vuelos, ya que salía más barata la segunda opción que la primera, y como nos daba igual, pues hicimos caso al bolsillo. Elegimos Iberia porque era vuelo directo y nos salió por 208€ por persona, con seguro incluido. Lo compramos un mes antes de la fecha de vuelo. Creo que es la vez que hemos comprado unos billetes de avión tan pegados a la fecha de viaje.

Así pues, casi a la vez, reservamos los hoteles.

En Budapest elegimos el City Hotel Matyas, que se encuentra en el centro, próximo a Vaci Utca, la zona de tiendas; y justo al lado del Puente de Elizabeth. Es un edificio antiguo, de viviendas y el hotel tiene una distribución peculiar, ya os contaré más cuando entre en materia. Nos costó la habitación doble (sólo alojamiento) para 3 noches 142,56€. Con Wifi.

En Bratislava nos decantamos por el Park Inn Danube. Está en el centro histórico, y tiene muy cerca el castillo. Se ve desde el hotel. En este caso fue alojamiento y desayuno y nos salió la noche por 46,65€. Con Wifi.

En Viena nos superamos y pasamos las 3 noches en el Best Western Plus Amedia Wien. Si bien no está céntrico, no estaba mal comunicado. Tenía un Lidl en los bajos del hotel, un Plus y una Bäkerei (pastelería – panadería) en la acera de enfrente, a 10 minutos una estación de tren y a unos 15-20 una de metro. Nos costó 144,49€ sólo alojamiento. Aunque la habitación tenía una jarra para calentar agua, sobres de café, té y azúcar, así que con poco que compraras de sólido, salías desayunado. Con Wifi. Hablamos de toda una señora habitación de hotel de 4 estrellas. Sin duda una gran elección.

Pero fuimos mejorando aún más. En Praga nos alojamos en el Design Hotel Neruda. Un hotel muy peculiar que ha aprovechado varias viviendas históricas y las ha reconvertido en habitaciones. Esto hace que tenga un diseño extraño con pasillos y recovecos, con escaleras estrechas, pero con mucho encanto. Las habitaciones son una cucada, echad un ojo a la web. Nosotros elegimos la habitación pequeña estándar, pero cuando llegamos nos subieron a una de diseño porque no les quedaba la que habíamos pagado. Así que no podemos tener mal recuerdo. El hotel no está céntrico, ya que se encuentra al lado del castillo, pero había un paseo cuesta abajo de 10-15 minutos al Puente de Carlos. También tenía Wifi y desayuno. Y las 3 noches nos costaron 144,93€.

Prácticamente nos salieron todos los hoteles igual: unos 47€ la noche. En unos con desayuno, en otros no. Unas habitaciones mejores, otras algo menos. Unos en el mismo centro, otros a un paseo. En cualquier caso, recomendaría los 4. Al final el gasto en hoteles fue 478,63€.

Así pues, partimos de un importe base de vuelos, interrail y hoteles de 1252,43€. Unos 626€ por cabeza.

Una vez en destino tuvimos gasto en comida y transporte, aunque anduvimos bastante y casi todo el transporte fue el uso del pase, salvo quizá en Viena así como los trayectos desde y al aeropuerto. En Eslovaquia y Austria tienen el € como moneda oficial, pero para Hungría y República Checa hay que cambiar moneda. En Hungría tienen el Florín (HUF) y en la República Checa la Corona Checa (CZK). Como no estimábamos mucho gasto, decidimos sacar dinero en destino. A nosotros nuestro banco nos cobra el cambio de divisa aplicado por Visa (un 3%) y 2€ de comisión independientemente de si sacas 50€ ó 500€.

Así que en Hungría sacamos unos 20.000 Florines, que vinieron a ser como 55€ y pagamos con tarjeta el metro del aeropuerto al hotel, otros 3,5€. Con lo que podemos decir que gastaríamos algo menos de 60€.

En la República Checa sacamos dos veces dinero porque nos quedamos algo cortos. Hacía mucho calor, fue cuando empezó el verano infernal que hemos tenido y nos hidratamos bastante más. Según el cargo en banco sacamos 98€, que debieron ser como 2.500 – 2.600 coronas.

Podríamos decir que el presupuesto para los 11 días rondaría los 1.500 – 1.600€ si añadimos estos reintegros más los gastos en Viena en comida y metro. En Bratislava hicimos una comida y una cena, que no llegarían a 25€ el total.

Se puede hacer más a nivel mochilero y gastar menos en alojamiento; o elegir un vuelo con escalas que baje algo el precio y quizá conseguir hacerlo por 400 – 500€ por persona. Como siempre, a gusto del consumidor.

Y llegó 2016

Cómo pasa el tiempo. Enero otra vez. Con esta temperatura nada típica del otoño e invierno se me ha pasado la Navidad visto y no visto, casi sin consciencia de ello. Bueno, el haber tenido elecciones puede que haya influido, los resúmenes anuales han esperado hasta el último día para cerrarse ya que no parece que haya un panorama nada claro.

Eso sí, ya va habiendo movimiento. Empezando por Cataluña, después que la CUP haya decidido no investir a Mas. Aunque parece que hay una puerta semiabierta a la proposición de otro candidato. Tienen hasta el 10 de enero para mover ficha. A partir de entonces expirará el plazo legal para nombrar al presidente de la Generalitat, el Parlament quedaría disuelto y tendrían que convocar nuevas elecciones, seguramente para la primera semana de marzo. Con esta premisa, la nueva campaña electoral comenzaría a mediados de febrero.

Y mientras esperando a un Gobierno Central. Para esto parece que habrá que echarle más horas, días (e incluso meses), ya que no creo que el día 13 de enero salgamos de dudas. Se mareará la perdiz, que si noes, abstenciones, caras largas, miraditas. Después se echarán la culpa entre partidos de que no haya acuerdo, volarán las flechas, los cuchillos y cualquier arma como si fuera la guerra. Con las probables elecciones catalanas además de por medio, a ver por dónde salen los discursos de los partidos y si no vamos también a unas elecciones generales en mayo (convocadas a mediados de marzo con los votos catalanes recién contados).

Pero no vamos a avanzar tanto, ojo, que apenas han pasado un par de semanas desde el 21D y parece que llevemos un par de meses hablando de pactos para no romper España. Los que se creen vencedores esperan el apoyo del resto, o al menos la abstención. Los que se ven como alternativa están esperando que los primeros no tengan opción y les llegue su turno. Y detrás, unos que si la legislatura comience ya, otros esperando unas elecciones en las que creen que obtendrían mejor apoyo que el 20D. Pero es que, además de los ataques entre partidos, como era de esperar, también tenemos las internas dentro de las propias formaciones, así que pueden correr ríos de sangre.

Lo curioso de la situación es que da la sensación de que se sorprenden del resultado electoral cuando en 2015 esto ya ocurrió en las elecciones andaluzas o catalanas. Como siempre, la clase política está a lo suyo, muy desconectada de la realidad y sin nada de autocrítica. Y mientras, la gente de a pie tiene que volver al ritmo diario. Se acabaron los días festivos. Los niños vuelven a las clases, los adultos al trabajo (con suerte) y a apuntarse al gimnasio, a empezar la dichosa dieta, a aprender inglés y todos esos propósitos que se repiten cada año. Estamos en los primeros días del año, del mes, y ya nos inundan los medios con las mismas listas de cada año. Quizá una buena idea sea plantearse objetivos más a corto plazo que a 365 días. Ó 366, que 2016 es bisiesto. Yo me quedo más con la idea de cambiar hábitos que la de los propósitos que se quedan en papel mojado.

Por ejemplo, en lugar de comenzar una dieta radical, soy más partidaria de empezar introduciendo modificaciones en el día a día. Sustituir un desayuno con bollería o galletas por uno que contenga alimentos de verdad; ir cambiando los snacks de media mañana/tarde por fruta; adaptarse a una reducción progresiva de las bebidas azucaradas; reducir el consumo de sal; cocinar a la plancha en vez de freír; acompañar el plato principal con ensaladas o verduras en lugar de patatas fritas… Pequeños detalles. Pero poco a poco, con una pauta de tiempo, para que el cuerpo y el paladar se vayan acostumbrando. Para cuando te quieres dar cuenta, pueden haber pasado unos meses y ya has llegado a una alimentación mucho más nutritiva. Y sin tener que estar pensando en pesarse o contar calorías.

Lo mismo con el ejercicio. No sirve de nada apuntarse al gimnasio el 1 de enero (o salir a correr) si al final a día 15 lo has dejado por falta de ganas o motivación. Primero, considero imprescindible encontrar una actividad con la que uno disfrute, y segundo, progresión. Por ejemplo, si el objetivo es correr durante una hora, yo empezaría primero andando. Quizá primero 15 minutos andando y 5 de carrera. La siguiente semana 20-10. La tercera 30-20. Para la cuarta lo haría a la inversa: 20 de caminata, 30 de carrera. Y así poco a poco. Roma no se conquistó en una hora.

Uno de los grandes problemas que se nos plantean en el día a día están relacionados con el dinero. Bien para pagar facturas, bien como ahorro para emplearlo en el tiempo de ocio. En mi caso, para viajar. Aunque he sido siempre muy hormiguita en ese sentido porque no soy muy materialista ni tengo gustos caros, descubrí hace poco el reto de las 52 semanas. Se trata de un ahorro progresivo tomando como referencia la semana del año. Esto es, comenzamos la semana uno ahorrando 1€, la dos, 2€ y así sucesivamente hasta llegar a la última del año en la que aportaremos 52€.

Así a priori no parece un gran esfuerzo, pero con la tontería, a final del año habremos llegado a una suma total de 1.378€, que no está pero que nada mal. Como comentaba con la alimentación o el deporte, me parece un acierto lo de ir en progresión, porque el acostumbrarse a un hábito llega de forma sin que apenas nos demos cuenta. Ahorrar 1€, 2, 10 ó 12 a la semana no es complicado. Podemos ir guardando las vueltas cuando hacemos la compra, por ejemplo. Quizá a medida que vamos más allá es más complicado, pero creo que también nos habremos concienciado más de los gastos semanales y probablemente nos paremos a pensar antes de hacer una compra compulsiva.

En principio el reto está pensado para hacerlo en un año natural, pero si vamos a ahorrar por ejemplo para unas vacaciones, a lo mejor es preferible comenzar en septiembre. Iniciarlo el 1 de enero significa que acabemos el 31 de diciembre, y aportar 52€ en plena época navideña, puede que sea un esfuerzo algo más complicado. Pero se me ocurre la opción de invertirlo. Aportar la primera semana los 52€ e ir bajando. Quizás así se haga menos cuesta arriba. Además, la versión decreciente puede motivar más porque en el primer mes ya tendrías ahorrado 202€ y no los 10€ de la versión creciente. Puede ser la forma adecuada sobre todo si eres de los que empiezan con mucho ímpetu los retos.

Todo es susceptible de modificación. Incluso si algún mes viene algo complicado, hacer una aportación mensual y no semanal calculando la suma parcial. A lo mejor una semana no puedes poner 20€, pero la siguiente ya has cobrado y puedes aportar 41€ (los 20 atrasados y los 21 de la semana en curso). También puede ser visto de forma más sencilla si dividimos los 1.378 entre las 52 semanas. Nos saldría un aporte de 26,5€ semanales, que es más esfuerzo, pero es constante. O unos 115€ al mes si prefieres ahorrarlo según recibes el ingreso de la nómina y ya no contar con ello desde principios de mes. Lo importante es no perder el norte, la motivación ni el objetivo. Y adaptarlo a la forma que sepamos que vamos a cumplir mejor.

Pero bueno, cada maestrillo tiene su librillo, es cuestión de encontrar el punto. Conozco gente que dejó de fumar y metía en una hucha el importe que se gastaba a la semana en tabaco. Hay quien va guardando durante todo el año las monedas de 10, 20 y 50 céntimos cada vez que paga. Se quita calderilla y a la vez ahorra. Pero en ese caso no tienes un importe fijado como objetivo, sino que al final tienes que echar números. Puede salirte bien, o puede que acabes pagando con tarjeta y se acabaron las monedas.

En cualquier caso, el 2016 ha echado a andar y tenemos muchos días por delante con muchos frentes abiertos. Yo, por mi parte, tengo como propósito inmediato comenzar con el relato del Interrail a Capitales Imperiales de este verano tras terminar con Japón.

Feliz 2016.