Interrail por Capitales Imperiales. Día 2: Budapest

Budapest es una ciudad extendida, con muchos barrios periféricos, sin embargo, la mayoría de los puntos de interés se encuentran bastante céntricos y de fácil acceso a pie, o transporte público, que funciona bastante bien.

En su día el Danubio separaba a dos ciudades: Buda y Pest. Hoy en día se unen para formar una de las capitales europeas de mayor importancia y belleza. Además, destacan también los puentes que unen ambas orillas, acercando la parte de Buda, una zona más residencial a Pest, el corazón económico y comercial de la ciudad.

En Buda encontramos en Monte Gellért y Tabán, el distrito del Castillo y la zona norte del Castillo.

Por otro lado, en Pest tendríamos otras tres zonas diferenciadas: el centro, los alrededores del Parlamento, y los alrededores de Városliget. Además, entre ambas orillas tenemos la Isla Margarita, una zona básicamente de recreo.

El día 24 comenzamos por Buda, la zona señorial. Para llegar, se pueden tomar los buses 16, 16A y 116, o incluso el funicular de 1870, que fue el segundo que se construyó en Europa. Se echó a perder en la II GM, pero en 1986 se abrió de nuevo, tras una reconstrucción. Hoy en día sigue funcionando entre el Puente de las Cadenas y la parte próxima al castillo. No es barato y suele tener bastante cola.

Nosotros partimos del hotel y fuimos caminando tranquilamente desde el Puente de Elisabeth, próximo a nuestro alojamiento, hasta el Puente de las Cadenas. De camino al puente nos encontramos con La Princesita, una estatua de una niña sentada en una barandilla, obra de Laszlo Marton, que se inspiró en su hija para realizarla.

Se colocó en 1989 y se ha convertido en un punto de interés con el castillo a su espalda.

Tras la foto obligada, continuamos y nos encontramos con otra estatua, esta vez de un pintor que dibuja el famoso puente.

También en las proximidades se encuentra la de la niña y el perro con la pelota.

Y llegamos al famoso Puente de las Cadenas, que fue construido entre 1830 y 1849. Mide 380 metros de longitud y se sostiene sobre dos torres. Está custodiado por dos leones de piedra.

Una vez cruzado el puente, obviamos el funicular y el Km 0 y emprendimos la subida hasta el Castillo.

Ya durante la subida vas divisando el puente y las estupendas vistas de Pest. Sobre todo del Parlamento.

El Castillo también es conocido como el Palacio Real, ya que en su día fue la residencia de los Reyes de Hungría.

Eran las 11 de la mañana y nos encontramos con el cambio de guardia. No muy vistoso, la verdad.

Hoy en día el Castillo alberga una biblioteca, la Galería Nacional y el Museo de Historia. Aunque la verdad, a mí me gustó más el Castillo desde la otra orilla, en sí no me llamó especialmente la atención. Me gustó más pasear por las callejuelas de la colina de Buda, con sus casas de colores y de diferentes diseños arquitectónicos.

Nuestra siguiente parada fue la Iglesia de Matías y el Bastión de los Pescadores, la mejor zona para divisar el Parlamento. En ambos casos hay que pagar entrada, pero para hacer una buena foto del Parlamento hay un restaurante desde el que te puedes asomar.

La Iglesia de Matías (en realidad Iglesia de Nuestra Señora, pero el Rey Matías la amplió) fue construida entre los siglos XIII y XV y fue renovada a finales del siglo XIX.

Ha sufrido varios ataques. Muchos detalles originales se perdieron cuando los turcos la convirtieron en mezquita en 1541. Posteriormente fue reconstruida en estilo barroco, pero tras nuevos destrozos en 1723 se restauró en estilo negogótico.

Destacan los 250.000 azulejos vidriados multicolores de su tejado, así como las vidrieras de la fachada sur.

Es donde se coronó al Emperador Francisco José y a Sissí. Además, ha sido la sede de bodas y coronaciones reales, una de la más importantes fue la de Carlos IV, el último de la dinastía de los Habsburgo, en 1916.

También se celebran muchos conciertos clásicos por su buena acústica. Es la iglesia católica más famosa de Budapest.

El Bastión de los Pescadores es un monumento creado levantado sobre las antiguas murallas de Buda y una plaza medieval donde se vendía pescado.Se terminó de construir en 1902 tras casi dos décadas de obras. Tiene 7 torres, tantas como tribus fundadoras de Hungría y delante del bastión se levanta la estatua de Esteban, el rey que instauró el cristianismo en Hungría.

Desde el bastión podemos observar los restos de una iglesia

Volvimos hasta la zona del Castillo y nos adentramos por sus patios.

En el noroccidental se alza la fuente de Matías, de 1904, donde se representa al rey Matías de caza con su amada Ilonka, una bella campesina.

El casco antiguo de Buda creció en el siglo XIII desde el palacio hacia el norte. Prosperó gracias a los mercaderes alemanes que instalaron comercios en la calle Úri para abastecer a la corte. Gran parte del centro quedó destruido por la II GM, pero aún se pueden encontrar huellas del pasado en sus calles y plazas empedradas.

Se aproximaba la hora de comer, así que seguimos dirección al Monte Gellért paseando por la ciudadela observando las vistas hasta la estatua de Sissí.

Cruzamos el Puente de Elisabeth o Isabel, tendido entre 1897-1903 y que fue en su época el puente colgante más largo del mundo.

Hoy en día lo que vemos es una reconstrucción, ya que fue volado en 1945. Paramos en la otra orilla en un KFC a comer. Y de postre un kürtőskalács. Había un puesto callejero y olía a 20 metros, no pudimos por menos que probarlo.

Se trata de una masa de levadura enrollada en forma espiral y cocinada sobre un cilindro que se pone al fuego. Es original de Transilvania y nos lo encontramos en otros países después. Una vez cocinado, te lo rebozan al gusto con canela, chocolate, azúcar, vainilla, miel…. El resultado es una corteza dulce y crujiente por fuera, pero blando por dentro. Y recién hecho entra que da gusto.

Y tras el breve receso volvimos a cruzar el puente dirección a la estatua de San Gellért y con el estómago lleno y una leve llovizna comenzamos la subida al monte. La verdad es que nos vino bien que se nos nublara y cayera alguna gota. Porque la subida con calor y el estómago lleno habría sido bastante más dura.

Continuará

5 comentarios en “Interrail por Capitales Imperiales. Día 2: Budapest

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