Interrail por Capitales Imperiales. Día 5: Viena

El sábado 27 nos levantamos pronto, ya que teníamos desayuno incluido en el hotel y una media hora hasta la estación.

Aprovechamos el buffet y con el estómago bien cargado, nos dirigimos hasta Bratislava hl. st. para tomar el tren a las 9:43 dirección a Viena.

En poco más de una hora se llega a Wien Hauptbahnhof, la estación central de Viena.

Viena es la capital de Austria, un país que tiene una mezcla fascinante de varias culturas europeas gracias a su privilegiada situación geográfica. Viena, ciudad imperial, es rica en tradiciones que adquirió su carácter en la época de la monarquía austrohúngara. Contrasta su vida cultural con los bosques y espacios recreativos a lo largo de toda la ciudad.

El centro de Viena está delimitado por la Ringstrasse, una calle circular (como su propio nombre indica) que acoge gran partes de las obras arquitectónicas más importantes de la capital austriaca (Palacio Real Hofburg, el Ayuntamiento, la Bolsa, el Parlamento, el Burgtheater, la Iglesia Votiva, la Universidad, el Museo de Historia del Arte o el Museo de Historia Natural).

La ciudad de Viena se encontraba protegida por una muralla desde el siglo XIII, hasta que, a partir del año 1850, fue creciendo y se formaron varios barrios en el exterior de los muros. En1857 comenzó el derribo de la muralla para dejar más espacio a la urbe y en su lugar se construyó un gran bulevar: La Ringstrasse. Este anillo se divide en varios tramos: Schubertring, Parkring, Stubenring, Franz-Josephs-Kai, Schottenring, Dr. Karl-Lueger Ring, Dr. Karl-Renner Ring, Burgring, Opernring y Kärntner.

Nada más llegar a la estación nos dirigimos en busca del hotel, el Best Western Plus Amedia Wien. Estaba a un cuarto de hora del Castillo Belvedere, pero tenía buena comunicación con buses y tranvías, incluso estaba cerca del S-bahn Rennweg. El hotel parece bastante nuevo y la habitación estaba muy bien, amplia, completa y llena de comodidades. Como llegamos muy pronto, no pudimos subir, pero sí nos recogieron las mochilas. Así que más ligeros, nos dimos un paseo hacia el centro. Tomamos la Ungargasse hasta Wien Mitte, cruzamos el Stadtpark y salimos a la Ringstrasse a la altura de Stubenring.

Sin más intención que pasear y observar los edificios históricos, comenzamos a recorrer el anillo en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Por esta zona nos iremos encontrando con edificios de gran importancia, como el majestuoso Regierungsgebäude, un edificio que en su día fue el Ministerio de la Guerra y hoy alberga varios ministerios (Ministerio de Economía y Empleo, el Ministerio de Agricultura, Bosques, Medio Ambiente y Gestión del Agua, el Ministerio de Seguridad Social, Generaciones y Consumo, además de secciones del Ministerio de Transporte, Innovación y Tecnología y el Ministerio de Sanidad).

Resultó seriamente dañado durante la II Guerra Mundial y se restauró en 1952. Destaca su águila bicéfala imperial de casi 15 metros y 40 toneladas.

Al llegar a Urania deberemos seguir el curso del río. Este edificio se construyó en 1910 y es la sede de la institución educativa no escolar más antigua de Viena. Hoy en día alberga salas de conferencias, un escenario teatral y un teatro de títeres permanente.

También cuenta con un cine y un planetario.

La zona a orillas del Danubio es la menos interesante, a mi gusto, así pues, tras recorrer un tramo de Schottenring, donde pudimos ver el edificio de la Bolsa, nos adentramos por Schottengasse y Herrengasse hacia el centro.

No obstante, hay un tranvía que recorre el anillo si no queremos andar tanto.

En la Schottengasse se encuentra el Schottenstift, o Iglesia de los Escoceses, un monasterio católico de sencilla fachada que fue fundado en 1155 por monjes irlandeses que venían de un monasterio de Ratisbona, Alemania. El hecho de que fueran monjes irlandeses y pero el nombre nos lleve a pensar a Escocia se debe a que en el siglo XII Irlanda era conocida en latín como Scotia Maior. El edificio fue transformado al barroco en 1638 tras quedar destrozado tras un rayo y un incendio que éste provocó. Posteriormente, entre 1882 y 1893 fue reformado en estilo renacentista-neobarroco.

En esta iglesia se celebró el funeral del compositor Franz Joseph Haydn, durante el cual se interpretó el Requiem K626 de W.A. Mozart.

Siguiendo la Herrengasse llegamos a la Michaelerplatz, una plaza donde se encontraba el teatro de la Corte y que fue convertida en pasadizo del Hofburg. A ambos lados de la puerta hay sendas fuentes de pared que datan del siglo XIX y representan el poder imperial en tierra y mar.

Bajo la plaza se han descubierto restos de un campamento romano, así como algunas ruinas medievales que han quedado expuestas.

Se puso a llover y era la hora de comer, así que tras resguardarnos un rato esperando a que escampara cerca de Stephansplatz, finalmente decidimos continuar la marcha de nuevo por la Singerstrasse dirección Stadtpark, por donde habíamos entrado al anillo del centro de la ciudad.

Paramos para comer en la estación de Wien Mitte, en un italiano y volvimos al hotel.

La recepcionista se lamentaba de que nos hubiéramos encontrado el día nublado y con algo de lluvia, y nosotros encantados porque sabíamos que en España había llegado un verano muy caluroso con temperaturas que no bajaban de los 35º. Sin embargo ella insistía en que nos cambiaba sin pensar el calor de Madrid por el tiempo cambiante de Viena. Al final me tiré un rato hablando con ella mientras nos registraba. Le sorprendió que hablara alemán siendo española y coincidió que cumplíamos años el mismo día.

Finalmente pudimos subir a la habitación, bastante amplia y cómoda, donde reposamos un rato y revisamos los mapas para ver qué hacíamos en lo que nos quedaba de tarde.

Nos decidimos por el Prater, que es lo que mas alejado nos quedaba y como se podía llegar en S-Bahn, así aprovecharíamos el pase de Interrail. Así pues, volvimos a Wien Mitte y nos bajamos en Praterstern.

El Parque Prater es el pulmón de la ciudad. Se trata de un espacio de recreo en el que se encuentra en parque de atracciones más antiguo del mundo. Fue utilizado durante siglos como coto imperial de caza hasta que, en 1766, fue abierto al público. En 1895 se inauguró un parque de atracciones del que se conservan hoy en día muchas de las atracciones.

Uno de los iconos de la ciudad es la noria, que mide 60 metros de altura. Se inauguró en 1897, en el cincuenta aniversario de la coronación de Francisco José I. A lo largo de la historia ha sobrevivido a diferentes catástrofes y contiendas bélicas. Durante la I Guerra Mundial dejó de funcionar dos años y en la II Guerra Mundial quedó gravemente dañada por los bombardeos. Se pudo reconstruir, pero no se pudieron volver a colocar todas las cabinas, así que hoy en día son antiguos vagones de metro. Algunas de las originales están bajo la noria a modo de exposición.

También podemos encontrar la típica atracción de sillas giratorias, eso sí desde una altura considerable…

No pueden faltar montañas rusas, pasajes del terror, atracciones más infantiles, tiovivo, lanzadera, tómbolas y, cómo no, puestos de comida. No es un parque de atracciones al uso, sino que tiene cierto encanto con un aire antiguo.

Su entrada es gratuita y abre de 10 de la mañana a 12 de la noche, por lo que suele tener gran afluencia de público. En nuestra visita estaba un poco desierto por la climatología.

Cuando se nos hizo de noche volvimos al tren y de vuelta al hotel paramos en un supermercado a comprar la cena, algo de bebida y el desayuno del día siguiente, ya que los domingos no abren los centros comerciales. Como en el hotel teníamos nevera, cafetera, calentador de agua y tés, prácticamente lo teníamos todo. Volvimos al hotel a dar por finiquitado el día.

11 comentarios en “Interrail por Capitales Imperiales. Día 5: Viena

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