Interrail por Capitales Imperiales. Conclusiones Viena

Viena, la famosa Viena. Recuerdo a mi profesor de Literatura alemana del siglo XIX que en cada clase nos preguntaba “¿Habéis estado en Viena? ¿Y a qué esperáis? Buscad un vuelo e id a pasar el fin de semana” Pues bien, tenía yo la espinita desde entonces. Tenía ganas de descubrir qué nos podía ofrecer la ciudad para que estuviera tan obsesionado con ella.

Le voy a reconocer que merece la pena visitarla. Me gustó su casco histórico con la Catedral (que recuerda un poco a la Iglesia de Matías de Budapest), El Hofburg, la Iglesia Votiva, el Antiguo Ayuntamiento, sus parques, sus edificios señoriales y también los modernos, como la Hundertwasserhaus. Además, si se es aficionado a la ópera o a visitar cámaras de palacios, se disfrutará aún mucho más. Eso sí, se necesitará de más días.

Mi profesor decía que le dedicáramos un fin de semana. Obviamente, una ciudad con tanta historia no da para verla en apenas dos días. Pero nosotros concentramos lo importante y nos cundió bastante. La idea inicial era dedicarle los mismos días que a Budapest: dos y medio. Es decir, el día que llegábamos, que contábamos con solo la tarde; y dos días completos. Al final, con día y medio nos bastó. Bueno, el tercer día nos acercamos a la Hundertwasserhaus, pero nos llevaría media hora. El clima del primer día también nos condicionó un poco, pues tuvimos que resguardarnos de la lluvia.

En cualquier caso, creo que Viena se puede ver en dos días si se tiene predisposición a andar y sobre todo si tenemos horas de luz, claro, en invierno no dan igual de sí los días. Lo estructuraría:

Día 1: Ringstrasse. La recorrería tranquilamente a pie descubriendo sus rincones, edificios, monumentos e iglesias. Me adentraría en el centro histórico para comer aprovechando para pasear entre sus callejuelas y después volvería al recorrido circular.

Si se hace pesado, se puede tomar el tranvía que recorre la Ringstrasse y así adelantar en tramos menos interesantes.

Día 2: Palacios y Prater. Este día lo dejaría para lo más alejado. Se puede llegar cómodamente en transporte público, así que tampoco se pierde mucho yendo de un lado a otro. Visitaría primero Schönnbrunn, que está en las afueras y es más grande.

Lleva más tiempo y conviene ir con las pilas cargadas para recorrer sus jardines y subir a la glorieta. Después, me iría a Belvedere y buscaría cerca de la zona un sitio donde comer. Aunque como dije en su día, tampoco le dedicaría mucho tiempo sólo por ver sus jardines.

El Stadtpark merece mucho más la pena. Finalmente la tarde para el Prater.

Y en caso de que quedara algo del centro por ver, intentaría volver a media tarde y ya buscaría un lugar donde cenar y rematar el día.

Como siempre, depende de los intereses de cada uno. Si se quiere ver los palacios por dentro, quizá habría que dejar el Prater para otro día. Pero quizá no estés interesado en los parques de atracciones. Para acudir a la ópera solo hay que dejarse parar por alguno de los figurantes disfrazados de Mozart y Sissí en cada esquina de la ciudad. Reparten folletos y te venden las entradas.

En general, la ciudad es cómoda de ver. Tiene muy buena comunicación gracias a las diversas líneas de tren, metro y tranvía. Además, el centro queda recogido por la Ringstrasse y lo más importante está muy concentrado, así que no tiene mucha pérdida.

Para comunicarse e interactuar, cabe recordar que hablan alemán, con unas erres muy sonora (mucho), pero alemán. Eso sí, dominan bastante bien el inglés. Y para pagar, pues están dentro de la zona Euro, así que no hay que andar echando cuentas de a cómo está el cambio, de cuánto sacar/cambiar, de cuánto cuesta una entrada…

Viena es la ciudad del vals, de la ópera, de la música; de Mozart, Schubert o Strauss; de Sissí; de palacios convertidos en museos; de arte; de parques muy verdes y extensos; de tradición, pero también de modernidad; del café y la tarta Sacher; del Schitzler (pollo empanado); de coches de caballos…

¿Habéis estado en Viena? ¿Y a qué esperáis? Buscad un vuelo e id a pasar el fin de semana. Podéis descubrir una nueva Viena.

 

4 comentarios en “Interrail por Capitales Imperiales. Conclusiones Viena

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