Interrail por Capitales Imperiales. Día 10: Praga

En el día y medio que llevábamos en Praga ya habíamos visitado Hradcany y Malá Strana, dado que al ser la zona donde teníamos el hotel, nos pillaba cerca callejear por la zona alta, y poco a poco habíamos ido viendo retazos entre paseos.

El día anterior habíamos recorrido Nove Mesto y su arquitectura moderna, así pues, nos quedaba por descubrir Staré Mesto (la Ciudad Vieja) y Josefov (el barrio judío). Y eso es lo que teníamos para nuestro décimo, y penúltimo, día de interrail.

Bajamos la calle Nerudova en dirección al Puente de Carlos y lo cruzamos, adentrándonos en Nove Mesto. La mayoría de la Ciudad Vieja está libre de tráfico y plagada de edificios históricos.

Al cruzar el puente se llega a la Plaza de los Caballeros de la Cruz. Se trata de una pequeña plaza, una de las más pequeñas de la ciudad y de las más frecuentadas por los turistas. Hasta 1870 se llamaba simplemente la “Plaza del puente”. Desde ella se pueden disfrutar unas magníficas vistas del Moldava. En el lado norte se eleva la Iglesia de San Francisco, que formó parte del Monasterio de los Cruzados de la Estrella Roja.

 

La orden fue creada alrededor del siglo XIII por Santa Inés de Bohemia, siendo la única orden masculina creada por una mujer y la única con origen en Bohemia. Al principio eran voluntarios de un ámbito hospitalario, pero con el tiempo pasaron a integrarla sacerdotes.

Al este está la Iglesia del Salvador, parte del enorme Clementinum. En 1556 el emperador Fernando I invitó a los jesuitas a Praga para ayudar a los checos a volver a la fe católica. Establecieron su sede en el antiguo monasterio dominico de San Clemente, de ahí su nombre. Y a partir de ahí se convirtió en el rival del Carolinum, la universidad utraquista.

Expulsados en 1618 los jesuitas volvieron dos años después, más determinados que nunca a acabar con la herejía. En 1622 se unieron las dos universidades, con lo cual los jesuitas obtuvieron el monopolio de la educación superior en Praga. Suponían que dos tercios de la población eran herejes ocultos, por lo que hacían registros en busca de libros en checo para quemarlos.

Entre 1653 y 1723 el Clementinum se amplió. Más de 30 casas y 3 iglesias fueron derribadas para dejar sitio al nuevo conjunto. Cuando en 1773 el Papa disolvió su orden, los jesuitas tuvieron que abandonar Praga y la educación se secularizó, el Clementinum se convirtió en la biblioteca de la Universidad de Praga, hoy en día Biblioteca Nacional.

Se encuentra en la Plaza Marianské y enfrente está el Nuevo Ayuntamiento, construido entre 1908 y 1911 y que vino a sustituir en sus funciones administrativas al histórico de la Staromestské Námestí que veríamos a continuación. Desde 1945 es la sede del municipio y la alcaldía de Praga.

Es de estilo Secesión y lo adornan estatuas alegóricas.

Atravesando las callejuelas llegamos a la plaza estrella de la ciudad: Staromestské Námestí. En ella se concentra gran parte de la historia de Praga.

Durante el siglo XI las edificaciones fueron extendiéndose desde el barrio del castillo hasta la orilla derecha del río Moldava. A lo largo de los dos siglos siguientes Praga siguió expandiéndose convirtiéndose en ciudad en el siglo XIII. A mediados de siglos XIV comenzó a funcionar ya el ayuntamiento.

El lado norte está dominado por la fachada de la Iglesia de San Nicolás, de estilo barroco. En el siglo XII se encontraba en este emplazamiento el templo parroquial de la Ciudad Vieja hasta que se completó la Iglesia de Týn en el XIV. La actual se construyó en 1735. Su espectacular fachada blanca presenta numerosas estatuas. Cuando en 1781 el emperador José II mandó cerrar todos los monasterios que no tuviesen ninguna actividad socialmente útil, se desmanteló.

Durante la I Guerra Mundial fue utilizada por las tropas de la guarnición de Praga. El coronel al mando aprovechó la oportunidad para restaurarla con la ayuda de artistas que, de no hacerlo, habrían sido enviados al frente. La magnífica cúpula contiene frescos sobre las vidas de San Nicolás y San Benito. En la nave hay un enorme candelero en forma de corona. Al final de la guerra, el templo fue donado a la Iglesia checoslovaca husita.

En el lado este destacan la Casa de la Campana de Piedra, restaurada en su estilo gótico original, y el Palacio rococó Kinský.

El resto de la plaza lo componen una serie de edificios de colores pastel.

El Palacio Kinský posee una vella fachada de estuco blanco y rosa coronada por representaciones escultóricas de los cuatro elementos. En 1768 fue comprado a la familia Golz por Stepan Kinský, un diplomático del imperio.

Tiene mucha historia, a finales del siglo XIX funcionaba en el edificio una escuela académica alemana de secundaria: el Altstädter Deutsches Gymnasium, en la que estudió Franz Kafka entre 1893 y 1901. Y además, su padre tenía una mercería en la planta baja.

En 1948 el líder comunista Klement Gottwald anunció desde el balcón del palacio el éxito de su folpe de Estado, dando comienzo así a la era comunista en Checoslovaquia. Fue restaurado en 1990 y ahora La Galería Nacional lo usa hoy en día para exposiciones temporales.

El lado sur de la plaza se compone de casas coloridas de origen romántico o gótico, con fascinantes enseñas distintivas.

Staromestské Námestí

Destaca la Iglesia de Nuestra Señora de Týn. Se trata de un templo gótico que se inició en 1365 y se asoció al movimiento reformista de Bohemia. Desde principios del siglo XV hasta 1620 fue la principal iglesia husita de Praga. Cuenta con dos torres afiladas de más de 80 metros que dominan los cielos de Praga. Cuenta con 52 metros de largo y 28 de ancho.

En el lado norte de la iglesia hay un pórtico decorado con escenas de la pasión de Cristo. Detrás de la iglesia se encuentra el patio Týn, con varios estilos arquitectónicos.

En un extremo de la plaza se eleva el monumento al reformador Jan Hus, condenado a morir en la hoguera tras ser declarado un hereje por el Concilio de Constanza en 1415.

La obra se inauguró en 1945 en el quinto centenario de su muerte. Muestra a un grupo de guerreros husitas victoriosos y otro de protestantes enviados al exilio 200 años más tarde, así como una joven madre que simboliza el resurgimiento nacionalista. La figura dominante de Hus enfatiza la autoridad moral de un hombre que renunció a su vida antes que a sus creencias.

Pero si hay un símbolo por excelencia de Praga, ese es el reloj de la torre del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento es uno de los edificios más impresionantes de Praga, construido en 1338 al decidir el rey Juan de Luxemburgo establecer un concejo municipal. A lo largo de los siglos se fueron añadiendo numerosas casas antiguas conforme crecía el Ayuntamiento, y ahora lo componen edificios de estilo gótico y renacentista. La mayoría han tenido que ser restaurados tras los graves daños que provocaron los nazis en la revuelta de Praga de 1945.

Fue usado como ayuntamiento hasta finales del siglo XVIII. Destaca por su torre gótica de 69.5 metros de altura que ofrece una panorámica espectacular de la ciudad. Se añadió en 1364.

Bajo la capilla del Ayuntamiento hay una placa de bronce que recuerda los nombres de los 27 líderes protestantes ejecutados por orden de Fernando II de Habsburgo, el 21 de junio de 1621. Fue la humillante represalia de la batalla de la Montaña Blanca. Esta derrota provocó el exilio de los protestantes que no querían renunciar a su fe, la contrarreforma y la germanización.

El Ayuntamiento adquirió su primer reloj a principios del siglo XV. Cuentan que, en 1490, cuando fue reconstruido por un maestro relojero, los concejales, temerosos de que repitiera esta obra maestra en otro lugar, le dejaron ciego. El reloj se ha reparado muchas veces desde entonces. En la II Guerra Mundial recibió artillería nazi. Y hoy en día no se puede conservar como se debería por falta de fondos, así pues, queda a merced de las inclemencias meteorológicas, la contaminación, el vandalismo y las palomas. Aún así, el 75% de las piezas son originales.

El principal atractivo del espectáculo es cada vez que marca las horas. Primero, la figura de La Muerte, el esqueleto de la derecha del reloj, tira de la cuerda que lleva en la mano derecha. En la izquierda tiene un reloj de arena que levanta e invierte simbolizando lo efímero de la vida. Se abren entonces dos ventanas y las imágenes de los 11 apóstoles y San Pablo desfilan lentamente conducidas por San Pedro.

Tras ese movimiento, un gallo canta y el reloj marca la hora. Las otras figuras animadas son: El Turco, que sacude a un lado y a otro la cabeza; La Vanidad, mirándose en un espejo; y La Avaricia, que adopta el estereotipo medieval del prestamista judío con una bolsa de monedas en la mano.

Según la visión del universo del relojero, la Tierra se halla sólidamente asentada en su centro. El propósito del reloj astronómico no era dar la hora exacta, sino reproducir las supuestas órbitas del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra. La manecilla del Sol, que indica la hora, registra tres claves distintas de hora.

El círculo exterior, con números arábigos, mide la hora antigua de Bohemia, que comienza con la puesta del sol.

El círculo de números romanos indica la hora vigente.

La parte azul de la esfera representa la zona visible del cielo, que se divide en 12 estadios. Según la llamada hora babilónica, el tiempo de luz solar se fraccionaba en 12 horas, cuya longitud variaba en invierno y verano.

El reloj también muestra el movimiento del Sol y de la Luna a través de los 12 signos zodiacales, a los que se les concedía gran importancia en la Praga del siglo XVI.

Se le ha añadido un cronómetro controlado por un péndulo de mercurio que compensa los errores ocasionados por cambios de temperatura.

En el círculo exterior encontramos un calendario con el santoral:

El calendario tiene cuatro esculturas: un filósofo, un ángel, un astrónomo y un orador.

Para ver la representación es recomendable estar un rato antes, para coger sitio. No es difícil de encontrar, ya que siempre hay un grupito de gente esperando, sobre todo los que van con guía. A nosotros en nuestro primer visionado se nos paró un guía español con su grupo que explicó todo el funcionamiento del reloj los diez minutos antes de que comenzara e iba indicando dónde mirar durante los minutos que dura el movimiento.

Cuenta la leyenda que si el reloj se detiene, aunque sea uno segundos, ocurrirá algo malo en la ciudad. Y así sucedió en 2002, que el reloj se paró y Praga quedó inundada por la crecida del río Moldava habiendo incluso muertos.

Y con esta obra de arte, me despido hasta el próximo día.

4 comentarios en “Interrail por Capitales Imperiales. Día 10: Praga

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