Nueva serie a la lista “para ver”: Fargo

Había oído hablar y había leído tanto sobre Fargo, que pensé que tocaba darle una oportunidad aunque no terminaba de entender de qué iba. En su día me parecía poco prometedora. Y a eso se debía a que no hubiera visto el piloto hasta hace poco. Leía la sinopsis y decía “ya, pero ¿de qué va? ¿Qué pasa? ¿Qué cuenta? ¿Hacia dónde va?” Y lo mismo con la gente que me decía que tenía que verla, que era buenísima. Nadie me sabía resumir su argumento. Vaya por delante que no he visto la película del 96 de los Coen del mismo nombre, obviamente, si no, no habría estado tan perdida.

Pero llegó el verano, acabamos Castle y tocaba visionado de varios pilotos, así que cayó para darle una oportunidad y descubrir por qué se habla tanto de ella. Vi el primer capítulo, me gustó tanto, que en cuanto saque tiempo veré el film también porque sé que me estoy perdiendo una pedazo de película.

En la cinta el vendedor el automóviles Jerry Lundegaard necesita dinero y el mecánico del concesionario, exconvicto, le pone en contacto con un amigo criminal, Gaear Grimsrud. Jerry contrata a Gaear para que secuestre a su mujer y que así su acaudalado suegro, y también jefe, pague el rescate.

Sin embargo, por otro lado, le propone a su suegro un negocio de bienes raíces, y este acepta, así que decide cancelar el plan del secuestro. Lamentablemente, es bastante tarde, pues ya se está llevando a cabo. Durante el camino a su escondite, la policía detiene a los secuestradores por conducir sin matrícula reglamentaria y Gaear mata al agente, así como dos testigos que observan cómo mueve el cadáver.

Y aquí entra en escena, Marge Gunderson, una policía de Minnesota, embarazada de siete meses, que comenzará a investigar los homicidios.

La serie no es una adaptación televisiva, sino que se inspira en la estética, en los personajes, en el humor negro, en la sequedad de la violencia (sin llegar a lo gore), en los diálogos punzantes, en el ritmo, en el uso de la música y en los toques surrealistas de la película para crear otra obra maestra. Y es que, con solo un capítulo, ya se ve que pinta muy pero que muy bien.

En la serie se repite la ambientación de la nevada Minnesota, pero se actualiza a 2006 y se cambia la trama y personajes planteando una nueva historia. En ambos escenarios todo comienza con un crimen que desemboca en una espiral de caos alterando la paz del tranquilo pueblo. En este sentido parece ser que la película ha servido de inspiración para otras series, sin ir más lejos, hay mucho de Fargo en Fortitude: pueblo tranquilo, nieve, acontecimiento criminal y posterior investigación que saca a relucir secretos de los personajes… Pero claro, la estética, el surrealismo, el ritmo… es otro mundo. Fortitude al lado de Fargo se queda a años luz.

Uno de los protagonistas es Martin Freeman, conocido por bordar al Dr Watson acompañando a un inmenso Benedict Cumberbatch en Sherlock. En Fargo interpreta a Lester Nygaard, un vendedor de seguros con una vida miserable. Da una penica el hombre… Por un lado, es acosado en su trabajo; cuando llega a casa se ve encuentra en casa con una mujer que lo critica por todo y lo compara continuamente con su hermano pequeño y sus logros; pero además, en la calle se encuentra con un fantasma de su pasado, el matón de instituto que le humillaba y que le parte la nariz.

Hastiado de la vida se va al hospital a que le realicen una cura y allí conoce al otro gran protagonista de la serie, Lorne Malvo (Billy Bob Thornton, amiguete de los Coen y el primero en unirse al proyecto). Y allí, en la sala de espera, silla con silla, Lester le cuenta sus cuitas. Ya se sabe, las salas de espera es lo que tienen. No hay más que irse a un ambulatorio de la Seguridad Social y observar: que si a usted qué le ha pasado; uy, lo mío es peor; pues anda que yo, si le cuento… Y así le pasa al apocado protagonista, que se desahoga con este recién llegado al pueblo que resulta ser un psicópata criminal. Le explica el incidente con el matón y Malvo le propone echarle una mano a lo que el tímido Lester no dice ni sí, ni no. Y parece que ahí queda la cosa. Pero este encuentro supone un punto de inflexión en el mundo del vendedor de seguros, que verá cómo las elecciones que se toman en la vida determinan el camino.

Al día siguiente en la oficina le dicen que hay que buscar la póliza del seguro del matón, porque lo han encontrado asesinado con una prostituta y a partir de ahí ve cómo su mundo se tambalea. Y llegar a casa no ayuda, con el acoso y derribo de su mujer se ve sobrepasado y la mata. En medio de todo el caos, sin saber qué hacer con el cadáver, se pone en contacto con Malvo para que le ayude, pero antes de que este acuda, el sheriff aparece en su casa interrumpiendo sus planes. Pillado con las manos en la masa y sin saber cómo salir del embrollo, no se le ocurre otra que asesinarle a él también.

Y aquí aparece la tercera protagonista, la ayudante del sheriff, Molly Solverson, una tímida novata llena de empeño y empuje que tendrá que resolver este caso, el del matón, y otro accidente por choque de vehículo con animal.

Ya tenemos la trama presentada. Para el desarrollo habrá que ver los 9 capítulos restantes. Y caerán, porque, como decía, tiene pinta ya en el primer capítulo de gran serie, de esas producciones que enganchan, que se convierten en un imprescindible. Tras ver el piloto ya entiendo que la pusieran por las nubes, ése es el nivel en el que está. Una buena historia en un lugar remoto con unos personajes magníficos. Freeman con esa cara de empanado frente a Thornton con su mirada penetrante de villano y su gran vida interior (a saber qué se le pasa por la cabeza) articulan la trama con unos diálogos antológicos sin apenas decir mucho. Y de ahí parten las situaciones más noir y surrealistas que podamos imaginar, de ese decir con no decir.

Pero la cosa no acaba aquí, la serie cuenta con una segunda temporada de también 10 capítulos independiente de la historia de Lester y Malvo, aunque con cierta relación, ya que la investigación policial correrá a cargo del padre de Molly. Es decir, es como una precuela. En este caso se centra en un acontecimiento que ocurrió 20 años antes de la primera temporada (una jueza asesinada en un restaurante en 1979). Y parece que para 2017 habrá una tercera.

No sé cómo he tardado tanto en decidirme a verla. Sin duda es de visionado obligado.

Conociendo Estambul

Estambul siempre me recordará a la Canción del Pirata. Para los de LOGSE, LOCE, LOE o LOMCE: es el poema de José de Espronceda de los cañones y el viento en popa:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido,
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:

«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Pero adentrémonos un poco en su relevante historia. Estambul es la ciudad más grande de Turquía, aunque no es la capital, que es Ankara. Sin embargo, goza de gran importancia dado su enclave privilegiado. Está edificada entre siete colinas y dividida en dos partes por el Estrecho del Bósforo (lo cual es redundante, ya que “Bósforo” significa “estrecho” en turco): una en Asia y otra en Europa entre el Mar de Mármara y el Mar Negro. Esto le ha permitido a lo largo de su historia alcanzar importancia económica gracias al comercio entre ambos continentes.

Para hablar del Estambul originario tenemos que referirnos a ella como Bizancio, que fue fundada en el 667 a.C. por colonos griegos. Surgió en la orilla europea, en el Cuerno de Oro. Posteriormente fue ocupada a lo largo de los siglos por diversas civilizaciones hasta la llegada de Constantino. Estuvo bajo el dominio del Imperio Persa (559 – 529 a.C.), Alejandro Magno (334 – 323 a.C.) e Imperio Romano (284-305 d.C.).

En el 330 d.C. el Emperador Constantino I el Grande trasladó la capital del Imperio Romano a Bizancio con intención de erigir la nueva Roma. Su lugar estratégico le confería una fácil defensa de la ciudad, así pues, le pareció más apropiado como sede del Imperio. La rebautizó como Constantinopla (ciudad de Constantino) y declaró el cristianismo como religión oficial. Aunque él murió en el 337, sus sucesores continuaron sus planes. Durante los años de Constantinopla se comenzó a expandir la ciudad construyéndose numerosos edificios nuevos. Mientras con el paso de los siglos la parte occidental del Imperio Romano entraba en declive, Constantinopla estaba en auge convirtiéndose en una gran urbe que controlaba la ruta mercantil entre ambos continentes. Incluso tras la época de las cruzadas la ciudad conservó su importancia comercial.

Del período en que se llamaba Constantinopla datan las murallas, Santa Sofía, iglesias, cisternas o el Hipódromo. De hecho, parece haber mucho más oculto, pues cada vez que se excava en la ciudad, se descubren canalizaciones de agua, alcantarillado o calles bajo el suelo moderno.

Entre 1061 y 1453 se consideran años de decadencia. Finalmente, tras años de conflicto con los turcos, Constantinopla cayó. El 29 de mayo de 1453 el Sultan Mehmet II destruyó las murallas y conquistó la ciudad.

La simbología de este cambio se manifiesta cuando entra a caballo en Santa Sofía, que posteriormente será transformada en mezquita. Esta fecha es la que marca el final de la Edad Media.

Comienza el período del Imperio Otomano, y con esta nueva era, una reconstrucción cultural y arquitectónica de la ciudad. Se pasó de cristiano ortodoxa a islámica, y de bizantina imperial a otomana. Se construyeron el Palacio Topkapi, el Gran Bazar o la mezquita Fatih.

El Imperio Otomano siguió su expansión hasta Marruecos, llegando así a estar en tres continentes. Fueron unos siglos de gran esplendor. En el XVII se construyó la Mezquita Azul;

En el XIX se levantó el primer puente Gálata sobre el Cuerno de Oro, se inauguró el Palacio de Dolmabahçe, que se estableció como residencia de la Familia Real. También se construyó el funicular subterráneo, que se convirtió en el tercer metro más antiguo del mundo – y también el más corto- .

En 1876 se declaró la Monarquía, aunque no llegó a ser una realidad hasta 1908 tras un Golpe de Estado, pues el primer intento sólo duró dos años hasta que el Sultán Abdulhamit II la abolió.

Tras la Primera Guerra Mundial la ciudad quedó ocupada por los británicos y franceses hasta que el 6 de octubre de 1923 el ejército de Mustafa Kemal, el famoso Atatürk, entró en Estambul. El día 29 del mismo mes se proclamó la República de Turquía estableciendo Ankara como la capital, una ciudad que no podía ser atacada por el mar. Finalmente en 1930 se proclamó el nombre de Estambul como oficial.

Con la nueva etapa que abrió la República, el país comenzó a modernizarse. Atatürk quería un país abierto a occidente y laico. Se separó el Estado y la religión y se adaptó el alfabeto romano en detrimento del árabe para estar más próximo a Europa. También se cerraron las escuelas islámicas y copió el sistema educativo suizo. De los italianos se adoptó el Código Penal y de los alemanes, el Código de Comercio.

Kemel se casó con una mujer que fue educada en occidente, quizá por eso tenía una mente más abierta y que incluso más adelantado a muchos políticos de nuestro país en el siglo XXI. Se favoreció la forma de vestir occidental llegando a prohibir el velo. Se instaba a las mujeres a usar vestidos occidentales y a que se incorporaran al mundo laboral.

Atatürk defendía “Si nuestra nación necesita de ciencias y conocimiento, hombres y mujeres deben compartirlos igualmente. Obviamente la sociedad necessita de una división de labor y en esta división las mujeres deben tener sus deberes así como contribuir para mejorar la felicidad y bienestar de nuestra sociedad.” o “Hay un camino más recto y más seguro para seguir que el que hemos seguido. Este camino es tener las mujeres turcas como compañeras en todo, compartir nuestras vidas con ellas y tenerlas como amigas, auxiliadoras y colegas en nuestra vida científica, espiritual, social y económica.”

En 1926 se cambió el código civil (basado en el suizo) por el que se sustituía el matrimonio religioso por el civil; la poligamia pasaba a ser ilegal y le daba a las mujeres los mismos derechos de herencia, guarda de niños y divorcio. Sí, divorcio, un visionario Atatürk. En España se intentó en el 1932, pero en el 39 fue aplastado por los golpistas y no llegó hasta 1981.

Las mujeres turcas ganaron derechos políticos y sociales con leyes que reconocían los principios de igualdad. También se aprobó el sufragio femenino en 1934. Ojo al dato: a Suiza, que lo tenemos como un país a la vanguardia, no llegó hasta 1974.

En otra serie de medidas también levantó la prohibición islámica sobre el alcohol, al parecer por lo aficionado que era al licor nacional. De hecho, murió de cirrosis.

En 1934 se promulgó la Ley de Apellidos que obligaba a todo el mundo a tener un apellido familiar que pasara de generación en generación. Hasta la fecha no tenían, sino que se referían a ellos por alguna referencia a los padres, a su lugar de residencia, profesión, clan… Vamos, como los motes de los pueblos de toda la vida. Se prohibieron los títulos y se publicaron decenas de miles de cuadernillos con listas de apellidos sugeridos para que las familias eligieran el que iban a usar. Surgieron numerosos apellidos creados a raíz de profesiones, accidentes geográficos, topónimos y gentilicios, animales, metales, minerales, cualidades… Lo que decidiera cada uno, así que según la imaginación. En el fondo no dista mucho de cómo han surgido los nuestros. Aparte de los numerosos y variados “hijos de” (los acabados en –ez), no es raro encontrar nombres de ciudades u objetos.

Durante los años 60 comenzó la emigración interior desde las zonas más rurales, algo muy parecido a lo que ocurrió en España. Al perder la capitalidad, Estambul perdió parte de su riqueza, se abandonó el mantenimiento y renovación de infraestructuras y se vió reflejado en las calles y en los barrios. Sin embargo, ya a partir de los años 70 la situación cambió con la llegada de fábricas en las afueras de la ciudad y con ellas un crecimiento demográfico y explosión inmobiliaria. Finalmente, en la década de los 90 Estambul renació con la recuperación de los barrios y zonas verdes, con la mejora del transporte público y la construcción de rascacielos.

Sin embargo, el terremoto de 1999, los escándalos de corrupción, la recesión mundial y las guerras de Afganistán e Irak pasaron factura al país dejándolo sumido en una gran crisis financiera con una elevada tasa de desempleo y de inflación. Aunque esto también favoreció la llegada de turistas aprovechando la devaluación de la lira.

En noviembre de 2003 la ciudad sufrió unos atentados terroristas islámicos en el corazón de la ciudad que la sacarían de nuevo del punto de mira de los viajeros. Con el paso de los años la situación se fue “normalizando”, sin embargo, 2016 está siendo un año negro. Al poco de volver nosotros, tuvo de nuevo lugar otro atentado en el Hipódromo. En junio, otros dos más, uno de ellos en el aeropuerto de Atatürk. Y para rematar el 15 de julio el país se vio sumido en un caos con el intento de Golpe de Estado promovido por parte de algunas facciones de las Fuerzas Armadas turcas que intentaban derrocar a Erdogan. Los golpistas se hicieron con algunos lugares estratégicos, pero el presidente (que no estaba en el país) enseguida llamó a la ciudadanía a salir a la calle para protestar. El movimiento dejó 265 víctimas y fueron detenidos casi 3000 militares. Aún hoy en día se sigue arrestando a gente que se considera que participó de alguna manera en el intento de golpe. La seguridad de Turquía ha quedado puesta en tela de juicio así como su capacidad para llevar a cabo el chapucero acuerdo con la UE sobre mantener refugiados entre sus fronteras.

Así pues, con esta inestabilidad política y social ahora mismo Estambul –  y Turquía – no parece ser un lugar que reúna las condiciones de seguridad para viajar, y es una pena, porque con toda su historia, bien merece una visita que nos acerque a su legado.

Nueva serie a la lista “para ver”: Fortitude

Hace unas semanas vimos el piloto de Fortitude, un capítulo largo e intenso en el que se nos presentan los personajes de esta pequeña comunidad del Ártico en donde nunca pasa nada. El día a día del sheriff y su oficina es proteger a los vecinos de los ataques de los osos polares. Moverse con rifle es normal e imprescindible. De hecho, la primera secuencia gira en torno a este tipo de accidentes, un hombre siendo devorado por un oso. Sin embargo, un crimen y un niño enfermo parece que van a desencadenar en una serie de acontecimientos que van a romper esta tranquilidad.

Se trata de un drama británico que está ambientado en el archipiélago noruego de Svalbard (aunque está rodado entre Islandia e Inglaterra) y cuenta con un reparto internacional (con la española Verónica Echegui incluida). En 2015 se estrenó la primera temporada de 12 capítulos y fue renovada por una segunda de 10.

Visual y narrativamente parece seguir esa ola de producciones nórdicas como Borgen, Bron/Broen, Los crímenes de Fjällbacka, Varg Veum o The Killing. El ritmo es lento, típico nórdico (quizá demasiado para un piloto) , y su duración no ayuda, aunque entiendo que para poder presentar a todos los personajes se necesita de más metraje de lo habitual.

Sin embargo, me enganchó la historia de este thriller oscuro en la claridad de la nieve. Una trama de los más noir en un lugar donde el sol no se pone en verano (y no se le conoce en invierno). La ambientación es un personaje más. La elección de esa localización es crucial a la hora de determinar los caracteres de los habitantes y de los que huyen del mundanal ruido y sus oscuros secretos buscando refugio.

La trama comienza con varios frentes. Por un lado tenemos al sheriff Dan Andersen, que pedirá ayuda para solucionar el caso de asesinato de un miembro de la comunidad encontrado muerto en su propia casa. Es su primer asesinato y acude en su rescate el detective inspector Eugene Morton, alguien en quien no termina de confiar y que será la referencia del espectador para ir conociendo a los integrantes de la comunidad y su ideosincrasia.

Por otro lado, también llega a la comunidad el profesor Charlie Stoddart, un científico británico del departamento de biología del Ártico en el Centro de Investigación Fortaleza Ártico.

Mientras tanto, Hildur Odegard, la gobernadora de la ciudad, quiere convertir Fortitude en un destino turístico para mover la economía de la zona y no depender sólo de la mina de carbón o del centro de investigación científica. Para ello tiene sus fichas puestas en la construcción de un hotel, pero su proyecto peligra cuando son encontrados restos de cadáveres de mamuts bajo el hielo. Este personaje me chirría un poco con su ambición, secretos y misterios, ya que si por algo destaca la cultura nórdica es por su férrea moralidad.

Otra de las subtramas que comentaba al inicio es la de un niño enfermo con un extraño virus. Mediante su historia conoceremos la de su familia, también recién llegada después de que su padre asumiera un puesto en salvamento después de servir en el ejército.

Pero no todo son llegadas, también está la inminente salida de Henry Tyson, un viejo explorador, que se está muriendo de cáncer y ha de abandonar el pueblo. Él se resiste, aferrado a una botella, pero no le queda otra, ya que no está permitido morirse en Fortitude. En esas latitudes no se pueden enterrar los cadáveres por culpa del permafrost, una capa de suelo que permanece continuamente congelado y que impide la descomposición de los cuerpos.

Y partiendo de estos personajes: sheriff, científico, gobernadora, niño enfermo y explorador moribundo, vamos entretejiendo una tela de araña en la que se cruzan los misterios, conflictos y secretos de cada uno de los personajes. Puede parecer que son historias paralelas que nada tienen que ver unas con otras, pero cada avance en la investigación nos llevará a enredar la trama y descubrir las historias de los vecinos de Fortitude. Y todo en un paisaje ártico impresionante que da ganas de calzarse las botas de nieve, un abrigo modelo Michelin y viajar para allá.

Viaje a Estambul: Preparativos

Vaya paso llevamos de 2016 y yo aún sigo con los viajes de 2015. A ver si antes de que acabe el año puedo acabar las entradas. Por suerte, fue una escapada, así que no se me dilatará tanto en el tiempo.

Este viaje lo hicimos en noviembre aprovechando unos días de vacaciones que nos sobraban. En teoría teníamos el año cerrado, pues ya habíamos tenido buen trote con Japón y Capitales Imperiales, pero a principios de septiembre Iberia lanzó una promoción en la que había alguna que otra buena oferta (aunque en abril de 2016 canceló temporalmente los vuelos a Estambul por baja demanda). Mi hermano que iba a venir a pasar unos días a España se lo pensó mejor y se preparó una escapada de una semana a Estambul y Atenas. Tras pensarlo el fin de semana, el lunes decidimos apuntarnos nosotros también a Estambul, ya que Atenas lo vimos en 2008 en el crucero por las Islas Griegas. Y al final, mis padres, que también se estaban guardando unos días para el puente de octubre, se apuntaron. Era un destino al que le tenían ganas, y qué mejor oportunidad que hacerlo todos juntos. Que seguro que si queremos planificar un viaje en familia, no sale, ya que hay que cuadrar muchas vacaciones, presupuestos, destinos…

Para el alojamiento elegimos el Serdivan Apart Hotel. Un aparthotel en el barrio de Sultanahmet, bastante bien situado en el casco antiguo de la ciudad. Reservamos una habitación de 2 y otra de 3, ambas con cocina y baño. La de 3 con un sofá cama. La de 2 costaba 20€ la noche y la de 3, 25€. Bastante asequible.

Y como teníamos poco tiempo para organizar una ruta, escribí a la oficina de información y turismo que me mandaron un libro, unos folletos y unos mapas. Eran pocos días, así que no nos iba a dar tiempo ver todo, lógicamente, pero al menos nos daba para lo más importante.

Lunes: Llegada y visita al Gran Bazar

Martes: Santa Sofía, Hipódromo, la Mezquita Azul, visita a la Cisterna Basilica, subida a la torre Gálata, tomar ferry hasta Asia para ver atardecer y visita al Bazar Egipcio.

Miércoles: Visita al Palacio Topkapi.

Estaba todo bastante concentrado, y nos quedarían muchos lugares por descubrir, pero teníamos intención de exprimir al máximo los días. Nada nuevo para nosotros.

Lo siguiente fue preparar la documentación, necesitábamos solicitar el visado. Que no es más que rellenar cuatro datos y pagar unos 18€ al cambio. Además, había que sacar un seguro de viaje ya que Turquía no está en la UE, y por tanto no nos servía la tarjeta sanitaria. Nosotros lo contratamos con Mapfre.

Y por último, sólo nos quedaba la divisa. La moneda turca es la lira. Y como ya habíamos descubierto en otros viajes, resulta más económico sacar efectivo en cajero que pedirlo al banco, así que así hicimos al llegar al aeropuerto.

Por lo demás, no necesitamos más. Ganas de descubrir Estambul.

Comenzamos.

Nueva serie a la lista “para ver”: 11.22.63

11.22.63 es una miniserie de ocho episodios de suspense basada en el libro de mismo nombre de Stephen King (otra adaptación más). Y cuenta como productor ejecutivo con J. J. Abrams,  que ha resucitado la saga de Star Trek o se ha atrevido con Star Wars consiguiendo mejor rendimiento que la última trilogía de Lucas. Pero si por algo es conocido Abrams es por el filón que consiguió con Lost (Perdidos). También suyos son otros proyectos de altísimo nivel como Alias, Fringe y Person of Interest. Y con menos éxito, aunque pintaba muy bien, Alcatraz. Le atraen el suspense y la ciencia ficción, las conspiraciones y los viajes en el tiempo, los cliffhangers y los misterios, así que tiene todo el sentido que esté tras esta adaptación de una novela que cumple con sus favoritos.

La historia gira en torno a Jake Epping, un profesor de inglés recientemente divorciado que se encuentra con la petición de su amigo Al Templeton de viajar a en el tiempo para evitar el asesinato del presidente de los EEUU John F. Kennedy, la ilusión personificada de muchos estadounidenses. La intención está en la premisa ¿Habría sido diferente la historia del país si JFK no hubiera sido asesinado el 22 de noviembre de 1963 (de ahí el título – en inglés el mes se pone delante del día en las fechas – )? ¿Habría habido guerra de Vietnam?

Al lo ha intentado en varias ocasiones, pero no ha tenido éxito, y dado que se le acaban los días porque está enfermo, le pide a Jake que sea él el encargado esta vez. Sin embargo, Jake no puede coger la libreta de El Ministerio del tiempo y elegir el día en cuestión, sino que su portal le da acceso al 21 de octubre de 1960, al mismo minuto una y otra vez. Esta es la primera de las reglas del viaje en el tiempo: el salto temporal será siempre en el mismo momento. Así pues, tendrá que vivir durante tres años en otra época hasta llegar al día D. Y mientras, tendrá que investigar para descubrir la verdadera historia del asesinato y las conspiraciones, pues existen contradicciones en torno a la culpabilidad de Lee Harvey Oswald.

La segunda regla es que no importa el tiempo que esté al otro lado, cuando vuelva a su presente sólo habrán pasado dos minutos. Y además, la tercera es que cada vez que vuelve al pasado, la historia se resetea, por lo que ha de intentar acertar a la primera para que no le pase como a Al que tenga que ir y regresar varias veces.

El primer capítulo dura 80 minutos y sirve de punto de partida de la trama. Se presenta a los personajes, la puerta del armario que da acceso al Texas de 1960, las 3 reglas… Quizá se desarrolla así en la novela, o tal vez porque es una miniserie, pero en lugar de ir descubriendo estas normas, las pautas, la reticencia del pasado a ser cambiado (el momento en el restaurante mexicano es de traca, o los “no deberías estar aquí“); se nos presenta todo de golpe. Y nos lo explica Al, con sus vivencias, con sus errores, con sus pistas. Por un lado vemos los avances de Jake, pero a la vez tenemos intercalada la voz en off de Al o se nos muestran flashbacks de una conversación entre los dos viajeros. Esta narración redondea más la historia, que nos hace entender los pasos que va dando.

Habrá que ver los siete episodios restantes, pero de momento pinta muy bien. Parece que es autoconclusiva, aunque Abrams y Carpenter, quien se encargó de adaptar la novela a guion, están planteándose nuevas historias. Supongo que ya no tendría mucho sentido, porque no es una serie sobre viajes en el tiempo. Es una serie sobre un viaje concreto en el tiempo con un objetivo en la fecha que le da nombre. Aunque se podría hacer como Deutschland 83. Quién sabe.

Escape Room: La Pirámide, Escape Room Madrid

Nos gustó tanto la experiencia de los juegos de escape, que decidimos repetir. Parecía complicado elegir con tantas opciones y con la limitación de participantes, que suele ser de 2 a 5 y nosotros pensábamos que seríamos 8. Sin embargo, nos quedamos en 4, bien por incompatibilidad de horarios laborales o por algún cambio de opinión.

No obstante, hay varias empresas que ofrecen la posibilidad de competir al mismo juego a la vez en dos equipos. Es decir, tienen varias salas iguales, y es una manera de que todo el mundo participe cuando se trata de grupos de más de 5. De esta forma tienes un aliciente más al de salir de la sala: ganar a tus amigos en la otra sala.

El número de integrantes lo suele determinar el tamaño de la sala y también es aconsejable que no sean grupos muy numerosos para que todo el mundo pueda aportar algo y no se pierda el desarrollo del juego, que incluso con 4, ocurre.

En fin, que allá que nos lanzamos los 4 a la búsqueda de un nuevo reto. Para esta vez nos decidimos por la temática egipcia y reservamos en La Pirámide, de Escape Room Madrid. No tuvimos mucho problema, ya que en medio del puente de agosto, Madrid estaba medio vacío.

pirámide

Al igual que en el caso anterior, teníamos 60 minutos para resolver los distintos enigmas, puzles y acertijos y conseguir así salir de la sala. Si en algún momento te quedas atascado, puedes solicitar alguna pista, ya que el grupo estará siendo monitorizado. Aquí encontramos una diferencia, y es que en Fox in a box si te ven atascado te van preguntando si quieres alguna ayuda; en Escape Room, no, sólo si la solicitas. Además, en el búnker podíamos oír y nos podía oír la persona que seguía nuestros avances, mientras que en La Pirámide la monitorización solo era visual, sin audio. De todas formas, no nos hizo falta ninguna pista ya que tuvimos un día muy inspirado.

Nos metimos dentro de un equipo de egiptólogos que se había quedado atrapado en la pirámide de un faraón. Este mandó construir su tumba con enigmas y retos, por lo que al derrumbarse la entrada no quedaba otra solución que resolver sus pruebas para encontrar una salida. Y nos lo tomamos tan en serio que nos sobraron más de 19 minutos. ¡Olé nosotros!

Fue divertido y nos lo pasamos muy bien. La dinámica era diferente al búnker, ya que aquí no había llaves que abrieran candados, sino que todo iba mediante enigmas y resoluciones. Pero está bien ya que así no sabes a lo que vas, vuelve a ser novedoso y diferente.

Como detalle, te llevas un diploma. Una pena que no ponga el tiempo de resolución.

Pirámide diploma

En Escape Room Madrid tienen tres juegos de escape diferente, y con este vale descuento, seguro que volvemos y repetimos. Parece que suena diciembre. Ya os contaré, porque parece haberse convertido en una costumbre, ya que nos gusta poner a prueba nuestras capacidades de observación, nuestro ingenio, imaginación y agilidad mental. ¿se nos sumará alguien más?

Trucos viajeros: Ahorrar para viajar y viajar ahorrando

Cuando hablaba de los tópicos viajeros mencioné uno muy recurrente: Cómo se nota dónde hay dinero.

No sé si es un mantra que algunos se repiten para tener la excusa de que no pueden permitirse viajar o es que realmente creen que hay que tener un buen nivel adquisitivo para viajar. Afortunadamente, en casa trabajamos los dos, por lo que sí, tenemos dos sueldos y después de pagar hipoteca, recibos y comida, algo de remanente nos queda. Pero no tenemos cuenta en Panamá. Ni falta que hace.

Existe una sensación de que viajar es caro. No sé si se debe a la España de los años 60 cuando comenzó el turismo. Los que viajaban y hacían turismo eran los extranjeros. Las famosas suecas. El español de a pie se iba al pueblo, los pocos que salían de esta rutina interior eran los pudientes. Supongo que desde hace unos años, con la crisis, se ha vuelto a esa idea. Y hay casos realmente desgarradores, sin embargo, lo he oído de gente que tiene una situación no muy diferente de la mía.

Como decía cuando hablé de los tópicos, es una cuestión de prioridades: hay quien prefiere una casa más grande, un coche más caro, salir los fines de semana, fundir la tarjeta en ropa… Sin embargo, si se quiere ajustar, con pequeños ajustes en el día a día podemos sumar un buen presupuesto para viajar.

¿Cómo podemos hacer para ahorrar?

  • Se puede recurrir al reto de las 52 semanas y poco a poco llegar a los casi 1400€. Una cantidad para nada despreciable.
  • Un clásico es reducir o dejar el tabaco o el desayuno fuera de casa a diario.
  • Si comemos en el trabajo, se ahorra bastante llevando la comida de casa, también para los tentempiés entre comidas, cafés o bebidas. Yo voy a trabajar que parezco un sherpa.
  • Es recomendable revisar de vez en cuando los contratos de luz, agua, gas, teléfono… ya que las compañías están en continuo cambio y lo que era la mejor opción en su día, puede que no lo sea en la actualidad. También puede darse el caso de que quien cambie sea el consumidor y sus necesidades. A nosotros nos pasó con el teléfono, que Movistar comenzó a subir las tarifas cada poco tiempo sin ofrecer realmente nada nuevo. Así que valoramos otras opciones y ahora pagamos la mitad cada mes porque ajustamos nuestras tarifas en base a nuestro consumo.
  • También hay que tener en cuenta las suscripciones o inscripciones, si realmente seguimos haciendo uso de ellas. Un caso muy común es el del gimnasio. Podemos encontrar opciones gratuitas para hacer deporte como salir a correr, usar los parques con aparatos, usar vídeos en casa, salir con la bici o los patines (si ya contamos con ellos).
  • También unido al ejercicio está el gasto en gasolina o transporte. A veces podemos ir caminando, con lo que ahorramos y a la vez nos movemos. Ahorrar en transporte es también saber elegir cuál es la mejor opción a la hora de comprar billete, como por ejemplo decantándonos por uno de 10 viajes en vez de uno sencillo. Yo tengo el mensual y vaya si lo amortizo.
  • Generalmente en un área donde más se puede recortar es en el textil. Solemos comprar ropa porque sí, porque hay cambio de temporada, porque hay rebajas. Pero realmente acumulamos más de lo que necesitamos, así que conviene preguntarse si realmente necesitamos esa nueva prenda. Una buena iniciativa es evitar los centros comerciales para así no caer en la tentación. Aunque yo reconozco tenerlo bastante fácil en este aspecto, pues me despiertan tan poco interés las modas, que al final cubro las necesidades en rebajas con prendas básicas. Y cuando algo entra en el armario, suele ser porque hay algo que está saliendo.
  • Si eres muy fiestero, quizá por ahí el bolsillo parecerá tener un agujero. Puedes intentar alternar salidas nocturnas a locales de ocio con cenas en casa o casas de amigos. No cortas el gasto drásticamente, pero sí lo reduces.

Obviamente, todos estos puntos son subjetivos. Si quieres ahorrar para irte de viaje, lo primero que has de hacer es analizar tu vida para ver en qué gastas y cuándo. Cuál es el objetivo y qué “sacrificios” estás dispuesto a hacer. Yo no digo que los demás tengan que hacerlos, pero sí que es posible, si se quiere, claro.

Pero además de todo este ahorro previo, también se puede ahorrar viajando. Se trata de ajustar el viaje a nuestras necesidades, gustos y bolsillos. Está claro que viajando por libre siempre es más barato, ya que tú sumas o restas, no hay extras de agencia. Hay que tomar las decisiones adecuadas.

Cuando tenemos un presupuesto, llega el momento de las decisiones. A veces es más fácil no tener ni fecha ni destino prefijado, ya que te permite buscar ofertas. Si te gusta viajar, es fácil, seguro que tienes mil sitios que te gustaría conocer, así que es cuestión de ver cuándo es el momento adecuado para cada viaje.

Si tienes flexibilidad con las fechas, no lo dudes, busca temporada baja o media y/o destinos no tan comunes. Ojo con las temporadas de tifones y huracanes, conviene saber si hay algo detrás de ese ofertón. Y muy importante los trucos para elegir vuelo o alojamiento. Ya hablaré de esto otro día.

Y por último, el ahorro en destino. ¿Cómo? Pues buscando actividades gratuitas o llevar ya de casa descuento en páginas como Cuponation, atrapalo, groupon, groupalia… Por supuesto, se ahorra más cuanta más información se tenga. Por ejemplo, si conoces los medios de transporte del destino porque te has informado, vas a tiro hecho. Si llegas allí y vas a lo que primero salga, puede que sea lo más caro.

Y sobre todo, la comida. Creo que es donde más se puede recortar. Ojo, no quiere decir que haya que comer mal, puedes encontrar maravillas gastronómicas en puestos callejeros y saldrán infinitamente más baratas que sentarte en un restaurante.

De momento, aquí os dejo unos truquillos de cómo ahorrar para un viaje (y para cualquier cosa, en realidad) y eliminar así la idea de que hay que ser un adinerado para salir a descubrir mundo. Todo es proponérselo.