Conociendo Estambul

Estambul siempre me recordará a la Canción del Pirata. Para los de LOGSE, LOCE, LOE o LOMCE: es el poema de José de Espronceda de los cañones y el viento en popa:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido,
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:

«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Pero adentrémonos un poco en su relevante historia. Estambul es la ciudad más grande de Turquía, aunque no es la capital, que es Ankara. Sin embargo, goza de gran importancia dado su enclave privilegiado. Está edificada entre siete colinas y dividida en dos partes por el Estrecho del Bósforo (lo cual es redundante, ya que “Bósforo” significa “estrecho” en turco): una en Asia y otra en Europa entre el Mar de Mármara y el Mar Negro. Esto le ha permitido a lo largo de su historia alcanzar importancia económica gracias al comercio entre ambos continentes.

Bósforo

Para hablar del Estambul originario tenemos que referirnos a ella como Bizancio, que fue fundada en el 667 a.C. por colonos griegos. Surgió en la orilla europea, en el Cuerno de Oro. Posteriormente fue ocupada a lo largo de los siglos por diversas civilizaciones hasta la llegada de Constantino. Estuvo bajo el dominio del Imperio Persa (559 – 529 a.C.), Alejandro Magno (334 – 323 a.C.) e Imperio Romano (284-305 d.C.).

En el 330 d.C. el Emperador Constantino I el Grande trasladó la capital del Imperio Romano a Bizancio con intención de erigir la nueva Roma. Su lugar estratégico le confería una fácil defensa de la ciudad, así pues, le pareció más apropiado como sede del Imperio. La rebautizó como Constantinopla (ciudad de Constantino) y declaró el cristianismo como religión oficial. Aunque él murió en el 337, sus sucesores continuaron sus planes. Durante los años de Constantinopla se comenzó a expandir la ciudad construyéndose numerosos edificios nuevos. Mientras con el paso de los siglos la parte occidental del Imperio Romano entraba en declive, Constantinopla estaba en auge convirtiéndose en una gran urbe que controlaba la ruta mercantil entre ambos continentes. Incluso tras la época de las cruzadas la ciudad conservó su importancia comercial.

Del período en que se llamaba Constantinopla datan las murallas, Santa Sofía, iglesias, cisternas o el Hipódromo. De hecho, parece haber mucho más oculto, pues cada vez que se excava en la ciudad, se descubren canalizaciones de agua, alcantarillado o calles bajo el suelo moderno.

Santa Sofía

Entre 1061 y 1453 se consideran años de decadencia. Finalmente, tras años de conflicto con los turcos, Constantinopla cayó. El 29 de mayo de 1453 el Sultan Mehmet II destruyó las murallas y conquistó la ciudad.

Monumento al inicio del Período Otomano

La simbología de este cambio se manifiesta cuando entra a caballo en Santa Sofía, que posteriormente será transformada en mezquita. Esta fecha es la que marca el final de la Edad Media.

Comienza el período del Imperio Otomano, y con esta nueva era, una reconstrucción cultural y arquitectónica de la ciudad. Se pasó de cristiano ortodoxa a islámica, y de bizantina imperial a otomana. Se construyeron el Palacio Topkapi, el Gran Bazar o la mezquita Fatih.

Palacio

Gran Bazar

El Imperio Otomano siguió su expansión hasta Marruecos, llegando así a estar en tres continentes. Fueron unos siglos de gran esplendor. En el XVII se construyó la Mezquita Azul;

Patio Mezquita Azul

En el XIX se levantó el primer puente Gálata sobre el Cuerno de Oro, se inauguró el Palacio de Dolmabahçe, que se estableció como residencia de la Familia Real. También se construyó el funicular subterráneo, que se convirtió en el tercer metro más antiguo del mundo – y también el más corto- .

Puente Gálata

Palacio de Dolmabahçe

En 1876 se declaró la Monarquía, aunque no llegó a ser una realidad hasta 1908 tras un Golpe de Estado, pues el primer intento sólo duró dos años hasta que el Sultán Abdulhamit II la abolió.

Tras la Primera Guerra Mundial la ciudad quedó ocupada por los británicos y franceses hasta que el 6 de octubre de 1923 el ejército de Mustafa Kemal, el famoso Atatürk, entró en Estambul. El día 29 del mismo mes se proclamó la República de Turquía estableciendo Ankara como la capital, una ciudad que no podía ser atacada por el mar. Finalmente en 1930 se proclamó el nombre de Estambul como oficial.

Monumento a la República

Con la nueva etapa que abrió la República, el país comenzó a modernizarse. Atatürk quería un país abierto a occidente y laico. Se separó el Estado y la religión y se adaptó el alfabeto romano en detrimento del árabe para estar más próximo a Europa. También se cerraron las escuelas islámicas y copió el sistema educativo suizo. De los italianos se adoptó el Código Penal y de los alemanes, el Código de Comercio.

Kemel se casó con una mujer que fue educada en occidente, quizá por eso tenía una mente más abierta y que incluso más adelantado a muchos políticos de nuestro país en el siglo XXI. Se favoreció la forma de vestir occidental llegando a prohibir el velo. Se instaba a las mujeres a usar vestidos occidentales y a que se incorporaran al mundo laboral.

Atatürk defendía “Si nuestra nación necesita de ciencias y conocimiento, hombres y mujeres deben compartirlos igualmente. Obviamente la sociedad necessita de una división de labor y en esta división las mujeres deben tener sus deberes así como contribuir para mejorar la felicidad y bienestar de nuestra sociedad.” o “Hay un camino más recto y más seguro para seguir que el que hemos seguido. Este camino es tener las mujeres turcas como compañeras en todo, compartir nuestras vidas con ellas y tenerlas como amigas, auxiliadoras y colegas en nuestra vida científica, espiritual, social y económica.”

En 1926 se cambió el código civil (basado en el suizo) por el que se sustituía el matrimonio religioso por el civil; la poligamia pasaba a ser ilegal y le daba a las mujeres los mismos derechos de herencia, guarda de niños y divorcio. Sí, divorcio, un visionario Atatürk. En España se intentó en el 1932, pero en el 39 fue aplastado por los golpistas y no llegó hasta 1981.

Las mujeres turcas ganaron derechos políticos y sociales con leyes que reconocían los principios de igualdad. También se aprobó el sufragio femenino en 1934. Ojo al dato: a Suiza, que lo tenemos como un país a la vanguardia, no llegó hasta 1974.

En otra serie de medidas también levantó la prohibición islámica sobre el alcohol, al parecer por lo aficionado que era al licor nacional. De hecho, murió de cirrosis.

En 1934 se promulgó la Ley de Apellidos que obligaba a todo el mundo a tener un apellido familiar que pasara de generación en generación. Hasta la fecha no tenían, sino que se referían a ellos por alguna referencia a los padres, a su lugar de residencia, profesión, clan… Vamos, como los motes de los pueblos de toda la vida. Se prohibieron los títulos y se publicaron decenas de miles de cuadernillos con listas de apellidos sugeridos para que las familias eligieran el que iban a usar. Surgieron numerosos apellidos creados a raíz de profesiones, accidentes geográficos, topónimos y gentilicios, animales, metales, minerales, cualidades… Lo que decidiera cada uno, así que según la imaginación. En el fondo no dista mucho de cómo han surgido los nuestros. Aparte de los numerosos y variados “hijos de” (los acabados en –ez), no es raro encontrar nombres de ciudades u objetos.

Durante los años 60 comenzó la emigración interior desde las zonas más rurales, algo muy parecido a lo que ocurrió en España. Al perder la capitalidad, Estambul perdió parte de su riqueza, se abandonó el mantenimiento y renovación de infraestructuras y se vió reflejado en las calles y en los barrios. Sin embargo, ya a partir de los años 70 la situación cambió con la llegada de fábricas en las afueras de la ciudad y con ellas un crecimiento demográfico y explosión inmobiliaria. Finalmente, en la década de los 90 Estambul renació con la recuperación de los barrios y zonas verdes, con la mejora del transporte público y la construcción de rascacielos.

Estambul desde los aires

Sin embargo, el terremoto de 1999, los escándalos de corrupción, la recesión mundial y las guerras de Afganistán e Irak pasaron factura al país dejándolo sumido en una gran crisis financiera con una elevada tasa de desempleo y de inflación. Aunque esto también favoreció la llegada de turistas aprovechando la devaluación de la lira.

En noviembre de 2003 la ciudad sufrió unos atentados terroristas islámicos en el corazón de la ciudad que la sacarían de nuevo del punto de mira de los viajeros. Con el paso de los años la situación se fue “normalizando”, sin embargo, 2016 está siendo un año negro. Al poco de volver nosotros, tuvo de nuevo lugar otro atentado en el Hipódromo. En junio, otros dos más, uno de ellos en el aeropuerto de Atatürk. Y para rematar el 15 de julio el país se vio sumido en un caos con el intento de Golpe de Estado promovido por parte de algunas facciones de las Fuerzas Armadas turcas que intentaban derrocar a Erdogan. Los golpistas se hicieron con algunos lugares estratégicos, pero el presidente (que no estaba en el país) enseguida llamó a la ciudadanía a salir a la calle para protestar. El movimiento dejó 265 víctimas y fueron detenidos casi 3000 militares. Aún hoy en día se sigue arrestando a gente que se considera que participó de alguna manera en el intento de golpe. La seguridad de Turquía ha quedado puesta en tela de juicio así como su capacidad para llevar a cabo el chapucero acuerdo con la UE sobre mantener refugiados entre sus fronteras.

Así pues, con esta inestabilidad política y social ahora mismo Estambul –  y Turquía – no parece ser un lugar que reúna las condiciones de seguridad para viajar, y es una pena, porque con toda su historia, bien merece una visita que nos acerque a su legado.

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13 comentarios en “Conociendo Estambul

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