Nueva serie a la lista “para ver”: Unreal

Hoy toca entrega seriéfila y quiero hablar de UnReal, un piloto que vimos ya hace algún tiempo y que ya cuenta con dos temporadas y renovó por una tercera sin haber emitido siquiera la segunda.

Se centra en Rachel, una joven productora de Everlasting, un reality de televisión a lo Un príncipe para… o Granjero busca esposa, en el que un chico rico y guapo y ha de elegir novia entre las diferentes participantes en el programa. La protagonista regresa tras una crisis personal en la temporada anterior. En esta nueva etapa vuelve a desempeñar su trabajo mientras es presionada por su jefa para dejar de lado su integridad y hacer lo que sea necesario para recopilar contenido jugoso para cada una de las emisiones. Es decir, su labor consiste en manipular a los concursantes para crear los conflictos que se supone que espera el televidente.

Hay un dilema ético y moral representado en el papel de Rachel. Por un lado no quiere hacer su trabajo porque sabe que está siendo cruel y ruin. Choca con su pensamiento feminista el enfrentar a mujeres contra mujeres, cosificándolas, exponiéndolas como objeto sexual. Y sin embargo, no puede dejarlo porque sabe que es buena en ese juego psicológico. Es como una especie de enganche.

Rachel es Shiri Appleby, a quien conocíamos de Una vida inesperada. Y su jefa es Constance Zimmer, a quien hemos podido ver en Boston Legal, The Newsroom y House of cards. Hay buena química entre ambas como antagonistas.

La serie pone en entredicho la crueldad de los creadores y productores de los programas de telerrealidad. Para ellos todo vale con tal de que crezca la audiencia. Es un mundo que se mueve por el dinero y por la publicidad, por la fama. Se trata de hacer drama, de llevar al límite las situaciones creando víctimas de las que el espectador se ría. UnReal deja al desnudo la guionización, los trucos y tejemanejes para que ocurran determinadas cosas o para que parezca que sucede algo que en realidad no ha pasado. Solo para enganchar. Por un lado está la manipulación de los intervinientes, se les guía hacia lo que interesa. Pero por otra parte está la edición y montaje del episodio para encajar la idea que los productores tienen del programa. Al final es como una serie, los creadores ya tienen unas pautas de lo que quieren que ocurra y para ello van encauzando semana tras semana los acontecimientos. Y el reparto de papeles ya está hecho, en el casting ya saben quién van a mostrar como la favorita, la villana, la pueblerina, la chica tonta… No hay nada al azar. El programa está lleno de estereotipos.

La serie parece estar bastante bien documentada, ya que una de las creadoras es Sarah Gertrude Shapiro, que trabajó tras las cámaras de The Bachelor y que estuvo a punto de suicidarse porque tenía un contrato que le impedía abandonar el programa y se sentía terriblemente mal por el juego de manipulación en el que se veía obligada a participar.

Como siempre solo he visto el piloto, y sin revelar mucho más he de decir que la serie pinta bien. Desde el primer momento ya sabes de qué va, quiénes mueven los hilos, sobre qué gira la trama. Es la deconstrucción de un reality salpicando de mierda mientras tanto al mundo televisivo y a los que forman parte de este entorno. Y eso incluye también al espectador que consume este tipo de programas, que se deja engañar, y lo sabe.

Ojo, hay para todos: se critica a los creadores y espectadores de estos programas, pero también a la sociedad en general, una sociedad estadounidense racista (la favorita no puede ser negra) o a la que no le gusta los mayores de cierta edad. Y en especial hay una crítica al machismo. Se analiza cómo es tratada la mujer en este tipo de programas (y en general en la televisión). Como decía, la mujer es cosificada, mostrada como objeto sexual y cuyo fin es casarse y asegurarse el futuro con un buen marido. Tiene que ser joven y guapa, a disposición de que la elija el niño rico cual príncipe de las películas de Disney. Y por supuesto la mujer se presenta como mala, vengativa y que domina el arte de la puñalada trapera, sobre todo si es hacia otra mujer (de nuevo cuánto mal ha hecho Disney. Si nos paramos a pensar, las malas siempre son féminas).

UnReal es atrevida, adictiva, real, perturbadora, amena y divertida. Pero también cruel, ruin, crítica, sarcástica y oscura. La añadimos a la lista “para ver” porque pinta muy bien.