Serie Terminada: Cougar Town

Otra serie más que terminó. Y quizá debería haberlo hecho antes de llegar a la sexta temporada. Cuando comenzamos a ver Cougar Town era una comedia ágil, rápida de ver, con unos personajes divertidos… Sin embargo, a medida que íbamos avanzando, se iba convirtiendo cada vez más en una parodia de sí misma.

Cougar Town fue la vuelta a la comedia de Courteney Cox, la famosa Mónica de Friends. Cox participó en la octava temporada de Scrubs, y allí entabló una buena relación con su creador, Bill Lawrence. Este tenía en mente crear una nueva serie y unió la idea con la actriz y surgió Cougar Town.

El término cougar en inglés hace referencia a mujeres maduras que tienen relaciones con chicos más jóvenes que ellas. Por supuesto, se trata de una acepción despectiva, no así cuando el mayor es el hombre. Y partiendo de esa base, Bill Lawrence creó la serie en torno a Jules, una agente inmobiliaria de cuarenta años recién divorciada con un hijo adolescente que comenzará a salir con veinteañeros.

Además de su hijo, acompañan a Jules su exmarido Bobby, sus vecinos Ellie y Andy y su compañera de trabajo Laurie. Y con muy pocos capítulos los creadores se dieron cuenta de que la premisa inicial de la serie resultaba repetitiva capítulo tras capítulo y no funcionaba tan bien como cuando había escenas grupales con otro tipo de dinámica, guiones, chistes y gags. Había buena conexión entre los actores y lo notaba el espectador. Así que se convirtió en una especie de Friends. Jules se echó novio y pasó a ser otra serie. La de una pandilla de amigos que se reúne en la casa de la protagonista con sus problemas, puyas y mucho vino. Y funcionó muy bien las dos primeras temporadas, sin embargo, a partir de la tercera, la serie perdió fuelle. Pasó de tener 22/24 capítulos a 15 y los últimos capítulos se desarrollan de una forma atropellada. Parecía que iba a ser cancelada y se convirtió en un despropósito con la aparición de personajes sin ton ni son, como medio reparto de Scrubs. Incluso con referencia en los guiones a lo absurdo de esas incorporaciones.

Al final cambió de cadena, la compró la TBS y se renovó tres años más. Craso error. Si la última había sido mediocre, las siguientes son una ofensa al espectador. Los personajes se convirtieron en una caricatura de ellos mismos forzando un Travis cada vez más plano, volviendo una y otra vez a la ambigüedad sexual de Grayson, metiendo con calzador relaciones entre personajes, dejando a una Ellie floja de sarcasmo, a un Bobby cada vez más estúpido… El único soplo de aire fresco fue el protagonismo que fue ganando el vecino Tom. Quizá porque sus gags no estaban tan trillados como los del resto. Sí, seguía haciendo gracia la mímica de Ellie, los entierros de las no copas de vino, los cambios de significado de las palabras… pero faltaba algo. Una chispa. Ni siquiera el Penny Can era lo que fue en su día.

La última temporada ya no tenía ni sentido, bueno, fue una escenificación del cierre, atando a todos los personajes y poniendo un punto y final sin sentido. Al final los guionistas hacen siempre lo mismo en las series grupales: emparejar o casar a los personajes y bebés que aparecen de la nada. Ni los cameos subieron el nivel. Por allí se paseó un Matthew Perry que al tener un accidente con Jules le pedía matrimonio con flashmob incluido. What-what????!!!

Me gustaba la dinámica inicial, esa en la que Jules y Grayson eran la pareja, Ellie atacaba a Laurie con su sarcasmo, Laurie contaba sus disparatadas historias con su voz aguda y su gesticulación, Andy y Bobby eran los mejores amigos del mundo y Travis era el adulto del grupo pese a ser el más joven. Y de vez en cuando un Tom asomado a la ventana intentando ser aceptado por la pandilla cul-de-sac. Por cierto, que dado que la serie cambió su contenido, se plantearon cambiarle el título por el nombre del grupo. Finalmente el creador descartó la idea, pero se mantuvieron el resto de la serie jugando con los títulos de crédito de inicio de cada capítulo.

Los secundarios son casi mejores que la protagonista. Qué digo, son mejores, sin ellos Jules no sería nadie. La mejor sin duda es Ellie con su sarcasmo, sin protocolo social, sin filtro. Con su mímica, sus sombrero imaginario, con sus motes (Jellybean a Laurie o tiny eyes a Grayson). Muy grande.

Me gustaba cuando en los inicios se juntaba el grupo en torno mucho vino, a cualquier hora del día. Si además hay un acontecimiento triste, se sacaba el Big Joe, Big Lou, Big Carl o Big Tippi. Pasando de una copa a un recipiente de cristal cualesquiera, eso sí, de grandes dimensiones, tipo florero o portavelas. Y mientras corría el alcohol se cambiaba el sentido de las palabras o expresiones por petición de Jules y aprobación de Ellie (change approved!). Entre medias, ataques directos y crueles entre los personajes, humor ácido y bailecitos.

Y por supuesto, me gustaba la simpleza de Penny Can, ese juego que consistía en encestar monedas a una lata. Penny caaaaaaaaan.

Entiendo que no es fácil hacer una comedia de calidad, y menos mantenerla temporada tras temporada. Es lógico que los diálogos pierdan frescura y los personajes se encasillen, pero deberían haber parado cuando empezó a ir en picado y no alargarla más llevándola a un estado comatoso recurriendo al metahumor y a la parodia de sí misma.

Trucos viajeros: Equipaje III. Hacer el equipaje

Teniendo en cuenta las consideraciones previas, toca hacer la maleta. ¿Por dónde empezar?

Pues por el principio, por hacer una lista. Sí, soy muy ordenada y me gusta llevarlo calculado, pero es que es la mejor forma de optimizar el proceso. Imaginemos que lo dejamos para última hora, empezamos a sacar ropa del armario y nos damos cuenta de que nos queremos llevar prendas que no tenemos disponibles porque no están limpias. Así que, un par de semanas antes yo comienzo a hacer una lista. En función de cómo vaya a ser el viaje (montaña/playa, invierno/verano, relax/aventura), necesitaremos un tipo de ropa determinada. Si es completamente contrario a nuestro día a día, no habrá problema. Tendremos todo disponible. Pero si son prendas que usamos con asiduidad, habrá que tener en cuenta que no te las puedes poner durante la semana antes de irte, porque necesitarás hacer la colada a última hora. Así que esos días previos toca hacer lista e ir apartando lo que nos vamos a llevar. Lo limpio para no usarlo y tener que lavarlo, y lo que ya está sucio porque lo hemos usado recientemente, a la lavadora.

En caso de que no facturemos y sólo viajemos con la de mano, habrá que llevar botes pequeños, de muestras, o a punto de acabarse para no traerlos de vuelta. Si vamos a un hotel, seguramente nos vayamos a encontrar con productos de higiene, así que conviene indagar en su web o tripadvisor para no cargar innecesariamente con mil productos. Por supuesto, cada persona es un mundo y puede haber excepciones como alguna necesidad especial por piel atópica, o pelo indomable que necesita un producto en concreto, por ejemplo. Afortunadamente no es mi caso.

En caso de que facturemos maleta, sí podemos echar botes algo más grandes, sin embargo, nosotros intentamos llevarnos productos que nos sirvan a ambos: como mismo champú, mismo gel, mismo suavizante… de esta forma aligeramos algo. Por supuesto sólo necesitas una pasta de dientes. Todo depende también del número de días, claro. En cualquier caso, si el viaje va a durar más de una semana, es mejor plantearse el comprar los productos de higiene más pesados en destino. Salvo que vayas a un lugar remoto en el que no haya un supermercado, no es difícil de encontrar un champú, gel o pasta de dientes. En el Road Trip por Estados Unidos por ejemplo compramos un enjuague bucal de 2 litros. Éramos 4 personas y un viaje de 17 días, así que al maletero.

Sea maleta de mano o facturada, para mí secadores, planchas, maquillaje y similar, queda fuera. Principalmente porque no uso en mi día a día, salvo el secador un par de soplidos, pero es un aparato que suele estar en los hoteles.

Lo básico cabe en 3 bolsas de aseo (de diferentes tamaños):

  • Ducha: gel, champú, suavizante, cepillo de pelo y desodorante.
  • Dientes: Cepillos, pasta de dientes y enjuague.
  • Cara: jabón de cara, crema de día con factor solar y crema de noche. Según el tipo de viaje, puede que añada lentillas. Uso las de un día para no tener que llevar líquidos adicionales.

Si es un viaje largo, añado unas pinzas de depilar, un espejito y una lima o cortauñas. Aunque antes de irme de viaje siempre doy un repaso a las uñas (que suelo llevar de por sí cortas) para evitar que se partan al crecer más de la cuenta.

Por supuesto, dependiendo de cuándo sea el viaje, tendría que añadir un cuarto neceser con productos de higiene femenina.

Además, si nos va a dar el sol: crema protectora y crema para después del sol. Podemos pensar que no nos va a dar mucho, o que estamos morenos y no nos vamos a quemar. Craso error. El sol no es ninguna broma.

Otro neceser sería el botiquín. Esta es una tarea pendiente. Mi neceser se reduce a unas tiritas sueltas en alguna bolsa de aseo por si acaso. Quizá algún ibuprofeno. Pero ha llegado la hora de pensar en llevar uno, aunque sea con lo básico.

En cuanto a la ropa, he aprendido a reducir, a no llevar tantos porsiacasos y que la ropa sea versátil, combinable y no se arrugue. Para mí es simple porque uso ropa básica. Y en cuanto al calzado, que sea cómodo y por supuesto con kilómetros en las suelas para asegurarme de que no me van a rozar. Y siempre adecuados a las circunstancias. Puede que unas deportivas te sirvan para ciudad, pero si vas a hacer alguna ruta en el monte, conviene llevar unas zapatillas con una suela con más agarre.

Para un viaje típico yo suelo calcular un pantalón para cada 2/3 días. Y siempre alterno vaqueros con otro tipo de tejido, los vaqueros aguantan bien la suciedad, pero si te llueve y acabas mojado, tardan la vida en secarse. Camisetas y ropa interior una por día. Ropa cómoda/pijama y chanclas para estar cómoda en el alojamiento. En cuanto al calzado, dos diferentes, unos más de andar en llano, y otros más de trekking. Si vas a estar todo el día pateando, tus pies te agradecerán el cambiar de calzado cada día, así que está bien poder alternar. Eso es mi básico. Según el viaje puede que necesite un bañador y una toalla (las de microfibra que no ocupan nada son perfectas); o por el contrario un chubasquero.

Pero básicamente, siempre es lo mismo con pequeñas alteraciones:

  • Si es otoño o invierno: vaqueros y camisetas de manga corta/larga, alguna sudadera o jersey y una buena cazadora que sirva como impermeable. Calzado cómodo que no cale y ropa interior.
  • Si es primavera o verano cambio los vaqueros por pantalones piratas y las camisetas serán de manga corta o tirantes (si no voy con mochila que entonces me rozaría los hombros). Alguna chaqueta no viene mal para las noches o los vuelos.

Con todo sobre una superficie lisa preparado en montones para visualizarlo mejor, es hora de comprobar con la lista e ir rellenando. Para preparar mi equipaje yo recurro a estos trucos:

  • Antes de nada, quitamos los identificadores de viajes anteriores, no sea que la maleta acabe en Japón y nosotros en Estambul.
  • Rellenar el calzado con calcetines (o desodorante/bote de colonia). Así aprovecho cualquier espacio.
  • Embalar o proteger cualquier objeto frágil. Si cabe en el calzado, es un buen sitio.
  • Enrollar la ropa. En serio, no se arruga. Además, es parecido al método Marie Kondo y permite visualizar todas las prendas.
  • Colocar el calzado y las bolsas de aseo en la parte baja de la maleta, para que al ponerla de pie ya estén abajo. Así se evita que se deslicen hacia el fondo aplastando lo demás.
  • Echar un par de bolsas vacías que sirvan para meter la ropa sucia y que no se mezcle con la limpia durante el viaje (sobre todo si es itinerante).
  • Llevar puestos el calzado y la ropa voluminosa y/o pesada.
  • Llevar en la mano (o puesta) la chaqueta o abrigo.
  • Llevar en el bolso de mano la documentación, electrónica (con sus cargadores) e información del destino (el pequeño dossier, que lo llamo).
  • Añadir, como precaución, una muda en la maleta de mano por si pierden la maleta. Esto llevo haciéndolo muchos años y por suerte nunca me he visto en la situación de quedarme sólo con esa ropa. Cuando doy este consejo hay quien me mira como si fuera paranoica, pero no me ocupa nada una muda de ropa interior y una camiseta. Los vaqueros que lleve puestos en el vuelo me aguantan otro día más hasta que solvente el hipotético caso de quedarme en bragas, nunca mejor dicho.
  • Y como segunda precaución, si viajamos los dos y llevamos varias maletas, mezclamos la ropa de ambos. En caso de que nos perdieran una de las maletas, ambos tendríamos ropa y en caso de que apareciera al día siguiente, no sería mucho trastorno. Si cada uno metiera sus pertenencias en una maleta, saldría perjudicado uno y no quedaría más remedio que ir de compras hasta que la localizaran (si se da el caso).
  • Cerrar la maleta con un candado y aún así llevar los objetos de valor en la de mano.
  • Poner una pegatina identificativa con los datos personales por si se extravía. Con nombre y teléfono basta. Es mejor no escribir la dirección e ir publicando por ahí por dónde vives.
  • Eso sí, insisto, el mejor consejo que puedo dar es: viaja con lo justo. Lo mejor para evitar una pérdida de maleta, esperas en facturación y recogida, así como cargar con peso excesivo es viajar ligero. Una sobrecarga de la maleta puede hacer que reviente en el traslado desde facturación hasta el avión y vuelta. No sé si habéis visto alguna vez cómo las lanzan.

Ya estamos listos para viajar.

Nueva serie a la lista “para ver”: Bull

Bull es un drama basado en la carrera del Dr. Phil McGraw, una celebridad en Estados unidos que salía en el programa de Oprah. Jason Bull, el protagonista, tiene una consultoría especializada en juicios. Parece tener un olfato en cuanto a intuición se refiere, lo que, combinado con psicología y algo (mucho) de tecnología, le lleva a ser un experto en jurados, abogados, testigos y acusados. Los disecciona y analiza buscando sus puntos débiles para crear una defensa brillante y que el cliente salga absuelto de los cargos que se le imputan.

La serie está creada por el propio Dr. Phil y Paul Attanasio, guionista de House. Sin embargo, a pesar de estar basada en una persona real, me recordó mucho a Lie to me, en la que el protagonista era el Dr Carl Lightman, un psicólogo especialista en las emociones, microexpresiones faciales y lenguaje corporal. Aquí se va un poco más allá, ya que Bull además de ser un experto en análisis del comportamiento humano, y que por tanto analiza toda la fachada de las personas, también recurre a una avanzada tecnología, como comentaba más arriba.

Y aquí es donde me chirría un poco. Es decir, la idea no está mal, tampoco es que sea la más novedosa, pero bueno, hablamos de un procedimental, ese tipo de serie que ves con piloto automático, que no te exige demasiado, con casos que se solucionan en cada episodio y a otra cosa, mariposa. Y aún así, a pesar de que el planteamiento y tipo de formato encarrila la serie, el abuso de la tecnología, lo hace tan poco real… Sobre todo porque no es un Mr. Robot o un Halt and Catch Firesino más bien un CSI Cyber. Tiene ese tipo de escenas en las que se toca una pantalla y sale toda la información que el personaje está comentando, sin ningún tipo de comando. Hay pantallas por todos lados, muchas lucecitas, gráficos… Todo muy visual. Como queriendo decir: ahí, que se note que somos punteros y entendemos mogollón de esto de la informática. Pero esto es EEUU, todo a lo grande.

Otra cosa que también hace que flojee son los tópicos. Sin ir más lejos, hablando de informática, la especialista del grupo, la hacker, viste con camisas de cuadros y gorritos de lana. ¿En serio? Tan típico como el protagonista hombre-blanco-de-clase-acomodada.

Completan el reparto el resto de expertos de Jason Bull: un abogado, su excuñado, una experta en neurolingüística, una expolicía y el estilista Chunk Palmer.

Como decía, una serie para ver sin muchas pretensiones más que el entretenimiento. Al final es de lo que se trata, ¿no?

Trucos viajeros: Equipaje II. Medidas, pesos y normativa IATA

Una vez que hemos elegido nuestra maleta (o juego) llega la hora de hacerla. Pero hay que tener mucho ojo con que echamos. Lo primordial es llevar lo menos posible y aprender a compactar bien. Normalmente contamos con 23Kg en un billete normal (20Kg generalmente en las de bajo coste) y solemos llevar más de lo que luego vamos a usar, así que hay que saber elegir bien para no pasarse. En cualquier caso, si has comprado un billete económico sin equipaje de bodega incluido, y cuando estás haciendo la maleta, ves que vas a necesitar facturar, págala online en lugar de esperar al aeropuerto, suele salir por la mitad. En estos casos, a la hora de comprar el vuelo habría que valorar también si compensa comprar el billete económico y sumar una maleta, o comprar directamente uno estándar con la maleta incluida. Pero ya hemos pasado esa etapa. Ya aprenderemos de los errores.

Maleta Blanca

Un problema que podemos encontrar con el peso es que aunque vueles varias personas juntas, te las pesen individualmente de tal forma que a pesar de que no te pases en global, como una se lo haga, pagas. Es frecuente en paquetes vacacionales. Imaginemos que viaja una familia de cuatro miembros y facturan 3 maletas. Una pesa 25, otra 19 y la última 17. Pues aunque haya una persona sin maleta, les cobrarían el extra de la primera. No suele ser lo normal, a mí no me ha ocurrido, pero sí que conozco casos de gente a la que le ha pasado. Como digo, generalmente cuando es crucero o un vuelo chárter. Así que ojo con la letra pequeña de las condiciones de la reserva.

Si eres un viajero frecuente, muy frecuente, llegará un momento en que subas de categoría y te permitan una maleta adicional independientemente del billete que hayas comprado (o con más peso). Y te pondrán etiqueta de prioritario, con lo que tu equipaje además, sale de los primeros.

Para evitar sustos, es recomendable pesar la maleta antes de llegar al aeropuerto. Hoy en día con cualquier programa de puntos del banco o gasolinera te puedes hacer con una báscula o peso portátil. Y si no en amazon, aliexpress o cualquier web en la que tienen de todo. Te ahorrarás más de un disgusto. Tras 10 meses de Erasmus, y pese a haber enviado por correos ropa y libros, cuando llegué al aeropuerto la maleta pesaba más de la cuenta. Le puse a la azafata cara de pena y le dije que sacaba los jerseys y me los ataba uno encima de otro para aligerar (¡un 30 de julio!), pero tuve suerte y la chica acababa de empezar el turno y estaba de buenas. No siempre tienes esa suerte. Es más, creo que ya he agotado mi única vez. Ojo porque en estos casos te cobran por kilo adicional, y lo mismo por 5 kilos habías pagado una maleta extra. También es verdad que aquella vez fue algo excepcional y volvía cargadísima, no sé cómo acumulé tantas cosas… Hoy en día suelo viajar más ligera de equipaje.

El equipaje de mano, por contra, no te lo suelen pesar. A mí nunca me ha pasado, al menos y ha habido ocasiones en las que lo he llevado bien cargado. Tampoco he visto gente delante de mí a la hora de facturar a la que se lo pidieran. No obstante, aunque lo común es que no haya problema, hay compañías que estipulan un límite de 10Kg. Como siempre, conviene leer la letra pequeña. Si la maleta se desliza, probablemente no sea sospechosa de pesar. Sin embargo, las mochilas llaman más la atención. Cuanto más compacta sea, por mucho que pese (siempre que no te dobles del esfuerzo), no se fijarán.

Además de una mochila o maleta de mano, puedes llevar un bolso personal. Para estos casos lo mejor es elegir el más grande que tengas, a lo estilo Mary Poppins (también si eres hombre). Y, como truco, yo suelo llevar bolsas de tela dentro. Una vez pasado el mostrador de facturación y el control, si necesito redistribuir el peso, vienen muy bien. O una mochila plegada en la maleta. Incluso maletas dentro de maletas. Sí, maleta dentro de maleta. Puede sonar raro, pero es muy útil, nosotros lo hicimos en el Road Trip a la Costa Oeste de los Estados Unidos. Mi hermano viajaba directo a Los Ángeles y luego con un vuelo doméstico a San Francisco, y en el segundo vuelo tenía que pagar por el equipaje. Por contra, los tres restantes íbamos a San Francisco vía Filadelfia con el equipaje estándar: bolso de mano + maleta de mano + maleta facturada. Así pues metimos la maleta de mi hermano en nuestra maleta grande y rellenamos los huecos con ropa para que quedara bien encajada. Y después, repartimos el resto de equipaje de los tres entre dos medianas y una pequeña. Una vez que llegamos al hotel mi hermano sacó la suya y redistribuimos la ropa. Aún así, mantuvimos nuestra maleta mediana dentro de la grande casi todo el viaje para ahorrar espacio en el maletero. A mediados del viaje, como nos compramos ropa, y ya llevábamos ropa sucia, reorganizamos las maletas y dejamos de jugar a las matriuskas. A la vuelta no tuvimos problema porque al acabar en Los Ángeles, mi hermano ya podía llevar su maleta sin coste adicional. Desafío completado.

Volviendo al equipaje de mano, aparte del peso, es imprescindible saber qué puedes o no llevar. Te evitarás cabreos de última hora. Donde más restricciones encontramos es en los líquidos. Así pues, cuidado con el neceser.

Y para finalizar, el último consejo que tengo hoy sobre el equipaje tiene que ver con las escalas. Es importante saber si recoges la maleta en la parada o en destino. Normalmente si es la misma compañía irá a destino, pero depende de los controles aduaneros. Por ejemplo, para Madrid-París-Osaka con AirFrance recogimos la maleta en destino. Al tener escala en territorio europeo, pasamos control de pasaporte, pero nada más. Sin embargo, Madrid-Filadelfia-San Francisco, aunque era también la misma compañía, al tratarse de Estados Unidos, has de recoger la maleta, pasar aduana, control de pasaportes y después vuelves a soltar la maleta en una cinta. Si el vuelo hubiera sido Madrid-Londres-San Francisco, no tendríamos que haber recogido la maleta en la escala. De todas formas, conviene asegurarse en el mostrador para no llegar a destino y que el equipaje se haya quedado en la cinta de la escala.

Con estas consideraciones ya nos podemos poner manos a la obra y llenar la maleta.

Nueva serie a la lista “para ver”: Berlin Station

Berlin Station es una serie dramática de la cadena Epix creada por Olen Steinhauer, uno de los escritores de novela de espionaje más conocidos en la actualidad. Así que ya sabemos un poco por dónde van los tiros. Hablamos de una serie de espías, de la CIA contretamente. ¿Algo nuevo?

La trama gira en torno a Daniel Miller, un analista acostumbrado a los despachos que llega a la sede de Berlín para encontrar a Thomas Shaw, una especie de Snowden o Julian Assange que ha filtrado información confidencial a la prensa. El protagonista tendrá que adaptarse al trabajo de campo, con los peligros y engaños que conlleva. En dicha tarea le ayudará el veterano oficial Hector DeJean, bajo el mando de Steven Frost, que es el jefe de la oficina berlinesa.

Parece que en Estados Unidos van abriendo su abanico de escenarios y ya no se limitan al territorio nacional. Y en estos casos Europa va cobrando importancia. Ya ocurrió en 24 live another day, centrada en Londres; o Homeland, también en Alemania. Este cambio le aporta una estética diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en las series estadounidense y la ciudad pasa a ser un personaje más. Sus barrios, sus calles, su gente, sus costumbres…

También es algo más lenta de lo que suelen ser las series de espías, aunque quizá solo sea el piloto, que es un capítulo para presentar la trama, los diferentes personajes y el conflicto. Quizá a eso se deba que no tenga un ritmo frenético, aunque crea atmósfera e intriga. Desde luego no es un 24 o un Alias.

Aún así, a pesar de esta lentitud, hay que prestar atención, puesto que está lleno de subtramas y detalles que abren numerosas puertas creando diferentes hilos que supongo que se irán hilando a lo largo de la temporada. Así pues, habrá que continuar con los episodios para descubrir a qué nos llevan todos estos secretos filtrados y cómo se desarrolla Daniel en una ciudad en la que vivió de pequeño y a la que vuelve ahora con una misión.

De momento a mí me ha convencido. Claro que me das una serie de espías, conspiraciones y además basada en Alemania, y me enganchas.

Trucos viajeros: Equipaje. Elegir maleta

Y después de afrontar la elección de asiento, es hora de hablar del equipaje.

Antes de nada, lo primero que debemos tener en cuenta es elegir bien nuestra maleta. Lo pienso cada vez que veo a alguien con una samsonite de aquellas duras que se comercializaban hace 30 años… Vacías ya pesan fácilmente ocho kilos y si vas en coche quizá no te importe, pero si vas a volar, no son nada recomendables. Hoy en día las hay ultraligeras. Eso sí, no les cojas mucho cariño, porque acabarán golpeadas y marcadas por todos lados.

  • A la hora de la compra es importante fijarse en que cumpla las medidas más estrictas de equipaje de mano. Tanto si vamos a comprar sólo la de mano, como un juego de 3, lo que debe determinar la elección es la pequeña. Las compañías son cada vez más quisquillosas con las medidas (equipaje de mano estándar son 55 cm x 40 cm x 20 cm).

  • En cuanto al material, mejor de plástico que de tela, ya que estas últimas si se mojan puede calar al interior. Y tardan más en secar, aunque no haya traspasado el agua al interior. Las de plástico se secan mucho más rápido. Y suelen ser más ligeras. A ser posible elegid un diseño raro, estrafalario, peculiar, característico; como lo queráis llamar, pero que destaque. No sólo porque así será más fácil localizar el equipaje en la cinta, sino porque en caso de extravío, es más sencillo de encontrar. Por ejemplo, imagina que vas a poner una reclamación porque una de tus maletas no ha aparecido y te piden una descripción. No es lo mismo decir que tu maleta es negra, roja o azul marino de tela, o plástico; a que tenga un dibujo, letras, rayas o similar. A la hora de buscarla en el almacén con tooooooooooodas las maletas sin dueño que acumulan, será todo mucho más rápido. Igualmente conviene llevar una foto en el móvil de nuestro equipaje para mostrar en casos como este. Una imagen vale más que mil palabras.

Maleta Blanca

  • Supone una gran diferencia que sea de 4 ruedas. Supone una gran diferencia poder deslizar o empujar la maleta en lugar de tirar. Muchísimo más cómodo.
  • Ha de tener un interior práctico. Generalmente uno de los dos lados (donde va el asa larga) lleva unas cintas que se juntan al centro con una especie de corchete. Es conveniente que la otra parte lleve una cubierta que se cierre con cremallera. Esto será muy útil a la hora de mantener todo en orden y que cuando abramos la maleta no se desperdigue todo; pero también es viene muy bien a la vuelta para separar ropa limpia de la sucia. Este tipo de separación es lo mínimo que debería llevar. Si además tiene más anclajes, compartimentos, cremalleras y bolsillos donde poder llevar organizados objetos que necesitamos a mano sin tener que rebuscar entre la ropa (bolsas de aseo, documentos, electrónica), mucho mejor. Sobre todo será muy práctico para la de mano, que puedes llevar todo bien colocado y aunque la abras en medio de una sala de espera o en el avión para sacar un libro, ordenador o lo que sea, no se te ve ni lo que llevas, ni acaba esparcido por el suelo. En el caso de que no haya tantos compartimentos, recomiendo usar algún tipo de bolsas tipo neceser de diferentes tamaños para cada grupo de cosas (por ejemplo: cargadores y cables en uno; lectura y música en otro; antifaz, tapones, chicles y gafas en otro…). De esta forma se mantiene mucho mejor el orden y es más fácil empaquetar.

Interior maleta

Una vez elegida. A llenarla.

Nueva serie a la lista “para ver”: The catch

¿Hasta qué punto podrías fiarte de una investigadora a quien ha estafado su prometido? Es lo que plantea The Catch, la nueva serie de la productora de Shonda Rhimes, creadora de Anatomía de Grey, Scandal o Cómo defender a un asesino.

Alice Vaughan, la protagonista, es una exitosa analista de fraudes experta en delitos de guante blanco que trabaja en Los Ángeles. Es muy buena en su trabajo, sin embargo, se convertirá en víctima cuando su prometido desaparezca llevándose sus ahorros. Dispuesta a encontrarlo y desenmascararlo, trabajará con su equipo a la vez que intentará ocultar el timo a sus clientes ya que perdería toda su reputación.

El perfecto prometido es Christopher Hall (Peter Krause, conocido por A dos metros bajo tierra), un estafador de guante blanco que ha de lidiar a su vez con su pareja oficial y jefa (la Penny de Lost) mientras que ejecuta la jugada con Alice. A partir del engaño, comenzará el juego del gato y el ratón.

En The Catch las apariencias son lo más importante. No faltan los coches caros, vestidos de alta costura y oficinas de diseño. Pero la cuestión de las apariencias va más allá. Para el estafador lo es todo, ya que tiene que fingir ser quien no es, pero para Alice también es imprescindible su fachada de normalidad ante sus clientes para no perder su credibilidad.

Me recordó en algunos momentos a Ladrón de guante blanco protagonizada por Matt Bomer, en la que un estafador, falsificador y ladrón es capturado tras escapar de una prisión federal de máxima seguridad y para no volver a la cárcel llega a un trato con el FBI en el que a cambio ayudará a la unidad de delitos de guante blanco a resolver otros casos. En realidad solo tienen en común la estafa, así como el cuidado de la apariencia y la elegancia; pero en las 6 temporadas de Ladrón de guante blanco se trataban muchos tipos de timos y falsificaciones, y se cuidaba mucho la preparación del engaño (como en Ocean’s Eleven antes de preparar el golpe), por lo que en el piloto de The Catch hubo algún giro de guion que ya esperaba.

El piloto tiene ritmo, con pantalla partida y giros desde el primer minuto (aunque algunos esperables). Cuenta con acción e intriga, el toque romántico y la venganza. Y como ocurre en las series de Rhimes, una mujer fuerte e independiente a su cabeza. Habrá que ver si no decae el ritmo y la historia sigue manteniendo sus giros argumentales.