Serie Terminada: Cougar Town

Otra serie más que terminó. Y quizá debería haberlo hecho antes de llegar a la sexta temporada. Cuando comenzamos a ver Cougar Town era una comedia ágil, rápida de ver, con unos personajes divertidos… Sin embargo, a medida que íbamos avanzando, se iba convirtiendo cada vez más en una parodia de sí misma.

Cougar Town fue la vuelta a la comedia de Courteney Cox, la famosa Mónica de Friends. Cox participó en la octava temporada de Scrubs, y allí entabló una buena relación con su creador, Bill Lawrence. Este tenía en mente crear una nueva serie y unió la idea con la actriz y surgió Cougar Town.

El término cougar en inglés hace referencia a mujeres maduras que tienen relaciones con chicos más jóvenes que ellas. Por supuesto, se trata de una acepción despectiva, no así cuando el mayor es el hombre. Y partiendo de esa base, Bill Lawrence creó la serie en torno a Jules, una agente inmobiliaria de cuarenta años recién divorciada con un hijo adolescente que comenzará a salir con veinteañeros.

Además de su hijo, acompañan a Jules su exmarido Bobby, sus vecinos Ellie y Andy y su compañera de trabajo Laurie. Y con muy pocos capítulos los creadores se dieron cuenta de que la premisa inicial de la serie resultaba repetitiva capítulo tras capítulo y no funcionaba tan bien como cuando había escenas grupales con otro tipo de dinámica, guiones, chistes y gags. Había buena conexión entre los actores y lo notaba el espectador. Así que se convirtió en una especie de Friends. Jules se echó novio y pasó a ser otra serie. La de una pandilla de amigos que se reúne en la casa de la protagonista con sus problemas, puyas y mucho vino. Y funcionó muy bien las dos primeras temporadas, sin embargo, a partir de la tercera, la serie perdió fuelle. Pasó de tener 22/24 capítulos a 15 y los últimos capítulos se desarrollan de una forma atropellada. Parecía que iba a ser cancelada y se convirtió en un despropósito con la aparición de personajes sin ton ni son, como medio reparto de Scrubs. Incluso con referencia en los guiones a lo absurdo de esas incorporaciones.

Al final cambió de cadena, la compró la TBS y se renovó tres años más. Craso error. Si la última había sido mediocre, las siguientes son una ofensa al espectador. Los personajes se convirtieron en una caricatura de ellos mismos forzando un Travis cada vez más plano, volviendo una y otra vez a la ambigüedad sexual de Grayson, metiendo con calzador relaciones entre personajes, dejando a una Ellie floja de sarcasmo, a un Bobby cada vez más estúpido… El único soplo de aire fresco fue el protagonismo que fue ganando el vecino Tom. Quizá porque sus gags no estaban tan trillados como los del resto. Sí, seguía haciendo gracia la mímica de Ellie, los entierros de las no copas de vino, los cambios de significado de las palabras… pero faltaba algo. Una chispa. Ni siquiera el Penny Can era lo que fue en su día.

La última temporada ya no tenía ni sentido, bueno, fue una escenificación del cierre, atando a todos los personajes y poniendo un punto y final sin sentido. Al final los guionistas hacen siempre lo mismo en las series grupales: emparejar o casar a los personajes y bebés que aparecen de la nada. Ni los cameos subieron el nivel. Por allí se paseó un Matthew Perry que al tener un accidente con Jules le pedía matrimonio con flashmob incluido. What-what????!!!

Me gustaba la dinámica inicial, esa en la que Jules y Grayson eran la pareja, Ellie atacaba a Laurie con su sarcasmo, Laurie contaba sus disparatadas historias con su voz aguda y su gesticulación, Andy y Bobby eran los mejores amigos del mundo y Travis era el adulto del grupo pese a ser el más joven. Y de vez en cuando un Tom asomado a la ventana intentando ser aceptado por la pandilla cul-de-sac. Por cierto, que dado que la serie cambió su contenido, se plantearon cambiarle el título por el nombre del grupo. Finalmente el creador descartó la idea, pero se mantuvieron el resto de la serie jugando con los títulos de crédito de inicio de cada capítulo.

Los secundarios son casi mejores que la protagonista. Qué digo, son mejores, sin ellos Jules no sería nadie. La mejor sin duda es Ellie con su sarcasmo, sin protocolo social, sin filtro. Con su mímica, sus sombrero imaginario, con sus motes (Jellybean a Laurie o tiny eyes a Grayson). Muy grande.

Me gustaba cuando en los inicios se juntaba el grupo en torno mucho vino, a cualquier hora del día. Si además hay un acontecimiento triste, se sacaba el Big Joe, Big Lou, Big Carl o Big Tippi. Pasando de una copa a un recipiente de cristal cualesquiera, eso sí, de grandes dimensiones, tipo florero o portavelas. Y mientras corría el alcohol se cambiaba el sentido de las palabras o expresiones por petición de Jules y aprobación de Ellie (change approved!). Entre medias, ataques directos y crueles entre los personajes, humor ácido y bailecitos.

Y por supuesto, me gustaba la simpleza de Penny Can, ese juego que consistía en encestar monedas a una lata. Penny caaaaaaaaan.

Entiendo que no es fácil hacer una comedia de calidad, y menos mantenerla temporada tras temporada. Es lógico que los diálogos pierdan frescura y los personajes se encasillen, pero deberían haber parado cuando empezó a ir en picado y no alargarla más llevándola a un estado comatoso recurriendo al metahumor y a la parodia de sí misma.

Trucos viajeros: Equipaje III. Hacer el equipaje

Teniendo en cuenta las consideraciones previas, toca hacer la maleta. ¿Por dónde empezar?

Pues por el principio, por hacer una lista. Sí, soy muy ordenada y me gusta llevarlo calculado, pero es que es la mejor forma de optimizar el proceso. Imaginemos que lo dejamos para última hora, empezamos a sacar ropa del armario y nos damos cuenta de que nos queremos llevar prendas que no tenemos disponibles porque no están limpias. Así que, un par de semanas antes yo comienzo a hacer una lista. En función de cómo vaya a ser el viaje (montaña/playa, invierno/verano, relax/aventura), necesitaremos un tipo de ropa determinada. Si es completamente contrario a nuestro día a día, no habrá problema. Tendremos todo disponible. Pero si son prendas que usamos con asiduidad, habrá que tener en cuenta que no te las puedes poner durante la semana antes de irte, porque necesitarás hacer la colada a última hora. Así que esos días previos toca hacer lista e ir apartando lo que nos vamos a llevar. Lo limpio para no usarlo y tener que lavarlo, y lo que ya está sucio porque lo hemos usado recientemente, a la lavadora.

En caso de que no facturemos y sólo viajemos con la de mano, habrá que llevar botes pequeños, de muestras, o a punto de acabarse para no traerlos de vuelta. Si vamos a un hotel, seguramente nos vayamos a encontrar con productos de higiene, así que conviene indagar en su web o tripadvisor para no cargar innecesariamente con mil productos. Por supuesto, cada persona es un mundo y puede haber excepciones como alguna necesidad especial por piel atópica, o pelo indomable que necesita un producto en concreto, por ejemplo. Afortunadamente no es mi caso.

En caso de que facturemos maleta, sí podemos echar botes algo más grandes, sin embargo, nosotros intentamos llevarnos productos que nos sirvan a ambos: como mismo champú, mismo gel, mismo suavizante… de esta forma aligeramos algo. Por supuesto sólo necesitas una pasta de dientes. Todo depende también del número de días, claro. En cualquier caso, si el viaje va a durar más de una semana, es mejor plantearse el comprar los productos de higiene más pesados en destino. Salvo que vayas a un lugar remoto en el que no haya un supermercado, no es difícil de encontrar un champú, gel o pasta de dientes. En el Road Trip por Estados Unidos por ejemplo compramos un enjuague bucal de 2 litros. Éramos 4 personas y un viaje de 17 días, así que al maletero.

Sea maleta de mano o facturada, para mí secadores, planchas, maquillaje y similar, queda fuera. Principalmente porque no uso en mi día a día, salvo el secador un par de soplidos, pero es un aparato que suele estar en los hoteles.

Lo básico cabe en 3 bolsas de aseo (de diferentes tamaños):

  • Ducha: gel, champú, suavizante, cepillo de pelo y desodorante.
  • Dientes: Cepillos, pasta de dientes y enjuague.
  • Cara: jabón de cara, crema de día con factor solar y crema de noche. Según el tipo de viaje, puede que añada lentillas. Uso las de un día para no tener que llevar líquidos adicionales.

Si es un viaje largo, añado unas pinzas de depilar, un espejito y una lima o cortauñas. Aunque antes de irme de viaje siempre doy un repaso a las uñas (que suelo llevar de por sí cortas) para evitar que se partan al crecer más de la cuenta.

Por supuesto, dependiendo de cuándo sea el viaje, tendría que añadir un cuarto neceser con productos de higiene femenina.

Además, si nos va a dar el sol: crema protectora y crema para después del sol. Podemos pensar que no nos va a dar mucho, o que estamos morenos y no nos vamos a quemar. Craso error. El sol no es ninguna broma.

Otro neceser sería el botiquín. Esta es una tarea pendiente. Mi neceser se reduce a unas tiritas sueltas en alguna bolsa de aseo por si acaso. Quizá algún ibuprofeno. Pero ha llegado la hora de pensar en llevar uno, aunque sea con lo básico.

En cuanto a la ropa, he aprendido a reducir, a no llevar tantos porsiacasos y que la ropa sea versátil, combinable y no se arrugue. Para mí es simple porque uso ropa básica. Y en cuanto al calzado, que sea cómodo y por supuesto con kilómetros en las suelas para asegurarme de que no me van a rozar. Y siempre adecuados a las circunstancias. Puede que unas deportivas te sirvan para ciudad, pero si vas a hacer alguna ruta en el monte, conviene llevar unas zapatillas con una suela con más agarre.

Para un viaje típico yo suelo calcular un pantalón para cada 2/3 días. Y siempre alterno vaqueros con otro tipo de tejido, los vaqueros aguantan bien la suciedad, pero si te llueve y acabas mojado, tardan la vida en secarse. Camisetas y ropa interior una por día. Ropa cómoda/pijama y chanclas para estar cómoda en el alojamiento. En cuanto al calzado, dos diferentes, unos más de andar en llano, y otros más de trekking. Si vas a estar todo el día pateando, tus pies te agradecerán el cambiar de calzado cada día, así que está bien poder alternar. Eso es mi básico. Según el viaje puede que necesite un bañador y una toalla (las de microfibra que no ocupan nada son perfectas); o por el contrario un chubasquero.

Pero básicamente, siempre es lo mismo con pequeñas alteraciones:

  • Si es otoño o invierno: vaqueros y camisetas de manga corta/larga, alguna sudadera o jersey y una buena cazadora que sirva como impermeable. Calzado cómodo que no cale y ropa interior.
  • Si es primavera o verano cambio los vaqueros por pantalones piratas y las camisetas serán de manga corta o tirantes (si no voy con mochila que entonces me rozaría los hombros). Alguna chaqueta no viene mal para las noches o los vuelos.

Con todo sobre una superficie lisa preparado en montones para visualizarlo mejor, es hora de comprobar con la lista e ir rellenando. Para preparar mi equipaje yo recurro a estos trucos:

  • Antes de nada, quitamos los identificadores de viajes anteriores, no sea que la maleta acabe en Japón y nosotros en Estambul.
  • Rellenar el calzado con calcetines (o desodorante/bote de colonia). Así aprovecho cualquier espacio.
  • Embalar o proteger cualquier objeto frágil. Si cabe en el calzado, es un buen sitio.
  • Enrollar la ropa. En serio, no se arruga. Además, es parecido al método Marie Kondo y permite visualizar todas las prendas.
  • Colocar el calzado y las bolsas de aseo en la parte baja de la maleta, para que al ponerla de pie ya estén abajo. Así se evita que se deslicen hacia el fondo aplastando lo demás.
  • Echar un par de bolsas vacías que sirvan para meter la ropa sucia y que no se mezcle con la limpia durante el viaje (sobre todo si es itinerante).
  • Llevar puestos el calzado y la ropa voluminosa y/o pesada.
  • Llevar en la mano (o puesta) la chaqueta o abrigo.
  • Llevar en el bolso de mano la documentación, electrónica (con sus cargadores) e información del destino (el pequeño dossier, que lo llamo).
  • Añadir, como precaución, una muda en la maleta de mano por si pierden la maleta. Esto llevo haciéndolo muchos años y por suerte nunca me he visto en la situación de quedarme sólo con esa ropa. Cuando doy este consejo hay quien me mira como si fuera paranoica, pero no me ocupa nada una muda de ropa interior y una camiseta. Los vaqueros que lleve puestos en el vuelo me aguantan otro día más hasta que solvente el hipotético caso de quedarme en bragas, nunca mejor dicho.
  • Y como segunda precaución, si viajamos los dos y llevamos varias maletas, mezclamos la ropa de ambos. En caso de que nos perdieran una de las maletas, ambos tendríamos ropa y en caso de que apareciera al día siguiente, no sería mucho trastorno. Si cada uno metiera sus pertenencias en una maleta, saldría perjudicado uno y no quedaría más remedio que ir de compras hasta que la localizaran (si se da el caso).
  • Cerrar la maleta con un candado y aún así llevar los objetos de valor en la de mano.
  • Poner una pegatina identificativa con los datos personales por si se extravía. Con nombre y teléfono basta. Es mejor no escribir la dirección e ir publicando por ahí por dónde vives.
  • Eso sí, insisto, el mejor consejo que puedo dar es: viaja con lo justo. Lo mejor para evitar una pérdida de maleta, esperas en facturación y recogida, así como cargar con peso excesivo es viajar ligero. Una sobrecarga de la maleta puede hacer que reviente en el traslado desde facturación hasta el avión y vuelta. No sé si habéis visto alguna vez cómo las lanzan.

Ya estamos listos para viajar.

Nueva serie a la lista “para ver”: Bull

Bull es un drama basado en la carrera del Dr. Phil McGraw, una celebridad en Estados unidos que salía en el programa de Oprah. Jason Bull, el protagonista, tiene una consultoría especializada en juicios. Parece tener un olfato en cuanto a intuición se refiere, lo que, combinado con psicología y algo (mucho) de tecnología, le lleva a ser un experto en jurados, abogados, testigos y acusados. Los disecciona y analiza buscando sus puntos débiles para crear una defensa brillante y que el cliente salga absuelto de los cargos que se le imputan.

La serie está creada por el propio Dr. Phil y Paul Attanasio, guionista de House. Sin embargo, a pesar de estar basada en una persona real, me recordó mucho a Lie to me, en la que el protagonista era el Dr Carl Lightman, un psicólogo especialista en las emociones, microexpresiones faciales y lenguaje corporal. Aquí se va un poco más allá, ya que Bull además de ser un experto en análisis del comportamiento humano, y que por tanto analiza toda la fachada de las personas, también recurre a una avanzada tecnología, como comentaba más arriba.

Y aquí es donde me chirría un poco. Es decir, la idea no está mal, tampoco es que sea la más novedosa, pero bueno, hablamos de un procedimental, ese tipo de serie que ves con piloto automático, que no te exige demasiado, con casos que se solucionan en cada episodio y a otra cosa, mariposa. Y aún así, a pesar de que el planteamiento y tipo de formato encarrila la serie, el abuso de la tecnología, lo hace tan poco real… Sobre todo porque no es un Mr. Robot o un Halt and Catch Firesino más bien un CSI Cyber. Tiene ese tipo de escenas en las que se toca una pantalla y sale toda la información que el personaje está comentando, sin ningún tipo de comando. Hay pantallas por todos lados, muchas lucecitas, gráficos… Todo muy visual. Como queriendo decir: ahí, que se note que somos punteros y entendemos mogollón de esto de la informática. Pero esto es EEUU, todo a lo grande.

Otra cosa que también hace que flojee son los tópicos. Sin ir más lejos, hablando de informática, la especialista del grupo, la hacker, viste con camisas de cuadros y gorritos de lana. ¿En serio? Tan típico como el protagonista hombre-blanco-de-clase-acomodada.

Completan el reparto el resto de expertos de Jason Bull: un abogado, su excuñado, una experta en neurolingüística, una expolicía y el estilista Chunk Palmer.

Como decía, una serie para ver sin muchas pretensiones más que el entretenimiento. Al final es de lo que se trata, ¿no?

Trucos viajeros: Equipaje II. Medidas, pesos y normativa IATA

Una vez que hemos elegido nuestra maleta (o juego) llega la hora de hacerla. Pero hay que tener mucho ojo con que echamos. Lo primordial es llevar lo menos posible y aprender a compactar bien. Normalmente contamos con 23Kg en un billete normal (20Kg generalmente en las de bajo coste) y solemos llevar más de lo que luego vamos a usar, así que hay que saber elegir bien para no pasarse. En cualquier caso, si has comprado un billete económico sin equipaje de bodega incluido, y cuando estás haciendo la maleta, ves que vas a necesitar facturar, págala online en lugar de esperar al aeropuerto, suele salir por la mitad. En estos casos, a la hora de comprar el vuelo habría que valorar también si compensa comprar el billete económico y sumar una maleta, o comprar directamente uno estándar con la maleta incluida. Pero ya hemos pasado esa etapa. Ya aprenderemos de los errores.

Maleta Blanca

Un problema que podemos encontrar con el peso es que aunque vueles varias personas juntas, te las pesen individualmente de tal forma que a pesar de que no te pases en global, como una se lo haga, pagas. Es frecuente en paquetes vacacionales. Imaginemos que viaja una familia de cuatro miembros y facturan 3 maletas. Una pesa 25, otra 19 y la última 17. Pues aunque haya una persona sin maleta, les cobrarían el extra de la primera. No suele ser lo normal, a mí no me ha ocurrido, pero sí que conozco casos de gente a la que le ha pasado. Como digo, generalmente cuando es crucero o un vuelo chárter. Así que ojo con la letra pequeña de las condiciones de la reserva.

Si eres un viajero frecuente, muy frecuente, llegará un momento en que subas de categoría y te permitan una maleta adicional independientemente del billete que hayas comprado (o con más peso). Y te pondrán etiqueta de prioritario, con lo que tu equipaje además, sale de los primeros.

Para evitar sustos, es recomendable pesar la maleta antes de llegar al aeropuerto. Hoy en día con cualquier programa de puntos del banco o gasolinera te puedes hacer con una báscula o peso portátil. Y si no en amazon, aliexpress o cualquier web en la que tienen de todo. Te ahorrarás más de un disgusto. Tras 10 meses de Erasmus, y pese a haber enviado por correos ropa y libros, cuando llegué al aeropuerto la maleta pesaba más de la cuenta. Le puse a la azafata cara de pena y le dije que sacaba los jerseys y me los ataba uno encima de otro para aligerar (¡un 30 de julio!), pero tuve suerte y la chica acababa de empezar el turno y estaba de buenas. No siempre tienes esa suerte. Es más, creo que ya he agotado mi única vez. Ojo porque en estos casos te cobran por kilo adicional, y lo mismo por 5 kilos habías pagado una maleta extra. También es verdad que aquella vez fue algo excepcional y volvía cargadísima, no sé cómo acumulé tantas cosas… Hoy en día suelo viajar más ligera de equipaje.

El equipaje de mano, por contra, no te lo suelen pesar. A mí nunca me ha pasado, al menos y ha habido ocasiones en las que lo he llevado bien cargado. Tampoco he visto gente delante de mí a la hora de facturar a la que se lo pidieran. No obstante, aunque lo común es que no haya problema, hay compañías que estipulan un límite de 10Kg. Como siempre, conviene leer la letra pequeña. Si la maleta se desliza, probablemente no sea sospechosa de pesar. Sin embargo, las mochilas llaman más la atención. Cuanto más compacta sea, por mucho que pese (siempre que no te dobles del esfuerzo), no se fijarán.

Además de una mochila o maleta de mano, puedes llevar un bolso personal. Para estos casos lo mejor es elegir el más grande que tengas, a lo estilo Mary Poppins (también si eres hombre). Y, como truco, yo suelo llevar bolsas de tela dentro. Una vez pasado el mostrador de facturación y el control, si necesito redistribuir el peso, vienen muy bien. O una mochila plegada en la maleta. Incluso maletas dentro de maletas. Sí, maleta dentro de maleta. Puede sonar raro, pero es muy útil, nosotros lo hicimos en el Road Trip a la Costa Oeste de los Estados Unidos. Mi hermano viajaba directo a Los Ángeles y luego con un vuelo doméstico a San Francisco, y en el segundo vuelo tenía que pagar por el equipaje. Por contra, los tres restantes íbamos a San Francisco vía Filadelfia con el equipaje estándar: bolso de mano + maleta de mano + maleta facturada. Así pues metimos la maleta de mi hermano en nuestra maleta grande y rellenamos los huecos con ropa para que quedara bien encajada. Y después, repartimos el resto de equipaje de los tres entre dos medianas y una pequeña. Una vez que llegamos al hotel mi hermano sacó la suya y redistribuimos la ropa. Aún así, mantuvimos nuestra maleta mediana dentro de la grande casi todo el viaje para ahorrar espacio en el maletero. A mediados del viaje, como nos compramos ropa, y ya llevábamos ropa sucia, reorganizamos las maletas y dejamos de jugar a las matriuskas. A la vuelta no tuvimos problema porque al acabar en Los Ángeles, mi hermano ya podía llevar su maleta sin coste adicional. Desafío completado.

Volviendo al equipaje de mano, aparte del peso, es imprescindible saber qué puedes o no llevar. Te evitarás cabreos de última hora. Donde más restricciones encontramos es en los líquidos. Así pues, cuidado con el neceser.

Y para finalizar, el último consejo que tengo hoy sobre el equipaje tiene que ver con las escalas. Es importante saber si recoges la maleta en la parada o en destino. Normalmente si es la misma compañía irá a destino, pero depende de los controles aduaneros. Por ejemplo, para Madrid-París-Osaka con AirFrance recogimos la maleta en destino. Al tener escala en territorio europeo, pasamos control de pasaporte, pero nada más. Sin embargo, Madrid-Filadelfia-San Francisco, aunque era también la misma compañía, al tratarse de Estados Unidos, has de recoger la maleta, pasar aduana, control de pasaportes y después vuelves a soltar la maleta en una cinta. Si el vuelo hubiera sido Madrid-Londres-San Francisco, no tendríamos que haber recogido la maleta en la escala. De todas formas, conviene asegurarse en el mostrador para no llegar a destino y que el equipaje se haya quedado en la cinta de la escala.

Con estas consideraciones ya nos podemos poner manos a la obra y llenar la maleta.

Nueva serie a la lista “para ver”: Berlin Station

Berlin Station es una serie dramática de la cadena Epix creada por Olen Steinhauer, uno de los escritores de novela de espionaje más conocidos en la actualidad. Así que ya sabemos un poco por dónde van los tiros. Hablamos de una serie de espías, de la CIA contretamente. ¿Algo nuevo?

La trama gira en torno a Daniel Miller, un analista acostumbrado a los despachos que llega a la sede de Berlín para encontrar a Thomas Shaw, una especie de Snowden o Julian Assange que ha filtrado información confidencial a la prensa. El protagonista tendrá que adaptarse al trabajo de campo, con los peligros y engaños que conlleva. En dicha tarea le ayudará el veterano oficial Hector DeJean, bajo el mando de Steven Frost, que es el jefe de la oficina berlinesa.

Parece que en Estados Unidos van abriendo su abanico de escenarios y ya no se limitan al territorio nacional. Y en estos casos Europa va cobrando importancia. Ya ocurrió en 24 live another day, centrada en Londres; o Homeland, también en Alemania. Este cambio le aporta una estética diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en las series estadounidense y la ciudad pasa a ser un personaje más. Sus barrios, sus calles, su gente, sus costumbres…

También es algo más lenta de lo que suelen ser las series de espías, aunque quizá solo sea el piloto, que es un capítulo para presentar la trama, los diferentes personajes y el conflicto. Quizá a eso se deba que no tenga un ritmo frenético, aunque crea atmósfera e intriga. Desde luego no es un 24 o un Alias.

Aún así, a pesar de esta lentitud, hay que prestar atención, puesto que está lleno de subtramas y detalles que abren numerosas puertas creando diferentes hilos que supongo que se irán hilando a lo largo de la temporada. Así pues, habrá que continuar con los episodios para descubrir a qué nos llevan todos estos secretos filtrados y cómo se desarrolla Daniel en una ciudad en la que vivió de pequeño y a la que vuelve ahora con una misión.

De momento a mí me ha convencido. Claro que me das una serie de espías, conspiraciones y además basada en Alemania, y me enganchas.

Trucos viajeros: Equipaje. Elegir maleta

Y después de afrontar la elección de asiento, es hora de hablar del equipaje.

Antes de nada, lo primero que debemos tener en cuenta es elegir bien nuestra maleta. Lo pienso cada vez que veo a alguien con una samsonite de aquellas duras que se comercializaban hace 30 años… Vacías ya pesan fácilmente ocho kilos y si vas en coche quizá no te importe, pero si vas a volar, no son nada recomendables. Hoy en día las hay ultraligeras. Eso sí, no les cojas mucho cariño, porque acabarán golpeadas y marcadas por todos lados.

  • A la hora de la compra es importante fijarse en que cumpla las medidas más estrictas de equipaje de mano. Tanto si vamos a comprar sólo la de mano, como un juego de 3, lo que debe determinar la elección es la pequeña. Las compañías son cada vez más quisquillosas con las medidas (equipaje de mano estándar son 55 cm x 40 cm x 20 cm).

  • En cuanto al material, mejor de plástico que de tela, ya que estas últimas si se mojan puede calar al interior. Y tardan más en secar, aunque no haya traspasado el agua al interior. Las de plástico se secan mucho más rápido. Y suelen ser más ligeras. A ser posible elegid un diseño raro, estrafalario, peculiar, característico; como lo queráis llamar, pero que destaque. No sólo porque así será más fácil localizar el equipaje en la cinta, sino porque en caso de extravío, es más sencillo de encontrar. Por ejemplo, imagina que vas a poner una reclamación porque una de tus maletas no ha aparecido y te piden una descripción. No es lo mismo decir que tu maleta es negra, roja o azul marino de tela, o plástico; a que tenga un dibujo, letras, rayas o similar. A la hora de buscarla en el almacén con tooooooooooodas las maletas sin dueño que acumulan, será todo mucho más rápido. Igualmente conviene llevar una foto en el móvil de nuestro equipaje para mostrar en casos como este. Una imagen vale más que mil palabras.

Maleta Blanca

  • Supone una gran diferencia que sea de 4 ruedas. Supone una gran diferencia poder deslizar o empujar la maleta en lugar de tirar. Muchísimo más cómodo.
  • Ha de tener un interior práctico. Generalmente uno de los dos lados (donde va el asa larga) lleva unas cintas que se juntan al centro con una especie de corchete. Es conveniente que la otra parte lleve una cubierta que se cierre con cremallera. Esto será muy útil a la hora de mantener todo en orden y que cuando abramos la maleta no se desperdigue todo; pero también es viene muy bien a la vuelta para separar ropa limpia de la sucia. Este tipo de separación es lo mínimo que debería llevar. Si además tiene más anclajes, compartimentos, cremalleras y bolsillos donde poder llevar organizados objetos que necesitamos a mano sin tener que rebuscar entre la ropa (bolsas de aseo, documentos, electrónica), mucho mejor. Sobre todo será muy práctico para la de mano, que puedes llevar todo bien colocado y aunque la abras en medio de una sala de espera o en el avión para sacar un libro, ordenador o lo que sea, no se te ve ni lo que llevas, ni acaba esparcido por el suelo. En el caso de que no haya tantos compartimentos, recomiendo usar algún tipo de bolsas tipo neceser de diferentes tamaños para cada grupo de cosas (por ejemplo: cargadores y cables en uno; lectura y música en otro; antifaz, tapones, chicles y gafas en otro…). De esta forma se mantiene mucho mejor el orden y es más fácil empaquetar.

Interior maleta

Una vez elegida. A llenarla.

Nueva serie a la lista “para ver”: The catch

¿Hasta qué punto podrías fiarte de una investigadora a quien ha estafado su prometido? Es lo que plantea The Catch, la nueva serie de la productora de Shonda Rhimes, creadora de Anatomía de Grey, Scandal o Cómo defender a un asesino.

Alice Vaughan, la protagonista, es una exitosa analista de fraudes experta en delitos de guante blanco que trabaja en Los Ángeles. Es muy buena en su trabajo, sin embargo, se convertirá en víctima cuando su prometido desaparezca llevándose sus ahorros. Dispuesta a encontrarlo y desenmascararlo, trabajará con su equipo a la vez que intentará ocultar el timo a sus clientes ya que perdería toda su reputación.

El perfecto prometido es Christopher Hall (Peter Krause, conocido por A dos metros bajo tierra), un estafador de guante blanco que ha de lidiar a su vez con su pareja oficial y jefa (la Penny de Lost) mientras que ejecuta la jugada con Alice. A partir del engaño, comenzará el juego del gato y el ratón.

En The Catch las apariencias son lo más importante. No faltan los coches caros, vestidos de alta costura y oficinas de diseño. Pero la cuestión de las apariencias va más allá. Para el estafador lo es todo, ya que tiene que fingir ser quien no es, pero para Alice también es imprescindible su fachada de normalidad ante sus clientes para no perder su credibilidad.

Me recordó en algunos momentos a Ladrón de guante blanco protagonizada por Matt Bomer, en la que un estafador, falsificador y ladrón es capturado tras escapar de una prisión federal de máxima seguridad y para no volver a la cárcel llega a un trato con el FBI en el que a cambio ayudará a la unidad de delitos de guante blanco a resolver otros casos. En realidad solo tienen en común la estafa, así como el cuidado de la apariencia y la elegancia; pero en las 6 temporadas de Ladrón de guante blanco se trataban muchos tipos de timos y falsificaciones, y se cuidaba mucho la preparación del engaño (como en Ocean’s Eleven antes de preparar el golpe), por lo que en el piloto de The Catch hubo algún giro de guion que ya esperaba.

El piloto tiene ritmo, con pantalla partida y giros desde el primer minuto (aunque algunos esperables). Cuenta con acción e intriga, el toque romántico y la venganza. Y como ocurre en las series de Rhimes, una mujer fuerte e independiente a su cabeza. Habrá que ver si no decae el ritmo y la historia sigue manteniendo sus giros argumentales.

Trucos viajeros: Elegir asiento

Ya expliqué los truquillos que he aprendido con los años en cuanto a la búsqueda de billete de avión (que no son pocos. Podéis poneros al día aquí, aquí, aquí y aquí). Pero no hay que comprar el vuelo y esperar a que llegue el día. En ese lapso de tiempo todavía nos quedan cosas por hacer al respecto: Elegir asiento, preparar el equipaje y elegir la comida (si es que nos la servirán).

Comenzamos hoy con la elección de asiento. Es algo que siempre que puedo tramito online, porque así puedo elegir y quizá asegurarme una buena posición, tener cerca enchufes, lejos los baños… En algunos casos la elección es de pago, sobre todo en las de bajo coste, y si es un trayecto corto, suelo dejarlo al azar y que me asigne el que sea. Aunque normalmente si haces la facturación online en cuanto está disponible (te suelen mandar una alerta), no suele haber mala suerte.

Yo mido poco más de metro y medio, pero aún así, pasar varias horas en un espacio reducido se te acaba haciendo incómodo. Por muy flexible o delgado que seas. Pero dado que damos por hecho que vamos a coger el avión, habrá que elegir el asiento menos malo. No es lo mismo sentarse en el fondo del avión que en la parte delantera. No es lo mismo al lado de un baño que de una salida de emergencia. No es lo mismo pasillo que ventanilla, ni que el de en medio. Eso a priori parece que lo tenemos claro, pero ¿cómo elegir en cada caso?

 

  • Hay que tener en cuenta que en algunos aviones los primeros asientos de clase turista cuentan con algo más de espacio. Además saldrás pronto, ideal para cuando vas con bulto de mano y no tienes que esperar maleta.
  • Es recomendable evitar los asientos que están justo delante de la salida de emergencia porque no se pueden reclinar.
  • Por ese mismo modo, si necesitas estirar las piernas, la salida de emergencia cuenta con más espacio. Eso sí, hay restricciones. Tienes que ser mayor de edad, no estar embarazada y saber inglés para que si hay que salir por patas ayudes a la tripulación. No podrás poner nada a tus pies, es una vía que tiene que estar despejada.
  • Mejor olvidarse de los últimos asientos. Tampoco se pueden reclinar, hay un ruido espantoso de motores y seguramente tengas el trajinar de la tripulación. A nosotros nos tocó en la vuelta de Fuerteventura y como detalle nos regalaron un refresco. Una y no más. Ah, seguramente seas el último en bajar.
  • Hay un mito que dice que si vuelas solo y es un vuelo que puede que no se llene, es mejor seleccionar un asiento en una fila de la mitad para atrás en la que ya haya una persona en ventanilla o pasillo. Se trataría de elegir el otro extremo, dejando el de en medio libre. Salvo en vuelos con mucho ejecutivo, normalmente viajamos acompañados, por lo que hay más probabilidad de que ese asiento se asigne de los últimos (o no se asigne).

Hay algunos asientos que tienen tanto ventajas e inconvenientes. A gusto del consumidor:

  • Los asientos con ventanilla están muy bien para ver el paisaje o para echarse una cabezada apoyando la cabeza, pero si es un vuelo largo acabas sintiendo claustrofobia y en caso de que quieras salir, cruza los dedos para que tus compañeros no estén dormidos. Así que en ese caso quizá sea mejor opción el de pasillo. Pues, además, mientras no pasa nadie, puedes estirarte un poco, aunque sea en diagonal.
  • En caso de aviones con tres filas de asientos (2-4-2) en la parte central hacia el medio del avión hay una fila que tiene una pared delante. Estos asientos también cuentan con más espacio para las piernas y si vas con bebés se puede enganchar la cuna a la pared, pero sacar la pantalla y bandeja es un engorro, ambas van en el brazo del asiento. Además, justo delante de la pared habrá un baño o la “cocina” del avión (siempre que no sea la separación de primera, que esa sí es más tranquila), así que habrá también bastante movimiento – y olores – . Sobre todo en vuelos largos que dejan los snacks y bebidas y la gente se queda de charla en la zona. Sí, yo lo he hecho en el de ida a Osaka.

El mejor asiento en el que he ido es en el que vine de Tokio a París con Air France. Se trataba de un asiento de pasillo en la segunda fila tras la zona de primera clase y la ventaja es que la primera fila solo cuenta con dos asientos, con lo que no tienes nadie delante. Además, en nuestra fila no había nadie en ventanilla, con lo que dejamos el asiento de en medio libre. Ese asiento es un filón, todo un descubrimiento. Aquí en la fila 11. También serviría la 26, pero mejor delante. Hasta la fecha ganaba el vuelo de Filadelfia a San Francisco, que iba tan vacío que pude tumbarme en una fila entera, y después de un vuelo Madrid-Filadelfia y una espera, se agradecía. Me dio igual que hubiera unas turbulencias tremendas, la siesta me la eché.

Con todo lo mencionado, la teoría parece clara, ¿no? Luego llegamos al plano del avión para seleccionar y nos falta algo más de ayuda. Pues está todo inventado. Tomad nota:

  • SeatGuru: Introduciendo el nombre de la compañía, número de vuelo y fecha nos mostrará el avión en el que vamos a viajar y vendrán los asientos marcados con colores indicándonos si es un asiento normal, bueno, malo o regular. Además, podemos ver fotos y comentarios de viajeros. Pertenece a tripadvisor.

Vuelo 1

 

Vuelo 4

 

  • SeatExpert: Es muy similar al anterior, pero yo me he encontrado con que me faltan compañías. También tiene sistema de colores y comentarios de viajeros. Te permite la opción de buscar un tipo de avión en vez de la referencia. Pero hay que saber si vuelas en un Boing 747, 767, 777… Y este dato a lo mejor no lo tienes, aunque lo suele poner en las reservas.
  • SeatMaestro: A diferencia del anterior sí que incluye muchas lowcost, al menos las más comunes. También muy completo y funciona de forma similar.

Yo suelo usar más SeatGuru, me parece más intuitiva y suelo dar menos vueltas a la hora de localizar el mejor asiento.

salida de emergencia

Ya tenemos billete y asiento (gratis o de pago), ahora nos queda el controvertido tema de la maleta. Pero eso ya en otra entrada.

Serie Terminada: Breaking Bad

Hace escasos días terminamos de ver Breaking Bad. Los 62 capítulos. Y me ha parecido una auténtica pérdida de tiempo. Si la estuviera viendo sola, habría visto los capítulos con el dedo pegado en el FF. O habría dejado de verla en el capítulo dos directamente.

Me la habían recomendado por activa y por pasiva, había leído críticas alabándola, ha sido reconocida con numerosos galardones, hasta Stephen King la ha llamado “la mejor serie de televisión de la historia”. Pero a mí me ha resultado infumable el dramón de Walter White y sus despropósitos.

Pongámonos en antecedentes. Para quien no lo sepa, la serie trata sobre un profesor de química de instituto, padre de un adolescente con parálisis cerebral y cuya mujer está embarazada, al que le diagnostican un cáncer pulmonar terminal. Ya sabemos cómo es la sanidad en EEUU y que cualquier visita al médico es prohibitiva; así que Walter echa números y ve que es imposible que su familia siga adelante con los ingresos de sus sueldos de sus dos trabajos (de docente y de su turno de tarde en el lavadero de coches) con todo lo que se le viene encima. Para garantizarles el futuro se asocia con Jesse Pinkman, un antiguo alumno que se mueve en el mundo de las drogas, para cocinar metanfetamina.

Hay quien la define como obra maestra con un argumento arriesgado. Bueno, el piloto no pintaba mal, tenía algún momento cómico dentro del drama gracias a situaciones surrealistas, pero a medida que avanzaban los capítulos yo creía estar viendo un telefilm de Antena3 de sábado por la tarde con esas tragedias familiares, desastres medioambientales, asesinos, secuestros y desapariciones. Bueno, incluso en las soporíferas películas de siesta hay más acción. Breaking Bad es lenta. Mucho. Sí, ya, me he cansado de oír que si la estructura narrativa, el simbolismo, las referencias… Me aburre.

Me da la sensación de que quisieron hacer un Fargo. Guarda un par de similitudes: por un lado, en el protagonista antihéroe, buen marido, buen empleado, que no levanta la voz, no se queja y aguanta todo. Por otro, en la estructura narrativa, en los silencios, en el simbolismo, en los detalles. Sin embargo, las diferencias es lo que hace que Breaking Bad me parezca un “quiero y no puedo”. En primer lugar, intenta tener humor negro, que el espectador se ría de las desgracias de White, de los acontecimientos surrealistas; pero se queda en dramón. Además, la lentitud y los silencios no provocan ni tensión ni gracia como sí ocurre en Fargo.

Después de ver las dos primeras temporadas estaba convencida de que la serie no tenía remedio. Sin embargo, llegamos al 3×05 y dije “venga, ahora parece que viene la acción, ahora sí que sí, ahora vamos a hablar del negocio, del narcotráfico, del trapicheo…”. Y unos días más tarde llegamos al 3×10, casi una hora de capítulo en el que todo gira en torno a una dichosa mosca que ha entrado en el laboratorio y que amenaza con contaminar el escenario. Un episodio que podría arrancar una sonrisa con la pugna de White por eliminarla, se convierte en tedio.

Y a partir de ahí, todo es declive (si es que alguna vez ha habido un punto álgido), que si pugnas por quién mata a quién, que si la DEA está demasiado cerca… Todo muy irreal, que ya no es que sea surrealista, es que no hay quién se lo crea. Y cuando terminas el último capítulo de la cuarta temporada en el que podría haber acabado todo con un cierre digno, aún te quedan 16 capítulos más de despropósito. Todo para nada, los acontecimientos se desarrollan precipitadamente hacia el final arrasando con todo y todos.

En cuanto a los personajes, interpretación actoral aparte, he de decir que no me resultan atractivos. Y ya no entro en una belleza física, sino en una atracción hacia lo que me está contando. Supongo que es otra vez lo mismo: me aburren. Han querido partir de la idea de un tío normal y al final más que normal, es insulso.

Sí, reconozco que Walter White sufre una transformación. El acercamiento al mundo de las drogas le vuelve despiadado, frío, calculador y sin escrúpulos pasando de ser el perseguido a perseguir. Sin embargo, al final de la serie vuelve a ser el desgraciado original, no queda nada de ese temido Heisenberg que apareció en un par de capítulos, sino que volvemos a un cobarde que no ha conseguido ninguno de sus propósitos (ni la solvencia económica para su familia – aunque parece que les deja una especie de paga por medio de sus exsocios – ni liderar el negocio de la meta).

También hay evolución en Skyler, la inocente esposa, que en determinado momento de la serie decide dejar de ser mera espectadora y tomar las riendas, llegando a plantar cara al dueño del lavadero de coches y a su marido. Incluso poniendo en su sitio a su antiguo jefe y amante para que no le salpique un caso de desfalco. Sin embargo, al final se vuelve a desdibujar e involuciona. Se cierra en sí misma lamentándose por las esquinas. No me lo creo. Si hemos visto que se pone el mundo por montera a mediados de la serie y que se encarga de poner orden en el manejo del dinero que entra y en tener controlado a Ted, no me convence ese derrumbamiento, esa apatía.

Por otro lado, su hermana es un personaje que me resulta cansino. Supongo que está porque de alguna manera había que meter a Hank, el agente de la DEA. El máximo esplendor del cuñadismo. Es el típico machote prepotente, siempre alardeando. Las conversaciones entre Walt y Hank suelen ser un “a ver quién mea más lejos”. Cada uno intenta imponer su punto de vista a toda costa y por supuesto nunca dando la razón al otro. White juega al ratón y al gato con su cuñado, intentando que no le descubra, pero a la vez cuando cree que es otro el autor de la famosa meta azul, el químico se siente ofendido y le intenta reconducir. Ese orgullo cuñadil.

Y si la relación de los cuñados es una continua competición, la de Walter y Jessie es de amor-odio. Ni contigo, ni sin ti. Tan pronto se lían a palos, como suplican a un tercero que no mate a su querido socio. Se protegen y se necesitan. También es un personaje con su evolución de drogadicto a ex-adicto. Tiene un punto protector hacia los niños y en las últimas temporadas queda algo apartado como segunda mano de Mike… Aunque en el fondo es el típico que siempre la lía. Y White al final se cansa y ordena su muerte… Pero vuelve a por él a liberarle poniendo en riesgo su propia vida.

Y es que otra cosa no, pero muertes, hay bastantes a lo largo de los 62 capítulos. Muchas de ellas de risa. No, no de risa en el buen sentido, sino de lamentable. Los “malos” (entendiéndolo como los enemigos de los protagonistas, no desde el punto de vista bien-mal) son malos hasta dejándose capturar. Tanto con el señor de los pollos que si no me mates, que si te lo ruego, que si apiádate de mí… Para luego quitárselo de encima con una bomba casera adosada a la silla de ruedas de un anciano moribundo y mudo.

Por supuesto no me olvido del famoso abogado Saul Goodman, que hasta se le ha dado un spin-off. Pues ya os lo digo, a mí que no me esperen.

En definitiva, una serie que pintaba interesante, con un personaje que se encuentra ante un bofetón de realidad y que se mete de lleno en un mundo desconocido y peligroso para asegurarle un futuro a su familia cuando él ya no esté y que se convierte en un dramón familiar de sobremesa con algún detalle del turbio negocio de las drogas. No la recomiendo.

Trucos viajeros: Comprar un Vuelo IV. Round The World Ticket o viajar alrededor del mundo

En los últimos trucos viajeros escribí sobre los vuelos que nos encuentran a nosotros. Esas ofertas o tarifas error que nos hace lanzarnos a un viaje que no teníamos pensado a priori. Y hoy voy más allá, si tienes alma de Willy Fogg, has de conocer el Round the World Ticket, un billete de avión al estilo interrail pero para viajar por aire.

Around the world

Es un pase creado por las alianzas aéreas (OneWorld, Star Alliance o SkyTeam) y te permite viajar alrededor del mundo durante un período de tiempo y una limitación de paradas o millas en las compañías pertenecientes a dicho grupo. El precio puede ir de 2000 a 5000€ dependiendo de la alianza y las rutas que elijas, así como del tipo de billete (turista o business).

Pero veamos antes algunas consideraciones a tener en cuenta:

  • La elección de una alianza u otra dependerá de la ruta y destinos que quieras visitar, ya que no todas las compañías vuelan a los mismos lugares del mundo.
  • Al comprar el pase has de establecer con anticipación fechas exactas y duración del viaje, por lo que no es tan flexible como puede parecer.
  • El viaje durará entre 10 días y un año. Esto puede suponer un problema al tener que reservarlo previamente, ya que en las webs de las compañías sólo se muestran vuelos hasta 330 días, así que si quieres apurar el año, puede que tengas que contactar con las alianzas o que te lo emita una agencia de viajes.
  • El viaje comenzará y finalizará en el mismo país (aunque no necesariamente en la misma ciudad).
  • La mayoría de las alianzas tan solo permiten viajar en un solo sentido. En algunos casos permiten excepciones y se puede retroceder dentro de un mismo país o continente.
  • La ruta deberá atravesar una vez el Atlántico y otra el Pacífico.
  • Dependiendo de cada alianza y el tipo de billetes el número de escalas puede estar limitado entre 5 y 16.
  • Cuanto más vuelos directos, más países podrás visitar al mismo precio ya que las escalas cuentan como trayectos de ese límite de 16.
  • Hay una particularidad llamada sector de superficie que conlleva que nos buscamos por otro medio el transporte de un punto a otro. Bien porque vayamos por carretera o porque elijamos una low cost para así no sumar más segmentos (bien por el límite por continente, bien porque nos pasamos del máximo) y además abaratar costes.
  • En ningún caso se puede hacer más de dos escalas en tu continente de inicio.
  • La primera compañía con la que viajes será la que determine la tarifa del billete. Y ojo, porque dentro de una misma alianza, puede salir más barato volar con una compañía que con otra. Y esto se debe a la moneda de emisión. Un claro ejemplo sería British Airways vs Iberia. Cuando se fija el precio, al principio es igual en todas las divisas, es decir, hay una conversión real. Sin embargo, a medida que el mercado fluctúa, puede salir mejor elegir una u otra.

Veamos las condiciones de cada alianza:

  • Star Alliance: Es la que más países (195) y destinos abarca (1328), pero no tiene tantas rutas como Oneworld. Además, tiene pocas opciones en Australia y Sudamérica. Se puede elegir entre varias opciones y el precio variará según la cantidad de millas que quieras hacer, así como tu país de salida. Se puede comprar online con tarjeta de crédito reservando como mínimo 72 horas antes de la fecha de salida. Está permitido realizar entre 3 y 15 escalas aunque el número de transbordos internacionales está limitado a cuatro en cualquier país, salvo en el país de origen, donde no se permiten más de dos escalas nacionales y no más de dos escalas internacionales.
    • La tarifa Vuelta al Mundo normal incluye hasta 29.000 (3 continentes) , 34.000 (4 continentes)  o 39.000 millas (5-6 continentes, según si la alianza considera América dos – norte y sur-).
    • La tarifa especial de Vuelta al Mundo en clase Turista incluye hasta 26.000 o 29.000 millas.
    • La tarifa especial de Vuelta al Mundo en clase Business incluye hasta 26.000 millas pero está limitada a un máximo de 5 escalas.

Staralliance

  • Oneworld: Da un poco más de alternativa, ya que cubre 883 destinos en 151 países y viaja a todos los continentes. El viaje debe incluir al menos 3 continentes y con solo una salida y llegada intercontinental en cada uno de ellos. Además está limitado a 16 segmentos. Permite el billete con fecha abierta y cerrada, pero parece que últimamente ha cambiado los términos y puede hacerte cambios en los billetes sin previo aviso y dejarte en tierra según ocupación de los vuelos. El viaje se debe hacer siempre en el mismo sentido, pero se puede retroceder en el mismo continente. Se puede comprar online con tarjeta de crédito hasta 8 días de antelación a la salida. Esta alianza permite elegir entre dos tipos, uno basado en segmentos y otro en millas:
    • RWT Explorer: Es un billete que determina la tarifa en base a los continentes visitados. Máximo cuatro vuelos por continente en un año. Incluyendo al menos 3 continentes Oneworld o 4 del hemisferio Sur y África. No tiene un límite de millas y permite hasta 16 segmentos independientemente de la duración del vuelo.
    • RWT Global Explorer: En este caso se calcula en base a las millas pudiendo incluir una isla del Sur del Pacífico, algunas ciudades de Europa, las Américas, África y Asia. Hay 4 niveles según las millas elegidas (que también nos va a condicionar el tipo de billete que podemos elegir):
      • Nivel 1: hasta 26,000 millas (sólo en clase económica)
      • Nivel 2: hasta 29,000 millas (sólo en clase económica)
      • Nivel 3: hasta 34.000 millas (clase económica, clase ejecutiva o primera clase)
      • Nivel 4: hasta 39,000 millas (sólo en clase económica)

One World

  • Skyteam: Esta alianza ofrece pocos países del Hemisferio Sur, aunque incluye África, pero su ventaja es que no tienes que viajar siempre en el mismo sentido. Llega a 1064 destinos de 178 países. Se requiere al menos una parada en cada una de las áreas mundiales diferentes de la de origen con un máximo de 3 paradas en Escandinavia, 5 en Europa, 5 en EE.UU., 3 en cualquier otro país. Además, debe incluir un vuelo transatlántico y otro transpacífico. Es posible hacer 2 transferencias en la misma ciudad, pero sólo una parada. Permite hacer entre 4 y 16 escalas y se puede reservar hasta 7 días antes de la salida. Hay cuatro tipos de billete basados en el número de millas:
    • 26.000 millas (tarifa base: 4). Mínimo 3 obligatorias/máximo 5 paradas/máximo 15 transferencias permitidas
    • 29.000 millas (tarifa base: 3)
    • 33.000 millas (tarifa base: 2)
    • 38.000 millas (tarifa base: 1)

Skyteam

Además de las tres principales, hay alguna más secundaria:

  • The Great Escapade: La conforman Air New Zealand, Singapore Airlines y Virgin Atlantic, por lo que sobre todo tiene destinos en zonas del Pacífico, Australia y Asia. Incluye atravesar el océano Atlántico y Pacífico. Permite hasta 29.000 millas sin límite de escalas. Como particular tiene que has de salir de Londres y sus precios varían según temporadas (alta, media y baja).
  • The World Discovery Tickets: está formada por las compañías Air Pacific, British Airways, Cathay Pacific y Qantas. También permite hasta 29.000 millas sin límite de escalas y has de salir desde Londres. Se pueden realizar un máximo de 7 paradas y no más de 2 en Australia y Nueva Zelanda.
  • The World Journey: grupo en el que participan Air Caledonie, Air Europa, Air Pacific, Air Tahiti Nui, Air Vanuatu, Alaska Airlines, Copa Airlines, Jet Airways, Kenya Airways, KLM, Malaysia Airlines, South African Airways y Sri-Lankan Airlines.

La verdad es que es bastante complejo cuadrar todo. Habrá que definir qué destinos queremos visitar y averiguar qué alianza se ajusta más a nuestra elección. Pero aún así, parece que dar la vuelta al mundo ya no es un viaje tan imposible. Sobre todo porque a veces puede ser más conveniente elegir este tipo de billete cuando hablamos de lugares algo remotos. Por ejemplo hay vuelos a las Islas de la Polinesia ida y vuelta que ya cuestan el importe total de un RWT. Al final consiste en seguir el sentido del viaje, y no ir y volver por la misma ruta. Es decir, podríamos hacer España-Japón haciendo escala en París, como fue nuestro caso, pero con un RWT volveríamos con una escala por ejemplo en Canadá o Hawaii, por poner un ejemplo. Como siempre, es cuestión de echar cuentas. Si un billete nos va a salir por más de 2000€, no hay que obviar esta opción. Además, son una buena opción para recorrer países de gran extensión, como Rusia, Estados Unidos, Australia, Brasil o Canadá.

Para optimizar al máximo los segmentos, conviene tener en cuenta los grandes aeropuertos que sirven como bases de operaciones en vuelos intercontinentales, como Londres Heathrow, Bangkok, Bombay, Singapur, Doha, JFK o Johanesburgo. Al usarlos como escala, se puede aprovechar para visitar las proximidades, ya sea por tierra o con alguna compañía lowcost o local que no entrase dentro de la alianza con la que compramos el RWT.

Podría hablar de ventajas o desventajas, pero al final todo depende de cada uno. Como siempre, lo que funciona para uno, puede no hacerlo apra otro, ya que mientras que para un viajero el tener planificada cada una de las escalas, puede ser una ventaja porque además así controla su presupuesto y se olvida del gasto en billetes de avión; para otro puede ser un inconveniente porque requiere mayor planificación y se pierde la libertad de poder acogerse a alguna oferta de última hora o tarifa error. Además, te ata a una alianza, que también puede ser un punto a favor a la hora de sumar millas y de facilitar conexiones, pero te limita el recorrido.

El RWT se puede comprar en los grupos de las aerolíneas, o incluso en agencias de viajes especializadas. A veces, incluso tienen la posibilidad de combinar varias alianzas para encontrar el mejor precio.

¿Alguien se anima?