Datos sobre Escocia

Las posibilidades que ofrece Escocia son ilimitadas: paisajes increíbles, castillos centenarios, whiskygaitas, kiltscampos de golf, monumentos históricos, gastronomía, el patrimonio y un largo etcétera. Pero antes de adentrarnos en la ruta, vamos a conocer algo de la historia de Escocia para comprender su cultura. El pasado del país sigue muy presente en los castillos, las torres y fortalezas, los campos de batalla

La historia de Escocia es tan fascinante como compleja. Los primeros asentamientos pictos datan de los años 2000 a.C. Era un pueblo que vivía del campo, la caza y la pesca. Sus territorios abarcaban el norte y centro de Escocia. Era una sociedad en la que las mujeres se hacían cargo de la mayoría de las tareas mientras los hombres se iban a conquistar o a defender.

Entre los siglos VI y X Escocia era un territorio en el que convivían cuatro tribus: los britones al oeste, los pictos en las islas del norte, los escotos, que eran celtas, al norte de los britones, y los anglos que vivían en la costa este. Bajo el mandato de Angus Mac Fergus en 730 se unificó el territorio. Alrededor del año 800 llegarían los vikingos, que comenzaron a conquistar desde el norte y dominaron el territorio hasta mediados del siglo XIII.

Escocia tenía que defenderse por el norte de los vikingos noruegos y por el sur de los ingleses, contra los que cada vez tenían más conflictos. Entre los siglos XIII y XIV tuvieron lugar las Guerras de Independencia. En 1292 John Balliol se convierte en rey con el apoyo de Eduardo I de Inglaterra. Pero cuando se alía con Francia, Eduardo lo derrota en Dunbar. William Wallace emprende una campaña en la que consigue triunfar en Stirling Bridge asegurando la independencia, pero es derrotado en la batalla de Falkirk un año después y posteriormente ejecutado en Londres. Robert Bruce es coronado rey en 1307 y vence a los ingleses en Bannockburn en 1314. En 1320 se pidió la independencia al Papa y finalmente en 1328 se firmó el Tratado de York donde la conseguían.

Pero si hay una época convulsa esa es la de María Estuardo. Al poco de nacer la niña se acordó un tratado por el que se estipulaba que se casaría con el hijo de Enrique VIII y que los herederos ocuparían los tronos de Escocia e Inglaterra. Unos dos meses más tarde la madre se opuso al matrimonio.

Por su parte, Enrique VIII intentó cambiar el acuerdo llevándose a María a Inglaterra años antes de la boda y pretendía que los escoceses rompieran su alianza con Francia. El parlamento escocés, para evitar una sublevación popular, rompe el tratado. El rey inglés reacciona con sucesivas incursiones en las fronteras para imponer la unión pensando incluso en secuestrarla, pero su madre la tenía oculta en los compartimentos secretos del castillo de Stirling.

Para salir del embrollo, decidieron casar a la pequeña reina con Francisco, el hijo del rey francés Enrique II. Francia acudió al rescate y en 1548 la flota gala volvía de regreso a casa con una María Estuardo de 5 años. Vivió durante los 10 años siguientes en la corte francesa y recibió la mejor educación disponible. Finalmente se casó en 1558 y se convirtió en reina de Francia cuando su marido accedió al trono en 1559. A la vez era la siguiente en la línea al trono en Inglaterra, ya que su prima la reina no tenía hijos. Sin embargo, Enrique VIII excluyó a los Estuardo de la sucesión al trono inglés.

En 1560 muere su marido y regresa a Escocia un año más tarde con apenas 18 años. El país que se encontró estaba dividido por la religión. Ella se había criado en Francia y era una católica devota y se enfrentó a John Knox, reformador protestante que predicó contra ella. Además, tenía una mala relación con su prima la reina Isabel I de Inglaterra, y aunque intentó una aproximación, la inglesa no quiso visitarla. Un año más tarde se intentó que se pudieran reunir en Inglaterra, pero Isabel canceló la reunión. Intentó controlar a María sugiriéndole que se casara con el conde de Leicester, que era protestante, y nombrándola así la siguiente en la línea sucesora, pero María lo rechazó.

En 1565 se casó en segundas nupcias con  Enrique Estuardo, primo hermano suyo. Esta unión provocó una rebelión por parte de la facción protestante, pero los vence y los nobles rebeldes han de exiliarse. Isabel estaba ofendida porque Enrique era noble inglés y ella consideraba que debería haber dado su consentimiento. Además, temía que un hijo de la pareja fuera demasiado peligroso por ser potencial heredero de ambos tronos, el escocés y el inglés.

Por si fuera poco, Enrique, que quería ser rey, intentó atacar a su mujer en varias ocasiones, incluso queriendo provocarle un aborto. Esto supuso la ruptura del matrimonio. En 1567 la casa  donde vive su marido explota y es encontrado muerto. Todas las sospechas recaen sobre María que es acusada de asesinato. Fue raptada y llevada al castillo de Dunbar y un par de semanas más tarde la casaron con Bothwell en una ceremonia protestante. En julio la forzaron a abdicar del trono escocés en favor de su hijo James que apenas tenía un año.

Su reinado fue corto y trágico, rodeado de intrigas, sospechas y muerte. Tras 20 años de prisión, en 1587 Isabel I ordena su ejecución.

En 1603 James VI, el hijo de María, sucedió a Isabel en el trono inglés. Se cumplieron las sospechas de la reina. Durante los reinados de Carlos I y Carlos II las diferencias religiosas dividieron a los Estuardo. En 1690 se ofreció el trono a Guillermo de Orange.

Las tensiones que surgieron entre el parlamento escocés y el inglés se zanjaron con el Acta de la Unión en 1707, que disolvió el escocés, dejando como único el Parlamento de Gran Bretaña en Westminster. Tras este acta se proclama la unificación de ambos países. Escocia vivía una crisis económica derivada por su intención de expandirse hacia Panamá, Inglaterra prometió saldar la deuda y no les quedó más remedio que unirse.

Los defensores de que el trono volviera a James VII de Escocia organizaron los levantamientos jacobitas. El primero en 1715 azuzado por la ascensión al trono de Jorge I y el rencor contra la Unión. El segundo en 1745 encabezado por Carlos, que fue derrotado en Culloden en 1746. Esta batalla supuso el fin del sistema de clanes. Hasta entonces las Highlands habían sido gobernadas como nación aparte por los jefes de los clanes. Pero al perder el poder, expulsaron a los arrendatarios que trabajaban sus propiedades y se dedicaron a la cría de ovejas. Esto provocó que la gente emigrara a zonas recién industrializadas y hacia Norteamérica. Incluso se vieron obligados a incorporarse al ejército. Durante las guerras napoleónicas la mayoría de los soldados británicos eran galeses, irlandeses y escoceses.

Escocia fue una de las potencias comerciales e industriales de Europa. Tradicionalmente fue una industria dominada por los astilleros, la minería y la siderurgia. Glasgow y Edimburgo se desarrollaron rápidamente. Pero el declive industrial y la II Guerra Mundial dejaron tocado el país. Las industrias ya no eran competitivas en el mercado internacional y la población había disminuido considerablemente. Renació en las últimas décadas del XX gracias a los nuevos servicios financieros, el sector electrónico y por los ingresos del petróleo y gas del Mar del Norte.

Desde el día siguiente al Acta de la Unión ya había voces independentistas, pero el sentimiento renació a finales del siglo XIX y subió más incluso en las últimas décadas del siglo XX tras el gobierno conservador de Thatcher. En 1921 se fundó la Liga Nacional Escocesa y en 1928 se creó el Nationalist Party, síntoma claro de un deseo de autodeterminación que persiste hasta nuestros días.

En 1978 se volvió a hablar de un parlamento y, tras un referéndum en 1997, el 1 de julio de 1999, después de más de 300 años, se reinauguró el parlamento escocés. Sin embargo, la política exterior o la Seguridad Social siguen estando bajo la jurisdicción del parlamento del Reino Unido.

En 2011 el Partido Nacional consiguió la mayoría absoluta del parlamento escocés y en septiembre de 2014 se votó en referéndum acerca de la independencia del país. Salió no a la independencia con un 55%, impulsado, en parte, por el miedo a quedar fuera de la UE.

Paradógicamente en Junio de 2016 el Reino Unido votó en referéndum la salida de la Unión Europea, el famoso Brexit, y salió Sí con un 51.89%. No obstante, la votación puso en evidencia las diferencias entre los diferentes países que conforman Reino Unido, ya que en Irlanda del Norte y Escocia predominó el No.

Brexit

Dado que un par de años antes los escoceses no se habían independizado por miedo a quedar fuera de la Unión Europea y ahora con estos resultados era el destino al que se veían abocados; la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, comunicó que impulsaría un segundo referéndum de independencia de Escocia para permanecer en Europa y no ser sacados en contra de su voluntad.

Si dejamos la política y nos centramos en la geografía, Escocia (o Alba en gaélico escocés) comprende una extensión de más de 78.000 km2, con más de 790 islas poco o nada habitadas y extensas zonas montañosas.

Durante el Pleistoceno el territorio escocés estaba cubierto por hielo, de ahí el paisaje que ha llegado a nuestros días. Las Tierras Altas son generalmente montañosas. Por otra parte, en la zona centro ha predominado una intensa actividad volcánica y en ella se puede encontrar hierro y carbón, lo que hizo que la región cobrara importancia económica en la Revolución Industrial Escocesa. Por su lado, las Tierras Bajas están compuestas por una serie de colinas que se alternan con valles.

Escocia limita al norte y oeste con el Océano Atlántico, al este con el Mar del Norte, al sur con Inglaterra (su única frontera con tierra firme) y al suroeste con el canal del Norte y el Mar de Irlanda. Las islas se dividen en cuatro grupos principales: Shetland, Órcadas, Hébridas Interiores y Hébridas Exteriores.

La mayoría de sus habitantes viven en la zona central, entre Glasgow (la ciudad más grande) y Edimburgo (la capital). El estatus de ciudad lo tienen Aberdeen, Dundee, Edimburgo, Glasgow, Inverness, Stirling y Perth. Existen muchas regiones escocesas poco pobladas en las que reina la tranquilidad. Se puede pasear por los bosques, páramos y montañas sin encontrarse con nadie.

Conozcamos Escocia, un país que huele a lluvia, a hierba fresca y a oveja y que suena a gaita, arpa celta, violines y acordeón.