Road Trip por Escocia. Día 1: Vuelo y llegada a Edimburgo

Llegó el sábado y sonó el despertador temprano. Teníamos el vuelo a las 11:40 y para estar un par de horas antes debíamos salir de casa un poco antes de las 9. Ya habría tiempo de dormir en el vuelo.

Era nuestra primera vez con easyjet, y tenía algo de duda de cómo nos iría con el tema equipaje, porque las compañías de bajo coste suelen ser restrictivas en cuanto a medidas y peso. Sin embargo, no tuvimos problema, ya que nuestra maleta se quedó en 19,7 Kg, un poco por debajo de los 20 permitidos.

El embarque fue bastante rápido, ya que abrieron dos puertas para acceder tanto por delante como por detrás del avión.

Los asientos son finos y estrechos, pero para un viaje corto a mí no se me hicieron incómodos para nada. Claro que yo no soy muy alta, así que no suelo tener problema con las piernas en los vuelos.

Como suele ocurrir en las low cost, y en los vuelos de menos de 4 horas en el resto de compañías, la comida es de pago. Nosotros nos llevamos unos sándwiches de casa y listo.

Llegamos puntuales a una tierra que ya se intuía verde y nos dirigimos a por nuestra maleta a la cinta. Ya en los pasillos del aeropuerto te vas encontrando con publicidad de Whisky, castillos, vacas, naturaleza y otros atractivos escoceses.

Y después hay que pasar por el control de pasaportes. Como es un aeropuerto pequeño, va bastante rápido. Por lo menos en nuestro caso parecía el único vuelo internacional en ese momento.

Frontera

Y tras pasar el control, fuimos a la cinta, donde enseguida llegó nuestra maleta. Otra ventaja de que el aeropuerto sea pequeño. Una vez que recogimos el equipaje facturado, nos encontramos con mi hermano, que decidió unirse el fin de semana para conocer Edimburgo y nos fuimos en busca del bus número 100, que no tiene pérdida porque había varios aparcados nada más salir de la terminal.

Se trata de un autobús especial de la compañía Lothian Buses que une el aeropuerto con el centro de Edimburgo (terminando en la parada Waverley Bridge), y viceversa, en unos 25 minutos. Cuesta £4.50 (7.50 si compras también la vuelta) y sale cada 10 minutos. Tiene WiFi a bordo.

Bus aeropuerto

aeropuerto a waverley con el 100

También se puede llegar al centro en la línea 35, que es local. Cuesta £1.50, pero tarda una hora. El tranvía tarda 35 minutos, algo intermedio entre las dos opciones de bus, pero su precio es de £5.

Tranvía

Ya en Waverley nos dirigimos hacia nuestro alojamiento. Habíamos elegido los Richmond Place Apartments, que se encuentran a un paseo de unos 10-15 minutos desde el puente en el que acaba la línea de bus. De camino pasamos por un Tesco y aprovechamos para comprar la comida. Como ya eran más de las tres de la tarde y ya nos habíamos tomado algo en el avión, nos conformamos con unos Meal Deals. Por £3 puedes elegir un combo de 3 cosas: sándwich/wrap/ensalada/bandeja de “sushi” + un snack (chocolatina/bolsa de patatas/zanahorias o fruta) + bebida (agua/refrescos/zumos).

Y llegamos a los apartamentos, que ocupan una planta de un edificio que es una residencia universitaria. El apartamento constaba de un baño, una habitación elevada y, debajo de esta, una cocina/estudio. Para unos días está muy bien, pero para vivir lo veo poco práctico, ya que por muy buena que sea la campana extractora, los olores y humos de cocinar deben subir para la habitación. En cualquier caso, para nuestro fin de semana estaba muy bien.

La cocina era bastante moderna y estaba equipada con vajilla, cubertería y pequeños electrodomésticos.

Además había a continuación un escritorio y en la pared opuesta una mesa con tres sillas y una butaca.

El baño no era muy grande, pero bastante bien aprovechado.

Tras dejar el equipaje en la habitación, comer y refrescarnos, nos dirigimos al alojamiento de mi hermano para que dejara también su escaso equipaje. Él eligió una habitación sin baño en otra residencia universitaria. Básica y espaciosa, pero muy adecuada para una noche.

Y salimos a conocer Edimburgo. La ruta que había planeado era la siguiente:

Ruta 23tarde

Se trataba de ver la parte más próxima al apartamento, recorriendo parte de la Royal Mile y acabando en Arthur’s Seat. En total una ruta de unos 7 km. Nos parecía bastante asequible ya que anochecía a las nueve y media, por lo que teníamos tiempo para pasear con luz, y como no dependíamos de horarios de entrar a sitios, pues un paseo tranquilamente para estirar las piernas después del vuelo. Pero la previsión meteorológica nos decía que el domingo iba a llover bastante durante todo el día, por lo que reajustamos para añadir también la zona de la New Town y dejar para el día siguiente el castillo y lo que no nos hubiera dado tiempo ver durante el sábado. Lo importante era al menos intentar aprovechar al máximo la tarde. La ventaja es que la ciudad no es tan grande, así que parecía posible. Allá vamos.

Edimburgo, la capital de Escocia, se encuentra ubicada a orillas del Fiordo del río Forth. Pero la ciudad también tiene montañas, o colinas en este caso, siete. Se trata de tapones volcánicos solidificados tras el enfriamiento del magma. Durante la Edad de Hielo los glaciares erosionaron el terreno dejando un valle hacia el sur y un pantano hacia el norte (hoy en día los jardines de Princes Street).

Se la llama de forma cariñosa Auld Reekie – vieja chimenea-  y se debe a las grandes cantidades de humo que expulsaban las chimeneas en la época del carbón y la leña. También se la conoce como la Atenas del Norte por su topografía. La Old Town con la función similar a la a y un puerto en la lejanía.

En realidad el centro de Edimburgo no es muy grande, se divide en dos partes:

Edimburgo

La Old Town, o Ciudad Vieja: Es el tramo que va desde el Castillo (en el plano en el centro a la izquierda), situado sobre un tapón volcánico, hasta el Palacio de Holyrood con la Royal Mile como eje que une ambos puntos de interés. En torno a esta calle principal se extiende un casco medieval muy bien conservado con un sinfín de closes y pasadizos, callejones y callejuelas. Es la parte realmente turística de la ciudad, ya que es donde se concentran la mayoría de los atractivos de Edimburgo. Sus barrios medievales han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En 1427 por orden del rey James I se levantaron las murallas, ya que quería cercar y defender la ciudad de posibles ataques. Al norte estaba delimitada por unos terrenos pantanosos y el Castillo se levantaba en el oeste; sin embargo el sur y el este eran altamente vulnerables. Edimburgo no era la capital de Escocia, pero sí la ciudad más importante del país y había que protegerla. Además de preservar contra enemigos y enfermedades, la muralla también servía para establecer un control de las entradas y salidas, cobrando impuestos a los comerciantes así como para prevenir el contrabando.

Sin embargo, esta delimitación se convirtió en un arma de doble filo, ya que había muchos residentes que no podían permitirse pagar una tasa por cruzar las murallas y quedaban confinados al interior de la ciudad propiciando un aumento de la densidad de la población que obligó a la ciudad a crecer hacia lo alto con precarios edificios de varios pisos. Las condiciones eran insalubres y poco seguras, así pues se convirtió en un foco de enfermedades, plagas e incendios.

De las cuatro puertas que tenían las murallas ninguna ha llegado a nuestros días, aunque sí hay algún resto de las murallas.

La New Town, o Ciudad Nueva: se articula alrededor de la Princes St y sus jardines que a la vez sirven como división de la parte antigua y la nueva. Esta zona de Edimburgo se construyó entre los siglos XVIII y XIX y se extiende hacia el norte de la ciudad. Se ve claramente en la imagen el trazado de calles muy organizado y cuadriculado.

A medida que se fue expandiendo la ciudad las murallas comenzaron a desaparecer, puesto que no eran necesarias para la defensa de Edimburgo y tampoco para regular el comercio.

Y ahora que conocemos algo más Edimburgo, vamos a patearlo.

9 comentarios en “Road Trip por Escocia. Día 1: Vuelo y llegada a Edimburgo

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