Road Trip por Escocia. Día 7 II Parte: Highland Games

En un principio teníamos planificado un día tranquilo para recorrer la costa oeste y hacer noche en Ullapool, sin embargo, unos días antes de salir de viaje nos enteramos de los Highland Games, que van celebrándose en de mayo a septiembre por toda Escocia. Tan solo podríamos asistir a los de Durness, el problema es que empezaban a las 12 del mediodía, hora a la que se supone que ya estaríamos en marcha. Pero como era un día tranquilo, con pocos kilómetros, modificamos la idea original para empaparnos del ambiente festivo. Y por ese motivo decidimos volver a Smoo Cave, porque no teníamos prisa en salir como el resto de los días.

El origen de los Juegos de las Tierras Altas se remonta a hace varios siglos, al sistema de clanes. Los jefes animaban a sus hombres a participar en pruebas de fuerza, destreza y resistencia. De esta forma se demostraban las dotes para la batalla.

Hay varias teorías al respecto sobre su comienzo. Por un lado se dice que la primera vez que tuvieron lugar fue en el siglo XI cuando el rey escocés Malcolm III, con la intención de descubrir cuál de todos los hombres escoceses era el más fuerte, creó una reunión cerca de Braemar. Aunque hay otra rama que defiende que es una tradición más antigua, que eran competiciones entre aldeas para elegir al mejor guerrero.

En cualquier caso, en la actualidad son todo un acontecimiento e interesantes de ver para conocer la cultura e historia escocesas. Gozan de buena fama mundial y se celebran también en EEUU y Canadá (sobre todo donde hay descendientes de emigrantes tras las guerras jacobitas). Los auténticos Juegos combinan deporte, diversión y cultura, todo ello con un toque escocés.

Se suelen realizar diversas actividades:

Pruebas de fuerza:

  • Lanzamiento de martillo: Es similar al Lanzamiento de Martillo olímpico, pero con una bola de metal de 20kg con un mango rígido de algo más de un metro. Ha de lanzarse sin mover los pies del sitio y con una sola mano, así pues, el competidor ha de hacerlo girar por encima de su cabeza para que coja velocidad. El ganador es el que lo lance más lejos.

Para no mover los pies del sitio se calzan unas botas especiales con una puntera que tiene una especie de cuchilla que se clava en la tierra.

  • Lanzamiento de Piedra: es similar al de Lanzamiento de Peso de los Juegos Olímpicos, pero en lugar de acero, el objeto que se lanza es una piedra. Generalmente se puede usar un estilo libre de lanzamiento siempre que se use una sola mano y se apoye contra el cuello hasta el lanzamiento. Sin embargo, en el “Braemar Stone”, no se permite correr hasta el bordillo para lanzar la piedra.

  • Lanzamiento de peso en altura: Consiste en lanzar un peso de más de 25 kg por encima de una barra horizontal. Solo se puede usar una mano y tienen 3 oportunidades por altura. Gana el que consiga el mejor lanzamiento. La técnica es libre.
  • Lanzamiento de fardo: Este no tuvimos la suerte de presenciarlo. Se trata de lanzar un manojo de paja envuelto en un saco (9 kg para los hombres y 4,5 kg para las mujeres). El fardo ha de pasar superar una barra horizontal similar a la del salto con pértiga.
  • Lanzamiento de tronco: El competidor ha de estabilizar verticalmente un tronco de unos 6 ó 7 metros y 80 kg. Ha de cogerlo por el extremo más estrecho, después correr con él y lanzarlo haciendo que gire sobre sí mismo siguiendo el eje vertical. Ha de caer en el suelo sobre el otro extremo, el más ancho. Aquí lo importante no es la distancia, sino conseguir que el extremo superior pase a ser el inferior. Se asignan puntos al que consiga que el tronco aterrice de la forma más recta posible.
  • Tira y afloja con palo: Los competidores se han de sentar en el suelo uniendo las plantas de los pies contra el otro. Ambos agarrarán un palo y tratarán de levantar a su contrincante. Gana el que consiga tumbarse.
  • Maroma: ¿Quién no conoce este juego? En las fiestas de mi barrio era muy popular. Dos equipos con un número variable de integrantes se colocan frente a frente tirando de una cuerda. Esta tiene tres marcas, la que indica el centro, y otras dos laterales. Gana quien lleve el centro a su lateral.
  • Scottish Backhold: Es algo parecida a la lucha canaria o leonesa. Los competidores comienzan agarrando al oponente de la cintura y la barbilla posada sobre el hombro derecho. Gana el que consiga la mejor puntuación en cinco rondas. Para ello ha de hacer que el contrario toque el suelo con otra parte del cuerpo que no sean los pies, o se suelte de la posición inicial. Al contrario que el sumo, no tiene espacio delimitado. Los participantes han de llevar la tradicional kilt.

Para competir en las pruebas de fuerza era imprescindible vestir el kilt. Aunque por lo que vimos, sí que llevan algo debajo…

Pruebas de atletismo, en yardas, claro. Aquí vimos a los jóvenes de la zona corriendo en diferentes categorías en sus versiones masculinas y femeninas.

También había carreras de saco o de huevos con cuchara. Pero eh, escoceses, os tengo que decir que no sabéis hacer la carrera de huevo con cuchara. No se lleva la cuchara en la mano sin más, eso no tiene mérito. Hay que llevarla en la boca, ahí es cuando se juega con el equilibrio del huevo.

Una prueba que me resultó muy curiosa fue la pelea de almohadas.

Concursos de artes tradicionales como la danza o exhibiciones de gaita (o arpa).

  • En danza suele haber varias categorías: baile escocés, baile de salón, ballet clásico y baile cuadrado. No había mucha participación, al menos que nosotros viéramos. 

El baile en su origen era un evento masculino, no se permitió a las mujeres participar hasta el siglo XIX

  • Pero sin duda, el evento más importante es el protagonizado por la banda de gaitas. Suelen realizar la apertura y clausura de los juegos, hacen algo así como un pasacalles. Todo un espectáculo. Vaya coordinación y al loro con los pompones.

Además, había varios gaiteros en el recinto amenizando los Juegos.

Todo esto en cuanto a las competiciones, pero para el espectador no pueden faltar carpas de feria y puestos de comida o productos escoceses. Los Juegos de las Tierras Altas suponen un evento cultural reivindicativos de las tradiciones escocesas.

Lo curioso es que los Juegos de Durness son unos de los más pequeños de Escocia, así que no me quiero imaginar la envergadura de los de una localidad más grande. Aún así fue una experiencia pasar parte del día viendo los Juegos, una pena no poder ver más competiciones, o incluso en otro pueblo. Se retomaron en 1970 tras un parón de unos diez años. Desde entonces se celebran en el Shore Park.

La entrada costaba £6 por adulto, supongo que para sufragar los premios. Había una camioneta a la entrada del camino que llevaba al recinto y te daban una pulserita, para poder entrar y salir, ya que los eventos duraban todo el día.

Las actividades comenzaron a las 12 con el desfile de la banda de gaitas  y una posterior presentación con miembros de la comunidad. Todos ellos vestidos para la ocasión con sus cuadros escoceses.

Resultaba curioso ver a los hombres con las faldas cortas y algunas mujeres bien arropadas con sus mantas. Y es que no pasábamos de los 14º y corría bastante aire. El más listo aquí el amigo con sus pieles cual vikingo o un miembro de la Night’s Watch de Juego de Tronos.

A eso de las 2, decidimos marcharnos y continuar con nuestra ruta.

Road Trip por Escocia. Día 7: Smoo Cave y Secret Beach

Comenzamos el día desayunando con una familia alemana que nos contó que habían llegado a Newcastle en su propio coche. Al parecer hay muchos alemanes que prefieren ir hasta los Países Bajos y allí coger el ferry hasta la isla. De esta forma no alquilan un vehículo con el volante en la derecha. La idea es buena, pero luego en la práctica, no sé si resulta muy práctico, pues has de circular por la izquierda con el volante también en ese lado y las referencias cambian, sobre todo en las carreteras de doble sentido o en las incorporaciones.

Sarah tenía preparado un aparador con cereales y zumos. Además, nos sirvió yogur, fruta fresca, mantequilla y tostadas. Nos preparó el café y té, así como unos huevos. Esta vez tocaron fritos.

Durante el desayuno hablamos sobre nuestro viaje, lo que habíamos visto; sobre la zona, las playas, las vacas con flequillo que seguíamos sin ver, nuestra frustrada visita a Smoo Cave… Y dado que parecía que el día estaba algo despejado, decidimos volver a intentarlo. Estábamos a cinco minutos y teníamos la espinita. Sin embargo, tampoco hubo suerte, seguía cerrada. Sí que es cierto que se podía ver la cascada en la segunda cámara sin que el agua te empapara y no pudieras ni abrir los ojos, pero imagino que aún así el caudal impedía poder navegar la tercera con seguridad.

Decidimos hacer un poco el cabra y subimos a los acantilados para tener otra perspectiva de la zona.

Lo cierto es que no fue una pérdida de tiempo para nada, ya que las vistas merecen la pena.

Aún era pronto, así que, decidimos acercarnos a una playa secreta que nos había comentado Sarah.

Su nombre real es Ceannabeinne Beach. Paramos en un passing place en el que había un panel indicando el Ceannabeinne Township Trail y seguimos el camino marcado.

En la zona hay una ruta de 1km que indica dónde se encontraron los restos de una ciudad abandonada en 1842. En el siglo XVIII Ceannabeinne era la típica comunidad granjera de las Tierras Altas. La granja estaba alquilada por el jefe del Clan MacKay. La comunidad funcionaba de una forma bastante autónoma gracias a la colaboración de sus cohabitantes. En 1841 había 50 personas viviendo en 10 construcciones. Al año siguiente, no había nadie, en la primavera de 1841 recibieron una carta de desalojo indicándoles que tenían 48 horas para abandonar sus casas. Formaba parte de la nueva ley inglesa que pretendía acabar con el sistema de clanes y con todo lo que tuviera que ver con la herencia escocesa. En este caso el asentamiento parece que comenzó hace 6000 años, durante el Neolítico.

Entre los restos, se puede ver una formación rectangular del perímetro de una casa, probablemente de 1800. Varios excavamientos arqueológicos han sacado a la luz chimeneas y muros interiores, por lo que se puede ver cómo vivían. Incluso aunque los residentes no eran propietarios de las viviendas, se cree que las construían con dedicación y confiados en que iban a permanecer bastante tiempo.

Sarah nos había explicado que había que llegar hasta el acantilado y después una bajada que llevaba a la playa.

Así pues, pensábamos que estaba bien indicado y comenzamos a seguir los paneles que nos llevaban entre los restos de un asentamiento. Paseamos entre algodones (literalmente – la comunidad los usaba para rellenar los colchones-) y finalmente llegamos al acantilado.

Las vistas son impresionantes, y entiendo que los locales se guarden el secreto de la playa.

Se trata de un semicírculo de arena blanca protegido por los acantilados. Intentamos encontrar la bajada, bordeamos el precipicio de derecha a izquierda, pero nada, no tuvimos éxito, no vimos la manera de bajar a la arena, por lo que nos tuvimos que contentar con las vistas desde las alturas.

Durante la redacción de este texto, cuando busqué en google la playa para insertar el mapa, he visto dónde nos equivocamos. Y es que los paneles indican los restos de la antigua ciudad, pero el acceso a la playa es algo más abajo, no hay que dejar el coche ahí, sino continuar un poco más adelante la A838, antes de llegar a Rispond Bay. Así que, tomad nota.

ceannabeinne-beach

Como no terminábamos de encontrar por dónde bajar y eran ya más de las 11, decidimos volver al pueblo.

Serie Terminada: Misfits

Tras acabar Royal Pains cambiamos a este lado del charco y comenzamos la serie británica Misfits, que se emitió entre 2009 y 2013.  Consta de cinco temporadas y mezcla ciencia ficción y drama con toques de humor.

Se centra en un grupo de cinco adolescentes de clase baja que durante sus trabajos en los servicios a la comunidad se ven sorprendidos por una extraña tormenta que les dotará de unos peculiares superpoderes. Los integrantes de este singular grupo son:

  • Nathan: está en los servicios comunitarios por robar unas golosinas y causar varios altercados. Se autoerige como el líder del grupo por su carácter impertinente y abusón. Resulta desagradable por lo burdo y soez que es, pero a la vez en él recae el humor ácido. Aunque el resto de sus compañeros conocen al instante su poder, Nathan se dedicará toda la primera temporada intentando averiguar el suyo.
  • Simon: es el típico chico tímido, todo lo contrario a Nathan. Si este era un abusón, Simon es el objeto de sus bromas, gamberradas e insultos. Ni siquiera recuerda su nombre. Está en el centro comunitario por intento de incendio. Su poder es la invisibilidad, como si no se sintiera ya lo suficientemente ignorado. Es quizá mi personaje favorito por la evolución que hace a lo largo de su participación en la serie. Y el actor Iwan Rheon está que se sale. Parece que se le da bien interpretar a personajes con un toque siniestro. En Misfits podemos ver cómo ya apuntaba maneras antes de actuar en Juego de Tronos.

  • Kelly: es el estereotipo de una choni. Cumple condena por una pelea. De carácter agresivo, en el fondo es una chica insegura que le da mucha importancia a lo que los demás opinen de ella. Quizá por eso su poder sea la telepatía, el poder oír los pensamientos de la gente. También tiene un lado sensible y acaba muy unida a Nathan
  • Curtis: es un prometedor atleta que se está preparando para participar en los Juegos Olímpicos de 2012. Sin embargo, es detenido por posesión de cocaína. Durante la tormenta consigue el poder de viajar al pasado.
  • Alisha: es una chica atractiva y fiestera que tiene que cumplir con trabajos a la comunidad por conducir ebria. Su poder hace que todo el que la toque se sienta locamente atraído sexualmente por ella, lo cual la pone en una situación vulnerable, ya que los afectados no son conscientes de sus actos, y cuando pierden el contacto no recuerdan nada de lo ocurrido. Comienza una relación con Curtis, sin embargo, evitarán cualquier contacto piel con piel para no desencadenar el poder de Alisha. Su capacidad no tendrá efecto en un misterioso encapuchado que sigue a los integrantes del grupo.

Así, tenemos a unos personajes estereotipados: el adolescente pasota, el paria tímido y víctima de abuso, la choni agresiva, el atleta que se droga y la chica atractiva, fiestera y vanidosa. Todos ellos reciben unos poderes que a priori pueden parecer aleatorios, sin embargo, si nos fijamos en sus caracteres, vemos que claramente están hechos a la medida de sus personalidades. Sin embargo, no solo ellos son los únicos afectados por la tormenta. A lo largo de la serie iremos viendo nuevos personajes y nuevos poderes. Y los protagonistas se verán en la obligación moral de vencer el mal. Aunque ellos son los antihéroes. Primero están buscando su lugar en el mundo, como cualquier adolescente incomprendido y fuera de lugar.

El primero contra quien tendrán que luchar será su monitor de los servicios comunitarios, que se convierte en zombie y los ataca. Consiguen matarle y será el primero de muchos cadáveres que tengan que esconder y el punto de partida y de unión de este grupo.

La serie no se basa en algo nuevo. El tema de los superhéroes y poderes está muy visto ya. Sin embargo, es original el punto de vista, los antipersonajes y los ácidos diálogos. Además, conserva ese tono grisáceo tan británico y una magnífica banda sonora. También se sale del tono al que estamos acostumbrados en las series estadounidenses. Misfits no es correcta, no es educada. Todo lo contrario. En sus guiones destaca lo soez, las palabrotas, los gestos obscenos, lo políticamente incorrecto. Más próximo a la realidad de cómo hablarían en la vida real los adolescentes a los que reperesentan. Y hay mucha más variedad racial y de clase que en las producciones americanas.

Con esto, no es de extrañar que nos gustara el piloto y la marcáramos como serie “para ver”. La primera temporada es muy buena. Aunque en sus seis capítulos apenas nos da para conocer a cada uno de los integrantes del grupo de monos naranjas. La segunda temporada mantiene bastante bien el ritmo con el nuevo misterioso encapuchado que protegerá a los chicos. De esta temporada es uno de los mejores capítulos de la serie en que un joven tiene el poder de sentirse un personaje del GTA. Muy bueno el guion, mejor el desarrollo con los gráficos.

Y es algo por lo que destacaba la serie. El saber qué supuesto poder iba a tener el personaje de turno en cada capítulo y cómo se las iban a apañar los protagonistas para salir indemnes. Porque no son héroes tradicionales, sino que aún están intentando aprender a manejarlos. En la mayoría de las veces el poder aparece cuando están bajo estrés y no tiene ninguna utilidad. Así que se producen situaciones embarazosas, incómodas y cómicas.

En la tercera temporada desaparece Nathan y le sustituyen con Rudy, que lleva de nuevo a los cuatro restantes del cuadro original a los servicios comunitarios tras robar un coche. Quisieron hacer un calco con este nuevo personaje impulsivo, malhablado, grosero y desagradable. Sin embargo, es insoportable, le falta el cómico que añadía el original. En la tormenta Rudy vio desdoblada su personalidad, de forma que está Rudy 1, impulsivo y que disfruta humillando a los demás; y Rudy 2, que es más sentimental e intenta contrarrestar los actos del primero.

Además, a los guionistas se les debió ocurrir que había que cambiarles los poderes a los protagonistas e introdujeron un giro en el que un nuevo personaje compra y vende poderes. De forma que mientras que en la tormenta adquieren unos en concordancia a sus personalidades, aquí tenemos unos de mercadillo. Simon será capaz de ver flashes del futuro, Curtis podrá cambiar de sexo, Alisha podrá ponerse en la piel de los demás y ver cómo si estuviera dentro y Kelly será diseñadora de cohetes. Toma ya poder guapo. Lo único para que le sirve es para no volver en la cuarta porque en África han visto filón en ella desactivando bombas. Una excusa para quitársela del medio porque la actriz fue condenada a prisión por un ataque xenófobo a un taxista.

Pero volviendo a la tercera temporada, tan solo merece la pena el capítulo de los nazis, por lo demás, personajes planos, un arco argumental que gira en torno al tráfico de poderes y al nuevo integrante. Y como colofón, es la despedida de Simon y Alisha, además de la ya mencionada salida de Kelly.

A partir de aquí, nada tiene sentido. Podrían haber dado por finiquitada la serie, pero no, intentaron alargarla de forma innecesaria introduciendo nuevos personajes para sustituir a los originales. Y claro, segundas partes nunca fueron buenas. Del elenco inicial tan solo se mantiene un desdibujado Curtis que ahora puede revivir a los muertos, pero los convierte en zombis…

En estos ocho episodios la serie perdió totalmente la esencia original. Nada que ver con el piloto. Las nuevas incorporaciones no aportaron nada, no había trama, eran personajes planos, con una vida aburrida y encima parece que quisieron darle algo de vida con unas relaciones amorosas entre los protagonistas metidas con calzador. También aparece un nuevo monitor de los servicios comunitarios que es absolutamente prescindible.

Los nuevos son:

  • Jess: Tiene rayos X es los ojos. A priori un poder muy interesante, pero no sé si les salían caros los efectos especiales porque lo usa un par de veces nada más. Es dura y agresiva, mantiene las distancias con todos, aunque en dos temporadas tiene 3 intentos de relación con sus compañeros. Como digo, metido con calzador.
  • Finn: su poder es la telekinesis, puede mover objetos. Aunque no cuando quiere, no controla muy bien su poder, como les ocurría a los protagonistas originales. Otro personaje plano. Va de gracioso, pero es un bocazas. Está obsesionado con Jess y mantiene a su novia encerrada en una habitación y atada a la cama. ¿La excusa? Que ella tiene el poder de manipularle. ¿Para qué distanciarse de ella y que el poder no tenga efecto? Mejor justificamos un abuso… Vamos de mal en peor.
  • Alex: es el camarero del bar al que van los protagonistas. Es atractivo, simpático y triunfa entre las mujeres, pero parece que siempre las rechaza. Resulta que una transexual intercambia genitales con él, así que se siente deprimido. Muy freudiano todo. Jess se siente atraída por él y finalmente comienzan una breve relación. El poder de este personaje es la eliminación de los poderes. El detalle es que para que este desaparezca ha de tener sexo con el poseedor.
  • Abby: creo que es el único personaje de todos los nuevos que no me desagradó, pero tampoco tiene nada realmente interesante. Es una chica que se encuentran los cuatro nuevos en una fiesta. Está inconsciente y se la llevan a servicios comunitarios. Cuando se recupera no recuerda nada, tiene amnesia total, ni siquiera sabe cuál es su poder. Intentará descubrir quién es. Finalmente descubre que era la amiga imaginaria de una chica.

Y si la cuarta fue mala, la quinta ya hundió la serie más aún. De repente Rudy 2 pide la independencia unilateral de Rudy 1 y crea su patrulla de superhéroes con miembros que conoce en un grupo de apoyo. La banda del jersey. Entre ellos se encuentran una chica que se mimetiza con las superficies, uno que puede volar y una chica que emite descargas eléctricas, de quien se enamora. Sin embargo, este nuevo grupo no funciona como él esperaba ya que se dedican a matar sin ton ni son. Así que Rudy 2, Jess, Finn, Alex y Abby intervendrán para eliminarlos.

Y para rematar la serie un final feliz con parejas y bebés de por medio y todo. Muy patético. Empezó como una serie entretenida que sabía darle la vuelta al ya trillado tema de los poderes con muy buena calidad audiovisual, un gran elenco y un humor ácido y sarcástico. Sin embargo, acabó convirtiéndose en una caricatura de sí misma repitiendo poderes, tramas, dando tumbos, con personajes nada atractivos y planos. ¿Por qué nunca saben dónde parar?

Así que, con todo lo dicho, recomendaría ver la primera y segunda temporada. Quizá incluso la tercera. Pero desde luego me ahorraría las dos últimas. Sí, son pocos capítulos, pero es una auténtica pérdida de tiempo.

Road Trip por Escocia. Día 6 II Parte: Smoo Cave, llegada a Durness y Balnakeil Bay

Un par de kilómetros antes de llegar a Durness paramos en Smoo Cave. Hay un aparcamiento junto a la carretera y unas escaleras de madera a ambos lados que conducen a la playa y a la cueva.

Durante siglos se pensó que era la residencia del diablo. Ha sido utilizada por contrabandistas del whisky, que se adentraban en ella para esconderlo.

Se trata de una cueva de piedra caliza con una cascada en su interior. Es una parada obligatoria en la zona, su gran punto de interés. Comenzó a cobrar importancia tras la visita del escritor Sir Walter Scott en 1814.

Está dividida en tres cámaras, la primera parte es gratuita, para adentrarse más hay un tour de unos 20 minutos que cuesta 5 libras.

La primera cámara tiene 15 metros de altura, 60 de largo y 40 de ancho.

En la segunda hay un pequeño mirador y una piscina donde vierte una catarata que proviene del río Alt Smoo a través de un agujero en el techo de la cueva.

A la tercera se puede entrar en una pequeña barca hinchable pasando por delante de la cascada. Pero sólo en julio y agosto. Lamentablemente nosotros no pudimos hacer el tour porque las lluvias de los últimos días hicieron que el caudal del río estuviera bastante alto y la cueva no fuera navegable.

Así pues, nos tuvimos que contentar con ver la entrada a la cueva y asomarnos a la barandilla que lleva a la cascada. Aunque no se puede ver mucho porque el agua te salpica directamente en la cara.

De nuevo arriba dimos un paseo por los alrededores, se ve cómo llega el río con ese color tan típico escocés y cae la cascada a la cueva.

Volvimos al coche esta vez ya con dirección al alojamiento de Durness. Habíamos elegido Churchend Cottage Bed & Breakfast y nos recibió Sarah con su simpático perro.

Descargamos el coche y nos refrescamos un poco. Estuvimos hablando con Sarah, que nos prestó un mapa y nos explicó sitios que ver en las proximidades. Y como era pronto, decidimos acercarnos a Balnakeil Bay y dar un paseo por la playa.

Durness es conocido por ser el municipio donde John Lennon pasaba las vacaciones de verano en casa de unos familiares cuando era niño. Hay un monumento en su honor y todo. Toda la zona era donde residía el Clan Mackay, de hecho, por eso se conoce la región como el País Mackay. Sin embargo, también parece que vivieron los Morrison.

Balnakeil Bay tiene la fama de ser una de las playas más limpias de la zona, con su arena blanca y protegida de los vientos por las dunas. Junto a ella está el Durness Golf Club y al norte una instalación militar.

Las dunas son unas de las más finas de todas las Highlands. La zona está vallada porque se trata de un terreno que pertenece a una granja familiar. No hay problema en cruzar la puerta, pero hay que cerrarla después. Y si vas con perros, tienen que ir con la correa, sobre todo en la época de cría para que no asusten a las ovejas.

La playa es similar a la de Sangobeg, con esa arena blanca, ese agua cristalina y las montañas verdes al fondo. Se respira tranquilidad en ella e invita al paseo.

También podemos visitar una pequeña iglesia, la Durness Old Church. 

Balnakeil fue el centro de la Cristiandad desde el siglo VIII. La iglesia fue erigida en 1617 sobre los restos de otra más antigua que era conocida porque apoyó las Cruzadas en el año 1100. Fue reconstruida en 1690 pero quedó abandonada a mediados del siglo XIX cuando se construyó una nueva. Actualmente está en ruinas y parcialmente cubierta por la hiedra, lo que le da ese encanto propio de los edificios antiguos de Gran Bretaña.

Se puede visitar el pequeño cementerio que hay junto a las ruinas. En él destacan las tumbas del poeta gaélico Rob Donn, de la tía de John Lennon y del salteador de caminos Donald Macmurchow, perteneciente al Clan Mackay.

Frente a la iglesia está la Balnakeil House, del siglo XVI, que perteneció a uno de los jefes del Clan Mackay. Se cree que está construida con piedras provenientes de la residencia de verano de los obispos de Caithness.

El edificio actual data de 1744, pero su interior fue remodelado en la época victoriana. Se vendió en 1904 a la familia Elliot, que siguen siendo sus dueños hoy en día.

Hubiera estado bien ver atardecer, pero aún quedaba bastante, la verdad. Nos volvimos andando al pueblo y fuimos fijándonos en las opciones que teníamos para cenar. Tan solo había un comercio, un Spar que no tenía mucha oferta. Así que cenamos en un restaurante que nos había recomendado Sarah, el Sango Sands Oasis. Nos tocó esperar, porque era hora punta, las 7 de la tarde, pero nos tomamos un refresco tranquilamente mientras nos daban mesa.

No teníamos especial prisa, pero lo cierto es que no tuvimos que esperar mucho. Como estaban en fiestas en el pueblo, no había mucha opción en la carta, tenían bastante reducido el menú. Optamos por el famoso Haddock rebozado y acompañado de patatas cocidas; y una lasaña de la casa con patatas fritas. Para compartir elegimos una ensalada de gambas que era enooooooooorme. Acabamos más que llenos por unas £30.

Con el estómago más que a reventar, volvimos al alojamiento a ducharnos y revisar el planteamiento del día siguiente, puesto que había un evento en Durness que merecía la pena vivir.

Road Trip por Escocia. Día 6: Thurso, Melvich Bay y Loch Eriboll

Amaneció algo más despejado que el día anterior en Thurso. No llovía, pero había unas nubes grises en el horizonte. Bajamos a desayunar y estaba todo muy tranquilo, solo había otro huésped más en la sala esperando al desayuno.

Como venía siendo habitual, había una consola con yogures, zumos, leche, algo de fruta y cereales.

En la mesa teníamos mantequilla mermeladas, así como sal, pimienta y ketchup. Las bebidas calientes nos las trajeron recién hechas de la cocina, así como los huevos revueltos con salmón que pedimos.

Después de desayunar cargamos el coche, con la ropa del día anterior algo húmeda estirada sobre los asientos traseros, y nos dimos un paseo por Thurso ya que la tarde anterior no habíamos salido.

Thurso es un pueblecito costero con una bonita playa y espectaculares acantilados. Sus orígenes se remontan a los pictos, pero su nombre actual viene de la época de los vikingos. Thurso deriva de Thors, que significaba “río”. Fue un importante asentamiento nórdico por ser una puerta de entrada a Escocia. Además, tuvo su peso en el comercio ya que el rey David II (1329-1371) decretó que el peso de la libra de Caithness se convertiría en el estándar para toda Escocia.

Thurso contaba con uno de los mercados más baratos del norte, atrayendo vendedores desde más allá de Edimburgo. En los siglos XVII y XVIII se benefició del comercio de carne y pescado. En la segunda mitad del siglo XX la población del pueblo se triplicó al abrirse una planta nuclear en Dounreay y la base militar estadounidense de 1964 a 1992.

Dimos un paseo por la zona peatonal prácticamente vacía. No era excesivamente pronto, pero apenas nos cruzamos con gente.

Cerca del hotel teníamos la Plaza de Sir John, que en su origen se llamaba Plaza MacDonald. Se le cambió el nombre para honrar a Sir Tollemache Sinclair en 1879. En 1893 se erigió la estatua del político Sir John Sinclair, que nació en el pueblo, y se le volvió a cambiar el nombre a la plaza.

Cerca está la Sir George’s Fountain, una fuente que se construyó en 1894 por Sir Tollemache Sinclair en memoria de su padre, Sir George Sinclair. Originalmente se colocó frente a la plaza, pero después se movió para dejar espacio a un Memorial de la Guerra que se levantó en 1922 y que honra a 153 soldados.

Para ser un pueblo pequeño, cuenta con varias iglesias.

La de St Peter y St Andrew fue levantada para sustituir la antigua St Peter’s que cayó en ruinas. El primer sermón fue el de Walter Ross Taylor en 1833.

Un poco antes de llegar al puerto está la Old St Peter’s Church, una iglesia de la que hoy solo quedan sus ruinas. Se construyó en el siglo XII y fue la iglesia principal de Thurso durante siglos. Dejó de usarse a mediados del siglo XIX, aunque el cementerio se siguió usando hasta 1894.

También en ruinas está el castillo del siglo XII que fue erigido por condes nórdicos. A mediados del XVII el Conde de Caithness añadió una gran torre de piedra y en el siglo XIX Sir Tollemache Sinclair lo amplió convirtiéndolo en una mansión señorial escocesa. Ha tenido visitantes de renombre, como los Príncipes de Gales en 1876, Grant, el Presidente de los EEUU o el ensayista e historiador escocés Thomas Carlyle. Quedó dañado por una mina durante la II Guerra mundial y no se ha reconstruido.

El puerto no tiene mucho interés, poco queda de la próspera industria que comenzó en el siglo XIV. El puerto se construyó en 1891 y su declive comenzó a principios de los años sesenta del siglo XX.

Sin embargo, si tomamos la carretera hacia la izquierda, vemos la playa. Como todas en la zona, amplias y con buena arena. Desiertas también. Solo algún valiente paseando al perro.

Durante la noche debía haber subido bastante la marea, porque se notaba hasta dónde había llegado el agua y prácticamente era todo el espacio de arena.

Comenzó a chispear a ratos y no nos entretuvimos más, pues además ya eran las 11 de la mañana. Volvimos al coche y dejando atrás Thurso, continuamos nuestro recorrido por el condado de Sutherland.

Nuestra primera parada del día fue Melvich Bay, una bahía con unas espectaculares vistas. La carretera que lleva hasta allí ofrece un panorama impresionante de la costa norte de Escocia. Hay un aparcamiento donde se puede dejar el coche y bajar a la playa, que tiene una arena de color dorado.

 

Fue un día para disfrutar de las vistas. No hay grandes pueblos, más bien grupos de asentamientos, lo bonito de la zona son los paisajes. La carretera es estrecha y hay que ir despacio, pero esto te permite empaparte del ambiente y dejar a los ojos asimilar los paisajes, decidir cuándo parar. Detenerte a reposar un rato y sentarte sin más a observar los lagos, pequeños fiordos y playas que van apareciendo durante el recorrido.

A medio camino entre Melvich y nuestra parada final del día, Durness, llegamos a Kyle of Tongue, una lengua de agua que se adentra desde la bahía de Tongue hacia el interior.

Hay un dique artificial que permite que una carretera una ambos lados por medio de un puente que fue levantado en 1971. Antes de la construcción del puente se tenía que coger un ferry o dar un rodeo de 20 km.

Se puede parar en un parque y disfrutar de las vistas. Como digo es un día de tomárselo con calma, relajarse y observar el paisaje.

Continuando hacia el oeste llegamos al Loch Eriboll, que en realidad no es un lago propiamente dicho. Debe su nombre a la pequeña aldea que se encuentra en su orilla oriental.

Se trata de un fiordo que se interna 16 km en tierra y es el lago marino más profundo de Escocia. Hasta allí llegaron los submarinos alemanes en la II Guerra Mundial y fue donde se rindieron formalmente en 1945.

A medida que nos vamos aproximando se ven cómo el terreno es algo más llano y verde. Esto se debe a que esta parte de Escocia tiene otro tipo de roca más suave que hace que sea más fértil.

Las dos orillas son diferentes, y esto se debe a la cuarcita que se fue formando hace 540 millones de años cuando Escocia formaba parte de otro continente. Esta piedra provenía de la arena blanca depositada en las superficies cálidas del océano.

A medida que el continente escocés se fue moviendo hacia el norte, fue depositándose piedra caliza sobre la cuarcita. Después, aproximadamente hace 430 millones de años, Escocia se unió con Inglaterra y Gales y desapareció el océano entre ambos continentes, lo que propició que surgieran las montañas que vemos hoy en día. La colisión de ambos propició que algunas de las rocas se desgastaran revelando diferentes etapas en la historia de aquel océano.

Es una zona en la que abundan los fósiles, y lo curioso es que los restos se parecen a los encontrados en Norteamérica y difieren totalmente a los de Inglaterra y Gales. Así pues, esto corrobora la teoría de que Escocia estuvo unida al continente americano antes que a Inglaterra.

Nos encontramos en la región con menos densidad de población de todo el Reino Unido, y también donde más llueve. El trayecto discurre cuesta abajo por una carretera estrecha y llena de curvas. La temperatura baja y hay niebla, o las nubes están bajas creando una atmósfera siniestra aunque con cierto encanto.

En la orilla occidental se pueden atisbar construcciones de piedra en las colinas.

En el fiordo hay varias islas, la mayor de ellas recibe el nombre de Eilean Choraidh y se usó para prácticas de bombardeo aéreo porque su forma y tamaño se asemejan a los de un acorazado.

En este tramo norte de Escocia abundan las autocaravanas, y apenas hay turismos con los que cruzarse. Vimos mucha matrícula alemana y holandesa. De vez en cuando alguna belga o francesa. La conducción se hizo algo más lenta, puesto que cuando se cruzaban varios vehículos de tales dimensiones ocupaban al máximo el carril y los passing places.

En un momento dado llevábamos detrás a una lugareña en su A6 (o similar, quizá era un BMW) que empezó a darnos las largas cada dos por tres. La mujer iba un poco harta de tanto turista tortuga y a la que nos retiramos a un passing place nos pitó y tiró millas dejando atrás coches y autocaravanas.

Seguimos la carretera y en una de las bajadas vimos que había vehículos aparcados a un lado de la calzada y al fondo una playa impresionante. Habíamos llegado a Sangobeg Beach.

Aparcamos, cogimos nuestra comida y nos dirigimos hacia el acantilado. A medio camino había un banco y allí nos sentamos a comer y a disfrutar de las vistas.

Al parecer es una playa bien conocida por los aficionados al surf y al kayak. Nosotros no vimos a nadie preparado para ello, quizá no era el día propicio. Pero tampoco era día de baño como la valiente señora sobre estas líneas. Vamos, nosotros bajamos con botas de montaña.

Es una preciosa playa de casi 300 metros de largo y 150 de ancho. Contrasta la variedad de colores: el blanco de la arena, el turquesa del mar, el verde de los prados sobre los acantilados…

Con el estómago lleno y después de un paseo por la playa, regresamos al coche rumbo a Durness.

Nueva serie a la lista “para ver”: The man in the High Castle

Amazon ha copiado a Netflix y ahora tiene series propias también. Una de ellas es The Man in the High Castle, basada en la novela del mismo nombre de Philip K. Dick. Sí, otra vez una serie basada en una novela. Ya he perdido la cuenta.

Este drama histórico está ambientado en 1962 desde un punto de vista ucrónico. Es decir, nos encontramos en una realidad alternativa en la que las Potencias del Eje habrían ganado la II Guerra Mundial. Ahora la Guerra Fría la protagoniza Alemania y Japón, no Estados Unidos y la Unión Soviética. Como consecuencia de esta victoria, los alemanes y los japoneses se habrían repartido Estados Unidos de forma que los nipones dominarían la costa oeste y los germanos el este y casi el resto del país hasta las Montañas Rocosas. Entre ambas secciones habría un territorio neutral.

En este escenario tenemos a dos personajes, uno de cada costa. Por un lado, Joe en Nueva York y por otro Julianna, en San Francisco. Ambos se cruzarán en un pueblo en la América profunda cuando él va en ruta llevando una carga misteriosa como miembro de la resistencia y ella ha huido de casa con una película propagandística de una realidad alternativa en la que los aliados sí que salieron victoriosos. Al parecer es obra de un misterioso hombre en el castillo, pero no se sabe quién es.

La ambientación de la serie se consigue sustituyendo pequeños detalles cotidianos tan comunes en las producciones norteamericanas. Han sustituido las banderas estadounidenses de los porches o de lugares significativos y en su lugar encontramos esvásticas o letras japonesas. Da un poco de impresión encontrarse Times Square adornada con cruces gamadas.

Choca ver cómo la sociedad está adormecida y parece haber asumido que perdieron la guerra y que ahora el país que conocían ya no existe. Invita a la reflexión sociopolítica con este planteamiento ucrónico. Supongo que las cintas de Julianna servirán para despertar a los ciudadanos. Habrá que ir viendo.

A mí me suele enganchar la temática de espionaje, sin embargo, para el género, The Man in the High Castle me parece algo lenta, no crea la tensión que por ejemplo veíamos en el piloto de El Infiltrado. Tiene la estética, la fotografía, ese tono grisáceo, a veces sepia, pero había demasiados personajes, demasiadas tramas. Supongo que porque se está cocinando a fuego lento una historia aún mayor sobre la sucesión de Hitler y el enfrentamiento germano-nipón, pero el resultado fue que se me hiciera algo plomizo este primer episodio. Y eso puede frenar a continuar viendo más.

Claro, que hay que tener en cuenta que es una serie de amazon, es decir, no tiene que mantener el mismo ritmo de una serie que se emite semana tras semana; sino que al tener disponible toda la temporada, es más fácil darle una segunda oportunidad visionando el capítulo siguiente. Y parece que no le fue mal a la plataforma, ya que se ha convertido en la serie más vista en la tipología bajo demanda a nivel mundial.

De momento cuenta con dos temporadas de 10 episodios. La añadiremos a la lista “para ver” y comprobaremos si cumple con las espectativas.

 

Road Trip por Escocia. Día 5 II Parte: Dunrobin Castle, Acantilados John O’Groats y llegada a Thurso

Eran las 13:30 y llegábamos al Dunrobin Castle. Nos encontramos un aparcamiento lleno a rebosar y varios autocares, así que pensé que debía ser de los buenos, sin embargo, no nos interesó ni lo más mínimo.

Este castillo de estilo victoriano se encuentra en el pueblo de Golspie. Se accede a él por un camino protegido por árboles en ambos de sus lados. Destacan sus jardines, inspirados en Versalles, creados en 1850 por el mismo arquitecto que diseñó las Casas del Parlamento de Londres.

Es el más grande de las tierras del norte y una de las casas habitadas más antiguas del Reino Unido (por los duques de Sutherland). Sin embargo, a pesar de ser privado, está abierto al público y se puede visitar, eso sí, no está incluido en el Explorer Pass y nos pareció algo caro.

Así que tras descartarlo, volvimos al coche, donde aprovechamos para comer nuestro meal deal. Después del pequeño descanso, de nuevo nos pusimos en ruta, esta vez teníamos un tramo de unas 70 millas hasta llegar a los acantilados John O’Groats.

La última parte de esta etapa deja atrás la A9 y va por una carretera de peores condiciones, así que hay que conducir con más calma, aunque no hay mucho tráfico. La carretera se va estrechando y abundan los passing places. Sin embargo, no es ningún inconveniente, puesto que así se puede disfrutar de los extraordinarios paisajes. En todo el recorrido se deja el mar a la derecha y se respira tranquilidad.

El pueblo de John O’Groats es el punto de partida de los ferris y de los barcos de excursiones que van a las Islas Orcadas. donde se pueden ver focas, orcas y frailecillos.

Desde el pueblo hay un desvío hacia Duncansby Head. Se trata de una carretera muy estrecha que acaba en un faro con un amplio aparcamiento. Eran las 4 de la tarde y solo nos encontramos con una furgoneta y un par de coches.

Este faro es uno de los más de 200 que hay por toda la costa escocesa. Fue diseñado y construido en 1924 por David A. Stevenson (el primo de Robert Louis) y con su torre de 11 metros de altura se levanta a 67 metros sobre el nivel del mar.

Durante la II Guerra Mundial fue bombardeado por los alemanes, aunque no provocó ni víctimas ni daños.

Se nota que estamos bien al norte de Escocia, la temperatura es más baja y corre un fuerte viento. Además, nos encontramos con una lluvia típica escocesa: pulverizada. Es un poco más fuerte que un chirimiri, pero menos que una tormenta leve. Las nubes están bajas y hay agua en suspensión continuamente. Había unos asiáticos luchando con un paraguas que imagino que tirarían después, porque se les dio la vuelta varias veces. Como he dicho, hacía viento, pero es que además era lateral, así que lo del paraguas no tiene sentido.

La zona es muy agreste, sin un solo árbol, dicen que es un buen lugar para observar focas y aves. Si hay suerte y el día está despejado, se pueden ver hasta las Orcadas. Nosotros con la lluvia no veíamos nada, solo ovejas.

Dejando a nuestras espaldas el faro, comenzamos a caminar siguiendo un sendero que bordea los acantilados colina arriba, esquivando charcos, desniveles y regalitos de las ovejas.

Tras andar más o menos un kilómetro nos encontramos ante nuestros ojos con una playa en la que destacan unas formaciones rocosas de 64 metros de altura.

Las vistas son espectaculares, lo malo es que la lluvia nos atizaba y casi no podíamos mirar en condiciones. Con las gafas de sol como pantalla, algo se podía abrir los ojos, pero claro, las gotas en los cristales tampoco ayudaban…

Emprendimos el regreso al faro con la lluvia lateral Había que protegerse las orejas porque la combinación aire y agua en el oído era bastante molesta.

Llegamos al coche con la ropa mojada por zonas. Si nos poníamos de frente, teníamos la franja central de nuestro cuerpo seca, y los laterales húmedos. Apenas estuvimos 50 minutos con la subida y bajada. Si no hubiera llovido, podríamos haber estado más tiempo observando el paisaje y quizá consiguiendo atisbar alguna foca o ave. Pero teniendo en cuenta que es la zona más septientrional de la isla, contábamos con esta climatología, de hecho, se notaba el descenso de las temperaturas con respecto a la que habíamos dejado en Inverness por la mañana. Fácilmente teníamos unos 4-5º menos, y con sensación térmica más baja aún por el viento.

Pero la lluvia no nos iba a parar, continuamos por la costa hasta otro faro, el de Dunnet Head.

Este faro también fue diseñado por Robert Stevenson (como la mayoría de los faros escoceses) y fue construido en 1831. Mide 20 metros y se encuentra a 105 del nivel del mar.

En él vivieron el farero y dos asistentes con su familia hasta 1989 en que se automatizó su funcionamiento.

Realmente este sí que es el punto más septentrional, Duncansby se encuentra algo al noreste. Pero se suele tomar John O’ Groats como referencia, supongo que por ser población y a veces hay confusión.

Desde 2008 20 hectáreas de Dunnet Head han sido declaradas reserva natural. En la zona también hay algunas instalaciones militares de la II Guerra Mundial.

La lluvia y el viento continuaban con nosotros creando una especie de neblina. Pero aún así nos bajamos a dar un paseo breve y echar cuatro fotos. Dejamos el faro y nos acercamos a los acantilados a ver si podíamos distinguir la costa.

Y allí estábamos, de pie en los acantilados, agitados por el aire viendo planear a las gaviotas cuando de repente me di cuenta de que no solo había gaviotas, sino que había otros pájaros con los picos naranjas. ¡Los famosos frailecillos! ¡Más graciosos! Aún estábamos esperando ver las famosas vacas escocesas, pero podíamos tachar de la lista estas simpáticas aves que volaban de un lado a otro y se iban posando sobre las rocas que teníamos a nuestra izquierda.

El frailecillo atlántico se cría en el norte del Atlántico, encontrándose la colonia más grande en Islandia (el 60% de la población mundial). Es un ave que pasa el otoño e invierno en mar abierto, y no regresa a la costa hasta primavera, la época de apareamiento. Son sociables y suelen criar en grandes colonias.

Lo más distintivo es su pico anaranjado, aunque esta característica sólo se desarrolla en primavera, para llamar la atención en época de apareamiento. También cambia su plumaje, ganando brillo. Engalanamiento para llamar la atención. No los asociamos de otro color, porque cuando pierden este color ya están surcando los gélidos vientos del norte. Su plumaje es blanco por debajo y negro por arriba para sortear a los depredadores, ya que cuando están volando, las aves que están a mayor altitud los ven negros y se mimetizan con la tierra; por otro lado, si se mira desde abajo, se confunden con las nubes.

El macho y la hembra suelen tener una apariencia similar, salvo que el macho es ligeramente más largo. Las crías tienen un plumaje similar a los adultos, pero la zona de sus mejillas es de una tonalidad más oscura, su pico es menos ancho y gris oscuro con la punta amarillenta. Además, sus patas también son oscuras.

Los frailecillos son aves monógamas y cuidan de manera biparental a la cría. El macho suele estar más cuidando el nido mientras que la hembra incuba y se dedica de su alimentación. Su forma de crianza es parecida a la de sus primos pingüinos.

Anidan en el punto más alto de un acantilado cavando una madriguera. El polluelo se alimenta de pescado entero y en apenas seis semanas ya tiene el plumaje adulto y se aventura de noche hacia el mar, cuando es menos visible para sus depredadores. Nadará desde la costa y no se juntará con otros de su especie o volverá a tierra hasta dos o tres años más tarde.

Con este buen sabor de boca abandonamos los acantilados para acabar el día en Thurso. Ya eran las seis de la tarde y estábamos algo mojados, sobre todo los pantalones.

De camino a Thurso está Dunnet Beach. Pero no paramos porque estaba lloviendo de nuevo y ya íbamos bastante mojados. Pero vaya playas que hay por la zona, son larguísimas con finísima arena blanca y agua cristalina, si no fuera por el clima, uno podría creer estar en el Caribe.

Para ese día no teníamos un B&B como la noche anterior, sino un hotel, el The Holborn, un hotel restaurante.

La verdad es que me fue complicado encontrar alojamiento en la zona, supongo que era una época con alta demanda para los veraneantes interesados en hacer excursiones a las islas.

El hotel era bastante normalito, pero lo justo para una estancia corta. Era algo tarde y seguía lloviendo, esta vez un tipo de lluvia más “normal”, así que decidimos quedarnos en la habitación, poner a secar la ropa, entrar en calor con una ducha, cenar algo rápido mientras revisábamos la ruta del día siguiente, hablar con la familia y descansar.

Road Trip por Escocia. Día 5: Rogie Falls y Dornoch

A la hora acordada bajamos a desayunar. El comedor estaba preparado con mucho cuidado, había un aparador con yogures, cereales, zumo y algo de fruta, tanto fresca como deshidratada.

El dueño nos dio los buenos días y nos consultó qué queríamos para desayunar. Fue bastante más amable que su mujer. Nos recomendó empezar poco a poco con el desayuno escocés y no probar todo de golpe, pues quizás sería mucho. Así que seguimos su consejo.

Probamos con unos huevos revueltos, unas salchichas y algo de bacon. Y no empezamos tan suave como pensábamos, porque con el café/té, el zumo y las tostadas… al final nos llenamos bastante. Por cierto, de nuevo el portatostadas, parece bastante popular.

Con el estómago bien lleno, recogimos nuestro equipaje y dejamos Inverness a eso de las 8:45 (ya volveríamos) con rumbo norte, hacia la punta más septentrional de Escocia.

Nuestra primera parada del día eran las Rogie Falls, a unos 45 minutos de Inverness y a dos kilómetros de Contin dirección Ullapool. Nos costó encontrarlas y acabamos en un aparcamiento que no era. Era una zona boscosa, pero no vimos ningún panel ni nada, así que nos dimos la vuelta y al final lo encontramos, en ese sentido estaban mejor indicadas.

Tras dejar el coche en un aparcamiento, la marcha se puede emprender por dos senderos, un camino es más largo que otro. Por el corto se llega en apenas cinco minutos por una zona boscosa. Ese fue el que tomamos.

 

Antes de llegar a las cascadas tenemos un pequeño mirador en el que las podemos ver desde un lateral.

Y más adelante tenemos un puente desde donde quedan justo delante. Es un puente colgante que se mueve un poco.

La verdad es que yo pensaba que la cascada iba a ser más impactante, grandiosa, alta. Por lo que me decepcionó un poco. Sí que es cierto que el entorno es bucólico, no se oye nada salvo la naturaleza y el agua al caer.

Cruzamos el puente y subimos un poco río arriba, pero estaba todo embarrado y no parecía que hubiera más cascadas. Hacia el otro lado había otro mirador desde el que se supone que se pueden divisar cuervos, pero no parecía que fuéramos a tener esa suerte, así que volvimos sobre nuestros pasos.

Apoyada sobre la barandilla observando el paisaje se puso un señor a mi lado y me preguntó si había visto a los salmones. La verdad es que no contaba con ver ninguno, simplemente estaba disfrutando del momento, pero justo ahí los dos hablando sobre los salmones y lo difícil que es verlos y ¡zas! uno intentaba subir por la cascada.

Me comentó el paisano que él pasaba casi a diario por esa carretera y que siempre se detenía un rato, se daba el paseo y se paraba a observar la cascada a ver si veía a los salmones. Es cuestión de paciencia, mucha, y eso solo si hablamos de verlos dar el salto, lo de que consigan dar el salto y continuar río arriba ya es otra odisea. Atisbamos a un salmón que lo intentó 3 ó 4 por una de las caídas, en un lateral, y el saltito que daba era mínimo si lo comparamos con el que tendría que dar para sortear la cascada. Lo curioso es que había otras cascadas más pequeñas a la derecha, no sé si acabaría intentándolo por ahí.

Si pilla en el camino, merece la pena parar un rato como hace el señor, darse el paseo, observar un rato, estirar las piernas y después continuar el camino. Si no, quizá sea preferible no desviarse si no hay intención de hacer el camino largo, pues creo que hay muchos lugares más interesantes en Escocia. Lo que más me sorprendió fue el color marrón del agua, una característica peculiar de los ríos escoceses.

Comenzó a chispear y decidimos continuar el camino justo cuando llegaba un autocar de alemanes y aquello se comenzaba a masificar. En total estuvimos unos 40 minutos.

Continuamos hacia el norte hasta Dornoch, un pueblo que se ha convertido en un centro de veraneo muy popular gracias a su playa, balneario y uno de los campos de golf más importantes del país.

Aparcamos en una céntrica plaza justo al lado de la Dornoch Cathedral y el Skelbo Castle y nos encontramos con una especie de mercadillo vecinal en la que se vendían desde tartas o bollos hasta ropa pasando por huevos de corral, frutas u objetos antiguos. Eran las 11 de la mañana y el olor a repostería daba gusa.

Además de estos dos edificios de gran valor arquitectónico, apenas hay mucho más del legado medieval en el pueblo.

La catedral, de arenisca roja, fue construida en 1224, aunque el edificio actual es una reconstrucción del XIX, ya que fue casi destruida por una disputa entre clanes en 1570.

 

Se trata de la catedral más septentrional del Reino Unido y se hizo famosa porque fue donde Madonna se casó y bautizó a su hijo.

Parte del cementerio amurallado de la catedral era el mercado en el siglo XVIII. Durante tres días llegaban mercaderes y granjeros con sus productos, bailes y bebidas. A principios del siglo XIX el comercio cayó en declive y los cerdos comenzaron a campar a sus anchas entre las tumbas, por lo que se levantó el muro para mantenerlos alejados.

Además, el pueblo tiene el honor de ser el lugar en el que se ejecutara a la última mujer acusada de brujería en Escocia en 1722. La Witch Stone conmemora este hito.

Frente a la plaza de la catedral tenemos el Castillo del siglo XV. Se encuentra en esta ubicación céntrica ya que fue construido para alojar y proteger al obispo de Caithness. De esta forma no tardaba mucho en llegar a sus oficios.

Cerca del castillo se encuentra la oficina de información y turismo, donde nos dieron un mapa. Como parecía que el pueblo no tenía mucho más, decidimos dar un paseo a la playa. Tomando Church Street atravesamos una urbanización, un campo de golf y llegamos a un camping. Un poco más adelante ya comenzamos a ver unas dunas y después el agua.

Es un paisaje extraordinario. Si nos adentramos, más allá de la hierba, pareciera que estuviéramos en una playa caribeña. Eso sí, es algo raro pisar la arena con botas y cortavientos. Había familias con niños jugando en la arena como si de un parque se tratara,y gente paseando a sus perros. Bien abrigados, eso sí, porque corría bien el aire y de vez en cuando traía alguna nube que dejaba alguna que otra gota. Y eso que, al parecer, a pesar de estar al norte de Escocia, Dornoch tiene fama de tener uno de los climas más soleados del país.

Nos sentamos en el paseo que hay bordeando la playa y aprovechamos para un picoteo de media mañana mientras disfrutábamos de las espectaculares vistas y comentábamos la poca envidia que nos despertaban aquellos que estarían en las costas españolas torrándose al sol.

Para volver al pueblo tomamos el camino corto, que pasa por el Club de Campo, donde no podían faltar los golfistas con coches caros y los típicos sexagenarios con polos o jerseys de rombos y puro en la mano.

Continuando por Golf Street nos encontramos con un cementerio dedicado a los caídos en las guerras mundiales, algo muy común en Escocia, ya que jugó un papel sumamente importante en el bando británico.

Durante la Primera Guerra Mundial no sólo proveyó mano de obra, embarcaciones, maquinaria, comida y dinero, sino que mandó casi 700.000 hombres, de los cuales murieron 74.000 y 150.000 resultaron gravemente heridos. Escocia era un país pobre, había pueblos y ciudades con altas tasas de pobreza y desempleo, así que cuando el gobierno comunicó que garantizaría un salario semanal de por vida a los parientes de los soldados que resultaran asesinados o discapacitados, muchos hombres se alistaron voluntariamente porque vieron una buena forma de sacar a sus familias adelante.

En la Segunda Guerra Mundial murieron unos 34.000 soldados escoceses. Una de las unidades más populares fue la 51ª División de Infantería de las Highlands que luchó en varios frentes. Pero no sólo murieron soldados, también en suelo patrio. En Escocia cayeron muchas bombas alemanas, sobre todo en Glasgow, Aberdeen y Dundee, que era donde se encontraban las minas de carbón, factorías de construcción de aviones y astilleros.

Siguiendo dirección al centro nos encontramos con una pequeña iglesia.

Y con unas curiosas aves.

A eso de las 12:40 abandonábamos el pueblo dirección norte.

Tres programas para ejercitarse si no te gusta el baile

Hace unas semanas hablaba de tres programas de entrenamiento que he probado relacionados con el baile. Pero Shaun T, a pesar de ser coreógrafo, también tiene otras opciones para los menos danzarines. Eso sí, prepárate para sudar.

Insanity, también conocido como “vas a morir”. Sobre todo si no tienes mucha preparación porque son ejercicios a saco. Te sientes como los protagonistas con sobrepeso de aquel reality de la MTV. Tienes esa sensación de ir con el bazo en una mano y los pulmones en otra, notas cómo te bombea el corazón en las sienes, sudas a mansalva, acabas con flojera de piernas… Es una locura.

Insanity

Lanzado en 2009, se trata de un entrenamiento completo en el que se trabajan todos los músculos por medio de cardio haciendo la mayor cantidad de repeticiones en el menor tiempo posible y sin ningún tipo de equipamiento salvo tu propio cuerpo. Insanity es una tabla de ejercicios repetitiva. Cada determinado tiempo cuentas con 30 segundos para beber agua y recuperar la respiración, pero enseguida estás de nuevo a tope. De hecho, el calentamiento ya es al máximo rendimiento. Aunque también es verdad que Shaun T dice a lo largo de los vídeos que si tienes que parar, lo hagas, siempre es preferible parar antes de comprometer la postura (o acabar desmayado en el suelo por falta de riego sanguíneo u oxígeno).

La verdad es que este programa es muy duro, es de fuerte impacto. Hay bastante salto y las rodillas sufren bastante, salvo que recurras a la versión modificada. Los vídeos duran cerca de una hora y en el segundo mes hay hasta días con doble ejercicio. Así pues, es un programa muy exigente, no apto para todo el mundo. Creo que necesitas tener cierta forma física previa. Sí que es verdad que por lento que vayas, siempre que te esfuerces, algo mejorarás en condición física, en tono muscular, agilidad…

Está estructurado en 63 días, trabajando 6 días a la semana. Comienzas el día uno con un test en el que aprendes los movimientos y tienes que anotar cuántas repeticiones eres capaz de hacer en el tiempo marcado. A los 14 días vuelves a repetir dicho test para ver cómo evolucionas. De nuevo se repite el día 36, el 50 y el 63. De esta forma sigues el trayecto, sin preocuparte de básculas que realmente no van a servir de mucho, porque al ganar masa muscular, puede que no bajes mucho de peso.

En el primer mes hay vídeos pliométricos enfocados a las piernas y glúteos, otro más enfocado al tren superior, otro para abdominales, otro puro cardio…

Insanity-Ejercicios

Entre el mes uno y el mes dos, hay una especie de barrera de desconexión. La quinta semana es una semana de recuperación, en la que se repite el mismo vídeo a diario, pero que no es tal, porque son ejercicios también exigentes, no es yoga para estirar el cuerpo y que se te vayan las agujetas.

El segundo mes es más global, también hay vídeo de pliométricos o de cardio, pero incluye un circuito que es más global y es mortal. Recuerdo el día 36 terminar el test y después comenzar el circuito y llegar a la conclusión de que para poder superar ese día, necesitaba otra ronda del primer mes para llegar con algo de fondo al mes 2.

La duración de los vídeos va desde 20 minutos hasta una hora, la media sería 40 minutos. Que se hacen muuuuuuuuuuuy largos.

Aunque he de decir que están bien y que se obtienen resultados, tiene la parte negativa de que no es para todo el mundo y puede desmoralizar ver que crees morir en cada ejercicio (no, vídeo, no: ejercicio). Y si eres una máquina (o un atleta) y te parece que se te queda corto, no te preocupes, en 2011 y 2012 se lanzaron dos versiones de Insanity: The Asylum, que está estructurado en 30 días y sí usa elementos como una escalera de las que se ven en los entrenamientos de los futbolistas o una cuerda de saltar. Y también ejercicios de barra para hacer dominadas.

Peeeeeeeeeero, aquí no acaba la cosa, ya que en la nueva moda de los programas con vídeos cortos, con una duración de 30 minutos, en 2014 lanzó Insanity Max: 30. Que, en mi opinión, mejora al original.

Insanity Max: 30 sigue la estructura de su predecesor: dos meses, 6 ejercicios a la semana y la lengua fuera. Eso sí, incluye nuevos movimientos y se hace más llevadero ya que es más fácil sacar 30 minutos de nuestras apretadas agendas que los 60-70 que duraban los vídeos de Insanity. Ojo, que no es una concentración de ejercicios, sino que hay nuevos movimientos, nuevas estructuras.

Aquí no hay test de inicio y seguimiento, sino que se basa en el Max Out. Es decir, en apuntar cada vez que llegas a tu límite para ver el próximo día que hagas el vídeo si te has tenido que parar en el mismo minuto, has ido más allá o te has quedado más corto. Observas igualmente la evolución, pero no cada 15 días, sino semanalmente, ya que los ejercicios se repiten una vez a la semana. Por tanto, no hay que anotar el número de repeticiones que hemos realizado de cada uno de los movimientos, sino lo lejos que hemos sido capaces de llegar sin tener que parar en el global de la media hora que dura el vídeo.

Y esto es quizá lo que menos me gusta de Insanity Max: 30, que hay menos rotación de ejercicios. Tan solo 5 por mes, y Pulse, que sería el de los sábados para estirar y recuperar los músculos después de una semana a pleno rendimiento.

En el primer mes tenemos:

Insanity Max Mes 1

Cardio Challenge: 30 minutos de cardio.

Tabata Power: Una rutina basándose en el método Tabata, que consiste en ejercitarse durante 20 segundos y después descansar 10. Y repetir y repetir.

Sweat Intervals: Cardio a saco. Son ejercicios HIIT, es decir, High Intensity Interval Training (ejercicios de intervalos a alta intensidad). Un par de minutos exigiéndole al cuerpo todo lo posible favoreciendo la quema de calorías. Después, breves descansos.

Tabata Strength: Parecido al anterior de Tabata, pero con otros movimientos, más dedicados a flexiones y fortalecimiento de brazos, hombros y espalda. Y sin apenas descansos.

Friday Fight: Sin duda el más exigente de todos.

En el segundo mes:

Insanity Max Mes 2

Prácticamente es lo mismo, pero elevando el nivel, más duro, más exigente. Por ejemplo en Max Out Power o en Strength los ejercicios en el modo Tabata son a intervalos de 45/15, no 20/10.

Además del Pulse, mencionado más arriba, tenemos otro extra que es Ab Attack: 10. 10 minutos de abdominales que puedes añadir al día que quieras. Como si alguno de los días te pudieras quedar con ganas de más y no acabar en el suelo de sudor que se ha formado a tus pies.

Al igual que en Insanity, no se necesita equipamiento, tan solo nuestro propio cuerpo. Por lo que no hay excusas de que no tenemos gimnasio en casa.

Si no quieres machacarte las rodillas o no te sientes en plena forma como para hacer los ejercicios al máximo, hay una versión modificada de menor impacto. Y, además, como novedad, incorpora pantalla partida para poder ver ambas versiones por si quieres ir alternando solo en algunos movimientos.

Le doy un 8, porque resulta exigente, pero es llevadero al tratarse solo de media hora. Tiene nuevos movimientos y me gusta el nuevo modelo no basado en repeticiones. Como única pega le pongo que hay poca rotación de vídeos, pero es un pequeño detalle.

Entre ambos programas, en 2013 lanzó Focus T25.

De todos los programas de Shaun T, este me parece el más completo e indicado para todo el mundo. Porque claro, Hip Hop Abs, Rockin’ Body o Cize si no eres muy de bailar… pues no te convencerán. Con Insanity tenemos el problema de la duración, que si vamos limitados de tiempo, ya nos da hasta pereza. Y al final un día por falta de tiempo, otro por inapetencia… cae en el olvido. Insanity Max: 30 tiene el punto positivo del tiempo, pero como comentaba más arriba, es más repetitivo porque son menos vídeos y, por tanto, hay menos rotación.

Focus T25 es corto, pero no por tener una menor duración, es moco de pavo. Los ejercicios son intensos, muy intensos. Aunque hay siempre la versión modificada con Tania, también conocida como The Machine, pero que en T25 está recuperando forma física tras una cesárea. Sus ejercicios son iguales, pero no salta, hace las flexiones con las rodillas apoyadas… Así que, no hay excusa, es apto para los más experimentados y para los principiantes sin fondo. Si no te ves en muy buena forma, puedes empezar siguiendo a Tania y poco a poco, a medida que el tono va siendo mejor, seguir con los ejercicios normales. O como en mi caso, seguir a ShaunT excepto en ejercicios puntuales que me superan, que me cambio a Tania.

Pero, ¿qué tipo de ejercicios tiene? ¿Cómo está estructurado? ¿Se necesita equipamiento?

Como ya he comentado, son 25 minutos y establece un calendario para 5 días a la semana. Aunque realmente podría decirse que es para 7 días, puesto que ejercitas 5, pero el 5º es doble, descansas el 6º y en el 7º tienes la opción de trabajar los estiramientos y flexibilidad. Puedes descansar el 6º o dividir los dos del 5º y hacer uno cada día. Con lo que no tendrías día libre.

Tras el vídeo correspondiente de 25 minutos, hay otros tres de estiramiento o enfriamiento, y es que durante el vídeo en sí no se para en ningún momento. Así que hay que hidratarse bien y estar preparado para darlo todo.

Cada sesión tiene los 25 minutos muy aprovechados, no hay un calentamiento como tal, no lo parece. Se empieza con una rutina de ejercicios progresivos. Por ejemplo, primero levanto una rodilla, luego la otra tras haber bajado la anterior. El siguiente ejercicio sería lo mismo pero alternando las piernas con salto, y el tercero, directamente correr elevando las rodillas. De tal forma que durante los primeros minutos se va poniendo en movimiento toda la maquinaria de forma escalonada pero a la vez enérgica. En ese espacio de tiempo ya has entrado en calor.

Durante los restantes minutos, habrá etapas de burnout, donde se hacen esos movimientos que ya aprendiste, pero más rápido. Después otra serie despacio con otros movimientos y así hasta el final. Dependiendo de la rutina, ejercitarás unas partes u otras del cuerpo. No digo que sea estático, pero se enfoca a según qué músculos. Para saber el tiempo que te queda, hay una barra de tiempo y además nos va anunciando el nombre del siguiente ejercicio, para que sea más dinámico y te vayas preparando.

T25 está estructurado en 3 meses con 3 fases diferentes: Alpha, Beta y Gamma. Las dos primeras fases duran cinco semanas, mientras que la fase gamma dura 4. Es como un bonus ya para nivel más a fondo.

En cada una de las fases se hacen unos vídeos u otros, de menos a más intensidad, claro. De hecho, recomiendan que si ya estás en forma, empieces directamente en Beta. Aunque creo que es preferible empezar en Alpha y si ves que te quedas corto, avanzar; antes que empezar en Beta y tener que retroceder, porque ShaunT es mucho ShaunT y sus programas son mortales.

ALPHA

Digamos que sería en nivel principiante. Como decía más arriba, dura unas 5 semanas y si crees que te queda corto, puedes pasar a la Beta directamente. Durante esas 5 semanas se van alternando los siguientes vídeos:

Cardio: Elevar piernas, sentadillas, algún salto. Cardio puro y duro.

Speed 1.0: Son ejercicios para favorecer la agilidad. Hay juego de piernas y cadera, así como flexiones combinadas con patada tras ponerte de pie. Mortal.

Total Body Circuit: Ejercicios de fuerza y resistencia, muchas flexiones. De lo peor, es toooodo el cuerpo, como su nombre indica. Quizá buen indicador de si estás en forma o no. Si lo pasas y no sientes desfallecer, quizá sí que estés para hacer Beta.

Ab Intervals: Se ejercitan los abdominales tanto en el suelo como de pie. Pero ojo, que aunque usa una alfombrilla y se usa el suelo, no son las típicas abdominales de troncharse la espalda, sino movimientos que ejercitan todo el abdomen, superior, inferior, lateral… Completo. Muy importante mantener una buena posición para que sean efectivos.

Lower Focus: Como su nombre indica, se centra en la parte inferior del cuerpo. Muchas sentadillas. De una en una, con saltitos, con pulso… Acabas con las piernas quemando.

Estiramientos: de piernas y espalda sobre todo. Viene bien para recolocar después de la paliza de la semana.

Si con esta fase preparatoria no has muerto, se pasa a la siguiente

BETA

Otras 5 semanas, pero subiendo de intensidad y exigencia. Pero seguimos en los 25 minutos (que sirve de consuelo)

Core Cardio: Cardio como en Alpha pero con movimientos mucho más rápidos, más saltos… Y mantener la pose de flexión mientras movemos un pie y la mano contraria. Para acabar por los suelos.

Speed 2.0: Si speed 1.0 parece rápido, en 2.0 es un torbellino. Movimientos muy muy rápidos de coordinación.

Rip’T Circuit: Se trabaja todo el cuerpo con ejercicios de cardio, pero también con movimientos en el suelo para abdominales y además banda elástica y pesas (o lastres).

Dynamic Core: Se ejercita el tronco tanto con movimientos en vertical, como en horizontal.

Upper focus: Enfocado para el tren superior con ayuda de pesas y banda elástica. Brazos, hombros, espalda y tronco.

Core speed (bonus): Combina movimientos de los speed y cores, no uno de aquí y otro de allí, no, mezclando. Como por ejemplo de pie algún movimiento de piernas de agilidad, a continuación flexión y de nuevo de pie al ejercicio de rapidez.

Y si ya quieres llegar a un nivel especial, te queda el último bloque de 4 semanas. Has de tener en cuenta si modificas en alpha y beta y si dominas ya los movimientos anteriores, para así hacerte una idea de si estás o no preparado.

GAMMA

En esta fase es importante tener en cuenta también si quieres trabajar con pesas, lastres, bandas elásticas o similar, puesto que en la mayoría de ejercicios se requieren o recomiendan. También se pueden hacer sin ellas, pero claro, al ser un nivel más avanzado, está enfocado a que, una vez que ya tienes la forma física, definas.

Speed 3.0: Movimientos para ganar agilidad multiplicado por 3.

Rip’T Up: Ejercicios para el tren superior. Biceps, triceps, hombros, espalda, pecho. Necesitas bandas o similar

Extreme Circuit: Todo el vídeo con pesas.

The Pyramid: Combinación de cardio y estiramientos.

También existe la versión Gamma Strength, donde se combinan las cuatro semanas ejercicios de Gamma con los más potentes de alpha y beta, duplicando en duración en el 5º día.

Así pues, un programa de fitness bastante completo, en el que se fortalecen todas las partes del cuerpo. Apto para principiantes y para aquellos que tienen mejor forma. Para los que no tienen ninguna dolencia y para los que tienen molestias o se recuperan de alguna lesión o intervención (aunque siempre es recomendable hablar con el médico). Y, sobre todo, apto para todo el mundo porque es media hora (súmale a los 25 minutos los 3 de enfriamiento y lo que tardas en darle al play).

Si aún quedan dudas sobre cuál elegir, a continuación un vídeo en el que se comparan Insanity y T25.

Road Trip por Escocia. Día 4 III Parte: Elgin, Fort George y llegada a Inverness

Tras descubrir el proceso de elaboración del whisky y saborear unos chupitos, emprendimos la marcha dirección a Elgin, previo paso por Keith.

Podríamos haber ido directamente a Elgin, pero no llevábamos comida y pensamos que quizá como Keith parecía una población más grande, encontraríamos algún sitio donde aprovisionarnos. Resultó ser un pueblecito con las calles desiertas y poco atisbo de comercios salvo una pastelería, un restaurante chino cerrado y una especie de ultramarinos que vendía sobre todo alcohol.

 

Encontramos unos sándwiches en una cámara al fondo y no nos lo pensamos mucho, porque ya era casi hora de merendar.

Volvimos a tomar la A96 hacia Elgin, un pequeño pueblo que conserva parte de su pasado medieval. Ganó importancia porque al estar entre Aberdeen e Inverness se convirtió en residencia de los primeros monarcas escoceses, David I, William I, Alexander II y Alexander III.

Y en la Edad Media no podía faltar una Catedral en un pueblo con tanta importancia. Hoy en día quedan sus ruinas, cuya visita es gratuita con el Explorer Pass. Lamentablemente llegamos unos 10 minutos después del cierre, por lo que tuvimos que conformarnos con rodearla por el exterior.

Tan sólo se conservan dos torres laterales de la fachada y el ábside octogonal, aunque este fue reconstruido. En él se celebran bodas.

Se entra por lo que era la puerta de acceso a la catedral. Ya desde la verja exterior se puede apreciar toda su magnitud y belleza.

La catedral, apodada como la Linterna del Norte se levantó en el siglo XIII, se puso la primera piedra en 1224 y se finalizó en 1242. Sin embargo, en 1270 quedó prácticamente destruida por un incendio. Pero como el pueblo no quería quedarse sin una construcción como esa, se levantó una iglesia mucho más grande que la anterior. Se trataba de un edificio de más de 90 metros de largo y ocho capillas. Se convirtió en la segunda catedral más grande de Escocia por detrás de la de St. Andrews.

Consiguió mantenerse intacta durante las Guerras de Independencia de Escocia en 1296, ya que fue respetada tanto por escoceses como por ingleses. Sin embargo, un siglo más tarde, en 1390 fue arrasada por Alejandro, el hijo de Roberto II para vengarse del Obispo Bur que lo había excomulgado.

Cuando Roberto II nombró señor de Badenoch a su hijo Alejandro, le otorgó la autoridad sobre las tierras de la iglesia. El obispo sufrió las presiones de Alejandro y su ejército y se quejó al rey. En 1388 Roberto Estuardo, duque de Albany, actuando como regente debido a los problemas de salud su padre, retiró todos los títulos a su hermano Alejandro de quien llegó a decir que era “inservible a la comunidad”. Además de actuar como un déspota en el ejercicio de su título, había abandonado a su esposa Euphemia y se había ido a vivir con su amante, con la que tenía varios hijos. El obispo le ordenó regresar con su mujer, algo que en principio Alejandro aceptó, pero que luego no cumplió. Ella pidió el divorcio y Alejandro perdió los derechos sobre las tierras de Euphemia.

Cuando murió Robert II en abril de 1390 las tensiones se acrecentaron. El estado y la iglesia se unieron contra Alejandro. Por un lado tenía a su hermano Roberto III (llamado Juan antes de subir al trono) que continuó luchando contra él despojándole de toda autoridad y por otro el obispo lo excomulgó. Alejandro tuvo que presentarse en la iglesia de los Predicadores de Perth ante sus hermanos (Roberto y Roberto III), así como ante el consejo general, para rogar el perdón y conseguir la absolución.

Sin embargo, sus ansias de venganza eran tales que quemó varios pueblos y la Catedral de Elgin. Tras este ataque cesó, no así sus hijos, tres de ellos acabaron encarcelados por sus actos violentos.

Se realizaron reparaciones en los siglos XV y XVI, pero acabó cayendo en desuso porque el Papa no quiso dar su bendición a la catedral en plena época de la Reforma. Fue abandonada y saqueada. En 1711 se llegó a derrumbar la torre y parte de la nave.

En la segunda mitad del siglo XX se aseguró el edificio renovando las piedras deterioradas.

En un lateral de la catedral se puede pasear por un cementerio. En él se pueden observar numerosas tumbas antiguas, como las de los antiguos obispos de la ciudad y benefactores de la catedral, así como restos arquitectónicos del templo.

Es una visita altamente recomendable, se encuentra en un paraje impresionante.

Volvimos a la carretera, rumbo a Inverness, parando antes en Fort George, una fortificación de artillería y uno de los mejores ejemplos de ingeniería millitar del siglo XVIII.

 

Sorprendentemente, al llegar nos encontramos con el aparcamiento totalmente vacío, poco nos faltó para descubrir que estaba ya cerrado.

Así que, dado que poco podíamos hacer, nos asomamos a la bahía a ver si atisbábamos algún delfín, pero no hubo suerte.

Corría un aire bastante gélido, así que volvimos al coche y continuamos hasta Inverness omitiendo también el Campo de Batalla de Culloden, puesto que también estaría cerrado dadas las horas que eran.

En Inverness habíamos elegido el The Gatehouse B&B. Estaba un poco alejado del centro, pero no nos influía mucho, ya que sólo iba a ser una parada técnica antes de continuar hacia el norte. Fue nuestra primera vez en un B&B y la experiencia fue buena, aunque el recibimiento fue algo seco. Aparcamos en la parte de detrás, y estaba abierta la puerta del garaje, así que accedimos al recinto de la casa. Otra inquilina iba a entrar a la casa en ese momento y nos sostuvo la puerta, por lo que entramos. Llamamos al timbre que había en el aparador y nos recibió la dueña con una cara un poco de perro por haber pasado, al parecer, debíamos haber llamado antes al timbre exterior.

La habitación era tal y como se indicaba en la web, eso sí, no teníamos baño incluido. Sin embargo, estaba en la puerta de al lado, y creo que solo lo usamos nosotros porque el resto de huéspedes sí tenían baño propio. Para una noche, no fue mucho problema. Lo importante es que la habitación era amplia y estaba limpia. También teníamos algún detalle de bienvenida y tetera.

Nos duchamos, nos comimos unos sándwiches que habíamos comprado por el camino y salimos a dar un paseo para estirar las piernas antes de volver a dormir.