Road Trip por Escocia. Día 4: Old Aberdeen y Huntly Castle

Amaneció un nuevo día sin rastro de lluvia. Parece que la tormenta descargó bien el día anterior. Teníamos el desayuno incluido en la reserva, así que bajamos al comedor, donde teníamos un surtido de cereales, bollería, algo de fruta, yogures, zumos, pan, tortitas, mermeladas, nocilla, algo de embutido…

Además, en mesa nos servían té o café servidos individualmente, así como pan y bollería pasados por la tostadora al gusto. Nos resultó curioso el portatostadas, muy práctico.

Tras desayunar y cargar el coche, volvimos a ponernos en rumbo. Nos habían quedado cosas por ver en Aberdeen la tarde anterior por falta de luz, pero echando cálculos de lo que teníamos por delante, decidimos centrarnos en Old Aberdeen, y no volver a la parte nueva. Quién sabe, después de todo, y sin planearlo, quizá tengamos tiempo de volver y pasear con calma por Aberdeen, pues mi hermano abandonó en septiembre la bulliciosa Londres por el ritmo escocés de la ciudad petrolífera.

Así pues, con un plan en mente, nos dirigimos a Old Aberdeen, que está a las afueras y parece otro mundo. Conserva su aspecto medieval con sus calles empedradas, sus callejones y edificios pintorescos.

Para aparcar hay que buscar los límites de la zona empedrada, eso sí, igualmente es zona azul, por lo que toca buscar parquímetro. Y monedas, llevad siempre algo de suelto por si tenéis que pagar por aparcar, ya que no devuelven dinero. Yo que soy de deshacerme de la calderilla cada vez que pago, eché en falta tener un mayor surtido de monedas.

Comenzamos nuestro paseo un poco sin rumbo, callejeando, observando los jardineros que comenzaban su jornada laboral y cruzándonos con algún estudiante de los cursos de verano. Aunque en realidad había muy poco movimiento estudiantil. Y de gente en general. La ciudad se articula en torno a High Street, así que es la calle que cogimos.

Aunque se llame Vieja Aberdeen, eso no significa que sea el casco antiguo de la ciudad. Sino que tiene su propia identidad como ciudad universitaria. Ha crecido en torno a la universidad, fundada en 1495 y sus colleges.

La Universidad de Aberdeen es la tercera más antigua del país, por detrás de las de St. Andrews y Edimburgo y la quinta más antigua del Reino Unido. Sus dos edificios principales son el King’s College (1495) en la zona de Old Aberdeen y el Marischal College (1593) en la zona de Aberdeen. En su origen eran dos instituciones diferentes, pero se unificaron en el siglo XIX.

Esta universidad goza de gran reconocimiento entre la realeza escocesa, que desde el inicio favoreció su construcción y la patrocinó. Así pues, no es de extrañar que haya sido la elegida para formar a los futuros reyes de la nación.

El King’s College es una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Se trata de un edificio rectangular con una torre cuya parte más alta tiene representada la corona real escocesa. Recuerda a la catedral de Edimburgo con ese remate, a St. Giles.

Es en la torre donde se encuentra la Capilla Real (King’s Chapel), que comenzó a construirse en 1498 y se consagró en 1509. Con el paso de los siglos (y las reformas religiosas) alternó su culto de católica a protestante.

Hay una parte de la iglesia que se usa como memorial de guerra y en sus paredes se honra a los 524 estudiantes de la universidad que cayeron en las dos guerras mundiales.

La tumba que se encuentra frente a su entrada es la de Bishop Elphinstone, el fundador de la universidad. Se suponía que estaba enterrado en el coro de la iglesia, sin embargo, al renovar el templo no encontraron el cuerpo, por lo que no se sabe dónde descansa realmente.

Se puede acceder al patio interior del King’s College, así que cruzamos el arco para observar el edificio desde dentro.

La fachada está decorada por numerosos escudos.

Y no pueden faltar los símbolos oficiales de Escocia, como el unicornio o el cardo. Como es lógico, también serán frecuentes el burdeos y blanco, colores de la Universidad de Aberdeen.

Mientras estábamos en el patio, vimos llegar a un grupo de estudiantes luciendo sus equipaciones deportivas, no sé si de fútbol, rugby o criquet, pero parece que venían de entrenar de los campos que quedan en la parte de atrás.

Continuamos por los aledaños, donde se encuentra el Elphinstone Hall, que recibe ese nombre por el fundador de la universidad.

Un poco más adelante está el New King’s, construido en 1913, y que queda conectado con el King’s College mediante el Elphistone Hall. Todo el conjunto con el césped en medio crea un espacio central abierto con cierto encanto. Destaca la fachada cubierta por enredaderas.

Siguiendo por High Street llegamos al King’s Museum, el antiguo ayuntamiento de la ciudad. Es uno de los museos más nuevos de la ciudad (abrió en 2011), pero tiene sus orígenes en una colección que se instauró en el King’s College en 1727.

Tomando la calle que sale justo enfrente, llegamos a la Catedral de San Marchar, la catedral de granito más antigua del mundo. Es presbiteriana y aunque tiene el título, no ejerce como tal, sino como iglesia. Se encuentra en un lugar de culto establecido por el santo celta Marchar, por el que lleva su nombre.

Data del siglo XII y su acceso es un tanto siniestro al tener un pasillo que atraviesa su cementerio.

Es curioso su interior, con un techo de madera adornado con escudos heráldicos de los reyes contemporáneos de Europa.

Para finalizar el paseo, volvimos sobre nuestros pasos, pero en vez de coger la High Street, tomamos una calle paralela. Sin embargo, no vimos edificios de interés, por lo que volvimos a la calle principal. Llegamos al coche justo al límite del tiempo del parquímetro, tomamos un tentempié de media mañana antes de partir y emprendimos la marcha hacia el condado de Moray, una región donde se encuentran la mayoría de destilerías de whisky de Escocia. Pero antes de visitar una destilería, haríamos una parada en el Huntly Castle.

A pesar de que apenas hay unos 60 km entre Aberdeen y Huntly, tardamos una hora y media en llegar, y es que la milla escocesa es otro mundo.

El Huntly Castle está en las afueras del pueblo del mismo nombre, en un entorno privilegiado rodeado por la naturaleza.

Perteneció al clan Gordon, una de las familias más acaudaladas de Escocia. Y la familia quiso demostrar ese poderío económico con este edificio medieval impresionante.

Antes de entrar en el castillo, a mano derecha podemos ver los restos de una calzada medieval que llevaba a su entrada.

También encontramos la zona en la que durante la guerra religiosa de 1640 se levantó el revellín, una fortificación que protegía los muros mediante fuego cruzado.

Ya sí ante el edificio del castillo, en el frontispicio de la puerta principal el primer marqués de Huntly quiso exhibir su señorío decorándolo con símbolos heráldicos que muestra el orden jerárquico, así como su poder, estado y afiliación religiosa. Es único en todo el Reino Unido.

De abajo a arriba tenemos el escudo del señor, George Gordon, y de su esposa Enriqueta Stewart. Encima de sus armas están las del rey Jabobo VI y su esposa Anne, enfatizando así su proximidad a la corona. En el siguiente nivel se encontraban imágenes católicas como son la Crucifixión y Resurrección de Cristo. Y finalmente se representaba el triunfo del Bien sobre el Mal en el Juicio Final.

Arriba del todo, fuera de la parte enmarcada está el arcángel San Miguel.

Los escudos se pueden apreciar aún, mientras que apenas queda nada de la simbología católica, pues fue destruida por los protestantes en 1640 cuando ocuparon el castillo.

El castillo consta de tres fortificaciones.

El primer castillo (Motte) lo mandaron construir los condes de Fife a finales del siglo XII. Sin embargo, no tiene nada que ver a lo que vemos hoy en día, o podemos intuir, ya que estaba hecho de madera y se levantaba sobre una colina artificial para controlar el paso fronterizo por el río Deveron. Se le dio el nombre de Palacio de Strathbogie.

Se levantó en los terrenos que les había dado Guillermo I en compensación por su ayuda en el campo de batalla. Históricamente tuvo su importancia puesto que sirvió a Robert I como aposentos durante las Guerras de la Independencia de Escocia en 1307.

En 1314 cambió de manos, Robert the Bruce le concedió el castillo a Sir Adam Gordon de Huntly por su apoyo en la batalla de Bannockburn. La familia propietaria de Strathbogie apoyaba al bando vencido, por lo que digamos que fue un expolio.

El segundo castillo se comenzó a construir alrededor del 1400. Se realizó una reforma total levantando una torre de planta en L donde se encontraría la parte residencial distribuida en 5 plantas. En el patio central estaría la cuadra y algunas salas secundarias. Sin embargo, esta remodelación quedó destruida en 1594 por el conde de Moray en las batallas entre Jacobo II y el clan Douglas.

El palacio le debe su construcción a George Gordon, cuarto conde de Huntly, que, tras visitar Francia, quiso tener un edificio que copiara la arquitectura que allí se llevaba a cabo. Fue saqueado y dañado tras la derrota de la batalla de Corrichie en 1562. Por fin fue finalizado en 1606. En 1640 se hicieron obras, pero sirvieron de poco porque en 1647 durante la Revolución Inglesa fue saqueado y cayó en ruina con la decapitación del marqués.

Lleva en ruinas desde el siglo XVIII, pero es interesante de visitar, pues se mantienen las divisiones de las diferentes salas y tiene paneles informativos que nos explican para qué se dedicaban las diferentes estancias, si eran dormitorios, salas de estar o donde se celebraban grandes banquetes.

Esta habitación con vistas y chimenea se cree que era una biblioteca o estudio de la dueña del castillo. Desde ella se atisbaba el jardín donde la familia tenía flores exóticas y un huerto con hierbas para cocinar y verduras. También se alcanzaba a ver una avenida de árboles como los que se conservan hoy en día.

Aún se conservan grabados, como el de las chimeneas de la sala donde la marquesa entretenía a sus invitados. En la parte superior, ahora desgastada, parece que había alguna representación católica, que al igual que las de la fachada, debieron ser eliminadas por los protestantes. En el centro se encuentra el escudo de armas de James VI tras la unión de las dos coronas en 1603. Justo debajo, de izquierda a derecha están el escudo de la familia Gordon, un monograma de los marqueses con sus lemas y por último el escudo de la familia Lennox.

Estas chimeneas, que fueron construidas sobre 1600, hacen hincapié en la importancia de los primeros marqueses. Aparecen ambos tallados con su escudo de armas en el medio. Encima de este aparecen los lemas de ambas familias: Bydand para los Gordons (duradero) y Avand Darly para los Lennox (avance). En su día el motivo estaba pintado con los colores heráldicos.

Desde la planta superior del castillo se pueden observar los alrededores y obtener una vista general de las ruinas.

En los sótanos estaban las cocinas, el lugar donde hacían el Ale y las estancias de los sirvientes y las mazmorras.

Las cocinas tenían gran movimiento, puesto que había que abastecer un castillo muy grande. Se las ingeniaban con métodos como colocar una cazuela colgando de una cadena sobre el fuego y en la que cocinaban varios alimentos a la vez. El recipiente tenía una separación para repartir los alimentos, y además, había algunos que los metían en frascos de cristal para que no se mezclaran los sabores.

Las chimeneas eran inmensas, lo que les permitía colgar a los animales para hacer la carne ahumada.

La Schottish Ale es un tipo de cerveza elaborada en Escocia. Dado que en el país el lúpulo era difícil de cultivar y había que importarlo, se comenzó a producir una bebida en la que predominaba la cebada, dando como resultado una cerveza con la fermentación de la levadura más limpia que la inglesa.

Suelen ser fuertes, con un color tostado, menos amargas que las inglesas pero con más cuerpo y un ligero sabor ahumado.

En este “circuito” era donde se producía. Era la bebida del personal y tomaban en grandes cantidades eso sí, no tenía tanta graduación como la cerveza moderna. Los señores del castillo, su familia e invitados bebían vino importado del continente que se guardaba en los sótanos del palacio.

El resto de edificios que se intuyen son ruinas de las cuadras o estancias de usos múltiples.

 

El castillo está incluido en el Explorer Pass y lo tuvimos casi para nosotros solos. Creo que solo había tres amigas alemanas visitándolo. Lo visitamos con calma y buen clima. Estuvimos una buena hora y media larga.

Continuamos con nuestro viaje poniendo rumbo hacia la destilería Glenfiddich. Eran ya las dos de la tarde y no podíamos entretenernos mucho más porque cerraban a las 5 y el tour duraba hora y media.

7 comentarios en “Road Trip por Escocia. Día 4: Old Aberdeen y Huntly Castle

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