Road Trip por Escocia. Día 5: Rogie Falls y Dornoch

A la hora acordada bajamos a desayunar. El comedor estaba preparado con mucho cuidado, había un aparador con yogures, cereales, zumo y algo de fruta, tanto fresca como deshidratada.

Desayuno

Mesa desayuno

El dueño nos dio los buenos días y nos consultó qué queríamos para desayunar. Fue bastante más amable que su mujer. Nos recomendó empezar poco a poco con el desayuno escocés y no probar todo de golpe, pues quizás sería mucho. Así que seguimos su consejo.

Desayuno

Probamos con unos huevos revueltos, unas salchichas y algo de bacon. Y no empezamos tan suave como pensábamos, porque con el café/té, el zumo y las tostadas… al final nos llenamos bastante. Por cierto, de nuevo el portatostadas, parece bastante popular.

Con el estómago bien lleno, recogimos nuestro equipaje y dejamos Inverness a eso de las 8:45 (ya volveríamos) con rumbo norte, hacia la punta más septentrional de Escocia.

Nuestra primera parada del día eran las Rogie Falls, a unos 45 minutos de Inverness y a dos kilómetros de Contin dirección Ullapool. Nos costó encontrarlas y acabamos en un aparcamiento que no era. Era una zona boscosa, pero no vimos ningún panel ni nada, así que nos dimos la vuelta y al final lo encontramos, en ese sentido estaban mejor indicadas.

Tras dejar el coche en un aparcamiento, la marcha se puede emprender por dos senderos, un camino es más largo que otro. Por el corto se llega en apenas cinco minutos por una zona boscosa. Ese fue el que tomamos.

Rogie Falls

Rogie Falls

Rogie Falls

Antes de llegar a las cascadas tenemos un pequeño mirador en el que las podemos ver desde un lateral.

Rogie Falls

Y más adelante tenemos un puente desde donde quedan justo delante. Es un puente colgante que se mueve un poco.

Rogie Falls

Rogie Falls

La verdad es que yo pensaba que la cascada iba a ser más impactante, grandiosa, alta. Por lo que me decepcionó un poco. Sí que es cierto que el entorno es bucólico, no se oye nada salvo la naturaleza y el agua al caer.

Rogie Falls

Cruzamos el puente y subimos un poco río arriba, pero estaba todo embarrado y no parecía que hubiera más cascadas. Hacia el otro lado había otro mirador desde el que se supone que se pueden divisar cuervos, pero no parecía que fuéramos a tener esa suerte, así que volvimos sobre nuestros pasos.

Río

Río

Apoyada sobre la barandilla observando el paisaje se puso un señor a mi lado y me preguntó si había visto a los salmones. La verdad es que no contaba con ver ninguno, simplemente estaba disfrutando del momento, pero justo ahí los dos hablando sobre los salmones y lo difícil que es verlos y ¡zas! uno intentaba subir por la cascada.

Rogie Falls

Me comentó el paisano que él pasaba casi a diario por esa carretera y que siempre se detenía un rato, se daba el paseo y se paraba a observar la cascada a ver si veía a los salmones. Es cuestión de paciencia, mucha, y eso solo si hablamos de verlos dar el salto, lo de que consigan dar el salto y continuar río arriba ya es otra odisea. Atisbamos a un salmón que lo intentó 3 ó 4 por una de las caídas, en un lateral, y el saltito que daba era mínimo si lo comparamos con el que tendría que dar para sortear la cascada. Lo curioso es que había otras cascadas más pequeñas a la derecha, no sé si acabaría intentándolo por ahí.

Cascadas

Si pilla en el camino, merece la pena parar un rato como hace el señor, darse el paseo, observar un rato, estirar las piernas y después continuar el camino. Si no, quizá sea preferible no desviarse si no hay intención de hacer el camino largo, pues creo que hay muchos lugares más interesantes en Escocia. Lo que más me sorprendió fue el color marrón del agua, una característica peculiar de los ríos escoceses.

Río

Comenzó a chispear y decidimos continuar el camino justo cuando llegaba un autocar de alemanes y aquello se comenzaba a masificar. En total estuvimos unos 40 minutos.

Continuamos hacia el norte hasta Dornoch, un pueblo que se ha convertido en un centro de veraneo muy popular gracias a su playa, balneario y uno de los campos de golf más importantes del país.

Aparcamos en una céntrica plaza justo al lado de la Dornoch Cathedral y el Skelbo Castle y nos encontramos con una especie de mercadillo vecinal en la que se vendían desde tartas o bollos hasta ropa pasando por huevos de corral, frutas u objetos antiguos. Eran las 11 de la mañana y el olor a repostería daba gusa.

Mercadillo

Además de estos dos edificios de gran valor arquitectónico, apenas hay mucho más del legado medieval en el pueblo.

La catedral, de arenisca roja, fue construida en 1224, aunque el edificio actual es una reconstrucción del XIX, ya que fue casi destruida por una disputa entre clanes en 1570.

Catedral

Catedral

Catedral

Se trata de la catedral más septentrional del Reino Unido y se hizo famosa porque fue donde Madonna se casó y bautizó a su hijo.

Catedral

Parte del cementerio amurallado de la catedral era el mercado en el siglo XVIII. Durante tres días llegaban mercaderes y granjeros con sus productos, bailes y bebidas. A principios del siglo XIX el comercio cayó en declive y los cerdos comenzaron a campar a sus anchas entre las tumbas, por lo que se levantó el muro para mantenerlos alejados.

Cementerio Catedral

Mercado

Además, el pueblo tiene el honor de ser el lugar en el que se ejecutara a la última mujer acusada de brujería en Escocia en 1722. La Witch Stone conmemora este hito.

Frente a la plaza de la catedral tenemos el Castillo del siglo XV. Se encuentra en esta ubicación céntrica ya que fue construido para alojar y proteger al obispo de Caithness. De esta forma no tardaba mucho en llegar a sus oficios.

Skelbo Castle

Skelbo Castle

Cerca del castillo se encuentra la oficina de información y turismo, donde nos dieron un mapa. Como parecía que el pueblo no tenía mucho más, decidimos dar un paseo a la playa. Tomando Church Street atravesamos una urbanización, un campo de golf y llegamos a un camping. Un poco más adelante ya comenzamos a ver unas dunas y después el agua.

Playa

Playa

Playa

Es un paisaje extraordinario. Si nos adentramos, más allá de la hierba, pareciera que estuviéramos en una playa caribeña. Eso sí, es algo raro pisar la arena con botas y cortavientos.

arena

Playa

Había familias con niños jugando en la arena como si de un parque se tratara,y gente paseando a sus perros. Bien abrigados, eso sí, porque corría bien el aire y de vez en cuando traía alguna nube que dejaba alguna que otra gota. Y eso que, al parecer, a pesar de estar al norte de Escocia, Dornoch tiene fama de tener uno de los climas más soleados del país.

Playa

Nos sentamos en el paseo que hay bordeando la playa y aprovechamos para un picoteo de media mañana mientras disfrutábamos de las espectaculares vistas y comentábamos la poca envidia que nos despertaban aquellos que estarían en las costas españolas torrándose al sol.

Playa

Para volver al pueblo tomamos el camino corto, que pasa por el Club de Campo, donde no podían faltar los golfistas con coches caros y los típicos sexagenarios con polos o jerseys de rombos y puro en la mano.

Club de Golf

Continuando por Golf Street nos encontramos con un cementerio dedicado a los caídos en las guerras mundiales, algo muy común en Escocia, ya que jugó un papel sumamente importante en el bando británico.

Durante la Primera Guerra Mundial no sólo proveyó mano de obra, embarcaciones, maquinaria, comida y dinero, sino que mandó casi 700.000 hombres, de los cuales murieron 74.000 y 150.000 resultaron gravemente heridos. Escocia era un país pobre, había pueblos y ciudades con altas tasas de pobreza y desempleo, así que cuando el gobierno comunicó que garantizaría un salario semanal de por vida a los parientes de los soldados que resultaran asesinados o discapacitados, muchos hombres se alistaron voluntariamente porque vieron una buena forma de sacar a sus familias adelante.

En la Segunda Guerra Mundial murieron unos 34.000 soldados escoceses. Una de las unidades más populares fue la 51ª División de Infantería de las Highlands que luchó en varios frentes. Pero no sólo murieron soldados, también en suelo patrio. En Escocia cayeron muchas bombas alemanas, sobre todo en Glasgow, Aberdeen y Dundee, que era donde se encontraban las minas de carbón, factorías de construcción de aviones y astilleros.

Siguiendo dirección al centro nos encontramos con una pequeña iglesia.

Iglesia

Y con unas curiosas aves.

pájaros

A eso de las 12:40 abandonábamos el pueblo dirección norte.

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7 comentarios en “Road Trip por Escocia. Día 5: Rogie Falls y Dornoch

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