Nueva serie a la lista “para ver”: The man in the High Castle

Amazon ha copiado a Netflix y ahora tiene series propias también. Una de ellas es The Man in the High Castle, basada en la novela del mismo nombre de Philip K. Dick. Sí, otra vez una serie basada en una novela. Ya he perdido la cuenta.

Este drama histórico está ambientado en 1962 desde un punto de vista ucrónico. Es decir, nos encontramos en una realidad alternativa en la que las Potencias del Eje habrían ganado la II Guerra Mundial. Ahora la Guerra Fría la protagoniza Alemania y Japón, no Estados Unidos y la Unión Soviética. Como consecuencia de esta victoria, los alemanes y los japoneses se habrían repartido Estados Unidos de forma que los nipones dominarían la costa oeste y los germanos el este y casi el resto del país hasta las Montañas Rocosas. Entre ambas secciones habría un territorio neutral.

En este escenario tenemos a dos personajes, uno de cada costa. Por un lado, Joe en Nueva York y por otro Julianna, en San Francisco. Ambos se cruzarán en un pueblo en la América profunda cuando él va en ruta llevando una carga misteriosa como miembro de la resistencia y ella ha huido de casa con una película propagandística de una realidad alternativa en la que los aliados sí que salieron victoriosos. Al parecer es obra de un misterioso hombre en el castillo, pero no se sabe quién es.

La ambientación de la serie se consigue sustituyendo pequeños detalles cotidianos tan comunes en las producciones norteamericanas. Han sustituido las banderas estadounidenses de los porches o de lugares significativos y en su lugar encontramos esvásticas o letras japonesas. Da un poco de impresión encontrarse Times Square adornada con cruces gamadas.

Choca ver cómo la sociedad está adormecida y parece haber asumido que perdieron la guerra y que ahora el país que conocían ya no existe. Invita a la reflexión sociopolítica con este planteamiento ucrónico. Supongo que las cintas de Julianna servirán para despertar a los ciudadanos. Habrá que ir viendo.

A mí me suele enganchar la temática de espionaje, sin embargo, para el género, The Man in the High Castle me parece algo lenta, no crea la tensión que por ejemplo veíamos en el piloto de El Infiltrado. Tiene la estética, la fotografía, ese tono grisáceo, a veces sepia, pero había demasiados personajes, demasiadas tramas. Supongo que porque se está cocinando a fuego lento una historia aún mayor sobre la sucesión de Hitler y el enfrentamiento germano-nipón, pero el resultado fue que se me hiciera algo plomizo este primer episodio. Y eso puede frenar a continuar viendo más.

Claro, que hay que tener en cuenta que es una serie de amazon, es decir, no tiene que mantener el mismo ritmo de una serie que se emite semana tras semana; sino que al tener disponible toda la temporada, es más fácil darle una segunda oportunidad visionando el capítulo siguiente. Y parece que no le fue mal a la plataforma, ya que se ha convertido en la serie más vista en la tipología bajo demanda a nivel mundial.

De momento cuenta con dos temporadas de 10 episodios. La añadiremos a la lista “para ver” y comprobaremos si cumple con las espectativas.