Road Trip por Escocia. Día 8 V Parte: Inverness

Como decía en la entrada anterior, llegamos sobre las 7 a nuestro alojamiento en Inverness. Habíamos elegido el Bed & Breakfast Silverstrands Guest House. Nos recibió Kenny, un anfitrión muy simpático y cargado de entusiasmo. Y con un acento bastante marcado. Había que poner bastante atención y tener un oído fino. Pero como digo, era bastante majete. Nos enseñó nuestra habitación y el baño al que teníamos acceso. En esta ocasión no lo teníamos dentro de la habitación, pero era para nosotros solos, puesto que el resto de huéspedes en la planta superior sí contaban con el propio.

El dormitorio era bastante amplio, en la línea de los anteriores, con una cama doble, una butaca y un aparador con detalles de bienvenida. También contábamos con televisor, tetera y un armario empotrado de buen tamaño.

Tras acomodar nuestras cosas, y a la vista de que aún había algo de luz, aunque también de lluvia en spray tan típica escocesa, decidimos salir a conocer la ciudad. Al menos lo que nos diera tiempo. Kenny nos dio algunas indicaciones y un mapa, así que emprendimos el camino.

Inverness es un nudo de caminos entre las Highlands y la Escocia oriental. Es la capital administrativa de las Highlands y está muy bien comunicada por carretera con Edimburgo, Glasgow y Aberdeen; es lugar de confluencia de trenes, autobuses y aviones. Sin embargo, si entra en los circuitos turísticos es por ser la antesala del famoso Lago Ness. Creció como puerto de conexión fluvial siendo conocida por ser la boca norte del Canal de Caledonia que ya mencioné en la etapa anterior.

Con poco más de 50.000 habitantes, no es demasiado turística en sí, no es una ciudad muy espectacular. Alrededor del río, en la calle Bank, y la zona peatonal es donde se encuentran los edificios más importantes, como la catedral, el castillo, algunos edificios antiguos y casas con encanto, el ayuntamiento y algunas otras iglesias.

Como la lluvia nos iba calando poco a poco, no callejeamos mucho ni nos perdimos mucho, fuimos directos al río, recorrimos ambas orillas, compramos la cena, y nos volvimos al B&B. Además, tampoco teníamos mucha luz, ya que empezaba a anochecer.

Caminamos por la Church Street, una de las calles más antiguas y animadas de la ciudad, llena de tiendas y pubs. Aunque estaba chispeando, se veía bastante ambiente. Serían las 8 de la tarde y era hora punta para cenar.

En la Bank Street encontramos la Old High Church. Fue construida en el siglo XII (la torre del campanario es del XV) y es el edificio más antiguo de Inverness. Posteriormente reconstruida en 1770. En su cementerio es donde se ejecutó a los prisioneros jacobitas tras la batalla de Culloden.

Muy cerca está la la Free North Church, que pertenece a la iglesia presbiteriana.

Una buena forma de ver ambas iglesias es cruzar el Greig Street Bridge, un puente peatonal en suspensión del año 1881.

Y en la otra orilla, en la Huntly Street nos encontramos con la St Mary’s Church.

Desde allí, se ven ambas iglesias a nuestra izquierda, y enfrente se puede ver una tercera de tono rojizo, St Columbus High Church.

Siguiendo la calle y cruzando el puente llegamos a la Catedral de St. Andrews. Se trata de una catedral pequeña situada a orillas del río, que cuenta con dos torres de planta cuadrangular. La idea original era que fueran más altas, pero no se pudo concluir por falta de financiación.

Los edificios que hay cerca, en el margen del río, son de una gran belleza arquitectónica.

Poco a poco el ambiente se iba apagando, así que emprendimos la vuelta. Eso sí, nos encontramos con que la zona en la que se encontraba la Inverness Baptist Church estaba iluminada por el sol de una forma muy particular mientras el resto del cielo se oscurecía y un leve arcoíris hacía acto de aparición.

De vuelta pasamos por el Castillo, que estaba en obras. Se construyó en el siglo XIX en la colina sobre las ruinas de un antiguo castillo medieval.

Su silueta rojiza es un símbolo de la ciudad. No se puede visitar ya que es la sede de los Juzgados, aunque sí se puede subir a la colina para disfrutar de las vistas del río.

Regresamos al alojamiento, donde nos duchamos, cenamos y entramos en calor. Preparamos la ruta del día siguiente y a descansar, que marchábamos para Skye.