Road Trip por Escocia. Día 10 II Parte: Isla de Skye: Neist Point

Después de unas 12 millas (y una hora más tarde) llegamos al fin del mundo, al extremo más occidental de la Isla de Skye: el Neist Point. 

Se trata de una lengua de tierra cubierta de hierba que se adentra en el mar, es decir, un cabo. Es uno de los faros más famosos de Escocia y se encuentra en la punta más occidental de Skye cerca de la ciudad de Glendale.

Puede resultar confuso llegar, ya que la señalización es algo escasa y precaria. En determinado momento es un camino asfaltado y la indicación un madero atravesado en un palo. Pero bueno, a estas alturas del viaje, ya estábamos más que acostumbrados a las carreteras escocesas y sus carteles. Eso sí, se complica aún más el acceso cuando los animales se ponen en tu contra. Pero claro, es que estás en su terreno, así que a esperar y disfrutar de las vistas. Hay que fluir y dejarse llevar. Si pensamos solo en el destino, nos perderemos cosas maravillosas por el camino.

La carretera se acaba de repente en un pequeño aparcamiento que se llena bastante. Ya era media mañana y claro, había gente que había madrugado más que nosotros. Bueno, nosotros nos habíamos levantado pronto, pero habíamos hecho otras paradas antes.

Desde la altura del aparcamiento las vistas impresionan. Ofrece un paraje solitario y espectacular con los verdes acantilados que se abren al mar. Los amaneceres y atardeceres deben ser impresionantes. Lamentablemente es algo que teníamos complicado cuadrar a primera o última hora. Pero supongo que los viajeros que llevan autocaravana lo tienen como un punto imprescindible.

Desde este punto se divisa The Minch, el brazo de mar que separa la isla del archipiélago de las Hébridas Exteriores. Al parecer se pueden divisar animales marinos, aunque nosotros además de cabras y vacas, sólo vimos aves.

Para llegar al faro diseñado y construido por los antepasados del escritor Robert Louis Stevenson que se encuentra a 20m sobre el nivel del mar hay que recorrer un sendero de unos 2 km. Es la misma ruta de ida que de vuelta, y si las rodillas sufren en la bajada del primer tramo, más te acuerdas aún en la subida. Hay una parte de escaleras y otra rampa, y una barandilla para poderte agarrar, pero claro, como es de subida y bajada, has de ir esquivando el otro sentido. Y aunque los británicos conducen por la izquierda, cuando van por caminos hay cierta ambigüedad. Y además, extranjeros que estamos acostumbrados a circular por la derecha.

Sin embargo, una vez pasado ese tramo inicial, el resto es más asequible.

El paseo es corto, como digo, unos 2 km, pero su dificultad es media debido a la subida. La ida y vuelta se completa en algo menos de una hora, que con las paradas (tanto para recuperar el aliento, como para disfrutar de las vistas), se convierte fácilmente en algo más de una hora. Aún así, que no eche para atrás lo exigente del final, ya que merece realmente la pena darse la caminata. No tanto por el faro en sí, que la verdad es que está algo deteriorado y se ve como un poco abandonado; sino por el paisaje.

Ojo, eso sí, con las condiciones metereológicas adversas. Nosotros tuvimos un día horroroso de sol que pegaba pero bien. Sin embargo, la pendiente pronunciada puede ser peligrosa con lluvia y más aún los acantilados con viento o poca visibilidad.

Tras haber pasado la bajada inicial, el faro desaparece de nuestra vista, tan solo vemos un peñasco.

Es un poco escarpado, pero se puede subir (había hasta una familia con 4 críos), y desde arriba tenemos unas vistas espectaculares, vemos cómo se adentra la lengua en el mar.

Volviendo a bajar, y retomando el sendero, ya vemos el faro cada vez más próximo. Y, como decía, de cerca queda algo deslucido con las paredes desconchadas y basura en sus alrededores.

El faro se construyó en 1900 cuando aún era controlado por personas. Desde entonces el sistema de iluminación ha sido actualizado a uno automatizado que ya no requiere un mantenimiento diario. Quizá por eso está algo abandonado. Aunque hubo un tiempo que la casa del faro llegó a ser apartamentos vacacionales, no parece que hoy en día sean usados con tal fin.

La luz está a una altura de 43 metros sobre el nivel del mar y puede ser visto hasta a 16 millas naúticas.

El regreso se hace algo más duro, porque sabes lo que te espera. Recomiendo tomárselo con calma. Nos cruzamos con mucha gente, incluso con algunos lugareños que iban equipados para la pesca con pantalones de peto y botas de agua. Y es que, al parecer, es una buena zona para pescar.

Tras la escarpada subida, llegamos al coche y volvimos a la carretera para seguir nuestra ruta. Nos quedaban muchas millas que recorrer antes de que acabara el día y ya era la 1 y media.

Así que dejamos el faro y seguimos de bajada por la B884, puesto que ese día abandonaríamos la Isla de Skye.

4 comentarios en “Road Trip por Escocia. Día 10 II Parte: Isla de Skye: Neist Point

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