Road Trip por Escocia. Día 11: Glenfinnan y Fort William

Comenzamos el día madrugando bastante, pues íbamos a hacer una ruta un tanto extraña. La planificación que había hecho en su día resultó ser un sinsentido y tuvimos que reconducirla. En cualquier caso, queríamos estar antes de las 11 en Glenfinnan, así que había que salir pronto para llegar a tiempo pues teníamos unos 45 minutos de carretera. Eso sin perdernos o sin complicaciones. Así pues, a las 9:40 estábamos abandonando la casa de Jenny.

Pero, ¿A tiempo de qué? Pues de ver el famoso tren de Hogwarts de la saga Harry Potter. La verdad es que hoy todo el mundo se dirige allí para ver la locomotora, pero en Glenfinnan hay mucho más de fondo.

Hay dos paradas imprescindibles: el Viaducto y el Monumento. El coche se puede dejar en el aparcamiento del centro de visitantes previo pago de £2, pero un poco antes de llegar hay un aparcamiento gratuito a mano izquierda. Eso sí, se queda algo escaso.

Como el tren nos condicionaba horario, lo primero que hicimos fue dirigirnos al viaducto. Es fácil de llegar puesto que todo el mundo se dirige al mismo sitio en las horas marcadas. Hay que tomar un camino que sale del aparcamiento y se llega en apenas 10 minutos. Para ver el trayecto entero, hay que buscar una elevación. En determinado momento aparece un sendero a la izquierda que conduce a la ladera de la montaña. Solo queda buscar buen sitio y esperar. Y para colmo de nuevo un sol espléndido que además nos daba en la cara de lleno.

El viaducto, construido en 1898, cuenta con 21 arcos. Hoy en día es un tramo de la West Highland Line que conecta Mallaig con Glasgow, de hecho cuando nos íbamos, vimos pasar un tren más actual.

Pero, como decía al inicio, ha cobrado más fama la locomotora de vapor Jacobite, un tren turístico que une Mallaig con Fort William (por un “módico” precio) y que en las películas de Harry Potter era el Hogwarts Express. Yo no me he leído los libros ni he visto las películas, por lo que no tenía expectación al respecto, pero es una experiencia. No todos los días ves una locomotora de vapor. La última fue en Kingman, la Santa Fe, pero no está en funcionamiento.

Para avistar el tren hay dos opciones (en el centro de visitantes hay un panel informativo con las horas exactas), una matutina y otra vespertina. En nuestras fechas el horario que mejor nos venía era el del tren que salía a las 10:15 de Fort William y pasaba por la zona entre 10:45 y 11:00. Llegamos allí a las 10:30, así que justo para dejar el coche y tomar el camino hasta llegar al punto óptimo.

La ladera comenzó a llenarse de gente de todas las edades. Muchas familias con niños, claro, pero también adolescentes y adultos sin niños. De repente se oye a lo lejos un traqueteo y poco a poco aparece la silueta de la locomotora a lo lejos. Va acercándose dejando esa nube blanca y unos silbidos típicos de este tipo de maquinaria. Y de repente, en un suspiro ha desaparecido.

Volvimos por donde habíamos venido y continuamos más allá del aparcamiento hasta el centro de visitantes. La tienda está repleta de objetos de Harry Potter. Le echamos un ojo, pero no compramos nada. Sí que pasamos a la exposición, donde encontramos retazos de la historia de los levantamientos jacobitas y pudimos ver alguna “representación” con muñecos.

Están representados los Highlanders con sus trajes escoceses y el ejército inglés con sus uniformes. Los vemos portar banderas, blandir sus armas, portar escudos…

y uno que tuvo que cambiar el agua al canario.

Salimos de nuevo al exterior hacia el Glenfinnan Monument.

Se trata de una torre de 18 metros que conmemora el levantamiento jacobita de 1745. Se levantó en 1815 en honor a quienes lucharon devolver el trono a Carlos Eduardo Estuardo. Se eligió este lugar porque fue junto al Loch Shiel donde reunió a sus tropas, levantó su estandarte y anunció su intención de recuperar el trono.

Representa a un escocés con la vestimenta de los clanes de las Highlands.

Como se observa en la imagen, se puede subir a la torre, pero las mejores vistas del monumento se obtienen desde un mirador que hay detrás del centro de visitantes. Hay que tomar un camino embarrado en cuesta. Una vez arriba se puede contemplar el monumento, las montañas, el lago e, incluso, el viaducto. Y para allá que nos fuimos.

Aprovechamos un banco para disfrutar de las vistas, descansar y, como ya era media mañana, picar algo para reponer fuerzas antes de emprender de nuevo el camino rumbo a  Fort William.

En unos 45 minutos llegamos a la ciudad más importante de la zona, aunque no tiene mucho que ver salvo el West Highlands Museum, donde se puede aprender sobre la historia de la región.

Se puede pasear por la calle comercial, la peatonal High Street.

En esta calle encontramos una tienda que defendía la independencia de Escocia. Aye2Aye. Aye es el yes de los escoceses.

De hecho, era una tienda que reivindicaba la soberanía de otros territorios que solicitan el mismo proceso, como pueden ser Cataluña o el País Vasco. Además de la bandera escocesa, estaba la senyera y la ikurriña.

El caso es que en la zona vimos muchos coches con la bandera escocesa y el Yes2, no así en otros pueblos del país. No sé si fue coincidencia porque había algún acto, casualidad, o es que está más latente por esos territorios.

En Fort William destaca St. Andrew’s Church y su pequeño cementerio. Es la más famosa y vistosa de la ciudad, con características arquitectónicas típicas de la zona. Posee la torre más alta y afilada del pueblo.

Fue fundada en la Edad Media, justo antes de la Reforma Religiosa de Escocia. En su día fue católica, quizá por eso rinde tributo a San Andrés, una denominación no tan típica en iglesias episcopales como esta.

Y hacia el final, casi en Belford Road, nos encontramos con varios puestos de comida internacional y artesanía.

Fort William cobró importancia por la fortaleza que lleva su nombre que se construyó durante la invasión inglesa, pero hoy en día no queda nada. Ha quedado como centro turístico, sobre todo entre los montañeros y esquiadores ya que se encuentra a los pies del pico más alto del Reino Unido, el Ben Nevis, de 1343 metros de altura. Una montaña en la que raro es que no te llueva (o nieve), puesto que tiene un promedio de 261 tormentas anuales. Junto a la estación de bus encontramos el teleférico.

Y al lado una plazoleta con algunos edificios interesantes. Como la Iglesia de Duncansburgh Macintosh.

Fue construida en 1692 como prisión de la ciudad. En tiempos de dificultad la gente iba a rezar porque había una cruz celta, así pues, como además los rezos eran en gaélico, se fue convirtiendo en la “iglesia del pueblo”.

En el siglo XVIII se reformó como consecuencia de un incendio. Y posteriormente para acoger a un mayor número de feligreses. Hoy en día sigue en funcionamiento dando misa en gaélico.

De las faldas del Ben Nevis sale una ruta desde las Lower Falls hasta la cascada Steall Waterfall. No es un paseo largo, son 11 km, pero hay un desnivel de 353 metros. Me hubiera gustado hacer otro día de montañismo, pero se nos acababan los días y no nos iba a dar tiempo a todo, así que, quedó descartado.

Así como también nos saltamos el Monumento Commando, que se encuentra a las afueras de Fort William, al norte, a unos dos kilómetros de Spean Bridge. Se erigió en 1952 como homenaje a los comandos británicos que murieron durante la II Guerra Mundial. Se eligió este lugar puesto que fue donde se formaron entre 1942 y 1945.

Los reclutas llegaban a la estación de tren de Spean Bridge y tenían que llegar en menos de una hora al castillo de Achnacarry donde estaba el centro de formación. Son unos 11 kilómetros de distancia, y los tenían que recorrer con 14 horas de viaje en sus espaldas además de su equipaje, que fácilmente podía llegar a los 15 kilos. Aquel que tardara más de 60 minutos era devuelto a su unidad.

Con posterioridad el monumento pasó a representar también a quienes sobrevivieron y a soldados que murieron en sucesivas contiendas.

Había que seleccionar por una cuestión de tiempo, y tras una hora en Fort William, preferimos tomar la A82 y recorrer el Glencoe de ida y vuelta antes de bajar hacia Oban.

7 comentarios en “Road Trip por Escocia. Día 11: Glenfinnan y Fort William

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