Road Trip por Escocia. Día 12 III Parte: Castillo de Stirling

El castillo se erige sobre una colina de origen volcánico que tiene tres escarpados precipicios alrededor hasta ras del suelo. Esta posición estratégica favoreció que sobreviviera a 8 asedios. Es una de las más importantes fortalezas en la historia de Escocia. Ya en este promontorio se encontraba una primitiva capilla del siglo XI que mandó construir Alejandro I de Escocia. Desde entonces siempre ha habido una fortificación.

Se accede a él por una calle empedrada con bastante desnivel. La entrada está incluida en el Explorer Pass. Eso sí, el aparcamiento es prohibitivo: £4. Así que incluso en zona regulada de la ciudad sale más rentable que dejarlo arriba.

El conjunto tiene edificios de diferentes épocas. Unos datan de los siglos XV y XVI, hay alguno del XIV y las defensas exteriores con forma de estrella son del XVIII. El castillo se convirtió en Residencia Real a partir de 1216.

Es una parte importante de la herencia escocesa. Está lleno de historia, por un lado porque fue testigo de las diferentes batallas que tuvieron lugar en su colina. Además, fue protagonista de la Primera Guerra de Independencia de Escocia, que se inició con la invasión de las tropas de Eduardo I. Cuando los ingleses se hicieron con la Piedra del Destino y se la llevaron a la Abadía de Westminster, se inició una revuelta popular escocesa comandada por William Wallace. La última batalla que vivió fue la defensa ante el ataque jacobita en 1746.

Por otro lado, el castillo fue el lugar en el que se han coronado muchos reyes y reinas de Escocia, entre ellos María I de Escocia en 1542. Además, algunos de los reyes escoceses, como James III, nacieron en el castillo.

En la explanada, donde se suelen celebrar conciertos al aire libre, encontramos una estatua de Robert the Bruce que lo representa envainando la espada tras la batalla de Bannockburn en 1314. Robert sucedió a Wallace como Guardián de Escocia y fue entonces cuando el castillo cayó en manos de los ingleses (1303).

Tras pasar la entrada nos encontramos en la Guardroom Square, el antiguo cuerpo de guardia del castillo, donde se encuentra el Royal Bourgh of Stirling Visitor Centre. En él se pueden ver vídeos que nos acercan a la historia de la ciudad. Pasamos a la tienda a enseñar el Explorer Pass y el hombre en el mostrador nos dijo que no hacía falta, que un poco más adelante había una compañera que nos lo escanearía, pero nos dio un mapa y nos apremió a que fuéramos lo primero al Palacio, ya que aún habría gente caracterizada en las diferentes estancias y sería más completa la visita. Así pues, así lo hicimos.

Una vez pasado el patio, llegamos a la verdadera entrada principal y tras cruzar el arco con los torreones, nos encontramos en el patio interior donde podemos ver los cañones de la Grand Battery, que se instalaron en 1708, cuando se construyó este lado de la fortificación para defender el castillo del ataque de los jacobitas. A mano izquierda tendremos el Palacio, y de frente el Great Hall.

El Palacio fue el primer edificio renacentista construido en las islas británicas y de los mejor conservados de Gran Bretaña. De estilo gótico tardío, data de 1560, la época de James V para demostrar la riqueza y el poder del reino escocés.

Dentro se encontraban los Apartamentos Reales. Cuenta con dos apartamentos (Rey y Reina) con tres cámaras cada uno: el salón de las recepciones, el salón privado y el dormitorio.

La decoración de las seis salas principales del Palacio es abrumadoramente colorido, rico y elaborado. El motivo principal de esto es que James V y su esposa francesa María de Guisa tuvieron como objetivo presentarse a sí mismos como ricos y sofisticados.

Efectivamente nos encontramos con los actores caracterizados en unas salas decoradas con un estilo horror vacui. Tanto Jaime V como su esposa María de Guisa, francesa, querían hacer ostentación de su riqueza y sofisticación. No había nada sin detalle, desde los techos, hasta los suelos, pasando por los tapices, cortinas o mobiliario. Sin embargo, hubo gran parte de la decoración que se perdió cuando el castillo pasó a ser fortaleza militar, por lo que no se conserva tal y como era.

Destacan las chimeneas y los tapices, donde por supuesto no pueden fallar los unicornios, el símbolo escocés.

En los techos hay diferentes retratos de miembros reales y personajes de la corte en forma de monedas. Reciben el nombre de las Cabezas de Stirling y fueron encargadas por James V. No se encuentran en su emplazamiento original, sino que son restauraciones.

Salimos de nuevo al patio y entramos en el Great Hall. Se trata de una construcción anterior al Palacio, data de tiempos de Jaime IV. De color amarillo y con enormes ventanales que favorecen la entrada de la luz, fue construida en 1503 y se dedicaba para celebrar los grandes bailes y celebraciones del reino. Cuenta con un espacio despejado sin ninguna columna de 42×14 metros, así que podía acoger un gran número de invitados. También incluía galerías de juglares y trompetistas.

Es la sala de banquetes más grande de Escocia. El techo original se quitó a finales del siglo XVIII y se remplazó con un techo réplica de madera inspirado en el del Castillo de Edimburgo. Aquí también encontramos unicornios, tanto sobre la chimenea, como en unas cenefas alrededor de las paredes de toda la estancia.

Pasando un arco que hay entre ambos edificios, el Palacio y el Great Hall, llegamos a un segundo patio que tiene las paredes de estas dos construcciones, además de la Capilla y el Museo del Regimiento en el lugar donde se encontraba la Torre del Príncipe.

El Museo está dedicado al regimiento de los Highlanders que participó en varias guerras durante los siglos XIX y XX. Incluso en la Guerra Civil Española. En la exposición se muestran trajes, armas, condecoraciones y fotografías.

La Capilla se construyó en 1594, en apenas siete meses. Corrían los tiempos de James VI, que quería celebrar en ella el bautizo de su hijo Enrique. Sustituía una anterior en la que había sido coronada María Estuardo en 1543. Enrique fue bautizado, pero murió a los 18 años sin convertirse en rey.

Fue el último edificio real que se levantó Stirling mientras era Castillo Real, ya que cuando James VI asume la Corona de Inglaterra, el castillo pierde su importancia quedándose como fortaleza militar. En 1625 Carlos I sucede a James VI y 3 años más tarde se redecora la capilla para su coronación.

Si volvemos al primer patio, bajando por un arco salimos a la parte trasera donde hay una serie de edificios en la que hay exposiciones de trajes que realizan diversas agrupaciones para caracterizar a los personajes de obras de teatro.

Antes de salir, pasamos por las Great Kitchens, donde se nos representa con gran realismo una simulación de cómo se preparaba un banquete con su bullicio y prisas. Originalmente, este edificio servía como puerta a la parte norte del Castillo, pero en el siglo XVI las plantas superiores se remodelaron y convirtieron en cocinas. Esta planta parece que estaba conectada con el Gran Salón por un espacio que conectaba ambos espacios. En ocasiones importantes con grandes banquetes, las cocinas no eran suficientes y había que usar un edificio póximo a la Grand Battery.

La mayor alteración del edificio se llevó a cabo durante el siglo XVIII. En 1719 la primera planta se usó para hacer cerveza mientras que la segunda sirvió como almacén de armas. En esta época la conexión entre el Gran Salón y las cocinas ya no se usaba, había quedado en desuso y en ruinas y finalmente se demolió.

Había tanto figuras que representaban personajes, como los diferentes alimentos que allí se cocinaban o utensilios que se manejaban en la época.

Para finalizar, pasamos a la Castle Exhibition, que recoge la vida de los Estuardo e investigaciones arqueológicas en curso. Hay una parte de la exposición que parece sacada de un capítulo de Bones. En cualquier caso, muy interactiva, lo que la hace más atractiva.

Salimos a los Queen Anne Garden, unos jardines en los que en la Edad Media se celebraban las justas. Desde ellos se obtienen unas buenas vistas de toda la llanura de Stirling (también del cementerio). Y a lo lejos, el Monumento a William Wallace.

El recorrido nos da para comprender cómo funcionaba el castillo hace cuatro siglos. El de Edimburgo me gustó mucho, y además tiene las Joyas de la Corona y esas fantásticas vistas de la ciudad; sin embargo, el de Stirling es mucho más didáctico, más fácil de imaginar cómo era la vida en sus diferentes estancias gracias a las recreaciones o los actores que por allí se pasean. El conjunto hace que sea una visita muy atractiva, lúdica y didáctica.

Esta joya histórica de Escocia es un imprescindible en una visita a estas tierras.

10 comentarios en “Road Trip por Escocia. Día 12 III Parte: Castillo de Stirling

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