Serie Terminada: Serie Terminada: CSI Cyber

Hace ya tiempo que hablé de CSI Cyber, la última de las entregas de la franquicia CSI. Pues bien, como teníamos unas semanas entre viajes y no era el momento de comenzar una serie de largo recorrido, aprovechamos para verla.

CSI Cyber cuenta con una primera temporada de 13 capítulos y una segunda de 18. Parece ser que tras cancelar CSI Miami y CSI Nueva York, decidieron que era hora de renovarse, olvidarse de las secuelas en otras ciudades y centrarse en los delitos cibernéticos. Sin embargo, aunque me gusta el ritmo y el estilo de la franquicia, he de reconocer que la serie hace aguas por muchos lados.

En primer lugar la jefa, Avery Ryan. Era psicóloga y fue víctima de un hackeo que terminó con su carrera cuando se hicieron de dominio público los expedientes de sus pacientes. Ahora es la líder de la División Cibernética del FBI, pero ella no es una experta en tecnología, sino que está especializada en psicología conductual. No obstante, en el desarrollo de los capítulos parece saber mucho más de tecnología. Y eso chirría. También la historia de un drama familiar que se va descubriendo poco a poco pero en el que tampoco se ahonda mucho.

En su equipo cuenta con el típico Ken. Elijah Mundo es un rubio musculado que sirvió en el ejército y que representa el hombre de acción, el que tiene que correr en cada capítulo tras el malo para cubrir con la cuota de persecución y así amortizar el gimnasio. Además está divorciado pero es un padre amoroso de su adorable niñita rubia. Todo muy típico.

Pero ahí no acaban los clichés. Realizando el trabajo duro tenemos al informático obeso con gafapasta y camisa de cuadros sobre camiseta con leyenda y la chica rebelde reinsertada. A ellos se les une el hacker negro recién detenido para que pase de ser un sombrero negro a un sombrero blanco. Eso sí, bien trajeado con chaleco y todo (aunque en la segunda temporada pasó a vestir mucho más informal, no sé cuál es el criterio).

En los trece primeros capítulos acompañaba al equipo Peter MacNicol, que sí que hacía preguntas más propias de alguien que no tiene amplios conocimientos de la tecnología. Sin embargo, su personaje desapareció sin más en la segunda temporada y se le sustituyó por Ted Danson. Supongo que al acabar CSI Las Vegas hubo que recolocarle. De hecho, con él CSI Cyber volvió a los orígenes de los CSI, con análisis en laboratorio, alguna teoría disparatada, cálculos físicos o matemáticos y no solo código en consolas, algoritmos o red profunda.

Si ya entramos en el tema tecnológico, pues es todo muy espectacular. Sí, se basan en elementos reales, en dispositivos o aplicaciones que existen y que utilizamos en nuestra vida cotidiana, pero hay un buen toque de ficción y muchas licencias. No hay que olvidar que se trata de una serie, ya, pero es poco verosímil en muchos casos, como esas autopsias con hologramas… Muy visual, muy gráfico, muy llamativo… Tanto que a veces parece una serie de ciencia ficción.

También juega con el tiempo. Los capítulos son autoconclusivos, así que en 40 minutos se ha solucionado el problema. Y eso que en este spin-off los protagonistas se pasan el día cambiando de estado. Esta vez es FBI, su sede está en Washington y se desplazan al lugar del crimen por todo el país, eso sí, hacen vídeollamadas con una calidad impresionante. Son fluidas, no se les corta, ni se les descompasa la voz de la imagen… Una maravilla. Pero volviendo al ritmo, resulta poco creíble que casos de tal magnitud como los que se plantean se resuelvan tan rápido. Por muy buenos que sean los expertos de la división, digo yo que necesitarán su tiempo para analizar el código.

Pero claro, supongo que ese análisis resulta aburrido en pantalla, es más visual una persecución, una cuenta atrás o cómo se desmonta un equipo informático para encontrar el microchip malicioso, un código encubierto o una huella del delincuente al que se le sigue la pista.

No es una serie para quien entiende de informática, ya que se llevará las manos a la cabeza en cada plano y probablemente a los dos minutos tenga ganas de cargarse a los guionistas. Y para el ciudadano de a pie a veces hay demasiadas explicaciones técnicas en las que se puede perder con tanta verborrea. Es más, es una serie para tecnófobos, ya que tiene cierto punto alarmista: coches que se conducen a distancia, monitores de bebés que sirven para espiar, aplicaciones que se usan para obtener datos personales, ciberacoso, hospitales que colapsan por un malware en su maquinaria, aviones manipulados por pasajeros, etc.

En general no sale muy bien parada, es entretenimiento sin más, sin entrar en analizar la veracidad y obviando la tecnofobia que campa en cada capítulo.