Unión Obrera, Flora Tristán

Tras leer a Virginia Woolf y Una habitación propia, cayó en mis manos Unión Obrera de Flora Tristán, una mujer que ya en 1840 hablaba de socialismo y de la lucha de los proletarios. De hecho, su publicación es anterior al Manifiesto Comunista de Marx y ya expone muchas de las ideas que este recogerían en su obra en 1848. Pero como tantas otras mujeres importantes en la historia, no tiene el mismo reconocimiento que sus coetáneos varones.

Tristán fue hija ilegítima y tuvo una vida complicada llena de penurias económicas. Con 17 se casó por conveniencia y tras años de malos tratos y con un par de hijos, se separó de su marido. Aunque este no cejó en su empeño de acabar con ella llegando incluso a dispararla en la calle.

Ella se definía a sí misma como una paria. Por un lado por ser hija ilegítima, y por otro por un matrimonio que casi le lleva a la muerte. Pero sobre todo, por ser mujer, ya que a pesar del reconocimiento de la Revolución Francesa de que todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, esta afirmación no era real para las ciudadanas. Las mujeres aún no habían alcanzado la jerarquía de persona.

En Unión Obrera habla de socialismo, de la importancia de las sociedades de socorro, de la agrupación del obrero, de la unidad. Se basa en dos principios: en el Derecho al Trabajo y el Derecho a la Organización del Trabajo. En todo momento el trabajo es sagrado, es alrededor de lo que gira todo. Pero además, y aquí es donde se sale de los esquemas de sus compañeros, dedica un capítulo a las mujeres obreras, que suponen la mitad de la humanidad, pero que viven oprimidas y discriminadas.

Clama a la necesidad de que las mujeres sean instruidas, de que puedan estudiar y formarse, porque no solo así serán ellas mejores, sino también sus compañeros varones y, en definitiva, toda la clase obrera. Porque no es que la mujer sea incapaz, sino que no tiene posibilidad de deslumbrar porque el patriarcado lo impide. La misma idea que exponía Woolf con el ejemplo de los hermanos Shakespeare. Apela a la educación como elemento liberalizador.

Ella misma fue autodidacta, y hace hincapié en que las mujeres viven explotadas económicamente, ya que cuando son niñas, en lugar de ser mandadas al colegio, se quedan en casa para ayudar con las tareas, y, después, sobre los doce años se las coloca de aprendizas, donde seguirán siendo explotadas. La mujer se encuentra en un estado de servidumbre y dependencia, siempre ha soportado un trato diferenciado estando supeditada a los intereses y necesidades del hombre. El ejemplo que ponía Wolff de que las mujeres son el espejo con visión ampliada en el que se miran los hombres, siempre encumbrándolos mientras ellas son empequeñecidas. La mujer siempre definida en relación al hombre, no por sí misma.

Así pues, Tristán pone de relieve el doble sometimiento de la mujer. Por un lado en el trabajo, y por otro en la familia. Ella misma lo ha vivido con su matrimonio, aludiendo a él como “el único infierno que reconozco”. Habla del matrimonio como medio de opresión contra las mujeres. Un contrato que no sirve sino para establecer la sumisión de la esposa a la voluntad del marido. No es un acuerdo entre iguales, sino una forma de dominio patriarcal en toda regla. Por tanto, no es de extrañar que una de sus luchas fuera el restablecimiento del divorcio abolido en ese momento del Código Civil francés.

Para el establecimiento de una sociedad más justa en la que las mujeres aporten más fuerza y capacidad a la lucha obrera apela a los hombres, ya que son ellos quienes tienen los privilegios y están ejerciendo la opresión. Pero a la vez les señala que ellos mismos son víctimas del sistema patriarcal. Desarrolla su idea haciéndoles ver que si en vez de una esposa inferior, ignorante y oprimida, tuvieran en casa una compañera, todos serían más felices. Tendrían una lucha común, podrían conversar, ella criaría mejor a los hijos y habría armonía en el hogar.

Aquí es donde chirría un poco su argumentario, ya que a pesar de que aspira a que la mujer sea tratada como un ser libre, no deja de lado los roles de madre, esposa, hija o ama de casa. Parece olvidarse de que el hecho de que las tareas de casa y los cuidados recaigan exclusivamente sobre la mujer también son una forma más de opresión y servidumbre. Aunque hay que dar un paso atrás y mirar con perspectiva. Hay que entender el contexto de Flora Tristán, la época en la que vivía.

En la misma línea, su discurso está cargado de espiritualismo, y es que era una mujer muy creyente. Aunque también criticaba a la Iglesia como institución cuando decía que la ciencia, la religión y la sociedad eran artífices de esta situación en que se encontraba la mujer como raza inferior, ignorante y oprimida.

Unión Obrera supone una especie de discurso transcrito más que un ensayo ordenado. Sin embargo, hay que reconocer la importancia de lo que intenta plasmar, tanto en la idea de la asociación de los trabajadores para luchar por un bien común, como en señalar que aunque el obrero sigue oprimido, aún hay alguien más sometido aún, y esa es su esposa. Aspiraba a que quedara reflejado en la ley la igualdad de las mujeres con respecto a los hombres, que estas fueran educadas para que así se libraran de la ignorancia y, como consecuencia, de la miseria.

Poco se conoce a Flora Tristán para lo que significan sus ideas.

2 comentarios en “Unión Obrera, Flora Tristán

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