Serie Terminada: 11.22.63

El año pasado, allá por el mes de agosto, hablaba sobre la serie 11.22.63 basada en la novela de Stephen King en la que Jake Epping viaja al pasado para evitar el asesinato de JFK y así cambiar el presente. Vimos el piloto, tenía buena pinta y la añadimos a la lista “para ver”. Y después del visionado, he de decir que me ha decepcionado en buena parte.

11.22.63 comenzó prometedora. Parecía que se nos presentaba una serie de suspense, conspiraciones, misterios, secretos y viajes en el tiempo. Sin embargo, el encargo de evitar el asesinato de JFK se queda en segundo plano en la mitad de los 8 episodios que tiene la temporada. Comenzamos en el primer capítulo entendiendo la misión y las tres reglas sobre los viajes pensando que es algo que va a ser recurrente durante el resto de la historia. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que se va a centrar en la evolución del protagonista, un tipo perdido, con una vida vacía, que de repente encuentra su lugar en los años 60. Todo lo demás no tiene importancia, no se ahonda en el resto de elementos de la historia, nos quedamos en lo superficial.

No llegamos a tener una trama de suspense bien aprovechada. Mucho lanzar teorías conspiranoicas en las que interviene la CIA y el FBI, pero en la práctica el espionaje de Oswald no nos lleva a conocer más datos sobre los planes de asesinato, sino que es el medio para que Bill se enamore de Marina y acabe dejando solo a Jake en sus planes de frustrar el crimen.

Pero Jake tampoco está muy centrado como para encargarse de las escuchas, ya que lleva su doble vida como profesor. Y al mismo tiempo, esa vida nos es desconocida, no sabemos gran cosa de sus clases, de su día a día. Nos faltan datos sobre su cotidianidad, tan solo conocemos al director y a la señorita Mimie. Y de nuevo una trama que se queda a medias. Parecía que se iba a afrontar la discriminación que sufrían los negros en los años 60, pero se queda en un quiero y no puedo. El único personaje del colegio que cobra más importancia en la trama es Sadie, la bibliotecaria. Y aún así, es una relación peculiar.

Surge la atracción entre ellos al conocerse y ambos tienen claro que quieren ver adónde les lleva. Ambos están divorciados y no son unos adolescentes, por lo que no están para marear la perdiz. Sin embargo, él oculta muchas cosas. Y poco después descubrimos que ella también tiene sus secretos, como un exmarido que aún no es ex. Y aquí se abre otra subtrama que tal y como viene, se va. Tampoco aporta mucho esta aparición, solo para enmarañar más la narración desviándonos del propósito inicial, el frenar el asesinato.

Así pues, con todo esto, parece que da igual lo que pase con Kennedy, en realidad la serie va de los dos tortolitos que están destinados a un final dramático. Por tanto, llegamos al último capítulo con nula tensión. Sabemos que si se impide el asesinato, Jake y Sadie no podrán estar juntos. Pero si no se evita, tampoco, pues Jake se vería obligado a ir y volver continuamente. En definitiva, muchas tramas secundarias, mucho relleno que nos aleja de un thriller conspirativo y nos acerca a una larga película de sobremesa.

Además de una trama dispersa, se abusa en demasía de una música de tensión que no se corresponde con lo que está ocurriendo en pantalla. Como si le hubieran querido añadir un punto álgido a una escena de relleno. Por no hablar de los diálogos, que la mitad tienen un tono de susurro, como de un hablar sin ganas. O la actuación de James Franco, que parece estar empanado, falto de carácter.

Por otro lado, la época tampoco se aprovecha, no se desarrollan los años 60, no hay referencias históricas o culturales más allá del asesinato y del aspecto racial (que ya hemos dicho que apenas se toca). No es su objetivo, la época es la que es y no parece que interese jugar con el contraste de alguien que viene de 2016 y aterriza en 1960.

El resultado es una serie floja que se ha ido desinflando con cada capítulo perdiendo interés, tensión y emoción desaprovechando los elementos que se desarrollaban en aquel primer episodio. Al final la moraleja que queda tras el visionado de los ocho episodios es que los comunistas son los malos, que más vale lo malo conocido y que hay que sacrificarse por el amor. Porque ya se sabe, es lo que mueve el mundo. El ser humano actúa según su corazón, no siguiendo la razón. La serie en realidad se centra en el renuncia de Jake, que deja atrás la misión de cambiar el pasado para salvar a Sadie y que tenga una vida feliz.

Otra serie pastelosa más.