Nueva serie a la lista “para ver”: Legion

Estamos acostumbrados a las adaptaciones de los cómics de Marvel y DC bien en formato película, bien serie. Todas ellas suelen tener algo en común: acción, giros de cámara, efectos visuales y poco guion. Legión, sin embargo, no se parece para nada al universo Marvel. Es otro estilo. Trae una propuesta que exige al espectador toda su atención.

Legión cuenta la historia de David Haller, hijo ilegítimo del profesor Charles Xavier, el de la X de X-Men. Haller es un tipo normal que intenta controlar la esquizofrenia que le diagnosticaron hace años. Lleva desde niños oyendo voces en su cabeza, lo que le ha llevado a pasar su existencia entrando y saliendo de hospitales psiquiátricos. Sin embargo, podría no ser un enfermo mental, sino un mutante muy poderoso. El Gobierno lo sabe y experimenta con él.

La serie comienza con David en el psiquiátrico, donde coincidirá con Syd, de quien se enamora. Sin embargo, es una relación peculiar, puesto que ella rechaza el contacto físico con cualquier otro ser humano ( y es que tiene un poder por el que se intercambia con la otra persona). Esta nueva relación conducirá al protagonista a querer centrarse, a olvidar esas voces, ser “normal”. Sin embargo, este encuentro le llevará a valorar la posibilidad de que quizá no tenga una enfermedad mental como todo el mundo asegura, sino que es diferente y no hay nada de malo en ello.

Se plantea así una trama en la que el protagonista emprende un viaje de autoconocimiento en el que ha de luchar contra sus propios demonios. Y le seguimos al otro lado de la pantalla dando tumbos como hace él, viendo la realidad con su mismo filtro. Y es que Noah Hawley, su creador, y también de Fargo, ha querido darle esa estructura caótica a la narración para que lo vivamos como lo hace el personaje. Sin saber qué es o no real, qué es lo que verdaderamente está ocurriendo. El resultado es una narración laberíntica y confusa plagada de saltos temporales. Se mezclan las idas y venidas al presente o al pasado; lo consciente con lo inconsciente; las alucinaciones con la realidad configurando una línea temporal fragmentada.

Durante el visionado tuve sensaciones contradictorias de amor-odio. Por un lado estaba en estado paranoico dando tumbos sin entender muy bien de qué iba la serie. Legión juega a confundir los sentidos, es psicodélica, agotadora visualmente. Puede llegar a saturar al tener que prestar tanta atención a la fotografía, la banda sonora, los personajes, los efectos especiales, la velocidad de la narración, el vestuario, el guion… Es demasiada información concentrada en un solo capítulo.

Pero, por otro, tenía la sensación de estar ante un buen capítulo pues no podía dejar de verlo para no perder detalle de este rompecabezas que es el piloto. Supongo que con este planteamiento, Hawley no pretende llegar a todo el público, pues, como decía al inicio, dista mucho de lo que uno espera encontrar en una película de Marvel. Sin embargo, puede gustar o no, pero lo que está claro es que no dejará a nadie indiferente.

En definitiva, Legión es un thriller psicológico en el que el protagonista es un antiéroe y cuyo enemigo se encuentra dentro de sí mismo. Ha de luchar su propia guerra interna y así conseguir dominar sus poderes de telepatía y telequinesia. Habrá que ver los siete capítulos restantes para completar este viaje psicodélico y siniestro.

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