Día 9 II Parte. París. Trocadéro, Arco del Triunfo, Campos Elíseos y Pont Alexandre III

Tras comer, continuamos por la Isla de los Cisnes hasta la Estatua de la Libertad en el Puente de Grenelle.

Fue donada en 1884 a la ciudad por la colonia de estadounidenses residente en París y fue colocada en 1889 con motivo de la Exposición Universal. Sin embargo, se colocó mirando al este, algo que no gustó a su creador, Frederic Auguste Batholdi, pues consideraba que debería dirigirse hacia el oeste para simbolizar las relaciones entre Estados Unidos y Francia. Él quería que mirara a la que le habían regalado a los estadounidenses y que se había colocado en el puerto de Nueva York en 1886.

En 1937, con una nueva Exposición Universal, fue movida a su ubicación actual, esta vez sí, mirando al oeste.

Está realizada en bronce y mide 9 metros sin contar el pedestal. En el libro que sostiene se pueden leer dos fechas: el 4 de julio de 1776 y el 14 de julio de 1789, que simbolizan las fechas de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre respectivamente.

Mirando a la estatua, a mano derecha nos queda el distrito XV, en el que abundan modernas torres de oficinas junto al río.

Y si miramos desde el río, nos queda la Torre Eiffel al fondo oculta tras los árboles.

Sin embargo, para continuar nuestro camino, tomamos el Puente de Grenelle, y cruzamos al lado opuesto. En vez de seguir andando de vuelta, aprovechamos que teníamos la tarjeta de transporte y nos montamos en un bus que nos llevó hasta Trocadero.

La Place du Trocadéro es muy conocida por sus elegantes cafés. Fue creada para la Exposición Universal de 1878, aunque con el nombre de Place du Roi-de-Rome, en honor al hijo de Napoleón. Frente a la plaza se extiende el Palais de Chaillot, un edificio neoclásico que se contruyó para la Exposición Universal de 1937 y sustituir así al Palais du Trocadéro original que se había erigido en 1878. Cuenta con dos tramos curvilíneos de columnas que llevan a sendos pabellones. Está adornado con esculturas y bajorrelieves. Desde la torre se veía muy bien su diseño.

La plaza que se encuentra entre ambos pabellones está decorada con grandes esculturas de bronce y estanques ornamentales. En su terraza se erigen dos figuras de bronce: una de Apolo y otra de Hércules.

Desde la terraza frente al palacio se contempla una estupenda vista de los jardines, que ocupan 10 hectáreas y cuyo elemento central es el estanque rectangular rodeado de estatuas de bronce. Lamentablemente, las fuentes estaban apagadas.

Más allá se ven el Sena y el Puente d’Iéna, construido por encargo de Napoleón para celebrar su victoria frente a los prusianos en 1806. Este puente es el que nos conduce a la Torre Eiffel.

Desde allí, tomamos el metro hasta el Arco del Triunfo. Es otro de los monumentos emblemáticos de París. Ordenada por Napoleón Bonaparte, esta majestuosa e imponente construcción, se ubica en la Plaza de l’Etoile, el lugar desde donde parten las 12 grandes vías de la ciudad.

Fue erigido entre 1806 y 1836 para conmemorar la batalla de Austerlitz que ganó en 1805 con la táctica de apuntar los cañones hacia el lago por donde cruzaban los rusos. Napoleón no lo vio terminado, pues se necesitaron 2 años para los cimientos y 28 para construirlo. Se ha convertido en un símbolo y es el punto de partida de celebraciones de victorias y desfiles.

Para llegar a él hay que cruzar un paso subterráneo, es imposible cruzarlo en superficie, ya que lo rotonda que lo rodea cuenta con 8 carriles donde además tiene preferencia el que va a entrar y no el que ya se encuentra en ella.

En este paso subterráneo se encuentra la entrada para visitar su interior y subir a su mirador a 50 metros de altura desde donde se puede divisar el barrio de La Défense o toda la Avenida de los Campos Elíseos. Como se nos había ido toda la mañana, no subimos, nos conformamos con verlo desde la su plaza.

En su fachada oriental destacan treinta escudos en los que figuran los nombres de las batallas victoriosas de Napoleón en Europa y Francia. En un nivel inferior al friso se encuentran dos bajorrelieves. El de la izquierda representa la batalla de Aboukir, en la que Napoleón ganó a las tropas turcas en 1799. Por su parte, el de la derecha representa el funeral del general Marceau, quien había derrotado a los austriacos en 1795 pero que murió un año más tarde en una nueva batalla contra ellos.

Los altorrelieves conmemoran el acuerdo de paz del Tratado de Viena en 1810 y la Partida de los Voluntarios de 1792.

En las paredes interiores se grabaron hasta 1895 los nombres de las batallas y de generales que lucharon en guerras que disputó Francia durante la Revolución y el Imperio.

En el suelo hay inscripciones que conmemoran otros acontecimientos como la proclamación de la República en 1870; la devolución de Alsacia y Lorena a Francia en 1918; el recuerdo de los combatientes caídos durante la II Guerra Mundial, la llamada del General de Gaulle del 18 de junio de 1940 y los caídos por Francia en las guerras de Indochina y Argelia.

Y, por supuesto, algo que destaca a los pies del monumento es la llama eterna de la Tumba del Soldado Desconocido.

La idea de honrar a un soldado que simbolizara a todos los caídos en el frente por la patria nace en 1916 durante la I Guerra Mundial. En 1918 la Cámara de los Diputados y el Senado decidieron trasladar al Panthéon los restos mortales de un soldado no identificado. Sin embargo, las asociaciones de excombatientes preferían que fuera en el Arco del Triunfo. Sería trasladado finalmente en una ceremonia el 11 de noviembre de 1920. La llama del recuerdo se encendió el 11 de noviembre de 1923 y desde entonces no se ha apagado nunca. Una de las 900 asociaciones de excombatientes la reaviva cada día a las 18:30.

Tras rodearlo y observar sus detalles, volvimos al paso inferior y enfilamos los Campos Elíseos, la avenida más importante de París y una de las más famosas del mundo. Mide dos kilómetros y discurre entre el Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Concordia, donde habíamos acabado el día anterior.

Su nombre hace referencia a la mitología griega, al lugar donde van los héroes después de morir. Es una zona muy animada con tiendas y restaurantes. Eso sí, la mayoría no son aptas para todos los bolsillos. Sobre todo en George V, considerado el triángulo dorado.

Los Campos Elíseos surgió cuando el paisajista André le Nôtre amplió las vistas de la realeza de las Tullerías. La avenida está diseñada para que puedan transitar tanto los peatones como los vehículos y cuenta con una gran zona ajardinada. Los jardines apenas han cambiado desde 1838. Se utilizaron como recinto de la Exposición Universal de 1855. En ellos se encuentran el Grand Palais y el Petit Palais, uno frente a otro, creados como símbolos de la III República para la Exposición Universal de 1900.

El Grand Palais acoge exposiciones de coches antiguos, moda francesa… Pero además, su planta baja alberga una comisaría. Cuenta con una imponente fachada clásica con herrajes art nouveau. Asombra su fran tejado de cristal de 15.000 metros cuadrados y en sus cuatro esquinas destacan enormes estatuas de caballos alados y carros realizadas en bronce.

El Petit Palais alberga hoy en día el Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris. Su plano se extiende en torno a un patio semicircular ajardinado y tiene un estilo similar al Grand Palais. Su cúpula recuerda a la de los Inválidos.

La avenida nos conduce al Pont Alexandre III, que también data de 1900.

Recibe este nombre porque fue construido en homenaje al Zar Alejandro III de Rusia. De estilo Beaux Arts, es uno de los más bonitos de París con sus ornamentos dorados. su decoración art nouveau queda patente en las farolas, querubines, ninfas (que representan a los ríos Sena y Neva), pegasos, conchas y animales marinos. Está iluminado por 30 candelabros de bronce.

El puente consta de un arco de acero de 6 metros de altura de un solo tramo que atraviesa el Sena. Mide 109 metros de longitud y 40 de ancho y sus cuatro columnas contribuyen a sustentar los muelles que soportan las enormes dimensiones de esta estructura.

Su alineación permite observar el Hôtel des Invalides a un lado y el Gran Palacio al Otro.

8 comentarios en “Día 9 II Parte. París. Trocadéro, Arco del Triunfo, Campos Elíseos y Pont Alexandre III

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