Serie Terminada: Marvel’s Agent Carter

Se han puesto de modas las sagas de superhéroes. Tanto Marvel como DC tienen sus películas y series. Y realmente es un galimatías decidir seguir alguna, porque a la que te descuidas, te hacen un crossover y, o sigues todas, o estas perdida. Esto me ha pasado con Arrow, que hace poco nos hemos puesto al día con las cinco primeras temporadas y a mitad de cada una de ellas se entremezcla con las tramas de The Flash, Supergirl y Legends of Tomorrow, que no sigo.

De Marvel ya descarté en su día Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Vimos el piloto y no me terminó de convencer, así que se la dejé al amante de los cómics para que la viera solo. Sin embargo, sí que me pareció interesante el primer capítulo de Marvel’s Agent Carter. Y aprovechando las navidades, nos la vimos en modo maratón. Y es que su primera temporada cuenta con 8 capítulos, la segunda con 10. Lamentablemente fue cancelada, además dejando abierta la historia. Una pena. Pero empecemos desde el principio.

La serie arranca con escenas de la película Capitán América: El primer vengador. En esta cinta ya apareció el personaje de la Agente Carter y, más allá de ser la damisela en apuros, resultó ser un personaje digno de ser explotado. Ahora, en 1946, tras acabar la II Guerra Mundial y de perder al Capitán América, Peggy Carter trabaja en las oficinas de la Reserva Científica Estratégica. Los hombres han vuelto de frente, y las mujeres, que se habían encargado de tirar del país, de nuevo se ven degradadas a puestos inferiores. Así, la protagonista será relegada a servir cafés, atender el teléfono, clasificar el correo y archivar documentos mientras sus compañeros hombres reciben las misiones importantes.

Pero ella no se amedrenta ante nada, y menos aún cuando Howard Stark solicita su ayuda. Mientras que el resto de hombres de la oficina la tratan de forma paternalista; Stark, sin embargo, conoce su valía en el frente, por lo que le encarga la misión de recuperar sus inventos que están apareciendo misteriosamente en el mercado negro tras haber sido robados. En la Reserva Científica Estratégica lo acusan de traición y van tras él, pero todo es un montaje. La Agente Carter deberá trabajar paralelamente a sus compañeros para limpiar el nombre de Stark y encontrar a los verdaderos culpables. Para ello contará con la ayuda de Edwin Jarvis, mayordomo personal del inventor (un tanto peculiar y estricto en cuanto a horarios).

Los actores elegidos cuadran muy bien en sus papeles, sobre todo Hayley Atwell y James D’Arcy. El señor Jarvis aporta un toque cómico dentro de la tensión de las misiones, y demuestra ser un compañero fiel.

Marvel’s Agent Carter no es una serie de superhéroes, tiene más bien el toque de drama de espionaje y aventuras clásico. La protagonista no tiene superpoderes, ni lanza rayos, ni se teletransporta, ni lee la mente… eso sí, como buena espía está bien entrenada y aprovecha toda su valía y astucia. Y también le va la acción, para que no nos olvidemos que estamos en un producto Marvel.

Su fotografía recuerda al cine clásico de magnetófonos, salas de baile, señores fumando puros con sombrero y traje. Magnífica la escena en la que Carter va andando con su traje azul y sombrero rojo entre una marabunta de hombres vestidos de gris. También el estilo y los diálogos tienen ese toque de película antigua con cierto toque de cine negro.

Sin embargo, aunque la primera temporada me enganchó, la segunda me decepcionó en gran medida. Con la nueva entrega se pierde la esencia de la ambientación. Por un lado, el enfrentamiento con el machismo de la época desaparece. Mientras que en los ocho primeros capítulos la Agente Carter tiene que reivindicar su puesto ante jefes y compañeros, en la última tanda estos prejuicios han desaparecido totalmente. Que está muy bien como idea, pero no me lo trago.

Por otro lado, en la segunda temporada se ha perdido la ambientación que le daba ese toque de película. Los Ángeles no es Nueva York. No es que sea peor, es que la luminosidad de California no casa muy bien con las historias de espías. Sin embargo, la luz, las calles y los rascacielos de la Costa Este, sí que meten al espectador en la historia.

Así pues, dos aspectos que me distraían de la nueva trama, por un lado la localización, y por otro que el personaje principal hubiera perdido esa rebeldía de los comienzos. No por ella, sino porque nadie le hace frente. Además, el resto de personajes son planos, sin desarrollo. Y los nuevos villanos un tanto descafeinados.

Tampoco la nueva historia me enganchó del mismo modo. Era mucho más interesante la búsqueda de los inventos de Stark, así como mostrar su inocencia, que las amenazas atómicas. Por no hablar de la maldita manía de meter con calzador historias románticas que no vienen a cuento.

En fin, me enganchó el piloto, me gustó mucho la primera temporada, pero me decepcionó la segunda. Quizá deberían haberse plantado tras los 8 primeros episodios a modo de miniserie o película larga y así no se habría desvirtuado el personaje.