Conclusiones de nuestra breve estancia en París

Cuando surgió este viaje a Bombay decidimos añadir unos días más en París antes de volver a casa y ya entonces sabíamos que íbamos a tener que seleccionar y que nos quedarían muchas cosas pendientes.

París tiene mucho que descubrir y es muy complicado elegir qué ver en una primera visita. En estos casos siempre solemos darle prioridad a la calle. Es decir, nos centramos en patear la ciudad, perdernos por sus barrios, observar su arquitectura y edificios emblemáticos. Y si da tiempo, quizá alguna visita de interés cultural o histórico, un paseo en barco por el río u otro tipo de atracción.

Así pues, creamos una planificación en la que intentaríamos conocer los barrios más importantes buscando aquellos básicos de la ciudad como el Sacre Cœur, el Louvre, el Pompidou, las islas, caminar por las riberas del Sena viendo los numerosos puentes cada uno de ellos diferente del anterior, relajarse por los jardines importantes de la ciudad, recorrer los Campos Elíseos, subir a la Torre Eiffel

Y si hubiera tiempo, quizá subir al Arco del Triunfo, a la torre de Notre Dame, al mirador de Montparnasse y visitar las catacumbas.

Intentamos aprovechar al máximo los días, y teníamos a nuestro favor suficientes horas de luz y unos 15º de temperatura media. Sin embargo, jugó en nuestra contra el factor cansancio acumulado de todo el viaje y una ciudad demasiado extensa, con demasiados atractivos en cada barrio, en cada rincón. París es todo un monumento en sí misma.

Aprovechamos bastante bien el primer día visitando Montmartre, la zona de Ópera, Le Marais, La Isla de San Luis, el Jardín de las Tullerías y acabando en la Plaza de la Concordia. Aunque llegamos cansados tras un largo viaje, el cambio de clima nos cambió totalmente las pilas.

Montmartre me encantó, y el hecho de que el barrio estaba aún despertando, con poco ajetreo por sus empedradas calles, nos permitió pasear tranquilamente observando cada rincón, cada plazoleta, cada local.

Ver cómo se pone en marcha una ciudad también tiene su encanto. Y observar a tus pies París desde la escalinata de la Basílica te anima a seguir con el paseo.

Montmartre aún mantiene ese encanto bohemio, ese barrio de artistas, y además, se ve mucho arte callejero en sus paredes.

Otro punto simbólico que no podíamos dejar de visitar en Montmartre es el Moulin Rouge, que aún hoy sigue funcionando.

Desde allí continuamos hasta las Galerías Lafayette que me dejaron con la boca abierta al ver esa cúpula tan ricamente decorada. Y aún más con sus vistas de la ciudad.

Después de dejar nuestras maletas en el alojamiento continuamos por la histórica Plaza de la Bastilla y por el barrio de Le Marais que nos condujo a la Isla de San Luis, dos barrios residenciales en los que habitan las clases acomodadas de la ciudad, sobre todo en la isla, un oasis urbano próximo al corazón histórico de la ciudad.

Acabamos nuestro primer día por todo lo alto con el Pompidou, el Louvre, el Jardín de las Tullerías y la Plaza de la Concordia. En el Pompidou nos quedamos con las ganas de subir a su mirador, pero se nos estaba yendo el sol y hubo que continuar nuestro recorrido. El Louvre me abrumó. El conjunto de edificios que lo componen está ricamente decorado y la plaza entera es impresionante. Y nos conduce a través del jardín a la Plaza de la Concordia, otra plaza emblemática de la ciudad desde la que vimos atardecer.

Aunque la Torre Eiffel parece un imprescindible en una primera visita a París, creo que nos quitó bastante tiempo del segundo día que podríamos haber aprovechado a pie de calle. Antes de subir paseamos por el barrio de Los Inválidos y el Campo de Marte, sin embargo, cuando bajamos, ya se nos había ido toda la mañana. Esto nos impidió entrar en otros monumentos como el Arco del Triunfo o Notre Dame, de hecho, cuando llegamos a la plaza de esta última había tremenda cola simplemente para acceder a la catedral. Imagino que hay dos opciones para subir: bien ir a primera hora, o bien armarse de paciencia y esperar en cualquier otro momento del día.

Ese día acabamos muy cansados, no obstante, no perdimos la oportunidad de salir de noche para ver otra perspectiva de la ciudad. Y aún así, tuvimos que elegir, pues no teníamos tiempo ni ánimos para salir de fiesta y perdernos por París. Así pues, nos acercamos a ver iluminada la Torre Eiffel y Moulin Rouge.

El último día fue algo más relajado porque ya habíamos asumido que no nos daría tiempo a ver lo que nos quedaba pendiente, pero intentamos aprovechar al máximo la mañana paseando por Saint Germain des Pres, el Jardín de Luxemburgo, la Universidad y el Barrio Latino.

Por la tarde, después de comer, nos quedaban unas horas antes de coger el avión, pero no las suficientes como para visitar las catacumbas. Y, aunque quizá sí que nos habría dado tiempo a subir a la Torre Montparnasse, decidimos seguir pateando algún tramo que nos habíamos dejado pendiente, como la Madeleine y la lujosa Plaza Vendôme. Y terminamos nuestra visita con unas compras.

Aunque quedó mucho por ver, no nos habría dado tiempo a recorrer tanto sin la ayuda del transporte público. La elección de la tarjeta Navigo fue un gran acierto, pues quedó prácticamente amortizada con los dos viajes al aeropuerto más las paradas en Gare du Nord a dejar el equipaje.

El metro de París cubre prácticamente toda la ciudad gracias a sus 16 líneas. Tiene buena frecuencia y hay muchas conexiones para poder hacer trasbordo de una línea a otra.

La primera de ellas fue inaugurada en 1900. Desde entonces, la red de metro no ha hecho más que crecer contando en la actualidad con 303 estaciones y 219 kilómetros de vías. Es la tercera más larga de Europa Occidental solo superada por Londres y Madrid.

El metro funciona de 5:30 a 1:00. Aunque los viernes y sábados cierra a las 2:00.

Se dice que no hay ningún punto de París alejado más de 500 metros de una estación, aunque con señalización diversa.

Algunas de ellas cuentan con unas salidas muy pintorescas.

Hay estaciones con pasillos interminables y múltiples desvíos. Sin embargo, está bien indicado y además, cuenta con paneles informativos que indican los horarios y avisan de posibles incidencias a tiempo real.

Una vez en el andén, también hay paneles que señalan la línea en que estás, el sentido, la hora, y lo que le falta al tren por venir, y además, a un segundo. Es bastante fácil moverse por la red de metro parisina. Y por si fuera poco, las locuciones se repiten en inglés, francés, español, alemán e incluso chino y japonés. Asimismo, la información dentro de los vagones con las advertencias de seguridad está en varios idiomas.

No obstante, en algunas líneas debían estar dando un lavado de cara a las estaciones, puesto que estaban como en bruto.

El RER tan solo lo cogimos para ir y volver del aeropuerto, trayecto que lleva apenas unos 50 minutos y sin apenas paradas.

El bus solo lo cogimos una vez para acortar desde la Estatua de la Libertad a Trocadero y parecía tener buena frecuencia. Eso sí, también depende del tráfico, no nos olvidemos que estamos hablando de una gran capital. De ahí que cogiéramos más el transporte suburbano.

El apartamento a pesar de no estar céntrico creo que fue buena elección, pues estaba bien comunicado. Además, teníamos cerca un supermercado, que nos permitió hacer la compra y solucionar desayunos y cenas.

Esos tres días de París sirvieron como aperitivo, pues se quedaron cortos. Es una ciudad inabarcable. Además de los lugares a los que no entramos por falta de tiempo, me da la sensación de que nos quedaron muchos rincones por descubrir y que no observé con todo el detenimiento que se merece una ciudad con tanta historia en su pasado y una arquitectura tan rica (no hay que olvidarse de mirar hacia arriba para no perderse hermosas azoteas). Supongo que no nos quedará otra que volver algún día.

2 comentarios en “Conclusiones de nuestra breve estancia en París

  1. Pingback: Conclusiones del viaje a Mahé, Bombay y París | Una cosa te voy a decir
  2. Pingback: Crucero por el Mediterráneo. Día 2. Marsella | Una cosa te voy a decir

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .